“Una organización maravillosa”

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Valery recuperó la esperanza por su hijo Andrews una vez que contactó a Operación Sonrisa Perú. Fotografía: Margherita Mirabella.

Era una gran fiesta. Valery y su hijo Andrews recibían la alegría de sus familiares y vecinos que se habían acercado a ver la nueva sonrisa del pequeño. El recuerdo de los meses de angustia quedaba cada vez más lejos. 

Pero fue duro. Valery se enteró de que Andrews nacería con hendidura facial cuando asistió al ultrasonido de los cinco meses de embarazo. Su pareja ya no era parte de su vida y la atrapó la depresión.

De a poco recobró fuerzas para comenzar a investigar sobre la condición de hendidura facial. Recurrió a internet para conocer más y qué posibilidades tenía de encontrar asistencia en Perú.

Lo que vio en internet la dejó muy preocupada por su hijo. Poco después contactó a un psicólogo que le explicó que Andrews no sería un bebé con “necesidades especiales”, si no que tendría una condición que podía ser reparada con cirugía.

Ya un poco mejor de ánimo siguió investigando hasta que dio con Operación Sonrisa Perú en la página web de su municipalidad. Revisó las publicaciones de la fundación en redes sociales y se sintió impulsada a llamar.

Andrews fue operado de su labio hendido y luego su paladar. Ahora tiene un futuro mejor. Fotografía: Margherita Mirabella.

Obtuvo una cita para una consulta y se sorprendió cuando su hijo recibió una evaluación médica integral.

Es un procedimiento clave de Operation Smile para determinar el estado de salud de los pacientes y luego autorizar o no la cirugía. Si la salud del paciente no es adecuada, pasan a programas de nutrición y asistencia hasta que estén en condiciones de hacer frente a una operación.

La esperanza de Valery aumentó al enterarse de que habría un próximo programa quirúrgico a solamente 20 minutos de su hogar. Encantada con en el tratamiento recibido en la consulta, no veía el momento en que llegara el día indicado.

Unos meses después se despertaron muy temprano para ser de las primeras personas en el primer día del programa quirúrgico. Al arribar se sorprendieron por la cantidad de personas que había llegado antes.

Fue un largo de día de documentación, nuevas evaluaciones médicas y espera, coronado con la felicidad de saber que Andrews había sido agendado para cirugía.

Todo salió bien. Nueve meses después de su cirugía de labio hendido, el niño recibió la operación por el paladar hendido y en cuanto recuperó fuerzas comenzó a asistir a las sesiones de terapia del lenguaje que brinda Operación Sonrisa Perú.

“Esta es una organización maravillosa para las personas que necesitan ayuda y no tienen los recursos para pagar la cirugía. La paciencia que tienen con cada paciente y familia es increíble”, dijo una satisfecha Valery al ver cómo había cambiado la vida de su hijo… y la suya.

Una alegría inolvidable

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Eduardo antes y después. Foto: Margherita Mirabella.

Un parto y el nacimiento de un hijo es algo que nunca se olvida, pero en el caso de Giovanna menos.

Ella llegó al mundo en un taxi peruano cuando sus padres no llegaron a tiempo al hospital. La felicidad de que su segundo hijo Eduardo naciera en un hospital se vio de alguna forma atenuada por su condición de hendidura facial.

Pero nada de eso impidió el esfuerzo de Giovanna por su hijo. Gracias a los ultrasonidos ya sabía que nacería con labio y paladar hendidos y por lo tanto reaccionó con tranquilidad.

Preocupada por cómo reaccionarían su familia y amigos, investigó sobre la hendidura facial y luego se lo explicó a cada uno antes de mostrarles al bebé. Todos fueron muy solidarios y la apoyaron en sus cuidados.

Dedicada a buscar una solución, todo cambió el día en que una amiga le informó sobre el trabajo de Operación Sonrisa Perú.

Foto: Margherita Mirabella.

Los contactó y en poco tiempo ya estaba realizando el viaje de dos horas y media desde la periferia de Lima hasta la clínica de la organización.

Allí recibió el apoyo que necesitaba y le informaron sobre el próximo programa quirúrgico.

Si Eduardo pasaba la evaluación médica integral podría quedar en la lista de pacientes aprobados para recibir cirugía.

La evaluación que realiza Operation Smile es muy importante para decidir si un paciente está en las condiciones de salud adecuadas para enfrentar una operación.

Los pacientes llegan muchas veces con problemas de alimentación. En esos casos la cirugía es postergada y se los suma a los programas de nutrición de Operation Smile.

No fue el caso de Eduardo. La alegría de Giovanna al saber que su hijo sería operado fue algo que también recordará toda su vida.

La cirugía salió bien y el niño disfruta hoy de la escuela y de sus amigos.

“Con Operación Sonrisa no me siento sola, sé que no estoy sola en esta batalla. Gracias por todo”, dijo.

La odisea

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La odisea

En Pucallpa, este de Perú, Gabriela reflexionaba sobre lo que le esperaría en Lima junto a su hijo Leao. Acababan de terminar un viaje de cinco días de barco desde Iquitos y todavía quedaba otro día de autobús hasta la capital.  

La difícil vida de Gabriela a nivel familiar se había complicado todavía más con el nacimiento de Leao, y por partida doble. 

Primero el niño llegó con labio y paladar hendidos sin previo aviso de los médicos y a la semana su pareja la abandonó.  

Sin poder parar de llorar, viviendo sola en una habitación que mantenía con un trabajo en un restaurante, Gabriela decidió que la historia no acabaría allí. 

Antes que nada, consiguió en Iquitos un biberón especial para poder alimentar a Leao y después se acordó una conocida, de la señora Fortunato. La telefoneó para ver si podía hacer algo por ella.  

La señora le explicó que manejaba una casa de comidas desde su hogar y si Gabriela viajaba a Lima podría trabajar con ella a cambio de alojamiento y alimentación. Una vez en la capital, también podría buscar ayuda para su hijo.  

No esperó mucho antes de embarcarse con su hijo rumbo a Pucallpa. 

Gabriela y Leao viajaron cinco días en barco y otro en autobús para llegar a Lima.

Gabriela nunca pensó que vería a su hijo feliz.

Unos meses después, ya en Lima, hizo contacto con Operación Sonrisa Perú y la esperanza cobró fuerza una vez que le efectuaron la revisión médica integral a su hijo.  

Todo salió bien en la operación. Los médicos voluntarios se tomaron su tiempo para explicarle de qué se trataba y también cuáles serían las próximas intervenciones. 

Gabriela decidió permanecer en Lima en la casa de la señora Fortunato para poder llevar a su hijo a los controles médicos necesarios. Después, en febrero de 2019, Leao fue operado para repararle el paladar. 

Fue en ese tiempo en que el padre del niño, que ahora vive en Cusco, le hizo saber que quería ayudar en algo.  

Leao es un niño que ahora no para de jugar, tanto que le hace las cosas difíciles a la señora Fortunato cuanto tiene que cuidarlo.  

Y Gabriela, al recordar todo su esfuerzo, dijo a Operation Smile: “Gracias por cambiar mi vida. Antes de su cirugía cada vez que miraba su cara quería llorar. Nunca pensé que vería a mi hijo feliz o que volvería a ser feliz”.  

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

Andrea y su fuerza inquebrantable

Andrea carga a su hijo de dos meses, Kyungmin, durante la brigada médica de Operation Smile Perú 2019 en Lima, Perú. Foto: Margherita Mirabella.

Durante 38 años, Andrea vivió con el labio hendido sin reparar. Pero mientras esperaba durante la evaluación de pacientes en la brigada médica de Operation Smile Perú en Lima, Perú —rodeada de su familia y cientos de personas que también necesitaban atención médica—, Andrea no estaba pensando en ella misma.  

En sus brazos reposaba su hijo de dos meses, Kyungmin, que también nació con una hendidura facial.

Andrea, una madre que ha experimentado el dolor insoportable de perder a dos hijos, viajó a Lima con la única intención de buscar una solución para tratar el labio hendido de Kyungmin.

Ocho años antes, Andrea  había perdido a su primer hijo por problemas bronquiales 10 días después de dar a luz.

Tres años después del trágico fallecimiento de su hijo, Andrea conoció, se enamoró y se casó con su ahora esposo, Santos. Estaban muy felices de formar una familia junto con su primer hijo, al que llamaron Nelson.

Pero la alegría de Santos y Andrea rápidamente se convirtió en preocupación y angustia después de ver el labio hendido de Nelson.

Debido a su hendidura facial, Nelson tuvo semanas muy difíciles para lactar. Y los temores de Andrea y Santos se agudizaron al ver que la salud de su bebé seguía deteriorándose.

En un esfuerzo por salvar la vida de su hijo, Santos y Andrea recurrieron a la compra de leche de fórmula, lo que supuso una gran carga financiera para la familia. Gracias a su sacrificio, Nelson comenzó a mejorar y fortalecerse. Pero Andrea poco se conformó con la pequeña victoria porque sabía que si no recibía la atención médica que necesitaba, Nelson seguiría enfrentando más obstáculos y soportando más dolor.

Decidida a ayudar a su hijo, Andrea viajó con Nelson por varias horas hacia lo que esperaba fuera una solución. Cuando llegaron, una mujer —que Andrea creía que era cirujana—, practicó las cirugías de labio hendido de Nelson y Andrea sin anestesia y sin suficiente formación médica.

Debido a las condiciones de trabajo inseguras y la atención quirúrgica inadecuada, la operación de Andrea no tuvo éxito y los resultados se revirtieron unos días después de regresar a casa.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Un año después, la tragedia volvió a golpear a Andrea y a Santos. Con solo cuatro años, su adorado Nelson falleció.

Confrontar el sufrimiento de perder a Nelson fue una sobrecarga para la familia. Para Andrea, la pérdida de un segundo hijo fue devastadora. Pero no soportó el dolor sola. Andrea todavía contaba con un esposo y una hija que la amaban y le daban fuerza en ese difícil momento.

Cuando Andrea quedó embarazada de Kyungmin, ella y Santos rebosaron de alegría. Aunque aún se recuperaban de la pérdida de su hijo, ambos estaban felices de dar la bienvenida a otro niño a la familia.

Pero el día que nació Kyungmin, la fortaleza de Andrea y Santos se puso a prueba de nuevo al ver el labio hendido de su hijo.

Kyungmin, de dos meses, el día de la evaluación en la brigada médica de Operation Smile Perú 2019. Foto: Margherita Mirabella.

Devastada por la noticia, Andrea no pudo evitar pensar en Nelson. Santos y Andrea, que ya habían perdido a un niño con hendidura facial, temían que Kyungmin también tuviera dificultades para lactar y les preocupaba cómo pagar la leche de fórmula por segunda vez.

Afortunadamente, Kyungmin no tuvo problemas para lactar. Pero el alivio de Andrea de ver a su bebé alimentarse pronto se vio ensombrecido por la dura realidad de lo que es vivir con una hendidura facial no reparada y cómo puede afectar la vida cotidiana de una persona.

Andrea era la segunda hija mayor de nueve hijos y vivía en la remota región de La Libertad. Ya que no había otras familias u hogares en las cercanías, sus hermanos eran los únicos amigos que tenía.

Aunque estar aislada en su hogar le permitió evitar las burlas y la estigmatización perjudiciales que enfrentan muchos niños con hendiduras faciales, también impidió que Andrea asistiera a la escuela.

La falta de conocimiento de una posible solución para Kyungmin hizo que Andrea se sintiera ansiosa por el futuro de su hijo. Pero esas incertidumbres empezaron a desvanecerse con la ayuda de su hermano menor, Juan Carlos.

Un día, mientras leía el periódico, Juan Carlos vio el anuncio de una próxima misión médica de Operation Smile Perú. El artículo decía que habría atención quirúrgica gratuita en el emplazamiento de la misión y animaba a las familias a llevar a sus bebés y niños que tuvieran hendiduras faciales.

Como nunca había oído hablar de la organización —y recordando el intento anterior de su hermana al buscar ayuda para Nelson—, Juan Carlos debía asegurarse de que la oportunidad del procedimiento que había encontrado fuera seguro y real antes de contactar a su hermana.

Después de indagar sobre la organización y hablar con un doctor de una clínica cercana, Juan Carlos se convenció de que Operation Smile Perú era la solución que Andrea había buscado durante años.

Tras finalizar el viaje de 30 horas desde su casa, Andrea, Kyungmin, Santos, Juan Carlos y su hija, Liz, llegaron a la brigada médica de Operation Smile Perú en Lima con una esperanza firme en sus mentes: conseguirle a Kyungmin la cirugía que le cambiaría la vida.

Andrea y Kyungmin, izquierda, Santos y su hija Liz, derecha, y Juan Carlos posan para una foto el día de la evaluación. Foto: Margherita Mirabella.

Después de una completa evaluación médica, los voluntarios médicos determinaron que Kyungmin, además de mostrar síntomas de problemas bronquiales, era demasiado pequeño para someterse a una cirugía segura. Decirles a familias como la de Andrea que su hijo no puede someterse a la cirugía puede ser una conversación difícil y dolorosa. Pero con la implementación de los estándares globales de atención médica de Operation Smile, la organización prioriza la seguridad del paciente en cada misión.

Cuando le dijeron a la familia de Andrea que Kyungmin debía ser un poco más grande antes de someterse a la cirugía, parecía que todos los esfuerzos y sacrificios que habían hecho para llevarlo a Lima habían sido en vano.

Pero antes de que Andrea y su familia se fueran, los voluntarios médicos les demostraron que aún había esperanzas de algo más.

Aparte de tratar la enfermedad de Kyungmin, el equipo de voluntarios dijo que repararían el labio hendido de Andrea.

Antes de la brigada médica en Lima, Andrea pensaba que Operation Smile Perú solo operaba a bebés y niños pequeños con hendiduras faciales. Darse cuenta de que su labio hendido, algo con lo que había vivido durante 38 años, podía repararse en tan poco como 45 minutos era impactante y difícil de creer.

Pero al mirarse al espejo después de haber pasado por la evaluación médica y haber sido operada, Andrea vio la nueva y hermosa sonrisa que tendría por el resto de su vida.

La coordinadora clínica Linda Highfield de Estados Unidos sostiene un espejo para que Andrea vea su nueva sonrisa tras su cirugía de reparación de labio hendido. Foto: Margherita Mirabella.

El ‘guapo’ Patrick

Los familiares de Patrick, en El Callao, Perú, lo llaman ‘el guapo’. El apodo explica por solo lo que piensan del cambio del niño tras la reparación de su labio hendido realizada en una misión de Operation Smile en 2018. 

Para Patricia, su madre, es de alguna manera un final feliz a un esfuerzo casi en solitario durante más de un año. Y que empezó bastante antes del nacimiento de Patrick. 

Durante el embarazo de quien es su segundo hijo, tiene una hija mayor, decidió dejar a su pareja debido a su adicción a las drogas.  

Cuando llegó el parto todavía estaba reconstruyendo su vida y a poco de nacer Patrick los médicos le informaron de su condición de labio hendido. Nada de ello le habían comentado durante el embarazo y la sorpresa fue completa. 

Los médicos le dijeron que era operable y comenzó a buscar un hospital dónde poder hacerlo. En esos días fue fundamental el apoyo de sus familiares y vecinos, que le permitieron tener las fuerzas para buscar una solución. 

En esas estaba cuando se enteró de Operación Sonrisa Perú en internet. Los telefoneó y visitó la oficina.  

Patrick con su madre y su hermana, antes y después.

Lo apodan ‘el guapo’.

Allí se enteró de la próxima misión y se enfocó en que su hijo estuviera lo más saludable posible para poder enfrentar la cirugía si era uno de los seleccionados.  

Cuando llegó el día de mayo donde preparó café, una manta y llegó al lugar en la madrugada. Patrick y ella eran los terceros en la fila.  

Luego de la revisión médica integral regresaron a casa. Patricia esperó ansiosa durante dos días hasta que por fin se enteró de que su hijo sería operado. 

El día de la operación fue uno de nervios durante las preparaciones previas y en la sala de espera mientras Patrick estaba en el quirófano. Todo eso se cambió por alegría cuando lo pudo ver otra vez.  

Patricia, quien expresó su gratitud en todo momento, y su hijo pasaron una noche más en el hospital antes de partir hacia su nueva vida.  

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.