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La historia de Karla

Soy Karla Victoria Martinez Velazco

Karla, quien nació con una condición hendidura facial tuvo problemas para comer, beber y hablar.

El padre de Karla, Ángel, estaba decidido a encontrar una solución para su hija. Entonces él cambió la vida de Karla para siempre.

La emoción se convirtió en congoja

Ángel y su esposa, Julieta, estaban encantados de tener otro hijo, su quinto. Pero cuando ultrasonido mostró que su bebé nacería con una hendidura facial, su emoción se  convirtió rápidamente en congoja. “Dolor, enojo. Así me sentí “, dijo Ángel.

Pero el amor de Ángel por su hija superó por mucho su dolor. Incluso cuando sus  vecinos lo culparon por la condición de su hija Karla, él siguió amándola y luchando por ella.

“Mi hija Karla es un pilar en mi vida y la razón por la que valoro la vida”. Ángel

Años de sentirse impotente

El labio hendido y el paladar hendido de Karla le dificultaban comer y beber. Durante el  primer año de su vida, Karla tuvo que ser alimentada con una jeringa. Ángel buscó un  hospital u organización que brindara atención quirúrgica accesible para su hija, en vano.

Decidido, Ángel continuó su búsqueda hasta que encontró a Operation Smile México.

Después de años de sentirse impotente, la esperanza finalmente regresó a Ángel.

Camino hacia la curación

Al llegar a la misión médica, Ángel se sintió nervioso y abrumado.

Había tanta gente aquí buscando ayuda. La oportunidad de Karla de un futuro más brillante finalmente había llegado, pero a él le preocupaba que no fuera seleccionada para la cirugía.      Sus temores pronto fueron disipados cuando el nombre de Karla fue llamado.

Después de la cirugía de labio hendido de su hija, Ángel no pudo dejar de mirar la nueva  sonrisa de su hija. “Los sentimientos que tuve cuando la vi, con la cirugía realizada, lloré por dentro. Estaba tan feliz”, dijo Ángel.

“Haré la misión de mi vida encontrar y ayudar  a las familias con hendiduras”. Y ahora, él está haciendo precisamente eso. En nuestra misión más reciente en Oaxaca, Ángel se ofreció como defensor de pacientes, reconfortando a los padres nerviosos y les hizo saber qué esperar. Al igual que alguien lo había hecho por su familia dos años antes.

Al máximo

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

De paciente de Operation Smile a ciclista profesional. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Cada vez que el ciclista profesional Salah Eddine, de 26 años, pedalea hacia la línea de meta, luce con orgullo el logotipo de Operation Smile, un recordatorio de la ayuda que recibió para llegar a donde está hoy.

Antes de abrirse camino para convertirse en un ciclista profesional de alto nivel, Salah era un niño que vivía todos los días con labio y paladar hendidos.

A diferencia de tantos niños con hendidura facial alrededor del mundo, no tuvo que soportar años de aislamiento social o burlas debido al estigma que rodea a la hendidura facial.

Al recordar sus primeros años de infancia, Salah explica que fue feliz y tratado con amabilidad. No fue abusado por sus compañeros ni abandonado por su familia. Fue amado, y por eso creció sonriendo.

Durante tres años, su familia lo rodeó de amor y apoyo, con la esperanza de darle la mejor vida posible. Aún así, sin tratamiento, su hendidura facial puso en riesgo su futuro.

Eso fue hasta que el equipo médico de Operation Smile Marruecos intervino con la atención segura y esencial que necesitaba para vivir una vida saludable y perseguir sus sueños.

Con su compromiso de ofrecer atención integral sin costo alguno a los pacientes, Operation Smile Marruecos brindó a Salah todos los aspectos del tratamiento que necesitaba, incluyendo cirugías, ortodoncia y cirugía ortognática.

No es raro que los pacientes que nacen con hendidura facial se sometan a una operación correctiva de la mandíbula, también conocida como cirugía ortognática. Se estima que entre el 25 y el 30 por ciento de los pacientes que se someten a operaciones por hendidura facial son candidatos para la cirugía ortognática.

Para cumplir su promesa de brindar a los pacientes la atención que necesitan para prosperar, Operation Smile Marruecos activó nuevos equipos multidisciplinarios que tenían las habilidades y la capacitación para realizar cirugía ortognática.

Salah antes de recibir cirugía ortognática brindada por Operation Smile Marruecos. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Hoy, a más de 20 años después de conectar con la organización, Salah aprovecha su segunda oportunidad para hacer lo que más le gusta: andar en bicicleta.

Pero en el transcurso de ese viaje juntos, Operation Smile Marruecos y Salah crearon un vínculo que se extendió mucho más allá de sus tratamientos.

“Tengo plena confianza en Operation Smile Marruecos”, dijo el deportista. “Me siento entre mi propia familia que se preocupa por mi calidad de vida y mi bienestar.”

Desde 1998, Operation Smile Marruecos ha brindado la mejor calidad de atención posible. A medida que la fundación estuvo más en sintonía con las necesidades de los pacientes, los equipos médicos comenzaron a ofrecer servicios más completos que incluían terapia del lenguaje, ortodoncia, atención dental, apoyo psicosocial y revisiones quirúrgicas.

El equipo también fortaleció sus esfuerzos de divulgación para encontrar y ayudar a más personas que viven con hendidura facial en el país.

“Ser paciente y pasar por todas las cirugías me permitió superar todos los obstáculos en mi carrera”, explicó Salah. “Esta es una lección que he podido aprender, con orgullo, de la familia de Operation Smile Marruecos”.

Pedalea por una sonrisa

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Los pacientes de Operation Smile y sus familias muchas veces viajan durante horas – a veces días – para poder acceder a una nueva sonrisa.

Ahora, ciclistas aficionados de todo el mundo pueden participar en una actividad denominada “Cycle for Smiles” (Pedalea por Sonrisas). Es una serie de recorridos en bicicleta en más de 20 países que recaudarán fondos para apoyar a Operation Smile y de paso celebrar nuestro 40o aniversario.

Dialogamos con Brigette Clifford, directora de iniciativas estratégicas estudiantiles y con Victor Mansure, gerente global de “Cycle for Smiles” para conocer más sobre la organización de este evento global. 

Salah Eddine es ciclista profesional y el capitán del equipo de “Cycle for Smiles” en Marruecos. Fue paciente de Operation Smile y siempre porta el logo de la organización en su vestimenta deportiva. Foro cortesía de Salah Eddine.

Pregunta: ¿Nos pueden explicar cuál fue la inspiración para realizar Cycle for Smiles?

Brigette: Estos recorridos en bicicleta representan la compasión y el compromiso que abarcan tres generaciones de Operation Smile mientras nos preparamos para otra década de trabajo.

La inspiración detrás de “Cycle for Smiles” provino de nuestra iniciativa “Team Hope”, donde pude reunir a 30 estudiantes de tres escuelas secundarias diferentes en enero de 2021 para organizar un viaje en bicicleta de 84 kilómetros (52 millas) desde Richmond, Virginia, hasta Jamestown, Virginia. De principio a fin, nos tomó seis horas hasta que llegaran los más retrasados.

El equipo recaudó 32.000 dólares en apoyo al programa “Sending Hope”, por el cual en lo peor de la pandemia de COVID-19 se enviaron víveres y alimentos nutritivos a familias asistidas por Operación Sonrisa Guatemala.

También me inspiré en Rodrigo y Marcela Vargas quienes, junto con otros cuatro amigos, recorrieron 998 kilómetros (620 millas) durante siete días para recaudar fondos para sus hijos en el norte de Colombia, un área donde asistiremos a los niños.

Esto fue hace un año, y supongo que tenían la misma frustración de no poder hacer mucho durante la pandemia, así que comenzaron a darle rienda suelta a su creatividad y se les ocurrió este viaje increíble. Otro tributo a la dedicación de los voluntarios y a no dejar que nada se interponga en su camino para ayudar a los niños.

P: ¿Cómo esperan inspirar a las personas cuando vean el cambio positivo que “Cycle for Smiles” está logrando en todo el mundo?

Brigette: Es una oportunidad de crear conciencia de que, aunque somos muy globales y esta pandemia nos ha mantenido separados, todavía estamos muy juntos. Y todavía estamos muy centrados en lo mismo en lo que siempre nos hemos centrado: los pacientes. Estamos pedaleando juntos. Estamos yendo muy lejos, y ahora buscaremos ir más lejos para cuidar a más niños.

Para registrate puedes visitar el sitio de Cycle for Smiles o escribir a victor.mansure@operationsmile.org

P: ¿Por qué creen que el ciclismo es un gran deporte para una iniciativa global como “Cycle for Smiles”?

Victor: Los eventos deportivos tienen la mágica habilidad de unirnos. La bicicleta, en concreto, nos permite ir juntos y acceder a mayores distancias, explorar lugares, llegar a los pacientes y potenciar físicamente nuestra salud.

El ciclismo es un lenguaje común en todo el mundo, y “Cycle for Smiles” puede ser el movimiento que eleve la conciencia de nuestra comunidad, permitiéndonos recaudar fondos y participar positivamente en la misión de Operation Smile.

P: ¿Cuáles son algunos de los equipos que son pioneros en el formato y han comenzado temprano a registrar sus millas y kilómetros?

Brigette: Este junio en Colombia, Rodrigo y Marcela se están preparando para otro gran viaje para cumplir con su objetivo de recaudación de fondos establecido antes de su viaje inaugural.

También hay un grupo increíble en Colorado, Estados Unidos, que está organizando un viaje de tres etapas a través de Aspen, Boulder y cinco pasos de montaña. Son más de 322 kilómetros (200 millas). ¡Los entusiastas del ciclismo viajarán a las montañas por nosotros! En Sudáfrica, 10 equipos organizarán cuatro carreras separadas y cada equipo tendrá el objetivo de recaudar fondos para una cirugía, que puede costar tan solo 240 dólares.

Y en Filipinas ya comenzaron con el registro real de kilómetros.

P: Como gerente global, ¿qué tipo de trabajo detrás de escena se necesita para organizar un evento de esta magnitud? ¿Cómo están progresando las cosas?

Victor: La clave de nuestro éxito es la organización. Ser capaces de comunicar claramente nuestro movimiento, establecer el calendario, involucrar a las partes interesadas, responder las preguntas que surjan, hablar sobre los detalles de las reuniones, revisar lo que se ha hecho para mejorar y hacer un seguimiento de las tareas y asignaciones.

P: ¿Cómo pueden las personas involucrarse con “Cycle for Smiles”?

Víctor: Está abierto a cualquiera que desee sumarse al movimiento. Incluyendo pacientes, padres, miembros del personal, ciclistas recreativos y profesionales, voluntarios, organizaciones públicas y privadas.

Pueden registrarse directamente en nuestro sitio web o contactarnos en victor.mansure@operationsmile.org.

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“Por qué yo Mamá?”

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Dayana, 11 años, y su madre Eluvia poco antes de su exitosa cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

Dayana a menudo le preguntaba a su mamá: “¿Por qué yo Mamá? ¿Cuándo me operarán?”

Su madre, Eluvia, nunca tenía una respuesta.

Sin acceso a ultrasonidos prenatales, la primera vez que Eluvia vio la hendidura facial de Dayana fue cuando el médico colocó a su hija en sus brazos después de dar a luz.

Eluvia regresó a casa con amor y esperanza por el futuro de la bebé. Pero a pesar de ser aceptada por su comunidad y su familia, Dayana pronto comenzó a enfrentar obstáculos que amenazaban su vida.

Debido a la gravedad de su hendidura facial, amamantar se volvió imposible y su madre dijo que se quedaba despierta por la noche llorando porque no podía alimentar a su bebé.

De todas formas, en esos momentos en que se veía abrumada por el miedo y la incertidumbre, Eluvia se negó a darse por vencida

Dayana recibió atención como  nunca antes. Foto: Rohanna Mertens.

Recurrió a alimentar a Dayana con un sustituto a base de agua y con un biberón. Esto no solo significó una carga financiera inesperada para la familia, sino que también puso a la bebé en riesgo de sufrir desnutrición.

Dos meses después del nacimiento, profesionales médicos le dijeron a Eluvia que Dayana era demasiado joven para ser operada y que tendría que esperar hasta que cumpliera tres años.

La familia se armó de paciencia y esperó. Eluvia volvió a intentarlo cuando se enteró de un programa (no afiliado a Operación Sonrisa Guatemala) que se estaba llevando a cabo en Petén. Pero la familia nunca recibió ningún apoyo adicional y no estaba segura de adónde ir o con quién hablar para obtener más información.

Durante los siguientes ocho años, Eluvia no recibió noticias sobre otras oportunidades de cirugía. A diferencia de experiencias anteriores, la familia nunca se sintió sola una vez que se conectó con Operación Sonrisa Guatemala.

Dado que Dayana era una paciente mayor que ya había soportado muchos años de vivir con una hendidura facial sin tratar, se convirtió en una de las pacientes prioritarias.

El equipo de voluntarios se mantuvo en contacto con Eluvia, asegurándole que harían todo lo posible para brindarle a su hija el tratamiento que cambiaría su vida y que tanto había esperado recibir.

Y todo cambió finalmente en mayo pasado, cuando Dayana fue operada en un programa quirúrgico en Ciudad de Guatemala.

La promesa de un padre

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Antonia, su padre Iranildo y su hermana Samily. Foto: Marc Ascher.

A la vera de un camino polvoriento en el estado de Ceará, norte de Brasil, en un puesto de venta de bebidas, Antonia bebe leche de coco fría junto a su padre y su hermana. 

La zona ha sido azotada por una sequía de más de cinco años y el viento abrasador atiza el polvo, que cubre todo y a todos con una fina capa.

La vida es dura en esta región árida y desolada de una nación mejor conocida por sus exuberantes bosques tropicales, el poderoso río Amazonas y los extensos paisajes urbanos de Rio de Janeiro y São Paulo.

Al igual que los demás agricultores de la zona, el padre de Antonia, Iranildo, ha tenido que hacer frente a los efectos de la prolongada sequía. En tiempos como estos, solo puede cultivar alimentos suficientes para sostener a su numerosa familia. Incluso en condiciones más favorables obtuvo un ingreso bajo e inconsistente vendiendo excedentes de maíz, frijol y yuca.

El esposo de Antonia, Alan, trabaja en el puesto de venta de bebidas. Su sonrisa se amplía cuando la mira. En momentos de felicidad como este, recuerdan un tiempo en que Antonia no tenía muchas razones para sonreír.

Alan, su esposo, trabaja en un puesto de venta de bebidas. Foto: Marc Ascher.

Eso fue hace 11 años, antes de que su labio hendido fuera reparado por Operation Smile Brasil. La hendidura facial ha afectado durante mucho tiempo a la familia de Antonia. Ella es la quinta generación consecutiva con esta condición.

La madre de Antonia, con el mismo nombre, quedó devastada al ver nacer a su quinta hija con labio hendido.

Pero su tristeza palideció en comparación con el amor que sentían por su bebé recién nacido. A diferencia de muchos niños que nacen con hendidura facial, Antonia tuvo la suerte de poder amamantarse sin dificultad.

Sin embargo, con una familia de nueve personas que mantener, pagar la cirugía de Antonia estaba fuera del alcance de Iranildo. Incluso después de enterarse de la misión inaugural de Operación Sonrisa Brasil en Fortaleza, se dio cuenta de que no podía pagar el pasaje de autobús ni el tiempo fuera de la finca.

Todo lo que pudo hacer fue ofrecerle a Antonia una promesa que esperaba poder cumplir algún día: “Te prometo que lo arreglaré”.

Antonia llegó a un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil con ocho años de edad. Foto: Marc Ascher.

Si bien Antonia gozaba de buena salud, a medida que fue creciendo la angustia emocional se hizo inevitable.

En la escuela fue acosada y atormentada implacablemente por sus compañeros de clase debido a su labio hendido. A menudo llegaba a casa llorando y le decía a su madre que ya no quería estudiar.

Los apodos eran demasiado dolorosos y persistentes para soportarlos. No fue hasta que Antonia cumplió ocho años que su tía, Leidinha, intervino y finalmente convenció a Iranildo de llevarla a Fortaleza para tener la oportunidad de recibir una cirugía segura y gratuita de parte de Operation Smile Brasil.

Hasta el día de hoy, Antonia llama a Leidinha “un ángel”.

Aunque Antonia tenía miedo de viajar más de tres horas en autobús sin su madre, que debía quedarse para cuidar a sus hermanos menores, fue acompañada por su padre y su tía.

En el hospital, se puso a jugar con los otros niños que esperaban. Para muchos pacientes que llegan para la evaluación médica integral, es la primera vez en su vida que ven a otra persona con la misma condición. Se dan cuenta de que no están solos.

Después de la evaluación, los voluntarios médicos determinaron que estaba lo suficientemente sana como para someterse a la cirugía.

Para Iranildo, por fin había llegado el día que había esperado, y sintió un inmenso alivio al saber que había cumplido la promesa que le había hecho a Antonia muchos años antes.

Su hija lloró cuando los médicos la llevaron a la sala de operaciones, ya que no entendía por qué su padre no podía acompañarla. Iranildo la calmó al explicarle que él y Leidinha estarían allí esperándola.

Muchos niños ven a otro con hendidura facial por primera vez cuando llegan a un programa de Operation Smile (Antonia es la segunda desde la izq.). Foto: Marc Ascher.

Iranildo no podía creerlo cuando vio a su hija por primera vez después de su exitosa cirugía. “Antonia era la niña más hermosa del mundo”, dijo. “Los otros niños (que se operaron) eran bonitos, pero ella era la más hermosa”.

Antonia recuerda despertarse de la anestesia y notar que su rostro se sentía diferente y que le dolía el labio. En ese momento, lo único que deseaba era volver a casa al abrazo amoroso de su madre. Una vez reunidas, ella lloró emocionada al ver la nueva sonrisa de su hija.

Finalmente llegó el día en que Antonia se enfrentó a los niños que antes la habían atormentado en la escuela. Su maestra reunió a sus compañeros y les preguntó: “¿Han visto a Antonia? Mírenla ahora, se ha operado y miren lo hermosa que es”.

La maestra explicó a la clase que Antonia siempre había sido hermosa y que siempre había sido como ellos, que cualquiera de ellos podría haber nacido con labio y/o paladar hendido y que ella nunca eligió nacer con hendidura facial. A partir de ese momento, el acoso cesó, Antonia hizo muchos amigos nuevos y disfrutó de la vida social mientras continuaba con sus estudios.

Antonia a los 12 años. Foto: Marc Ascher.

Mientras tanto, su resultado quirúrgico y su naturaleza fotogénica llamaron la atención de una conocida marca de pasta de dientes. Antonia, la niña que una vez fue atormentada sin descanso, se convirtió en el rostro de una campaña publicitaria nacional en Brasil.

Años después de recibir su nueva sonrisa, visitó un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil en Fortaleza. Habló a los niños y a los padres sobre su proceso de tratamiento, con la esperanza de aliviar sus temores sobre la cirugía.

Ella les mostró una foto de su sonrisa antes de su operación, para que pudieran ver el trabajo transformador de Operation Smile.

Dijo que la experiencia le trajo recuerdos poderosos y que ayudar a los padres y a los niños le generó una inmensa alegría.

“Si no fuera por Operation Smile, no estaría aquí contando mi historia”, explicó Antonia, quien espera convertirse algún día en doctora o enfermera para ayudar a niños como ella. “Gracias por devolverme mi felicidad.”

Foto: Marc Ascher

“Todo empieza con una sonrisa”

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Joëlle quiere que los pacientes reciban la mejor atención. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Joëlle Horace es una cirujana general de Madagascar, voluntaria con Operation Smile desde 2019.

Como cirujana se desempeña en el Hospital Militar Soavinandriana de Antananarivo, la capital.

Ahora se está entrenando en técnicas de cirugía de hendidura facial y está trabajando para ser acreditada como cirujana de Operation Smile.

La organización tiene como uno de sus pilares el refuerzo de los sistemas de salud en los países en los que trabaja.

Esto no solamente se logra con la apertura de clínicas o el envío de suministros, una parte importante es el entrenamiento y la formación de voluntarios médicos locales.

Bajo estrecha supervisión, Joëlle realizó su primera cirugía de hendidura facial durante un reciente programa quirúrgico en Madagascar. “Fue tan estresante como emocionante”, dijo con una gran sonrisa.

Niños como Honoré regresaron a su comunidad en Madagascar con una nueva sonrisa. Foto: Jörgen Hildebrandt.

El apoyo y entrenamiento del personal médico genera un efecto circular creciente en línea con el compromiso a diez años de Operation Smile de aumentar el acceso médico para un millón de personas alrededor del mundo.

La inversión en entrenamiento generará más personal médico capacitado que a su vez permitirá realizar mayor cantidad de cirugías seguras y por lo tanto entrenar a más personas y seguidamente efectuar todavía más operaciones.

El primer programa quirúrgico de Joëlle fue en 2019 cuando participó como observadora.

Después de eso, observó otro programa antes de participar activamente.

Estimó que todavía necesita algunos más y experiencia adicional en cirugía de hendidura facial antes de que pueda ser acreditada. También dijo que es importante ser parte del programa, ya que hay muchos niños malgaches que necesitan cirugía.

“Todo comienza con una sonrisa”, dijo. “En lo que a mí respecta, todos los niños merecen la mejor atención y la mejor cirugía que puedan recibir. Este es mi corazón hablando”.

Todo puede ser diferente

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Emily y Briana luego de sus cirugías. Fotografía: Jasmin Shah.

Nubes oscuras se cernían sobre Emily y Alvaro, una joven pareja de Santa Cruz, Bolivia. Tenían a su hija Briana, de tres meses, nacida con hendidura facial, pero todo su amor por ella no podía lograr que la operaran, la cirugía era inalcanzable para su presupuesto. 

Ellos se habían deprimido cuando se enteraron de la condición de Briana, la cual los ultrasonidos no habían advertido.

Los momentos de angustia fueron solventados de alguna forma por el amor y la felicidad que les trajo su hija y también por el apoyo de sus familias, que los ayudaron a conseguir fórmula para alimentarla.

La nutrición es clave en los bebés, más aún en los que tienen hendidura facial por las dificultades que se les presentan durante la lactancia. La alimentación insuficiente puede resultar en pérdida de peso, desnutrición, infecciones e incluso la muerte.

Todo empezó a cambiar un día en que, como cualquier otro, Emily se dispuso a ver televisión.

Briana fue operada en Santa Cruz, Bolivia. Foto: Jörgen Hildebrandt.

En una pausa publicitaria se enteró del trabajo de Operación Sonrisa Bolivia, de sus cirugías gratuitas y seguras, y de su asociación con el Banco del Crédito, lo que permitiría que también le cubrieran todos los gastos de transporte.

Dos meses más tarde se trasladaron a un programa quirúrgico de Operation Smile en la ciudad y se sorprendieron al ver a tantas familias en la misma situación que ellos.

Briana fue sometida a la evaluación médica integral que se le realiza a cada paciente para determinar su estado de salud y si pueden hacer frente a una cirugía.

Emily se mostró feliz porque Briana fue agendada para ser operada. Todos los esfuerzos por alimentarla de la mejor manera dieron sus frutos.

De todas formas Operation Smile lleva a cabo diversos programas de nutrición para ayudar a los pacientes que no pueden ser operados a fortalecerse y recibir cirugía en la próxima oportunidad.

Briana fue operada de su labio hendido y cinco meses más tarde regresó para recibir la cirugía en su paladar.

Emily apenas podía describir su alegría en medio de su emoción. “Se ve tan diferente”, dijo agradecida.

Un aviso publicitario de Operación Sonrisa Bolivia cambió la perspectiva para los padres de Briana. Foto: Jasmin Shah.

En acción

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Honoré ingresa al quirófano en brazos de Jonas Wanbro, anestesista voluntario de Suecia. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Después de más de dos años de pandemia que impidió que Operation Smile realizara cirugías en Madagascar, un equipo internacional de voluntarios médicos brindó atención a los pacientes en Tamatave durante la última semana de abril de 2022.

Allí conocimos a Honoré, un niño de seis años muy hablador y sociable que vive cerca. La madre de Honoré, Eclaire, lo llevó a un programa quirúrgico de Operation Smile en 2019. pero durante su evaluación integral de salud, los voluntarios médicos determinaron que estaba desnutrido y, como resultado, no podía someterse a una cirugía en ese momento.

Honoré fue inscripto en el programa de nutrición de Operation Smile Madagascar, y la familia tenía la esperanza de que lo operaran pronto. Pero llegó la pandemia de COVID-19. Como muchas de las familias que hemos conocido, la madre y el padre de Honoré lucharon, ya que ambos perdieron sus trabajos. Eclaire comenzó a vender pan y otros bienes en su comunidad para llegar a fin de mes.

Después de una larga espera, la incertidumbre y el miedo causados ​​por el virus fueron reemplazados por la esperanza de un futuro mejor cuando Honoré se reunió con el equipo médico para someterse a una cirugía.

La doctora Anna Strömberg, anestesista de Suecia, fue la coordinadora clínica. Foto: Jörgen Hildebrandt.

La Dra. Anna Strömberg, anestesista de Suecia, se desempeñó como coordinadora clínica del programa quirúrgico, una función voluntaria clave que garantiza que se cumplan los requisitos para quirófanos y horarios quirúrgicos seguros y eficientes.

Anna también se desempeñó como líder del equipo de enfermeras voluntarias. Este programa internacional reunió a más de 100 médicos voluntarios de Madagascar, Canadá, Francia, Ghana, Honduras, Italia, México, Sudáfrica y Estados Unidos.

El equipo proporcionó evaluaciones integrales de salud a 250 pacientes. De todos ellos, más de 120 fueron agendados en el programa quirúrgico que duró una semana.

Nina Alexia Rabeson, es una voluntaria de atención psicosocial con una profunda conexión con el trabajo de Operation Smile en Madagascar: su hija, Joyce, fue operada en 2015. Ahora, Nina se basa en su experiencia como madre que ha pasado por el mismo proceso.

Los proveedores de atención psicosocial de Operation Smile crean una experiencia acogedora y positiva para los niños en nuestros programas quirúrgicos y centros de atención, muchos de los cuales pueden haber tenido poca o ninguna experiencia previa en un entorno médico, al involucrarlos en juegos terapéuticos.

Nina también consuela e informa a los padres o cuidadores cuyos hijos no pudieron someterse a una cirugía, brindándoles consejos, aliento y recursos para que puedan continuar con su atención. 

Nina Alexia Rabeson, voluntaria de atención psicosocial. Su hija Joyce fue operada por Operation Smile Madagascar en 2015. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Honoré recibió su tan esperada cirugía, que estuvo a cargo del cirujano malgache Romain Raherison con la asistencia de la enfermera instrumentista Guillaume Totoriaka, que también es de Madagascar.

Romain se graduó del Programa de Capacitación para Cirujanos de Hendiduras Faciales de Operation Smile y es uno de los pocos cirujanos plásticos reconstructivos que trabajan Madagascar en la actualidad.

Tenemos como objetivo seguir desarrollando la capacidad quirúrgica mediante la capacitación de más trabajadores de la salud como Romain y la mejora de la infraestructura de los hospitales locales para que más malgaches puedan recibir la atención que necesitan y merecen.

El cirujano Romain Raherison opera a Honoré. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Un nuevo comienzo

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Akosua vivió 52 años con hendidura facial. Foto: Margherita Mirabella.

A medida que crecía, Akosua siempre se sintió diferente a los demás niños de su comunidad. 

“Nunca fui una mujer feliz”, dijo. “Nunca dejaba que me tomaran una fotografía”.

A pesar de que no sabía el nombre de su condición, tenía claro que el maltrato y el acoso que tuvo que soportar tenía sus orígenes en el hecho de no tener una sonrisa como todos los demás.

No fue hasta que cumplió 52 años que se enteró del trabajo de Operation Smile Ghana y conoció más acerca de la hendidura facial que sufría. Hasta ese momento la idea de una cirugía para restaurarle su sonrisa era desconocida.

Su familia la aceptó y la amó tal como se veía, pero algunas personas no podían ver más allá de su hendidura facial. El acoso en la escuela fue tan severo que optó por abandonar sus estudios en el segundo año. Y las humillaciones continuaron en su vida adulta.

De todas formas, Akosua nunca se doblegó ante el dolor y la desesperanza. Se casó y tuvo tres hijos que luego la apoyaron en los peores momentos del acoso.

En Ho, Ghana, muchos pacientes en la misma situación que Akosua recibieron su cirugía, Foto: Margherita Mirabella.

El estigma y los prejuicios en torno a la hendidura facial en Ghana también afectaron su forma de vida. Muchos clientes se negaban a comprar sus verduras por temor a su aspecto.

Algunas personas creían que su rostro era un reflejo de la calidad de sus vegetales. En un esfuerzo por salvar su negocio, Akosua comenzó a cubrirse.

Luego de más de 50 años de lucha por ser aceptada y tratada decentemente, encontró un camino por el cual no tendría que volver a tapar su sonrisa.  Operation Smile Ghana le brindó esa posibilidad gracias a las cirugías gratuitas y seguras que ofrece.

Estaba frente a la oportunidad de por fin tener la vida que tanto deseaba, no solamente para ella, también para su familia.

Acompañada por su hermano Charles, Akosua tomó un autobús y viajó durante 10 horas hasta un programa quirúrgico en Ho. Luego de su evaluación médica integral, los voluntarios médicos la colocaron en la agenda de cirugías.

Para Charles, que siempre recuerdaba el sufrimiento de su hermana, fue un momento de alegría infinita.

Seis meses después de la operación. Foto: Margherita Mirabella.

Akosua no podía creer que la sonrisa que veía en el espejo tras la operación fuera la suya. “Ahora tengo confianza, me encanta que me tomen fotografías”, dijo.

Los que alguna vez la trataron en forma indebida se sorprendieron al ver el cambio cuando regresó a casa. Ahora espera que sus ventas mejoren para poder proveer una vida mejor a sus hijos y a su familia.

Y también planea regresar a los estudios.

“Le digo a los vecinos sobre Operation Smile”, explicó. “Ya encontré un nuevo paciente con hendidura facial y me aseguraré de que se registre con Operation Smile Ghana y se acerque al próximo programa quirúrgico”.

Las respuestas

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Hilis antes y después. Foto: Marc Ascher.

A veces para ver la luz hay que atravesar momentos de oscuridad. Eludirlos alarga la angustia. 

Dinorah y su esposo Víctor no sabían de antemano que su hija Hilis nacería con hendidura facial. Luego del parto por cesárea conocieron a su pequeña. La sorpresa no redujo el amor en lo más mínimo, pero generó interrogantes.

Al ver a su hija, Dinorah pensaba si una depresión que tuvo durante el embarazo fue la causa. La abuela de Hilis, confundida, ensayó la idea de que la bebé había sido cambiada al nacer.

Nada de eso ocurrió. Operation Smile investiga las causas de la hendidura facial como parte se su trabajo. Hasta el momento no son concluyentes, pero se cree que inciden factores genéticos y ambientales.

Los padres de Hilis se tranquilizaron al conocer de inmediato la existencia de Operación Sonrisa República Dominicana y que su hija podría ser operada por primera vez a los seis meses.

Comenzaron a llegar las respuestas que tanto ansiaban.

Dinorah y su hija. Foto: Marc Ascher.

Dinorah no podía amamantar a Hilis y la ayudaron los consejos de Operation Smile para poder alimentarla con fórmula y un biberón especial.

La nutrición es clave en un recién nacido y todavía más en un bebé con hendidura facial, ya que las dificultades para alimentarse pueden desarrollar otras enfermedades o provocar la muerte.

Aunque su hija mejoró su estado de salud general, a Dinorah le costaba mucho salir a la calle con ella. Terminó por cubrirle el rostro para que los vecinos no le hicieran preguntas.

Obviamente sabía que Hilis no era la única con hendidura facial, pero de todas formas se sorprendió cuando llegó a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa República Dominicana y vio a tantos niños y familias en la misma situación.

Eso la tranquilizó de alguna forma, sabía que estaba en buenas manos.

Hilis superó la evaluación médica integral sin problemas y fue agendada para cirugía. Sus padres no podían creer el cambio en su pequeña. Fue operada otra vez para repararle su paladar.

Ahora es una niña que disfruta de sus amigas y de aprender en la escuela. Y aguarda con ansiedad el nacimiento de su hermana Chanti.

Hilis después de su operación de labio hendido. Fotografía: Marc Ascher.

El día de la enfermería

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

La enfermera voluntaria Kristi Loveridge durante un programa médico en Puebla, México. Foto: Jasmin Shah.

Se necesita una devoción particular para seguir una carrera en el campo de la atención médica.

Para honrar a las mujeres y hombres que donan su tiempo y experiencia, estamos celebrando el Día Internacional de las Enfermería el 12 de mayo y reconociendo lo agradecidos que estamos de trabajar con personas tan talentosas y apasionadas que se comprometen a cuidar a los pacientes en sus comunidades locales, así como a pacientes alrededor del mundo.

Los profesionales médicos dedican años de estudio y trabajo para garantizar la mejor atención en una variedad de áreas.

Los sistemas médicos de todo el mundo fueron llevados al límite con la pandemia de COVID-19. Nuestro mundo luchó contra un virus del que, hace tan solo dos años, sabíamos muy poco.

Con más de 6.000 voluntarios médicos activos, Operation Smile es una de las organizaciones sin fines de lucro basadas en voluntarios más grandes del mundo.

De los 51 puestos de voluntarios en un programa médico típico de Operation Smile, 19 están ocupados por personal de enfermería. 

Camille Pond, enfermera de quirófano voluntaria, con un paciente en Bangladesh. Foto: Marc Ascher.

Celebrado en todo el mundo el 12 de mayo, el Día Internacional de la Enfermería conmemora los logros de la profesión en el aniversario del nacimiento de Florence Nightingale.

Florence fue una enfermera pionera en la atención adecuada del paciente que influyó en las políticas de los siglos XIX y XX en torno a la necesidad de una atención médica y de enfermería segura y de alta calidad.

Durante los últimos dos años, los servicios de salud y atención se vieron obligados a una transformación abrupta y drástica para mitigar con éxito la propagación de COVID-19 y continuar brindando los más altos niveles de atención a los pacientes en hospitales, consultorios médicos y otras instalaciones en todo el mundo.

Queremos destacar a las enfermeras que sirven regularmente a su comunidad y van más allá para brindar atención en otros países como voluntarias médicas de Operation Smile. Las enfermeras siempre están en primera línea, especialmente durante una gran pandemia.

Foto cortesía de Victoria Leal.

Nada podría haber preparado a Victoria Leal y sus compañeros de enfermería para los cambios que sufrirían cuando su piso en un hospital de Florida se convirtió en una unidad de cuidados intensivos de COVID-19 en menos de 24 horas.

“Le dije a las otras enfermeras: ‘No vayan a trabajar por un cheque. Uno va a cuidar al paciente y a motivarse con los resultados’. Creo que con esta pandemia las enfermeras sienten o piensan que necesitan ser mejores enfermeras”, dijo.

Victoria ha estado en 24 programas de Operation Smile. Pero en 2020, usó sus conocimientos y habilidades adquiridos en viajes al extranjero para atender y cuidar a los pacientes afectados por COVID-19.

La experiencia recabada con Operation Smile “te enseña a tener más imaginación para crear algo para sobrevivir, para protegerte o para trabajar con un paciente porque aprendemos de esas enfermeras que trabajan con esas limitaciones. Me hicieron más compasiva”, explicó Victoria.

La escasez de equipo de protección personal es algo que ninguna enfermera o profesional médico esperaba experimentar cuando, en el pasado, muchos de estos materiales a menudo se desechaban después de un uso.

Doreenlove, enfermera voluntaria de Operation Smile Ghana. Foto: Zute Lightfoot.

Pero el virus afectó a los trabajadores de la salud, los hospitales y las comunidades a escala mundial. Y los desafíos que trajo la pandemia en las personas de ingresos bajos y promedio fueron aún más devastadores.

Como enfermera en un país de recursos limitados como Ghana, Doreenlove Serwah también enfrentó la pandemia de COVID-19. Brinda atención vital a los pacientes y educa a su equipo sobre los protocolos de seguridad necesarios para manejar el virus.

“La pandemia y los problemas que surgieron hicieron muy evidente el papel que desempeñan las enfermeras”, dijo Doreenlove.

“Constituimos una gran fuerza de trabajo; me atrevo a decir que la mayor proporción en el sector de la salud. Tendemos a tener más tiempo de interacción con nuestros pacientes, y esto les permite ganarse nuestra confianza y comunicarse más abiertamente con nosotros, permitiéndonos asesorarlos, educarlos y cuidarlos. Nuestro tiempo de contacto mejorado y nuestras habilidades también nos permiten hacer valiosas observaciones y contribuciones a la planificación de su atención médica”.

Nabil Sadoq juega con un paciente de Operation Smile Marruecos. Foto: Margherita Mirabella.

Al igual que muchos otros trabajadores de la salud en todo el mundo, el enfermero Nabil Sadoq de Marruecos se ofreció como voluntario para trabajar en primera línea en la unidad de respuesta al COVID-19 de su hospital, a pesar de los riesgos y desafíos que sin duda enfrentaría.

“Lo primero que aprendemos de Operation Smile es el voluntariado. En mi hospital, fui uno de los primeros voluntarios que eligió trabajar en la unidad de COVID-19”, dijo.

“Empecé a trabajar en la unidad COVID-19 de la misma manera en que trabajábamos en los programas de Operation Smile. Nos ayuda a reducir el estrés a pesar de la carga de trabajo”.

El heroísmo de Victoria, Doreenlove y Nabil es universal. Estamos agradecidos por los sacrificios que hacen cada día cuando van a trabajar y estamos encantados de que elijan pasar su tiempo libre como voluntarios de Operation Smile.

Únanse a nosotros para celebrar el Día Internacional de la Enfermería, no solo hoy, sino todos los días, porque sin nuestros voluntarios médicos, Operation Smile no existiría.