Al máximo

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

De paciente de Operation Smile a ciclista profesional. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Cada vez que el ciclista profesional Salah Eddine, de 26 años, pedalea hacia la línea de meta, luce con orgullo el logotipo de Operation Smile, un recordatorio de la ayuda que recibió para llegar a donde está hoy.

Antes de abrirse camino para convertirse en un ciclista profesional de alto nivel, Salah era un niño que vivía todos los días con labio y paladar hendidos.

A diferencia de tantos niños con hendidura facial alrededor del mundo, no tuvo que soportar años de aislamiento social o burlas debido al estigma que rodea a la hendidura facial.

Al recordar sus primeros años de infancia, Salah explica que fue feliz y tratado con amabilidad. No fue abusado por sus compañeros ni abandonado por su familia. Fue amado, y por eso creció sonriendo.

Durante tres años, su familia lo rodeó de amor y apoyo, con la esperanza de darle la mejor vida posible. Aún así, sin tratamiento, su hendidura facial puso en riesgo su futuro.

Eso fue hasta que el equipo médico de Operation Smile Marruecos intervino con la atención segura y esencial que necesitaba para vivir una vida saludable y perseguir sus sueños.

Con su compromiso de ofrecer atención integral sin costo alguno a los pacientes, Operation Smile Marruecos brindó a Salah todos los aspectos del tratamiento que necesitaba, incluyendo cirugías, ortodoncia y cirugía ortognática.

No es raro que los pacientes que nacen con hendidura facial se sometan a una operación correctiva de la mandíbula, también conocida como cirugía ortognática. Se estima que entre el 25 y el 30 por ciento de los pacientes que se someten a operaciones por hendidura facial son candidatos para la cirugía ortognática.

Para cumplir su promesa de brindar a los pacientes la atención que necesitan para prosperar, Operation Smile Marruecos activó nuevos equipos multidisciplinarios que tenían las habilidades y la capacitación para realizar cirugía ortognática.

Salah antes de recibir cirugía ortognática brindada por Operation Smile Marruecos. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Hoy, a más de 20 años después de conectar con la organización, Salah aprovecha su segunda oportunidad para hacer lo que más le gusta: andar en bicicleta.

Pero en el transcurso de ese viaje juntos, Operation Smile Marruecos y Salah crearon un vínculo que se extendió mucho más allá de sus tratamientos.

“Tengo plena confianza en Operation Smile Marruecos”, dijo el deportista. “Me siento entre mi propia familia que se preocupa por mi calidad de vida y mi bienestar.”

Desde 1998, Operation Smile Marruecos ha brindado la mejor calidad de atención posible. A medida que la fundación estuvo más en sintonía con las necesidades de los pacientes, los equipos médicos comenzaron a ofrecer servicios más completos que incluían terapia del lenguaje, ortodoncia, atención dental, apoyo psicosocial y revisiones quirúrgicas.

El equipo también fortaleció sus esfuerzos de divulgación para encontrar y ayudar a más personas que viven con hendidura facial en el país.

“Ser paciente y pasar por todas las cirugías me permitió superar todos los obstáculos en mi carrera”, explicó Salah. “Esta es una lección que he podido aprender, con orgullo, de la familia de Operation Smile Marruecos”.

“Por qué yo Mamá?”

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Dayana, 11 años, y su madre Eluvia poco antes de su exitosa cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

Dayana a menudo le preguntaba a su mamá: “¿Por qué yo Mamá? ¿Cuándo me operarán?”

Su madre, Eluvia, nunca tenía una respuesta.

Sin acceso a ultrasonidos prenatales, la primera vez que Eluvia vio la hendidura facial de Dayana fue cuando el médico colocó a su hija en sus brazos después de dar a luz.

Eluvia regresó a casa con amor y esperanza por el futuro de la bebé. Pero a pesar de ser aceptada por su comunidad y su familia, Dayana pronto comenzó a enfrentar obstáculos que amenazaban su vida.

Debido a la gravedad de su hendidura facial, amamantar se volvió imposible y su madre dijo que se quedaba despierta por la noche llorando porque no podía alimentar a su bebé.

De todas formas, en esos momentos en que se veía abrumada por el miedo y la incertidumbre, Eluvia se negó a darse por vencida

Dayana recibió atención como  nunca antes. Foto: Rohanna Mertens.

Recurrió a alimentar a Dayana con un sustituto a base de agua y con un biberón. Esto no solo significó una carga financiera inesperada para la familia, sino que también puso a la bebé en riesgo de sufrir desnutrición.

Dos meses después del nacimiento, profesionales médicos le dijeron a Eluvia que Dayana era demasiado joven para ser operada y que tendría que esperar hasta que cumpliera tres años.

La familia se armó de paciencia y esperó. Eluvia volvió a intentarlo cuando se enteró de un programa (no afiliado a Operación Sonrisa Guatemala) que se estaba llevando a cabo en Petén. Pero la familia nunca recibió ningún apoyo adicional y no estaba segura de adónde ir o con quién hablar para obtener más información.

Durante los siguientes ocho años, Eluvia no recibió noticias sobre otras oportunidades de cirugía. A diferencia de experiencias anteriores, la familia nunca se sintió sola una vez que se conectó con Operación Sonrisa Guatemala.

Dado que Dayana era una paciente mayor que ya había soportado muchos años de vivir con una hendidura facial sin tratar, se convirtió en una de las pacientes prioritarias.

El equipo de voluntarios se mantuvo en contacto con Eluvia, asegurándole que harían todo lo posible para brindarle a su hija el tratamiento que cambiaría su vida y que tanto había esperado recibir.

Y todo cambió finalmente en mayo pasado, cuando Dayana fue operada en un programa quirúrgico en Ciudad de Guatemala.

La promesa de un padre

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Antonia, su padre Iranildo y su hermana Samily. Foto: Marc Ascher.

A la vera de un camino polvoriento en el estado de Ceará, norte de Brasil, en un puesto de venta de bebidas, Antonia bebe leche de coco fría junto a su padre y su hermana. 

La zona ha sido azotada por una sequía de más de cinco años y el viento abrasador atiza el polvo, que cubre todo y a todos con una fina capa.

La vida es dura en esta región árida y desolada de una nación mejor conocida por sus exuberantes bosques tropicales, el poderoso río Amazonas y los extensos paisajes urbanos de Rio de Janeiro y São Paulo.

Al igual que los demás agricultores de la zona, el padre de Antonia, Iranildo, ha tenido que hacer frente a los efectos de la prolongada sequía. En tiempos como estos, solo puede cultivar alimentos suficientes para sostener a su numerosa familia. Incluso en condiciones más favorables obtuvo un ingreso bajo e inconsistente vendiendo excedentes de maíz, frijol y yuca.

El esposo de Antonia, Alan, trabaja en el puesto de venta de bebidas. Su sonrisa se amplía cuando la mira. En momentos de felicidad como este, recuerdan un tiempo en que Antonia no tenía muchas razones para sonreír.

Alan, su esposo, trabaja en un puesto de venta de bebidas. Foto: Marc Ascher.

Eso fue hace 11 años, antes de que su labio hendido fuera reparado por Operation Smile Brasil. La hendidura facial ha afectado durante mucho tiempo a la familia de Antonia. Ella es la quinta generación consecutiva con esta condición.

La madre de Antonia, con el mismo nombre, quedó devastada al ver nacer a su quinta hija con labio hendido.

Pero su tristeza palideció en comparación con el amor que sentían por su bebé recién nacido. A diferencia de muchos niños que nacen con hendidura facial, Antonia tuvo la suerte de poder amamantarse sin dificultad.

Sin embargo, con una familia de nueve personas que mantener, pagar la cirugía de Antonia estaba fuera del alcance de Iranildo. Incluso después de enterarse de la misión inaugural de Operación Sonrisa Brasil en Fortaleza, se dio cuenta de que no podía pagar el pasaje de autobús ni el tiempo fuera de la finca.

Todo lo que pudo hacer fue ofrecerle a Antonia una promesa que esperaba poder cumplir algún día: “Te prometo que lo arreglaré”.

Antonia llegó a un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil con ocho años de edad. Foto: Marc Ascher.

Si bien Antonia gozaba de buena salud, a medida que fue creciendo la angustia emocional se hizo inevitable.

En la escuela fue acosada y atormentada implacablemente por sus compañeros de clase debido a su labio hendido. A menudo llegaba a casa llorando y le decía a su madre que ya no quería estudiar.

Los apodos eran demasiado dolorosos y persistentes para soportarlos. No fue hasta que Antonia cumplió ocho años que su tía, Leidinha, intervino y finalmente convenció a Iranildo de llevarla a Fortaleza para tener la oportunidad de recibir una cirugía segura y gratuita de parte de Operation Smile Brasil.

Hasta el día de hoy, Antonia llama a Leidinha “un ángel”.

Aunque Antonia tenía miedo de viajar más de tres horas en autobús sin su madre, que debía quedarse para cuidar a sus hermanos menores, fue acompañada por su padre y su tía.

En el hospital, se puso a jugar con los otros niños que esperaban. Para muchos pacientes que llegan para la evaluación médica integral, es la primera vez en su vida que ven a otra persona con la misma condición. Se dan cuenta de que no están solos.

Después de la evaluación, los voluntarios médicos determinaron que estaba lo suficientemente sana como para someterse a la cirugía.

Para Iranildo, por fin había llegado el día que había esperado, y sintió un inmenso alivio al saber que había cumplido la promesa que le había hecho a Antonia muchos años antes.

Su hija lloró cuando los médicos la llevaron a la sala de operaciones, ya que no entendía por qué su padre no podía acompañarla. Iranildo la calmó al explicarle que él y Leidinha estarían allí esperándola.

Muchos niños ven a otro con hendidura facial por primera vez cuando llegan a un programa de Operation Smile (Antonia es la segunda desde la izq.). Foto: Marc Ascher.

Iranildo no podía creerlo cuando vio a su hija por primera vez después de su exitosa cirugía. “Antonia era la niña más hermosa del mundo”, dijo. “Los otros niños (que se operaron) eran bonitos, pero ella era la más hermosa”.

Antonia recuerda despertarse de la anestesia y notar que su rostro se sentía diferente y que le dolía el labio. En ese momento, lo único que deseaba era volver a casa al abrazo amoroso de su madre. Una vez reunidas, ella lloró emocionada al ver la nueva sonrisa de su hija.

Finalmente llegó el día en que Antonia se enfrentó a los niños que antes la habían atormentado en la escuela. Su maestra reunió a sus compañeros y les preguntó: “¿Han visto a Antonia? Mírenla ahora, se ha operado y miren lo hermosa que es”.

La maestra explicó a la clase que Antonia siempre había sido hermosa y que siempre había sido como ellos, que cualquiera de ellos podría haber nacido con labio y/o paladar hendido y que ella nunca eligió nacer con hendidura facial. A partir de ese momento, el acoso cesó, Antonia hizo muchos amigos nuevos y disfrutó de la vida social mientras continuaba con sus estudios.

Antonia a los 12 años. Foto: Marc Ascher.

Mientras tanto, su resultado quirúrgico y su naturaleza fotogénica llamaron la atención de una conocida marca de pasta de dientes. Antonia, la niña que una vez fue atormentada sin descanso, se convirtió en el rostro de una campaña publicitaria nacional en Brasil.

Años después de recibir su nueva sonrisa, visitó un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil en Fortaleza. Habló a los niños y a los padres sobre su proceso de tratamiento, con la esperanza de aliviar sus temores sobre la cirugía.

Ella les mostró una foto de su sonrisa antes de su operación, para que pudieran ver el trabajo transformador de Operation Smile.

Dijo que la experiencia le trajo recuerdos poderosos y que ayudar a los padres y a los niños le generó una inmensa alegría.

“Si no fuera por Operation Smile, no estaría aquí contando mi historia”, explicó Antonia, quien espera convertirse algún día en doctora o enfermera para ayudar a niños como ella. “Gracias por devolverme mi felicidad.”

Foto: Marc Ascher

Todo puede ser diferente

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Emily y Briana luego de sus cirugías. Fotografía: Jasmin Shah.

Nubes oscuras se cernían sobre Emily y Alvaro, una joven pareja de Santa Cruz, Bolivia. Tenían a su hija Briana, de tres meses, nacida con hendidura facial, pero todo su amor por ella no podía lograr que la operaran, la cirugía era inalcanzable para su presupuesto. 

Ellos se habían deprimido cuando se enteraron de la condición de Briana, la cual los ultrasonidos no habían advertido.

Los momentos de angustia fueron solventados de alguna forma por el amor y la felicidad que les trajo su hija y también por el apoyo de sus familias, que los ayudaron a conseguir fórmula para alimentarla.

La nutrición es clave en los bebés, más aún en los que tienen hendidura facial por las dificultades que se les presentan durante la lactancia. La alimentación insuficiente puede resultar en pérdida de peso, desnutrición, infecciones e incluso la muerte.

Todo empezó a cambiar un día en que, como cualquier otro, Emily se dispuso a ver televisión.

Briana fue operada en Santa Cruz, Bolivia. Foto: Jörgen Hildebrandt.

En una pausa publicitaria se enteró del trabajo de Operación Sonrisa Bolivia, de sus cirugías gratuitas y seguras, y de su asociación con el Banco del Crédito, lo que permitiría que también le cubrieran todos los gastos de transporte.

Dos meses más tarde se trasladaron a un programa quirúrgico de Operation Smile en la ciudad y se sorprendieron al ver a tantas familias en la misma situación que ellos.

Briana fue sometida a la evaluación médica integral que se le realiza a cada paciente para determinar su estado de salud y si pueden hacer frente a una cirugía.

Emily se mostró feliz porque Briana fue agendada para ser operada. Todos los esfuerzos por alimentarla de la mejor manera dieron sus frutos.

De todas formas Operation Smile lleva a cabo diversos programas de nutrición para ayudar a los pacientes que no pueden ser operados a fortalecerse y recibir cirugía en la próxima oportunidad.

Briana fue operada de su labio hendido y cinco meses más tarde regresó para recibir la cirugía en su paladar.

Emily apenas podía describir su alegría en medio de su emoción. “Se ve tan diferente”, dijo agradecida.

Un aviso publicitario de Operación Sonrisa Bolivia cambió la perspectiva para los padres de Briana. Foto: Jasmin Shah.

Un nuevo comienzo

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Akosua vivió 52 años con hendidura facial. Foto: Margherita Mirabella.

A medida que crecía, Akosua siempre se sintió diferente a los demás niños de su comunidad. 

“Nunca fui una mujer feliz”, dijo. “Nunca dejaba que me tomaran una fotografía”.

A pesar de que no sabía el nombre de su condición, tenía claro que el maltrato y el acoso que tuvo que soportar tenía sus orígenes en el hecho de no tener una sonrisa como todos los demás.

No fue hasta que cumplió 52 años que se enteró del trabajo de Operation Smile Ghana y conoció más acerca de la hendidura facial que sufría. Hasta ese momento la idea de una cirugía para restaurarle su sonrisa era desconocida.

Su familia la aceptó y la amó tal como se veía, pero algunas personas no podían ver más allá de su hendidura facial. El acoso en la escuela fue tan severo que optó por abandonar sus estudios en el segundo año. Y las humillaciones continuaron en su vida adulta.

De todas formas, Akosua nunca se doblegó ante el dolor y la desesperanza. Se casó y tuvo tres hijos que luego la apoyaron en los peores momentos del acoso.

En Ho, Ghana, muchos pacientes en la misma situación que Akosua recibieron su cirugía, Foto: Margherita Mirabella.

El estigma y los prejuicios en torno a la hendidura facial en Ghana también afectaron su forma de vida. Muchos clientes se negaban a comprar sus verduras por temor a su aspecto.

Algunas personas creían que su rostro era un reflejo de la calidad de sus vegetales. En un esfuerzo por salvar su negocio, Akosua comenzó a cubrirse.

Luego de más de 50 años de lucha por ser aceptada y tratada decentemente, encontró un camino por el cual no tendría que volver a tapar su sonrisa.  Operation Smile Ghana le brindó esa posibilidad gracias a las cirugías gratuitas y seguras que ofrece.

Estaba frente a la oportunidad de por fin tener la vida que tanto deseaba, no solamente para ella, también para su familia.

Acompañada por su hermano Charles, Akosua tomó un autobús y viajó durante 10 horas hasta un programa quirúrgico en Ho. Luego de su evaluación médica integral, los voluntarios médicos la colocaron en la agenda de cirugías.

Para Charles, que siempre recuerdaba el sufrimiento de su hermana, fue un momento de alegría infinita.

Seis meses después de la operación. Foto: Margherita Mirabella.

Akosua no podía creer que la sonrisa que veía en el espejo tras la operación fuera la suya. “Ahora tengo confianza, me encanta que me tomen fotografías”, dijo.

Los que alguna vez la trataron en forma indebida se sorprendieron al ver el cambio cuando regresó a casa. Ahora espera que sus ventas mejoren para poder proveer una vida mejor a sus hijos y a su familia.

Y también planea regresar a los estudios.

“Le digo a los vecinos sobre Operation Smile”, explicó. “Ya encontré un nuevo paciente con hendidura facial y me aseguraré de que se registre con Operation Smile Ghana y se acerque al próximo programa quirúrgico”.