“Siempre hay un camino de esperanza”

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

El Dr. Carlos Dorado (der.) en plena tarea durante un programa anterior de Operación Sonrisa Bolivia. Fotografía: Margherita Mirabella.

El cirujano Carlos Dorado conoció a Operation Smile cuando era residente en México. Ahora instalado en Bolivia, es el director médico de la fundación local de Operación Sonrisa. 

“Como cirujanos plásticos tenemos la fortuna de transformar vidas. Desde donde nos toque”, dijo Carlos cuando nos explicó qué es lo que inspira a colaborar con Operación Sonrisa Bolivia.

La fundación ya ha reanudado sus programas quirúrgicos luego de pasado lo peor de la pandemia de COVID-19. Este año ya lleva 163 pacientes operados y espera cambiar la vida de otros 100 antes de fin de año.

Dialogamos con Carlos recientemente para conocer más sobre su vínculo con Operation Smile y la importancia del apoyo de los donantes.

Carlos es ahora el Director Médico de Operación Sonrisa Bolivia. Fotografía: Margherita Mirabella.

Pregunta: ¿Cómo te involucraste con Operation Smile? 

Respuesta: Soy voluntario de Operación Sonrisa desde 2010, empecé durante mi residencia en cirugía plástica cuando estudiaba en Guadalajara, México. Obtuve mis credenciales y me certifiqué en México, pero por motivos personales me instalé en Bolivia, donde continué con el voluntariado y en mayo pasado me nombraron director médico. Nací en México, pero soy de familia boliviana.  

P: ¿Qué te inspiró a ser voluntario? 

R: Me enteré de la fundación cuando era estudiante y siempre mi sueño fue ser un médico que pudiera ayudar en todo el mundo. Cuando me fui especializando vi que había algo mucho más específico y que llegaba más a lo que a mí me gusta. Tuve la fortuna de formarme con el doctor Guerrero Santos quien es el impulsor y fundador de Operación Sonrisa México y él era mi maestro. Es uno de los cirujanos más reconocidos y tuve un excelente mentor.

Me acuerdo cuando estaba en mi primer año de residente llegó el Dr. Bill Magee de visita al instituto y eso fue la cereza del pastel. Conocerlo a él y a todo el equipo siempre me motivó y empecé desde residente.

Mi primer programa internacional fue en Oaxaca, ahí me certifiqué con una doctora colombiana. Ahí empezó esta maravilla que para mí afortunadamente es mi vida.  

Como cirujanos plásticos tenemos la fortuna de transformar vidas.  Desde donde nos toque. A veces cuestionamos la cirugía estética. El simple hecho que puede sonar banal como una operación de busto igual transforma vidas y ni qué decir a este grupo de personas que de por sí ya nacieron con alguna desventaja socioeconómica y que además le sumas una desventaja física; es catastrófico.

Yo creo que tenemos un don, el don de operar es importante. Y si a esto le sumas la pasión, la entrega y el hacerlo de forma gratuita es lo que a mi encanta de Operación Sonrisa. Para mí es mi vida, mi plan es trabajar hasta que mi hijo sea bachiller y desde ahí dedicarme solamente a esto. 

El trabajo con Operation Smile es “la vida” para Carlos. Fotografía: Margherita Mirabella. 

P: ¿Llegaste a Bolivia como voluntario de Operation Smile y no tuviste problema con la documentación? 

R: Nuestra certificación es internacional. Antes de Bolivia he podido trabajar en India, Filipinas, Ghana, en Estados Unidos en muchas capacitaciones. Es algo de lo que estoy agradecido. Me ha ayudado a conocer otros colegas, otras culturas. Es bueno que todo esté estandarizado, todo se repite donde estés.

P: ¿Qué diferencia a Operation Smile de otras organizaciones? 

R: Primero considero que es la organización más seria, no te pagan y eso es un plus. Me acuerdo que el doctor Magee decía que el día que comencemos a pagar a los cirujanos y voluntarios esto se va acabar. Si esto lo haces por pasión y no por dinero es totalmente distinto. Me han tentado con dinero de otras organizaciones, pero cuando decidí operar estos niños decidí operarlos gratis, inclusive en mi práctica privada lo hago.

Cuando mis pacientes tienen dinero y quieren pagar, lo que hago es que compren cosas y las dejen en la fundación. Muchos compran leche y se las dejan al pediatra. Creo que esa cadena de buenas acciones es lo que puede cambiar el mundo.  

 P: ¿Qué es lo que más te inspira del contacto con las familias y los pacientes? 

R: (Se emociona). Somos afortunados, tenemos bocas, manos, cerebros que piensan y estos chicos tienen todo, con la diferencia que por alguna falla que les tocó, no la escogieron, les tocó ser distintos. Algo que nunca olvido es quien no conoce un chiste de gangosos. Somos tan crueles y en general los niños chicos son bien crueles, porque no se dan cuenta del poder de sus palabras.

Hace dos días recibí una niña de 12 años en la consulta y no se animaba ni a levantar su rostro. Había sido operada en otra fundación, terriblemente dañada y no es justo. Además, también sufre todo el entorno.

P: Hablando del entorno, ¿Qué es lo primero que le dices a una madre cuando llega a consulta? 

R: Que no es su culpa. Porque lo que pasa es que se empiezan a culpar mucho, entre la mamá y el papá. Lo primero que tienes que bajar es la culpa. Tocó así. Hay niños que salen rubios y otros fisurados y el tuyo salió fisurado. La idea es explicar el problema en términos simples. Y finalmente lo más importante es que ver que al fondo del túnel hay una luz, Pero que es largo. Que este niño va a necesitar muchísimo más apoyo y dedicación que los otros hijos, que es lo que sucede.

Carlos (izq.), operó a Heydi en 2018. Volvió a verla en dos oportunidades. Fotografía: Operation Smile.

P: ¿Qué te acuerdas de Heydi, una paciente de Operación Sonrisa Bolivia, y de su abuela Claudina? 

R: Admiro mucho a las abuelas. Porque ellas ya podrían estar tomando té, pero en países como los nuestros les toca seguir trabajando porque muchos migran, y si no migran dentro de la ciudad o el territorio, lo hacen fuera del país.

Ellas sí sufren y lo primero que hago es agradecerles. Porque no tienen por qué estar ahí. Ellas dicen ‘¿Cómo la voy a abandonar? Si a esta chica la abandono, se muere’. Acá en Bolivia todavía los matan. No les dan de comer, nunca los muestran porque siguen creyendo que es una maldición, los ocultan, no saben cómo alimentarlos. Es trágico.  

P: ¿Has sabido algo de Heydi? 

R: Me tocó verla dos veces más. El problema es que a veces perdemos un poco el seguimiento. Me encantaría hacer seguimiento a todos, pero ya llevo más de mil niños operados. Lo bueno en Bolivia es que como voy al mismo lugar reiteradamente los voy viendo crecer. Y vienen y te abrazan. Primero te acuerdas más de los papás o de la abuela y uno después reconoce a los niños. Para mi ver a los niños operados es como si fuera un lienzo terminado. Lo hiciste, a veces no perfectamente, pero te aseguro que ellos son felices.  

P: ¿Destacarías algunas historias que te afectaron emocionalmente? 

R: Un joven en India, de 19 años, llegó a la clínica con labio hendido. Y me traducen que se quiere operar porque se quiere casar. ‘¿Estás seguro? Si quieres no te opero’ le dije en broma. Lo operamos y quedó super feliz.  

Otro (se emociona), un señor que nos ayudaba en todo y me dijo un día: ‘¿sabías que hay papás solteros? Yo soy uno de ellos. Cuando mi esposa vio que mi hijo nació así, me dejó’. Se escucha mucho de que el hombre es el que se va (ante el nacimiento de un bebé con hendidura facial), pero también a veces las mujeres son crueles.

Cuando le entregamos a su hijo lloraba tanto y nos decía que quería ser voluntario. En la actualidad es el primero que está dispuesto a ayudar, a bajar cargamentos, por ejemplo. Es albañil y en sus ratos libres también es taxista. Su hijo ya tiene tres años y va bien, ya va a ir a la escuela.  

Otro caso que me impactó muchísimo fue en Chiapas, México. Una jovencita de 18-19 años que nunca había salido de su comunidad, de su hogar, porque la mantenían oculta y recién vio a otras personas, más allá de su familia y su comunidad cercana, a esa edad.  

Creo que, desde lo jocoso, lo divertido, hasta lo cruel, siempre hay un camino de esperanza.  

P: ¿Qué le dirías a un donante sobre qué es lo que más te ilusiona de Operation Smile? 

R: Considero que la gente es buena, pero que la gente que tiene posibilidades tiene muchas veces miedo de a dónde va a caer su dinero. La comunicación que hacemos es muy útil. Si las personas pudieran ver la logística y la organización que hay detrás se darían cuenta de que lo que donan es poco. 

Para los que tienen mucho dinero creo que les ayuda obviamente en el tema de impuestos y demás, pero creo que si Dios te dio la posibilidad de estar un poco mejor tenemos que compartir. Creo que el COVID-19 nos ha enseñado muchísimo a ser empáticos. Un amigo me decía: ‘yo quiero ser el más pobre del cementerio, no me interesa llevarme todo mi dinero a la tumba’.  

P: ¿Cómo le asegurarías que el dinero está llegando a donde tiene que llegar? 

R: Creo que el donante tiene que entender la magnitud de la fundación. Que no es solamente la cirugía. La cirugía no llega a ser ni el 30 o 40% del éxito. Para que este niño pueda incorporarse va a depender de múltiples especialidades. También se invierte en investigación, creo que es de las organizaciones que más invierte en investigación. Y también se invierte en clubes estudiantiles, que a la vez son recaudadores. Porque el futuro y el mañana son ellos. Desde donde te toque estar, no necesitas ser médico para ser voluntario. Con una historia les mueves el corazón, que no es solamente el acto quirúrgico. Que todo tiene un fondo.  

Sé la importancia que tiene la cirugía. Pero también hay que dimensionar que un paciente tiene que aprender a manejar sus músculos, cómo manejar su boca, cómo comer.  El acto quirúrgico es muy breve. Creo que lo que está detrás de bambalinas es super importante.  

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Un amor inesperado

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

“Cuando leí sobre el trabajo que hace Operation Smile, en los países en los que trabaja y el apoyo que brinda, me encantó la idea” de ayudar. Fotografía: Operation Smile.

Satcha Pretto, embajadora de Operation Smile y estrella de Univisión, se encontró un día ante una organización con la que se puede identificar plenamente. 

Un colega le habló de Operation Smile en su trabajo y desde entonces no ha cesado en su apoyo y ayuda a la organización.

Vio de cerca nuestro trabajo en los programas médicos a los que ha concurrido. Oportunidades que tuvo para “ver a los padres cuando sale su hijo del quirófano, es fantástico, ver aquella alegría, esperanza, el brillo en los ojos de esos padres”.

Recientemente nos reunimos con Satcha para saber más sobre su vínculo con Operation Smile y sus motivaciones para colaborar. 

Fotografía: Operation Smile.

P: ¿Cómo te involucraste con Operation Smile?

R: Es curioso porque la oportunidad de formar parte llegó sin que yo la buscara. Recuerdo que estaba trabajando en Univisión, en “Primer Impacto” en ese entonces, y uno de mis jefes me presentó lo que era Operación Sonrisa y me preguntó si me gustaría involucrarme.

Ya en el pasado me habían pedido participar en algunas organizaciones sin fines de lucro, pero no había encontrado una con la que yo me identificara plenamente. Cuando leí sobre el trabajo que hace Operation Smile, en los países en los que trabaja y el apoyo que brinda, me encantó la idea. 

Y luego cuando tuve la oportunidad de ir a mi primer programa médico en Guadalajara, México, ya me enamoré de lleno de toda la gran labor que hace.

Satcha es embajadora de Operation Smile. Fotografía: Operation Smile. 

P: ¿Cómo describirías el trabajo que realiza Operation Smile?

R: Si tengo que utilizar una palabra es fantástico. Es maravilloso el apoyo que llevan a regiones remotas y cómo a través de cirugías que son sencillas en términos de tiempo pueden ir cambiando vidas.

Sabemos que es un equipo multidisciplinario de doctores, terapeutas, pero esa primera operación, cuando yo he podido ver a los padres cuando sale su hijo del quirófano, es fantástico, es ver aquella alegría, esperanza, el brillo en los ojos de esos padres y es algo que quizá no podemos entender hasta que estamos en uno de estos programas.

Pero contamos con todo este material maravilloso que nos permite ver cómo es este primer cambio y cómo estos niños van forjándose un mejor futuro y se convierten luego en ciudadanos que hacen aportes importantes a sus comunidades.

P: ¿Te imaginas qué puede sentir una madre con un hijo con hendidura facial?

R: Nunca he tenido que experimentar el nacimiento de un hijo con el labio o el paladar hendido. Pero como mamá puedo imaginar la impotencia y la frustración que debe sentir una mamá o un padre en esa situación.

Lo he visto de cerca en los programas porque en algunas oportunidades los niños no se pueden alimentar bien. Todos estos factores se agregan al gran reto que es ya tener un hijo y luego con todas estas dificultades lo lleva a otro nivel.

Si yo estuviera en esta situación lo que más desearía es que me ayudaran. Que brindaran a mi hijo o a mi hija esa posibilidad de corregir algo y de que fueran niños igual que los demás, que puedan sonreír, hablar y lo más importante que pudieran comer como cualquier otro niño.

P: ¿Cómo se puede evitar el aislamiento y la humillación a los niños nacidos con hendidura facial?

R: Como mamá uno nunca quiere que sus hijos sufran. Ningún tipo de sufrimiento, y desafortunadamente cuando un niño luce diferente como es el caso de los pequeños con labio y/o paladar hendido, son víctimas de acoso en sus escuelas, sus comunidades, y creo que ahí es cuando debemos crear una mayor conciencia, sobre las oportunidades que hay para ser mejores seres humanos, para respetar las diferencias, y también pues brindarles a los padres aquellas herramientas para que puedan guiar mejor a sus hijos y saber que hay una luz al final del túnel.

En nuestros países en vías de desarrollo también es sumamente importante que el gobierno trabaje de la mano con escuelas públicas para crear una política contra el acoso, y creo que también los padres, lo que podemos hacer en nuestros hogares es brindarle esa seguridad a nuestros hijos que ellos no valen por lo que lucen si no que valen por lo que son y por lo que pueden aportar y ser fuertes por ellos, que en ocasiones es difícil, pero creo que vale la pena con un trabajo que se debe hacer de forma conjunta con las comunidades.

P: ¿Algún paciente te emocionó particularmente?

R: Hay muchas familias que he conocido, pero en particular recuerdo el caso de una niña en República Dominicana que llegó con sus papás desde una zona muy remota. Ya tenía como dos años y se le había hecho muy difícil porque tenía el labio y el paladar hendido. Por eso no cumplía con todas las habilidades que debería tener.

Recuerdo que la madre estaba muy nerviosa antes de la operación. Me dieron la oportunidad de entrar al quirófano y le pedí a ella que confiara. Y así fue, al ratito cuando salió su niña ella no cabía de felicidad, agradeciéndole a todos, por ver su sueño hecho realidad. De poder, a través de la medicina, mejorar la condición de su hija.

Fotografía: Operation Smile.

P: ¿Por qué hay que apoyar a Operation Smile?

R: Creo que hay muchas organizaciones sin fines de lucro. Pero lo que a mí me ha motivado a apoyar a Operation Smile y lo que te puede motivar a ti es ver ese cambio, es ver cómo son voluntarios, doctores, especialistas, terapeutas, de todas partes del mundo que se reúnen con un propósito de cambiar la vida de un niño, la vida de su familia y de su comunidad.

Lo ves, es algo inmediato después de una cirugía y definitivamente este tipo de ayuda que se brinda no siempre está disponible para estas familias.

Entonces, si se puede hacer una pequeña contribución y luego tenemos estos ejemplos claros de hacia dónde va ese donativo y ver las oportunidades que se le brindan a estos niños, eso es algo que me motiva a mí y es algo que te debería motivar a ti también.

P: Operation Smile también tiene programas de nutrición, ¿qué importancia le asignas a la nutrición en los niños?

R: Muchas veces escuchamos el refrán “somos lo que comemos” y hoy en día no puede ser más cierto. Hay tanta comida procesada y tanta escasez de alimentos en todo el mundo que debemos hacer un esfuerzo primero en nuestros hogares para alimentar mejor a nuestros hijos.

Tener en cuenta que las elecciones que hagamos desde que están en el vientre repercuten después en toda su vida. Y en países en vías de desarrollo creo que se debe hacer un esfuerzo mucho más grande para poder brindar alimentos nutritivos a esas futuras generaciones, porque para que también se puedan educar eso tiene que ir de la mano de una buena alimentación y eso solamente lo podemos lograr si se toman pasos contundentes para brindarles mejores alimentos a estos niños.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Educación desde el embarazo

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Homaire (der.) junto al pediatra voluntario Mauricio Guerra durante un programa quirúrgico en Quito, Ecuador. Foto: Lorenzo Monacelli.

Para muchas familias de niños nacidos con hendidura facial que viven en Ecuador, Homaire Caicedo es su faro de esperanza. 

Ha trabajado junto al equipo de voluntarios ecuatoriano como enfermera y coordinadora clínica durante 18 años.

Con casi dos décadas de experiencia en la orquestación de los detalles de un programa quirúrgico de Operation Smile, sabe que la necesidad de atención de un paciente empieza mucho antes de que los suministros médicos y el personal lleguen al sitio de las cirugías.

Agosto es el Mes Nacional de la Lactancia, algo en lo que Homaire ha trabajado sin pausa. “No comenzamos a brindar apoyo para la lactancia solo cuando llega el recién nacido”, explicó. “El éxito viene de educar a la madre durante el embarazo”.

Recientemente nos conectamos con Homaire para dialogar sobre el efecto de la educación y capacitación en las familias y cómo conduce a vidas más ricas.

Homaire lleva 18 años vinculada a Operación Sonrisa Ecuador, como coordinadora clínica y asesora en lactancia. Foto: Lorenzo Monacelli.

Pregunta: ¿Por qué crees que la lactancia es un componente importante del cuidado de las hendiduras faciales de los pacientes?

Respuesta: El primer vínculo afectivo está en la lactancia. También es el primer derecho que tiene el niño.

La alimentación, el cuidado materno y la lactancia materna, es la misma que aporta al lactante todos los nutrientes que necesita. Nos ayuda a fortalecer los músculos del paladar para mejorar el habla. El éxito de la lactancia materna en bebés que nacen con hendidura facial es que el niño es dado de alta del tratamiento logopédico a una edad temprana.

No comenzamos a brindar apoyo para la lactancia solo cuando llega el recién nacido. El éxito viene de educar a la madre durante el embarazo enseñándole técnicas correctas sobre cómo amamantar durante las primeras 72 horas.

Ahí es donde comienza el apego a la lactancia preparando los pezones, enseñando a la madre a usar las técnicas correctas y quitando el miedo a amamantar a su hijo.

P: A menudo visitas a las familias en el hospital cuando nacen pacientes con hendidura facial para brindarles apoyo en la lactancia. ¿Puedes compartir más sobre este trabajo?

R: Como Operación Sonrisa buscamos dar apoyo a cualquier institución que tenga un niño con labio y/o paladar hendido. Hemos construido relaciones con trabajadores sociales que están en contacto con el departamento de enfermería de la fundación para poder saber si hay madres embarazadas o madres que dieron a luz a niños con hendidura facial.

Lo enriquecedor es que hemos formado alianzas con el sector público para poder conectarnos con las futuras mamás, educarlas y ayudarlas a aliviar su miedo a amamantar.

Para muchas madres el momento de amamantar genera miedo e incertidumbre, en particular si el bebé tiene hendidura facial. Homaire las apopya en ese momento clave. Foto: Jasmin Shah.

P: ¿Tienes alguna práctica recomendada sobre la lactancia de pacientes con hendidura facial que te gustaría compartir?

R: Todas las técnicas son válidas. No existe una técnica específica que funcione al 100% para todas las personas. La madre tendrá la capacidad de elegir según su cuerpo, según su comodidad, según su peso. Hay madres obesas o desnutridas. Hay que ver todo este tipo de variables para darle a cada madre una técnica.

La que más utilizo es la ‘técnica del fútbol americano’ (cuando se sostiene al bebé con un solo brazo, ndlr), que es la que hace un mayor cierre del paladar hendido y la que permite que el niño succione. También usamos tetinas de silicona que se colocan en el seno de la madre, las cuales generan un mejor sellado que ayuda al niño.

P: ¿Tienes algún consejo para trabajar con los padres o familiares de pacientes en torno a la lactancia materna?

R: Utilizo dos psicologías. El que da la psicóloga y la otra que yo llamo ‘el hilo y la tela’. Le enseñamos a la madre que la condición de hendidura facial es simplemente falta de hilo, y que tenemos que coser. La parte emocional que trabajamos es que la madre sepa que hay formas de alimentar a su bebé, que el manejo no cambia, que es sano, que tiene todas las cualidades de un bebé sin hendidura facial.

Hay que trabajar con la parte psicológica y afectiva de la madre para que tenga una respuesta favorable en el momento del nacimiento. Este apoyo es vital para garantizar que ella ya conozca las herramientas que funcionarán desde el nacimiento hasta que podamos ayudarla con la cirugía.

Como coordinadora clínica, Homaire acompaña a las madres y a los pacientes hasta justo antes del ingreso al quirófano. Foto: Lorenzo Monacelli.

P: ¿Cuál es la parte más importante de tu trabajo?

R: ¡Todas! No hay una parte de mi trabajo que sea más importante que la otra.

La educación materna es importante porque nos ayuda a manejar mejor la salud del bebé desde el nacimiento. Enseñar a la madre cómo alimentarse y cómo ayudar a su hijo a aumentar de peso. También es importante enseñar al niño cómo hacer técnicas de respiración y el uso de la placa palatina de alimentación.

Entonces, todos los procesos que realiza Operation Smile tienen el mismo valor de importancia.

P: ¿Hay algo más que te gustaría compartir sobre tu experiencia y prácticas en Ecuador?

R: Las condiciones de hendidura facial no son 100% quirúrgicas. Requieren un tratamiento continuado donde la madre sabe desde el primer día de vida de su hijo que debe empezar a formarse en logopedia, ortodoncia y lactancia.

Operación Sonrisa Ecuador ha hecho un cambio muy importante, que es unificar todos los criterios profesionales en el tratamiento de una condición de hendidura facial.

Esto significa que el cuidado y tratamiento de un niño con labio y/o paladar hendido depende tanto del psicólogo como del cirujano, ortodoncista, logopeda y muchos otros profesionales médicos.

Como organización, tenemos la misma devoción por cuidar a un paciente sin importar si es un recién nacido o un adulto de 99 años.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Conexiones de esperanza

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Paola Arroyave (centro) rodeada por otros integrantes del equipo de Operación Sonrisa Guatemala durante un programa realizado en 2022. Foto: Rohanna Mertens.

En Guatemala muchas familias encuentran en Paola Arroyave la persona ideal para facilitarles el contacto con Operation Smile. 

Como coordinadora del registro nacional de Operación Sonrisa Guatemala, Paola comprende cuán profunda es la necesidad de una atención de alta calidad para hendiduras faciales.

“En nuestra base de datos del registro nacional, hay aproximadamente entre 45 a 50 referencias mensuales”, explicó. “Este año específicamente hemos tenido un aumento muy grande en los casos”.

En un país donde la desnutrición afecta a uno de cada dos niños, conectarse temprano con las familias puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para un bebé que nace con labio y/o paladar hendidos.

Al asociarse con hospitales, clínicas y gobiernos locales en todo el país, Operación Sonrisa Guatemala ha mejorado su capacidad de recibir notificaciones sobre un posible paciente tan pronto como nace.

Hablamos con Paola para obtener más información sobre los esfuerzos de Operación Sonrisa Guatemala y cómo la organización está creando nuevas formas de facilitar el acceso a la cirugía.

Anna Ibarra, coordinadora de comunicaciones (izq.) y Paola Arroyave (der.) se reúnen con voluntarios para dialogar sobre un paciente. Foto: Rohanna Mertens.

P: ¿Nos puedes explicar qué es el registro nacional?

R: El proceso de registro nacional es cuando recibimos la referencia de un niño con labio y/o paladar hendido. Las familias se comunican ya sea a través de las redes sociales o directamente a nuestro número de teléfono. Les damos toda la información que necesitan. Aclaramos algunas de las dudas que puedan tener y les solicitamos información general. Esto nos ayuda a tener los datos importantes de dónde están, la edad del niño, los nombres de los padres, dónde podemos contactarlos. De esta manera, podemos derivar el caso a la clínica para comenzar su seguimiento.

P: ¿Cuántas referencias reciben normalmente al mes?

R: En nuestra base de datos del registro nacional, hay aproximadamente entre 45 a 50 referencias mensuales. Este año específicamente hemos tenido un aumento muy grande en los casos. Hemos estado trabajando con municipios, hospitales públicos y diferentes alianzas en todo el país. Esto ha llevado a que nuestros pacientes acudan a nosotros y sean referidos a una edad más temprana. Entonces, para este año fiscal, hasta este momento, hemos tenido aproximadamente 400 referencias.

P: ¿Dónde viven estos 400 pacientes potenciales? ¿Hay regiones específicas en las que notas un mayor volumen de pacientes?

R: Los pacientes que ingresan a la base de datos del registro nacional son de todo el país, pero la mayor parte proviene de la zona norte, incluyendo Petén, Alta Verapaz, e Izabal, así como de la zona sur, Escuintla y Retalhuleu. Y muchos de los pacientes también son de la Ciudad de Guatemala o de los municipios aledaños.

P: ¿Por qué la base de datos del registro es tan importante para Operación Sonrisa Guatemala?

R: El primer objetivo es que los pacientes puedan ingresar a nuestra atención lo antes posible. Hemos estado trabajando en la captación de nuevos voluntarios y trabajando en los espacios que tenemos actualmente para poder llegar a estos niños lo antes posible. Así los podemos preparar para que cuando lleguen a la edad necesaria para la cirugía tengan un buen peso y buena salud.

Operación Sonrisa Guatemala abrió una nueva clínica en Petén, norte del país. Foto: Jasmin Shah.

P: Operación Sonrisa Guatemala acaba de inaugurar un nuevo centro en el norte, en Petén. ¿Cuál fue la estrategia por la cual se eligió esa localidad?

R: De los 400 pacientes que han ingresado en este ejercicio, alrededor de 100 son de la zona norte. Entonces estos 100 pacientes no necesitarán viajar una distancia tan larga. No tendrán que hacer viajes de 10 o 12 horas para llegar a Ciudad de Guatemala. Van a tener un acceso más cercano en cuanto a pediatría, nutrición, odontología y otras especialidades.

La mayor cantidad de derivaciones son de recién nacidos y, a pesar de ello, también tenemos una lista de espera de adultos mayores y jóvenes que nunca han recibido tratamiento o que han tenido un tratamiento incompleto. Estamos creando esta lista de espera para poder tener un día específico para ellos, darles el tratamiento que necesitan y, si es necesario, poder traerlos a uno de los programas quirúrgicos.

P: ¿Cómo ha mejorado Operación Sonrisa Guatemala su capacidad para encontrar a estos pacientes que viven en regiones remotas del país?

R: Las alianzas con los gobiernos locales, municipios y diferentes organizaciones o grupos organizados en las comunidades han sido clave para que podamos encontrar a estos pacientes. Tienen mayor alcance, mayor cobertura. Tienen conocimiento de las familias y su confianza.

Esto nos ha ayudado a llegar a más familias en lugares que quizás no conocemos o no hubiéramos podido llegar tan fácilmente. Esto nos ayuda a poder recibir esos casos. Estas familias saben que pueden confiar en una organización que está trabajando de la mano con las personas que conocen para que puedan venir y recibir tratamiento o cirugías.

Estos municipios nos han ayudado a entregar paquetes que les podemos enviar para que podamos estar cerca de las familias. También nos ayudan a medir el peso y la altura de algunos niños que no pueden viajar. Ese trabajo es sumamente importante. Es clave no solamente para la identificación sino también para el seguimiento de los pacientes.

Victoria con su madre, Diana, (izq.); Marilyn con su madre Alma (centro) y Anae con su madre Rosa (der.) posan en Petén durante un programa quirúrgico. Foto: Jasmin Shah.

P: ¿De qué manera ha ayudado tu equipo a aliviar la barrera del transporte para que más familias puedan acceder a la atención de Operación Sonrisa Guatemala?

R: Para el transporte de las familias tenemos diferentes mecanismos. No queremos que este factor económico sea un inconveniente para que no reciban el tratamiento que necesitan, por eso cuando una familia no puede pagar el transporte, nos hemos organizado con diferentes grupos.

Por ejemplo, bomberos, policías, municipalidades y oficinas de infancia nos han apoyado para trasladar pacientes. Además, si alguien viaja del mismo municipio donde hay otros tres pacientes, tratamos de coordinar que todos tengan la cita el mismo día para aprovechar el viaje y poder atender a más niños en el clínica.

También hemos hecho algunas alianzas con organizaciones locales, sin fines de lucro y también con organizaciones de responsabilidad social empresarial que nos apoyan en el transporte de las familias.

P: ¿Cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 a los equipos de voluntarios locales?

R: La pandemia ha cambiado mucho en comparación con lo que hacíamos antes. Con todas las restricciones de movilidad, especialmente en nuestro país, donde no tenemos un sistema de transporte público adecuado y accesible para todos, eso fue un inconveniente muy grande.

Pero nuestro equipo ha sido muy creativo y ha inventado diferentes mecanismos y programas que ayudan a estar cerca de las familias. Tenemos una clínica virtual para los que no pueden viajar. Esto también nos ha facilitado cuando queremos crear una alianza con un municipio que está lejos para que nos ayuden a identificar más pacientes. Esto nos permite llegar a más personas en menos tiempo.

Nuestras clínicas son extremadamente importantes para ellos para que puedan recibir un tratamiento no solo integral sino también de calidad de parte de personas que realmente se preocuparán por ellos.

P: ¿Cómo te ha afectado personalmente la pandemia?

R: Personalmente, la pandemia me ha impactado mucho. Soy la primera persona que tiene contacto con las familias, para poder darles esta información, para darles la esperanza de que su hijo pueda crecer y tener una calidad de vida completamente normal e igual a otros niños que no nacieron con esta condición.

Se nota cuando se les dice que hay una clínica más cerca de ellos. Se emocionan. Quieren continuar con el tratamiento, y pueden comprometerse más y, de esta manera, el tratamiento será más exitoso.

El equipo que tenemos en Guatemala es espectacular. Aunque es pequeño, todos tienen muchas fortalezas. Tienen talentos increíbles y el trabajo en equipo es extremadamente importante.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Un mundo mejor, paso a paso

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Indiana Siu. Foto: Marc Ascher. 

Hacer del mundo un lugar mejor, paso a paso, es lo que motiva a Indiana Siu, directora regional de Operation Smile para América Central y el Caribe.

Dialogó con Enterprise Radio sobre el trabajo de la organización en su región durante la pandemia de COVID-19 y cuál fue y es la mejor manera de apoyar a los pacientes y sus familias.

También profundizó sobre los desafíos que enfrenta Operation Smile luego de la pandemia y cómo se puede trabajar en respaldo de los sistemas de salud locales. 

Pregunta: ¿Cuáles fueron los principales desafíos de Operation Smile durante la pandemia de COVID-19?

Respuesta: El principal desafío fue que obviamente tuvimos que suspender los programas quirúrgicos al principio y nos vimos impedidos de atender a los pacientes.  

Debido a las cuarentenas en los países, Operation Smile decidió hacer una pausa y analizar qué podíamos hacer, cómo enfrentaríamos la pandemia y cómo la navegaríamos.  

No solamente para mantener la atención a los pacientes, si no para salvaguardar la salud de los voluntarios médicos. Y cómo podíamos apoyarlos.  

Ellos están para nosotros, así que pensamos formas de poder estar para ellos.  

P: ¿Cuáles son los actuales desafíos que impone el virus en la región y cómo ha variado la gestión de Operation Smile? 

R: Tuvimos que innovar en nuestras formas de brindar asistencia.  

Echamos una mirada a toda nuestra operativa, el espacio en los hospitales, la movilidad durante los programas quirúrgicos, cómo apoyar a los pacientes y sus familias en un momento en que muchos de ellos se quedaron sin un ingreso fijo.

Junto a otras organizaciones trabajamos en formas de acercarles alimentos.  

Angie luego de su cirugía en Estelí, Nicaragua. Foto Marc Ascher. 

P: ¿Qué lecciones sobre liderazgo has aprendido en estos últimos 18 meses? 

R: A veces creemos que tenemos resiliencia en nuestra vida cotidiana. Pero en este tiempo realmente aprendí lo que significa la resiliencia, el trabajo colaborativo y el alcance real de la asistencia y el servicio.  

Aprendí lo importante que es a través de todo ese trabajo el inspirar a otras personas para que se sumen y nos ayuden a mantener la asistencia.

También aprendí que siempre hay que ser innovador cuando se trata de asistir a los pacientes.

P: ¿Cómo se adaptó Operation Smile al trabajo virtual con los pacientes? 

R: El trabajo virtual ya es parte de nuestra vida cotidiana.  

Fue un poco complicado al principio porque muchas familias no tenían teléfonos celulares inteligentes, pero nos fuimos adaptando. 

Tuvimos que asegurarnos de que el paciente no se distrajera por lo que ocurría a su alrededor o por el propio teléfono.  

La consulta virtual nunca va a ser igual a una en persona, pero es muy útil para poder llevar a cabo un seguimiento de los pacientes, ver cómo transcurren sus vidas y demás. 

P: ¿Cuáles son las principales iniciativas de Operation Smile en América Central?

R: Tenemos muchas. Primeramente, planeamos descentralizar nuestros programas médicos. Los pacientes no solamente llegarán hasta nuestras clínicas, si no que procuramos comprender sus necesidades, dónde y cómo viven y buscamos formas de salir a su encuentro.  

También promovemos nuestros Estándares Globales de Asistencia, que aseguran que las cirugías y toda la atención que provee Operation Smile sea de calidad y de primer nivel mundial.

Lanzamos programas de entrenamiento y certificación para los voluntarios médicos y trabajadores de la salud. Esto no es solamente un apoyo a su trabajo, si no que ellos pueden regresar a sus países de origen y ayudar a formar a otros colegas.  

Hemos invertido en equipamiento y tenemos claro nuestro compromiso, que va más allá de la atención quirúrgica.  

Indiana en una conferencia en la sede de Operation Smile antes de la pandemia. Foto: Marc Ascher. 

P: Operation Smile también intenta ayudar en la construcción de sistemas de salud más robustos en la región, ¿Cómo enfrentan ese objetivo? 

R: Tenemos contacto cercano con los ministerios de Salud. Estos tienen la infraestructura y recursos, nosotros los apoyamos con donaciones de equipos para emergencias, por ejemplo. Durante la pandemia pudimos proveer concentradores de oxígeno.  

También hablamos con los funcionarios sobre la mejor forma de apoyar a los hospitales y a los pacientes. Cómo apoyarnos mutuamente.  

No se trata solamente de las cirugías de hendidura facial. Tenemos conocimientos y entrenamiento que podemos aportar a los hospitales.  

P: Finalmente, ¿Qué te motiva a hacer este trabajo? ¿Qué consejo le darías a alguien que desea trabajar en ONGs? 

R: No es fácil trabajar para una ONG. No es rentable (risas). Se trata del servicio, preocuparse por otros antes que por uno. El cofundador de Operation Smile, Dr. Bill Magee siempre dice que se trata “de hacer que el problema de otro sea el de uno”.  

Cuando se aprecia el impacto de eso, aunque el mundo nunca se entere de tu nombre y lo que has logrado, aunque lo hiciste un sitio mejor, paso a paso. Eso me motiva. El legado de un mundo mejor y con menos sufrimiento. 

El tener un impacto positivo en las personas.   

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Un Consejo contra la desnutrición

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Una madre de Madagascar practica una técnica de alimentación para su hijo de tres meses. Foto: Zute Lightfoot.

Es triste cuando vemos familias que llegan a nuestros programas médicos con toda la esperanza, y tienen que regresar a sus hogares decepcionadas al enterarse de que su hijo no está en condiciones de recibir una cirugía debido a su desnutrición.

Esto le ocurre a demasiadas familias en muchos países donde la educación sobre el amamantamiento y la nutrición temprana es muy limitada. Nuestro Consejo de Nutrición, formado por personas comprometidas a salvar vidas, apunta a derribar los obstáculos entre nuestros pacientes y la cirugía.

Hablamos con integrantes del Consejo de Nutrición como Adriana Olivera, nutricionista y coordinadora de Programas Médicos de Operación Sonrisa Paraguay; Dede Kwadjo, nutricionista y dietista registrada en Operation Smile Ghana; Elsa Nel, dietista de Emiratos Árabes Unidos y Helen Kinigopoulos, terapeuta del lenguaje de Estados Unidos.

“El Consejo de Nutrición provee una plataforma valiosa desde la cual puedo aplicar mis conocimientos como dietista, junto a otros colegas dedicados, para asegurar que ningún niño quede rezagado debido a una pobre nutrición”, explicó Dede.

Dede Kwadjo, nutricionista voluntaria, durante un programa médico de Operation Smile. Foto: Zute Lightfoot.

Pregunta: ¿Por qué la nutrición es una parte importante de la asistencia integral a los pacientes?

Adriana: La nutrición es la base de la buena salud. La buena salud otorga calidad de vida. Sin una buena salud, el cuerpo no está preparado para recibir cirugía, el cuerpo no se recupera de las heridas y una persona no puede superar un postoperatorio sin una buena nutrición.

Dede: La nutrición es la conexión vital entre un niño saludable y un resultado quirúrgico positivo. La buena nutrición no solamente asegura que el niño tenga la salud suficiente para ser seleccionado para una cirugía, también provee una base para un buen resultado en términos de la sanación postoperatoria.

Elsa: Los bebés y los niños con labio y/o paladar hendido se enfrentan a problemas nutricionales desafiantes como la incapacidad de desarrollarse o de recuperarse luego de una cirugía. La terapia nutricional debe ser parte estandarizada en la asistencia a todos los pacientes de Operation Smile. La resolución temprana de problemas de alimentación contribuirá a la visión de Operation Smile de traer esperanza, alegría y sonrisas a todos.

Helen: Sin una nutrición adecuada, la cirugía es negada o demorada, los resultados quirúrgicos se verán comprometidos, el desarrollo dental se verá impactado, las infecciones serán más probables, el desarrollo cognitivo se verá afectado, la posibilidad de una vida exitosa estará en peligro.

Una madre alimenta a su hijo de un mes luego de recibir apoyo y asesoramiento de Dede Kwadjo durante un programa médico de Operation Smile Ghana en Koforidua. Foto: Zute Lightfoot. 

P: Operation Smile comenzará a otorgar credenciales en nutrición por primera vez el próximo año. ¿Cómo creen que impactará en la capacidad de los equipos para proveer orientación y asistencia en nutrición?

Adriana: Será una motivación para recibir más voluntarios en el área de nutrición. Ayudará a resaltar el trabajo de los nutricionistas y a que otras personas vean que no solamente se trata de elaborar dietas y hacer evaluaciones. Tiene muchos campos de acción: en el mejoramiento de la salud, la preparación de un paciente para cirugía, la recuperación y la educación alimentaria para una vida saludable.

Dede: Proveerá uniformidad en la asistencia nutricional de los equipos en los distintos países. También será un factor clave para asegurar altos niveles de asistencia a los pacientes y el trabajo profesional en todas partes. Y además la intervención en nutrición es un factor clave en la asistencia a niños afectados por hendiduras faciales, y esto asegurará que reciban la atención que merecen.

Elsa: Mi primera reacción es felicitar a Operation Smile por expandir los equipos para que sean más multidisciplinarios y agregar la nutrición como una parte integral de la asistencia a los pacientes por parte de profesionales con el entrenamiento y experiencia adecuados.

Helen: La inclusión de nutricionistas calificados en los equipos de Operation Smile era largamente esperada. La importancia de una nutrición adecuada y correcta para mejorar la seguridad y los buenos resultados quirúrgicos nunca fue tenida en cuenta por los que no han experimentado las consecuencias de la desnutrición.

Helen Kinigopoulos habla con una madre durante un programa médico en Antsirabe,  Madagascar. Foto: Rohanna Mertens.

P: ¿Qué importancia tiene el amamantamiento?

Adriana: Tiene tantos beneficios. La leche materna es el alimento más importante para los bebés en sus primeros seis meses de vida. Les provee protección vital, reduce las infecciones, los gases, la diarrea y refuerza el sistema inmunitario. Este alimento es tan completo que es recomendado como la única fuente de nutrición del bebé por seis meses, y luego de la introducción de otros alimentos igual se la recomienda por dos años.

Dede: La leche materna es lo mejor cuando se trata de cubrir las necesidades nutricionales de nuestros pacientes, en particular bebés de menos de seis meses. Sus características: gratuita, higiénica, con la correcta composición nutricional para la edad son determinantes fundamentales cuando se trata de la salud de niños vulnerables como los nacidos con condiciones de hendidura facial.

Elsa: ¡Nada es mejor que el amamantamiento en la nutrición infantil!

Helen: Dada la evidencia de que los beneficios nutricionales de la leche materna no pueden ser duplicados, como una organización cuyos beneficiarios son los niños y sus familias, Operation Smile puede utilizar su plataforma para educar, guiar y asistir a los padres en el descubrimiento de los mejores métodos para proveer leche materna a sus bebés vulnerables.

Operation Smile tiene programas de nutrición en 24 países. Foto: Peter Stuckings.

P: El Consejo de Nutrición apoya al equipo nutricional de Operation Smile en el desarrollo de recursos educacionales para los equipos locales, trabajadores de la salud comunitarios, voluntarios y asistentes a los pacientes. ¿Cómo esperan ver ese impacto positivo en los pacientes?

Adriana: Es la medida más necesaria e importante para los pacientes. Muchos de los problemas de desnutrición se originan en la falta de información. Mi esperanza es que cada persona que reciba estos recursos educacionales los comparta con su familia para el beneficio de todos.

Dede: Primero, estos recursos son un gran material de entrenamiento para nuestros equipos de nutrición y para nuestros profesionales de la salud. Eventualmente se reflejará el cuidado a los pacientes. Segundo, un aspecto clave de la intervención nutricional es el aumento en el conocimiento de los trabajadores de la salud. Mejora su cooperación y el nivel de asistencia a los pacientes.

Elsa: Es un gran paso adelante para que los equipos de Operation Smile tengan un entrenamiento estandarizado que beneficiará a los pacientes porque la alimentación es algo que lleva tiempo, paciencia y nutrición individualizada.

Helen: Ayudará a identificar mejor a las personas que tienen necesidad de apoyo nutricional y de alimentación.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

La nutrición abre el camino hacia una sonrisa

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

“¿Nombre?”. 

“No tiene”, respondió Edith. 

¿Cómo puede ser que una bebé de dos meses no tenga nombre?, insistió una de las voluntarias encargadas de registrar a los niños que llegaban para una revisión médica integral en una misión de Operation Smile en Honduras. 

Edith, madre de la niña, explicó que “como había nacido muy pequeña y con deformidades” le dijeron que moriría pronto y que era mejor no encariñarse con ella. No ponerle nombre fue la manera que encontró para evitarse más sufrimiento. 

Un perplejo equipo de voluntarios empezó a discutir cuál sería la solución para poder registrar a una niña sin un derecho tan básico como el de la identidad.  

Dakota.  

Decidieron llamarla Dakota, seguramente influenciados por alguna de las actrices del momento. 

Dakota fue revisada y los médicos voluntarios determinaron que sufría un grave cuadro de desnutrición y que debía ser hospitalizada de inmediato.  

Dakota en brazos de una voluntaria de Operation Smile. Fotos 1 y 2: Eric Blackman.

La estadística no es una aliada para niños como Dakota. Uno de cada 10 bebés que nacen con labio y paladar hendido muere antes de cumplir un año.  

Gracias a tu ayuda y a la de otros donantes, Operation Smile brinda una cirugía segura con los más elevados estándares de calidad. Pero no solamente se trata del día de la operación.  

Antes de ingresar al quirófano los pacientes son revisados por nuestros voluntarios médicos que establecen si están en buenas condiciones de salud para afrontar una cirugía. Por más que el procedimiento dure poco menos de una hora, hay que tomar todas las precauciones. 

Y un aspecto clave para que los pacientes lo puedan superar sin problemas es su alimentación. 

La desnutrición es uno de los principales obstáculos para la asistencia debido al riesgo de complicaciones durante la cirugía. Sin una intervención médica oportuna, los pacientes pueden sufrir importantes problemas de salud ya que son vulnerables a enfermedades o incluso la muerte. 

Operation Smile estableció diversos programas de nutrición desde hace décadas en países de todo el mundo.  

En 2020 y 2021, en medio de la pandemia, el acceso a una alimentación sostenible se transformó en un problema no solamente para muchos de los pacientes, sino también para sus familias. 

En Madagascar, por ejemplo, el equipo local estableció el programa “Extra S’Miles”, por medio del cual equipos locales recorrieron esos últimos metros para llegar a las familias con necesidades.  

El programa no solamente ayuda a pacientes a continuar su tratamiento de alimentación prescrito por los voluntarios médicos antes de la pandemia, sino que también asiste a las familias que habitan regiones donde las medidas de cierre o cuarentena hicieron casi imposible el alcanzar los niveles de nutrición básicos. 

El programa “Extra S’Miles” en Madagascar. Foto: Henitsoa Rafalia.

Operation Smile nunca estará lo suficientemente agradecida a los donantes que le permiten desarrollar su tarea de cambiar vidas y brindar un futuro mejor a pacientes de todo el mundo.  

Y parte de la tarea es asegurar la distribución de recursos para la nutrición y ofrecer asesoramiento y apoyo a los pacientes y sus familias para que puedan desarrollar una vida más saludable y mejor. 

Trabajamos para hacer frente a estos desafíos junto a otras oenegés, hospitales, colaboradores comunitarios y, no menos importante, corporaciones como Cargill, Chevron o Birdsong Peanuts que nos ayudan a desarrollar los programas adecuados a la realidad de América Latina. 

Juntos podemos asegurar que cada paciente que llegue con problemas de alimentación pueda ser apoyado y eventualmente recibir la cirugía segura que tanto necesita. 

El trabajo de Operation Smile está intrínsecamente ligado a la salud y la nutrición de los pacientes. La alimentación adecuada, peso y estado sanitario general es indispensable para poder proveer el tratamiento quirúrgico.  

Cargill ha colaborado con 230.000 dólares en los últimos 20 años para implementar diversos programas. Desde hace cuatro años apoya nuestros programas de nutrición en América Latina. 

El apoyo de Chevron nos ha ayudado a proveer asesoramiento nutricional y suministros a cientos de pacientes y sus familias de Venezuela en su camino hacia una cirugía segura 

Desde 2017 establecimos una alianza con Birdsong Peanuts para el uso de paquetes nutricionales que pueden salvar vidas llamados RUTF por sus siglas en inglés (Ready-to-Use Therapeutic Food). Miles de pacientes con problemas de alimentación moderados o severos en 13 países en los que actuamos recibieron esta pasta de maní, rica en nutrientes. 

Es fabricada en Estados Unidos por la empresa sin fines de lucro MANA Nutrition. La terapia RUTF es una intervención a corto plazo para pacientes con hendiduras faciales con falta de peso que no califican para una cirugía. Les provee la nutrición necesaria para poder recibir la cirugía que les permitiría alimentarse mejor y prosperar.   

Niños de entre 6 meses y 4 años de Bolivia, República Dominicana, Guatemala, Venezuela, Nicaragua, Honduras, Colombia, Malaui, Madagascar, Ruanda, Ghana, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos vieron sus dietas mejoradas por las RUTF y pudieron recibir o van camino a recibir una cirugía segura.  

La nutrición y la alimentación son el centro de nuestro modelo de asistencia integral y multidisciplinario. El programa incluye la distribución de biberones especiales, RUTF, vitaminas, fórmula y comida. También realizamos jornadas de formación sobre alimentación, amamantamiento, sanidad del agua, higiene y planificación familiar. 

Y organizamos talleres de apoyo a las comunidades médicas locales con entrenamientos a los trabajadores sanitarios.  

Dakota a los siete meses de edad, lista para ser operada. Foto familiar.

En Tegucigalpa, Dakota y su madre Edith permanecieron dos semanas en el hospital hasta que la niña dejó atrás todo riesgo de muerte. 

Operación Sonrisa Honduras se encargó de conseguirle biberones, leche, vitaminas, alimentos y alojamiento para que pudieran permanecer en la capital un tiempo más. Las debilidades generadas por esos dos meses de desnutrición fueron difíciles de superar.  

Dakota luchó con problemas respiratorios y otras complicaciones al tiempo que el equipo de dentistas trabajó en preparar su estructura ósea y labios para que tuviera más oportunidades en la cirugía.  

Fue finalmente operada cuando tenía siete meses y ya era una niña que gateaba, comía con normalidad y hacía sentir su voz.  

Cuando crezca sabrá de la ayuda que recibió y su sonrisa será testimonio de lo que se puede lograr con una alimentación adecuada y una cirugía que tarda menos de una hora y cuesta tan solo 240 dólares. Testimonio de que gracias a tu apoyo y al de otros donantes de todo el mundo, se puede. 

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Edith y Dakota dos años después de su cirugía. Foto: Jasmin Shah.

El relato de la narradora

Alison durante una misión de seguimiento en 2013. Abraza a Jheleen (derecha) y Andrea. Foto: Operation Smile. 

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Se puede afirmar casi seguramente que Alison Smyth estuvo involucrada en cada una de las historias de pacientes que se pueden leer en nuestra página o en nuestras redes sociales 

A través de su trabajo voluntario como subgerenta de producción, Alison ha participado en 110 misiones internacionales de Operation Smile: 75 misiones médicas, 32 de seguimiento y en tres realizaciones audiovisuales. 

Su primer contacto con Operation Smile fue en 1999 cuando vivía en Lima, Perú, y se ofreció como traductora voluntaria en una misión médica.  

“Como tantos otros voluntarios, quedé atrapada desde el comienzo”, recordó. 

Con el paso de los años su papel en la organización cambió hasta transformarse en una parte fundamental en la divulgación de nuestro trabajo a través de innumerables historias de los pacientes y sus familias. 

El contacto directo con los pacientes y ver cómo una cirugía cambia sus vidas le ha permitido a Alison ser testigo privilegiado del impacto de Operation Smile en todo el mundo. Aunque su tarea es entrevistar pacientes y a sus familias, su trabajo tiene un alcance mucho mayor.  

Alison y la familia de Jan en 2012, un paciente que recibió cirugía en Filipinas. Foto: Marc Ascher.

Las familias la reciben en sus hogares y la tratan como a una amiga en la que pueden confiar.  

Llegar a una familia puede implicar un viaje de 15 horas en auto, o largas caminatas a través de campos de cultivo. Sin importar cuán largo sea el trayecto, Alison asegura que vale la pena cada kilómetro para ver la alegría en los rostros de las personas a las que les hemos cambiado la vida.  

“En mi trabajo he visto tantas situaciones en que un niño, su familia, sus hermanos, son rechazados, molestados y condenados al ostracismo en sus comunidades”, explicó. “Madres que, antes de la cirugía, no se atreven a salir con sus hijos para evitar las preguntas, la culpa y las molestias”.  

“Después de la cirugía, muchas madres dicen que el principal cambio en sus vidas es que pueden salir con su niña o niño y que son como cualquier otro”. 

Estamos agradecidos por la compasión y devoción de Alison, porque somos testigos de las historias que nos permitió conocer.  

“Simplemente amo mi trabajo”, dijo. “Soy afortunada de poder ser voluntaria a tiempo completo. ¿Qué es lo que me inspira? Las familias; contar sus historias y divulgar el trabajo de Operation Smile”.  

Entrevistamos a Alison para conocer más sobre su trabajo a lo largo de estos años y para que nos relate las historias que significaron más para ella.  

Sarban, de siete años, camina junto a Alison en su pueblo durante una visita postoperatoria en 2012. Foto: Jasmin Shah.

Pregunta: ¿Cuál es tu parte preferida del trabajo con Operation Smile?  

Respuesta: Estar en el terreno, estar en contacto y aprender de las vidas de las familias, sobre la esperanza y los temores que tienen respecto a sus niños. Los días de misión, esperar por la cirugía y luego la recuperación son momentos llenos de ansiedad para las familias, e incluso si están felices tras la operación, todavía se preocupan por la recuperación, por los cuidados en todo ese proceso. Probablemente mi aspecto favorito es cuando regreso al país seis meses o un año después y me reencuentro con las familias, sus bebés, niños, adultos y veo cómo la cirugía les restauró la dignidad y me cuentan sobre la esperanza que tienen en el futuro de sus hijos.  

P: Has sido voluntaria de Operation Smile por 20 años. ¿Qué es lo que te inspira a seguir haciéndolo a tiempo completo? 

R: Con el paso de los años pude ver cómo nuestras fundaciones locales lograron, por medio de su trabajo y educación, reducir el estigma de vivir con una hendidura facial. Que las madres me digan que se enteran de Operation Smile en el momento del parto o incluso antes, cuando les realizan el ultrasonido, es un gran paso adelante. Que una madre sepa que hay una solución es algo que le cambia la vida.  

Las madres que se acercan a las fundaciones dicen que la experiencia es muy positiva porque allí se encuentran con otras y pueden compartir experiencias. Muchas dicen que el centro de asistencia es su segunda familia. Saber que de alguna pequeña forma puedo ser parte de un equipo que es clave para lograr una diferencia es lo que me motiva a continuar viajando muchas, muchas semanas por año. 

Alison con Bismata, de ocho meses, un día después de su operación durante una misión médica en India en 2012. Foto: Jasmin Shah.

P: ¿Qué es lo que más te sorprende de los pacientes con los que te has encontrado en tus viajes?  

R: No estoy segura si es algo sorprendente, pero es la confianza que las familias depositan en los equipos de Operation Smile. Es algo aleccionador. Confían sus hijos a completos desconocidos. Los es también el hecho de que casi nunca se quejan por las horas de espera o del hecho de que su hijo debe esperar a la próxima oportunidad. 

P: ¿Hay algún paciente o familia que sean los que más recuerdas en tu tiempo con Operation Smile? ¿Por qué? 

R: ¡Tantas historias! El hombre de 56 años de Ghana que recién se enteró cuando tenía 55 de que había una cirugía para su hendidura facial. Cuando le fue confirmado que sería operado telefoneó a su esposa y le pidió que preparara dos pollos y comprara Fanta para celebrar a su regreso. Dos hermanas en las Filipinas; cuando le pregunté a su madre cuál fue el momento más especial del día además de la cirugía me respondió que fue el escuchar a sus hijas decir ‘Mamá’ correctamente por primera vez. En muchos casos el aspecto más poderoso es que una simple cirugía puede restaurar la dignidad a un niño, a un paciente, a una familia y, en algunos casos, hasta una comunidad.  

Una de las respuestas que más recuerdo fue la de Qi Xiu, de 66 años, cuando le pregunté qué era lo que más ansiaba hacer después de la cirugía. Me respondió: ‘Llevar a mis nietos a la escuela y que nadie se ría de mi”. 

Cuando me reencontré con ella un año después me dijo: ‘me encanta mi sonrisa, ya nadie se ríe de mi’.  

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Alison se reencuentra con Qi Xiu, 66 años, en China un año después de que fuera operada en una misión médica. Foto: Zute Lightfoot.

El compromiso de los voluntarios

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Médicos voluntarios de Operación Sonrisa Nicaragua operan a un paciente en el centro de asistencia de Managua. Foto: Operation Smile.

Durante 2020 y 2021 luchamos contra un obstáculo que quitó y amenazó la vida y la seguridad de personas en todo el mundo.   

En estos tiempos de incertidumbre y miedo, un factor se mantuvo constante: la diligencia de los profesionales de la salud en las líneas de batalla de una crisis que desafió los sistemas de salud globales.  

En reconocimiento a su dedicación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) designó a 2021 como el Año Internacional de los Trabajadores Sanitarios y Asistenciales.  

Como una organización global integrada por más de 6.000 voluntarios médicos, nos honra reconocerlos y a su talento como instrumentales en la exitosa provisión de asistencia quirúrgica y general de alta calidad a las personas que la necesitaban. 

Durante casi cuatro décadas Operation Smile se ha apoyado en la devoción sin pausa de voluntarios, incluyendo cirujanos, personal de enfermería, anestesistas, fonoaudiólogos, dentistas y más para desarrollar una tarea que cambia vidas.  

La enfermera quirúrgica voluntaria Redeat Wondemu durante una misión médica de Pueblo, México, en 2017. Foto: Jasmin Shah.

“La mayor recompensa es que al final del día me retiro a dormir con la tranquilidad de que pude ayudar a alguien”, dijo la enfermera quirúrgica voluntaria Redeat Wondemu. “Para Operation Smile no se trata solamente de solucionarles un problema. Uno les cambia la vida completamente, la forma en que crecerán y la forma en que serán aceptados por su comunidad”.  

“Cualquiera sea nuestro papel, lo hacemos desde el corazón. Pienso que eso es hermoso”. 

Desde marzo de 2020, cuando el COVID-19 llegó a todo el mundo, nos hemos apoyado en nuestros voluntarios mucho más que antes.  

Sin el compromiso de personas como Redeat por mejorar la vida de niños que nacen con condiciones de hendidura facial, no estaríamos en la situación que nos encontramos en la actualidad.  

Por medio de estos esfuerzos nos enorgullece unirnos a la OMS en la celebración de los profesionales médicos del mundo.  

Pese a los desafíos impuestos por la pandemia de COVID-19, pudimos continuar con la asistencia a los pacientes.  

En febrero pasado Operación Sonrisa Nicaragua desarrolló su primera misión local del año. Diez pacientes recibieron cirugía segura. Foto: Operation Smile.

Mantuvimos nuestro trabajo junto a líderes sanitarios locales de todo el mundo y nos preparamos para el momento en que se pudiera reanudar la asistencia en nuestros centros y las misiones médicas.  

En 2020 desarrollamos varias misiones compuestas por voluntarios locales y a fines de mayo de 2021 reanudamos las misiones internacionales en Guatemala.   

Dr. Ruben Ayala, Director Médico de Operation Smile, controla un paciente durante una misión en Hanoi, Vietnam, en 2014. Foto: Zute Lightfoot.

“Observamos consternados cómo el número de niños con necesidad de tratamiento crecía durante la pandemia”, dijo el Director Médico de Operation Smile, Dr. Ruben Ayala. “Conscientes del enorme desafío, unimos nuestro conocimiento, personal y recursos. Nuestros líderes en todo el mundo elaboraron planes específicos para cada país para adaptar, desarrollar y crear ambientes en los cuales pudimos proveer asistencia de manera segura”. 

“Con prudencia, pero con optimismo, seguimos adelante con nuestro trabajo, y enviamos un mensaje a los pacientes, que pese a la pandemia no los hemos abandonado y nunca lo haremos”.  

Y si la pandemia enlenteció la asistencia en nuestros centros, nuestros equipos locales se plantaron ante la situación y mantuvieron su compromiso de cambiar las vidas de pacientes que todavía los necesitaban.  

Marijose Kapunan y su esposo, Rodney, han trabajado como voluntarios en más de 25 misiones. Foto: cortesía de Rodney Kapunan.

Marijosé Kapunan y su esposo Rodney han participado en más de 25 misiones médicas en calidad de voluntarios y son solamente dos de los miles de voluntarios que sirven a sus comunidades durante la pandemia. 

“Nosotros los enfermeros estamos en todos los frentes en la lucha contra esta pandemia”, dijo Marijosé, trabajadora sanitaria en Jacksonville, Florida. “Los enfermeros son un activo valioso en la elaboración de planes y procesos para controlar la enfermedad y evitar nuevos brotes”.  

Aunque las misiones médicas fueron temporalmente suspendidas en 2020, el personal y los voluntarios de Operation Smile en todo el mundo se negó a detenerse y proveyó asistencia como pudo. 

Nos vimos forzados a reevaluar nuestras prácticas normales con el fin de buscar alternativas novedosas para poder alcanzar y asistir a los pacientes.  

Un paciente de Nicaragua recibe terapia del lenguaje de manera virtual. Foto: Operation Smile.

Nuestra organización comenzó a aplicar tecnología para proveer a los pacientes terapia del lenguaje y asistencia psicosocial de manera virtual  

También pudimos proveer formación y entrenamiento para trabajadores de la salud en países de ingresos bajos y promedio. 

Voluntarios y personal de centros de asistencia en América Latina crearon una oportunidad de unirse y proveer la tan necesitada asistencia de forma virtual. De esa forma pudimos cumplir con nuestro compromiso hacia los pacientes y sus familias en medio de restricciones y cuarentenas.  

Lo que nuestros voluntarios están dispuestos a hacer por los pacientes subraya el calibre de las personas que donan sus servicios y habilidades a Operation Smile.  

La fonoaudióloga voluntaria Milagros Rojas, de Perú, durante una misión en Lima en 2019. Ella aporta años de experiencia a nuestros equipos latinoamericanos. Foto: Margherita Mirabella.

“Quiero darle las gracias a los que hicieron posible esta oportunidad”, dijo la terapeuta del lenguaje voluntaria Milagros Rojas. “El COVID-19 no fue una limitación, porque todo es posible cuando se hace con humanidad y amor infinito”. 

En la actualidad los voluntarios de Operation Smile arriesgan su propia seguridad para asistir a sus comunidades en medio de una pandemia que persiste.  

Estamos extremadamente orgullosos de trabajar con profesionales apasionados y talentosos, que se preocupan por los pacientes y las familias a las que sirven, ya sea al otro lado del mundo o en sus comunidades locales.  

El ciruano plástico voluntario Dr. David Orr, izquierda, opera al tiempo que es observado por estudiantes en un entrenamiento en Jimma, Etiopía, en 2014. Foto: Jorgen Hildebrandt.

Sabemos que los trabajadores sanitarios de todo el mundo continuarán dándole prioridad a la salud y seguridad de los pacientes.  

No puede haber un momento más adecuado que éste para decretar el Año Internacional de los Trabajadores Sanitarios y Asistenciales. 

“Operation Smile cambió mi vida”, dijo la voluntaria boliviana Jackeline Núñez del Prado. “Agradezco a Dios por darme la oportunidad de ser parte de una fundación que amo con toda mi vida. Siempre estaré agradecida por ser parte de la magia de crear sonrisas en la vida de los pacientes y también en la mía”.  

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Jackeline Núñez del Prado con un paciente durante una misión en Oujda, Marruecos en marzo de 2020. Foto: Jasmin Shah.

Historia de una voluntaria: Los pacientes “nos ayudan a nosotros”

La enfermera voluntaria Jackeline Nuñez del Prado de Bolivia durante la misión “Mujeres en la Medicina” desarrollada en Marruecos en marzo de 2020. Foto: Jasmin Shah.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Cuando repasa sus 16 años como voluntaria, la boliviana Jackeline Nuñez del Prado reveló cómo su plenitud como enfermera y cirujana tiene origen en la felicidad que siente al ver un paciente sonreír después de una cirugía.

Pese a tener experiencia en más de 40 misiones médicas, Jackeline explicó que se sintió igualmente empoderada en la misión más reciente como en la primera en la que colaboró con Operation Smile.  

“Las personas suelen decir que ayudamos a los niños, pero es al revés. Ellos nos ayudan a nosotros”, dijo Jackeline. “Nuestros corazones se recargan con su amor en cada misión. Siento que puedo ser una mejor persona”.  

En marzo de 2020, y en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, Jackeline y otras 50 voluntarias de 25 países se reunieron en Marruecos para la primera misión médica de Operation Smile compuesta únicamente por mujeres 

Recuerda en particular el día que se unió a otras profesionales de la medicina altamente calificadas para crear conciencia sobre la igualdad y celebrar los logros de las mujeres.  

Ante una serie de preguntas de Operation Smile, Jackeline explicó qué fue lo que la motivó a continuar sus estudios y aprovechar la oportunidad de convertirse en una cirujana. 

Foto: Jasmin Shah.

Pregunta: A medida que contribuyes con tus conocimientos y experiencia como enfermera en las misiones médicas de Operation Smile, ¿cómo se siente saber que estás ayudando a cambiar las vidas de los niños y sus familias? 

Respuesta: En mi experiencia con Operation Smile en todos estos años, las personas suelen decir que ayudamos a los niños, pero es al revés. Ellos nos ayudan a nosotros. En cada misión en la que he tenido la oportunidad de participar, siento que mi corazón se llena de amor. Cuando estamos llenos de amor, lo compartimos en nuestras vidas cotidianas. Nuestros corazones se recargan de amor en cada misión. Siento que puedo ser una mejor persona. Es gracias a nuestros pacientes que Dios nos da la fortaleza para continuar haciendo esto para lo que nacimos.  

P: ¿Cómo se sintió ser parte de la primera misión enteramente femenina de Operation Smile? 

R:  Una experiencia maravillosa para mí. Muy feliz de compartir con mujeres que aplicaron su conocimiento y entregaron su amor a los niños de Marruecos. Quiero agradecerle a Operación Sonrisa Bolivia por haberme brindado la oportunidad.   

No es fácil para las enfermeras el dejar su trabajo para poder ser voluntarias en misiones de Operation Smile. Donan su tiempo, también donan tiempo con sus familias. Toman una pequeña parte de ese tiempo para compartirlo con los niños, para poder ser parte de una experiencia mágica. Tenemos tanto amor, tanto afecto. Tenemos muchas razones para estar orgullosas y agradecidas por la oportunidad de compartir lo que sentimos por ellos.  

Jackeline recibe un beso de una paciente durante una misión en Tegucigalpa, Honduras, en 2019. Foto: Rohanna Mertens.

P: ¿Nos puedes relatar algún momento especial que hayas vivido con un paciente? 

R: Tengo muchas historias. Durante la misión de mujeres llegó una paciente de ocho meses. Su madre la había acercado desde muy lejos. Habían tenido que caminar y luego pedir aventón en un acoplado. La niña fue seleccionada para cirugía. Entré a la sala de juegos para darle la bienvenida a todas y ofrecerles algunos de los juguetes que teníamos. Cuando la niña me vio, abrió sus brazos y me pidió que la levantara. No le interesó el juguete, simplemente me abrazó.  

La madre, con lágrimas en sus ojos, me dijo que la niña era insegura y siempre estaba asustada. Cuando me abrazó, nos conmovió a las dos. Lloramos juntas. Me dijo que Dios me bendecía porque la niña percibía amor y sinceridad en . Me llenó el corazón de alegría. Le expliqué que también tenía una hija y que ella había enviado algunos de los juguetes. Hicimos un video para que ella pudiera verlo. Me conmovió mucho la conexión entre madres e hijas. El amor sincero de la niña y su madre me hicieron sentir que aportaba algo y también me sentí afortunada por ser parte de este cambio. Quizá ella no me recuerde, pero yo jamás la olvidaré.  

P: ¿Qué te inspira a seguir como voluntaria de Operation Smile?   

R: Operation Smile cambió mi vida. Me dio la oportunidad de ver las cosas de otra manera. No siento necesariamente que estoy ayudando a otros. Todos me están ayudando a ser la mejor persona que puedo ser: más sensible, más compasiva, a valorar la vida y a las personas a mi alrededor. Espero darles a mis pacientes el mismo tratamiento con amor que me enseñaron los doctores de Operation Smile. Ellos fueron mi inspiración para continuar mis estudios para convertirme en doctora. Dicen que detrás de cada gran doctor hay un gran enfermero, y estoy feliz porque puedo ser las dos cosas. 

Agradezco a Dios por tener la oportunidad de ser parte de una fundación que amo más que a mi vida. Siempre estaré agradecida por ser parte de la magia que es crear sonrisas en la vida de los pacientes y también en mi vida. Le debo mi vida a Operation Smile.