Tres días de ilusión en Guatemala

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Juan Elías, 10 meses, fue examinado por la dentista voluntaria Vilma Arteaga durante una misión de Operation Smile en Ciudad de Guatemala el 28, 29 y 30 de mayo de 2021. Todas las fotos: Rohanna Mertens.
John Kenneth, de tres años, escucha el latido del corazón del anestesista voluntario Emilio Peralta durante su revisión médica integral. Su madre Yesenia, izquierda, la doctora Samantha Wilts de Estados Unidos y la anestesista residente Ligia Atz de Guatemala observan.

Yesenia y su esposo atravesaron toda una plétora de sentimientos cuando se enteraron que su hijo John Kenneth, el del medio, nació con labio y paladar hendidos. Miraban a su recién nacido con miedo, incertidumbre y tristeza.

Pero también tenían esperanza.

Contrariamente a muchos padres, Yesenia sabía que existía la posibilidad de una cirugía. Un primo de su madre, que también nació con una hendidura, fue operado por otra organización.

Pese a que Yesenia se puso en contacto con Operación Sonrisa Guatemala apenas nación John Kenneth, el camino hacia una nueva sonrisa fue largo y pleno de desafíos inesperados.

John Kenneth es operado y fue uno de los 15 pacientes que recibió una asistencia que le cambiará la vida durante la misión. Los cirujanos plásticos Labib Samarrai, de Estados Unidos, derecha, y Pablo Ramazzini de Guatemala junto a la enfermera quirúrgica Grecy Queche trabajan juntos para lograr la mejor calidad de asistencia posible.

Años antes de su cirugía, cuando John Kenneth tenía 15 días de vida, Yesenia tomó un autobús durante cuatro horas para llegar hasta la clínica de Operación Sonrisa Guatemala.

Impulsada por el amor y la esperanza, estaba determinada a que su hijo recibiera asistencia. Realizó el mismo recorrido en autobús cada mes hasta que un día el equipo local le informó sobre una misión médica agendada para abril de 2020.

Yesenia temió lo peor cuando todo debió ser cancelado debido a la pandemia de covid-19.

“Tenía miedo de que nunca operaran otra vez y que John Kenneth tuviera que vivir con su rostro de esa manera para el resto de su vida”, reconoció.

Pero su esfuerzo dio sus frutos. John Kenneth tiene ahora una nueva sonrisa y un futuro esperanzador.

Lesli, la madre de otro de los pacientes, el pequeño Christopher, pasó por cinco ultrasonidos durante su embarazo, pero nunca supo que su hijo nacería con hendidura facial.

Luego del parto se dio cuenta de que algo no estaba bien porque su doctor demoraba su primer encuentro con el bebé. Cuando lo vio, sintió miedo y un impacto emocional.

Pero Lesli sabía que se podía reparar con cirugía. Era algo que ya había visto en familiares tanto por el lado de su madre como de su padre. Pero nunca se imaginó que su hijo tendría la misma condición.

Christopher nació en plena pandemia y en momentos en que comenzaba a expandirse por todo el país. Cuando Lesli se contactó con Operación Sonrisa Guatemala, la organización ya había postergado sus misiones médicas y estaba cerrada a las consultas presenciales.

Pero el equipo voluntario local nunca se olvidó de Lesli o Christopher. Por medio de teléfonos celulares le explicaron a Lesli cómo colocar una cinta adhesiva sobre su labio para poder alimentarlo.

Esto es algo clave en los niños con hendiduras faciales, porque corren riesgo de desnutrición, lo que puede acarrear otras enfermedades o incluso la muerte. Operation Smile ha establecido programas de nutrición en 10 países, por medio de los cuales asiste a decenas de niños.

La buena alimentación también es importante para que los pacientes lleguen en buenas condiciones de salud a enfrentar una cirugía.

Durante meses, el equipo de Operación Sonrisa Guatemala contactó a Lesli cada dos semanas. Cuando reabrió la clínica en marzo de 2021, ella traía a su hijo cada 15 días, un viaje de cinco horas desde donde viven.

Fue durante una de esas visitas que Operación Sonrisa Guatemala le informó sobre la próxima misión médica en la capital. Christopher superó con éxito la revisión médica integral y fue agendado para una cirugía.

El entrenamiento y la educación son componentes vitales de cada misión médica para incrementar la capacidad quirúrgica local y proveer soluciones sustentables en los países en los que trabaja Operation Smile.

El cirujano plástico voluntario Labib Samarrai, izquierda, realizó su trigésima misión a fines de mayo de Guatemala. Allí ayudó a entrenar a su colega local Pablo Ramazzini, derecha.

Pablo está en proceso de acreditación con Operation Smile. Entrenar a profesionales médicos como él permite que luego tengan la capacidad de brindar cirugías seguras y efectivas en sus comunidades locales.

La directora de Desarrollo de Operation Smile, Kendra Davenport, comparte un momento especial con Gerson Eduardo, de 15 meses, luego de su cirugía.

“Creo que mi equipo en Virginia Beach [donde está situada la sede mundial de Operation Smile] es increíble y me explicaron con detalle todo lo que sucede durante una misión y cuáles son los obstáculos y desafíos. Pero verlo todo de cerca ayuda a creer y a entender”, dijo Kendra.

“Ciertamente pienso que los obstáculos y desafíos son enormes, pero la alegría que siente todo el equipo cada vez que un paciente sale del quirófano es algo palpable. Para mí, como madre de un niño que debió ser operado, es un gran salto de fe entregar a un hijo a esa operación”.

Justa, la madre de Luis Antonio, de 11 meses, levanta a su hijo por primera vez luego de su cirugía.

El dentista Guillermo Cifuentes, “un eslabón en una cadena”

El dentista voluntario Dr. Guillermo Cifuentes de Guatemala (der.) durante una misión en Ciudad de Guatemala en 2021. Foto: Carlos Rueda.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Como dentista pediátrico voluntario, el Dr. Guillermo Cifuentes entiende el papel vital que juega la asistencia en persona para generar confianza con los pacientes y sus familias.

Aunque la pandemia de COVID-19 interrumpió la asistencia presencial por algún tiempo, Guillermo y sus colegas voluntarios prosiguieron de manera virtual y ello les generó un mayor respeto por la dura realidad que enfrentan muchos pacientes cuando intentan acceder a la asistencia en comunidades con recursos limitados. 

“Podemos hacer mucho más cuando estamos en contacto directo con los pacientes, pero las consultas remotas nos permitieron tener una perspectiva más profunda sobre sus vidas”, dijo. “Pude ver sus hogares humildes y habitaciones. Las paredes de madera y los techos de lata me hicieron tomar conciencia de su realidad, de la pobreza en la que viven, y me ha impulsado a ayudar todavía más”.  

Hablamos con Guillermo para conocer más sobre sus inicios como voluntario y cómo la adaptación a las consultas virtuales explicó de alguna forma por qué tantos pacientes y familiares en todo el mundo dependen de la asistencia de Operation Smile 

Lizandro, de un año, espera por su revisión médica integral durante la misión en Ciudad de Guatemala en abril de 2021. Foto: Carlos Rueda. 

Pregunta: ¿Por qué decidiste ser voluntario de Operation Smile? 

Respuesta: Siempre me gustó ayudar a los demás. Es algo que tuve en mi familia. Siempre realizábamos algún tipo de servicio social para ayudar a los que tenían más necesidades. Cuando me convertí en dentista y me enteré sobre Operation Smile, pude aplicar mis conocimientos para ayudar al equipo y a los niños que tienen condiciones de hendidura facial.  

Lo que más me gusta de ser voluntario es interactuar con los pacientes y sus familias, ser testigo de su felicidad y cómo cambian durante el proceso en el cual los asistimos. Y luego, después de la cirugía, el ver la felicidad de sus padres cuando el niño puede sonreír plenamente. 

P: ¿Por qué es tan importante que los padres confíen en el tratamiento que reciben sus hijos? 

R: Es de gran ayuda cuando los padres confían en los tratamientos que seleccionamos, en particular las ortopedias prequirúrgicas. Nos ayuda mucho cuando los padres conocen el procedimiento y saben que las ortopedias prequirúrgicas los ayudan a alimentarse mejor, a desarrollar el paladar y en la conformación de la nariz.  

Los bebés sienten el estado de ánimo de sus padres. Si la madre tiene dudas, está nerviosa o aprensiva, será difícil que el bebé acepte el obturador, por ejemplo. (El obturador es un complemento dental que cubre el paladar hendido y permite que los bebés sean alimentados, lo que asegura un crecimiento saludable y adecuado antes de su cirugía. En el caso de los adultos los ayuda con la fonética y los alimentos). 

Eso implicará más tiempo. Tenemos que estar atentos a ello para reforzar la confianza en la madre y demostrarle que tiene fuerza y seguridad para transmitirle a bebé. 

P: ¿Cómo se siente saber que se está cambiando la vida de un paciente de manera positiva? 

R: Es difícil de creer, pero la verdad es que no pienso mucho en que soy un instrumento para el cambio en la vida de los niños. No es algo en lo que piense muy seguido. Solamente me gusta venir y examinar a los pacientes. Por supuesto que cuando lo pienso con más profundidad sé que estoy contribuyendo, que soy un eslabón en una cadena al hacer mi trabajo. 

Día de revisión médica integral durante la misión médica en Ciudad de Guatemala en abril de 2021. Foto: Carlos Rueda.

P: La pandemia de COVID-19 ha sido muy difícil para todos. Tuvieron que instaurar una clínica virtual, algo nuevo. ¿Qué te ha enseñado sobre tu persona y sobre Operación Sonrisa Guatemala? 

R: Me ha enseñado nuevas formas de asistir a los pacientes pese a las restricciones. Puede ser frustrante el tener consultas remotas porque no tenemos ese contacto cercano con ellos, que es muy necesario. Podemos hacer mucho más cuando estamos en contacto directo, pero las consultas remotas nos permitieron tener una perspectiva más profunda sobre la vida de ellos y sus hogares.  

Durante las primeras llamadas que hicimos, pude ver sus hogares humildes y habitaciones. Las paredes de madera y los techos de lata me hicieron tomar conciencia de su realidad, de la pobreza en la que viven. Y me ha impulsado a ayudar todavía más. Me ha impulsado a seguir adelante con las consultas remotas porque, aunque no pueda tocarlos, son muy valiosas para ellos. Me llaman y me dicen “¡Doctor, que bueno verlo! Doctor, mire cuánto ha crecido mi bebé”. 

Están muy felices. Me han enseñado tanto. Elevan mi espíritu y me hacen comprender que esas llamadas son muy importantes, incluso si solamente nos vemos a través de una pantalla.  

P: ¿Cómo se siente el poder regresar a la clínica presencial? 

R: La noche antes de volver a la clínica fue como el día antes de un examen. No dormí muy bien debido a la emoción. Estaba expectante. Me sentí un poco nervioso, pero al mismo tiempo estaba feliz. Poder volver al hospital fue maravilloso. Es una parte de mí. Es lo que hago. Mi segundo hogar. Me completa. Me sentí yo mismo otra vez.   

Poder ver a los pacientes y al equipo de voluntarios, poder evaluar a los pacientes físicamente, ver los ojos de sus madres mientras les explico el tratamiento y sus beneficios, y por qué es el primer paso hacia la cirugía. 

El equipo odontológico de Operación Sonrisa Guatemala revisa un paciente. Fotos: Carlos Rueda.

P: ¿Por qué es importante que los niños que nacen con condiciones de hendidura facial reciban asistencia ortopédica? 

R: Estos chicos necesitan usar obturadores. Pero con la pandemia aquellos que ya recibían tratamiento tuvieron que interrumpirlo. Y los que nacieron durante la pandemia y no pudieron iniciar el tratamiento perdieron mucho peso porque es difícil para las madres aprender a alimentarlos. Se frustran cuando no pueden amamantarlos y les dan fórmula.  

Debemos empezar o continuar los tratamientos para asegurarnos de que las partes separadas por la hendidura se desarrollen de manera correcta y que eventualmente los niños se puedan alimentar correctamente.  

Es importante que los bebés que ya recibían tratamiento continúen con el proceso porque sus madres intentaron que usaran el obturador el mayor tiempo posible hasta que ya no servía.  

Buscamos alternativas. Reanudar el tratamiento significa reforzar y corregir las partes separadas como ya lo estábamos haciendo antes. Con otros es mejorarles la dicción, la pronunciación y que aprendan a respirar por la nariz, que es algo que deben dominar. Eso es lo importante.  

P: ¿Qué dirías a tus colegas sobre el voluntariado?  

R: Lo importante es que tiene que venir del corazón. No se puede obligar a alguien a que lo haga. Podría decirle a alguien “ven ayúdanos”, pero si esa persona no tiene la convicción y el deseo de hacerlo, no será un buen voluntario.  

Hay muchas personas que son voluntarias y muchas que desean hacerlo. Muchos profesionales tienen el conocimiento y el tiempo para dedicarlo a los pacientes, en nuestro caso para asistir hendiduras de labio y/o paladar.  

Invito a esos doctores a que sean voluntarios. Nos beneficiaríamos enormemente de su conocimiento, y los pacientes también. Invito a esos doctores a que se contacten con nosotros, que obtengan más información sobre Operación Sonrisa Guatemala. Los invito a que vengan al hospital, donde podremos informarles mejor sobre cómo usar su conocimiento para ayudar a otros. 

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Historia de una voluntaria: Los pacientes “nos ayudan a nosotros”

La enfermera voluntaria Jackeline Nuñez del Prado de Bolivia durante la misión “Mujeres en la Medicina” desarrollada en Marruecos en marzo de 2020. Foto: Jasmin Shah.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Cuando repasa sus 16 años como voluntaria, la boliviana Jackeline Nuñez del Prado reveló cómo su plenitud como enfermera y cirujana tiene origen en la felicidad que siente al ver un paciente sonreír después de una cirugía.

Pese a tener experiencia en más de 40 misiones médicas, Jackeline explicó que se sintió igualmente empoderada en la misión más reciente como en la primera en la que colaboró con Operation Smile.  

“Las personas suelen decir que ayudamos a los niños, pero es al revés. Ellos nos ayudan a nosotros”, dijo Jackeline. “Nuestros corazones se recargan con su amor en cada misión. Siento que puedo ser una mejor persona”.  

En marzo de 2020, y en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, Jackeline y otras 50 voluntarias de 25 países se reunieron en Marruecos para la primera misión médica de Operation Smile compuesta únicamente por mujeres 

Recuerda en particular el día que se unió a otras profesionales de la medicina altamente calificadas para crear conciencia sobre la igualdad y celebrar los logros de las mujeres.  

Ante una serie de preguntas de Operation Smile, Jackeline explicó qué fue lo que la motivó a continuar sus estudios y aprovechar la oportunidad de convertirse en una cirujana. 

Foto: Jasmin Shah.

Pregunta: A medida que contribuyes con tus conocimientos y experiencia como enfermera en las misiones médicas de Operation Smile, ¿cómo se siente saber que estás ayudando a cambiar las vidas de los niños y sus familias? 

Respuesta: En mi experiencia con Operation Smile en todos estos años, las personas suelen decir que ayudamos a los niños, pero es al revés. Ellos nos ayudan a nosotros. En cada misión en la que he tenido la oportunidad de participar, siento que mi corazón se llena de amor. Cuando estamos llenos de amor, lo compartimos en nuestras vidas cotidianas. Nuestros corazones se recargan de amor en cada misión. Siento que puedo ser una mejor persona. Es gracias a nuestros pacientes que Dios nos da la fortaleza para continuar haciendo esto para lo que nacimos.  

P: ¿Cómo se sintió ser parte de la primera misión enteramente femenina de Operation Smile? 

R:  Una experiencia maravillosa para mí. Muy feliz de compartir con mujeres que aplicaron su conocimiento y entregaron su amor a los niños de Marruecos. Quiero agradecerle a Operación Sonrisa Bolivia por haberme brindado la oportunidad.   

No es fácil para las enfermeras el dejar su trabajo para poder ser voluntarias en misiones de Operation Smile. Donan su tiempo, también donan tiempo con sus familias. Toman una pequeña parte de ese tiempo para compartirlo con los niños, para poder ser parte de una experiencia mágica. Tenemos tanto amor, tanto afecto. Tenemos muchas razones para estar orgullosas y agradecidas por la oportunidad de compartir lo que sentimos por ellos.  

Jackeline recibe un beso de una paciente durante una misión en Tegucigalpa, Honduras, en 2019. Foto: Rohanna Mertens.

P: ¿Nos puedes relatar algún momento especial que hayas vivido con un paciente? 

R: Tengo muchas historias. Durante la misión de mujeres llegó una paciente de ocho meses. Su madre la había acercado desde muy lejos. Habían tenido que caminar y luego pedir aventón en un acoplado. La niña fue seleccionada para cirugía. Entré a la sala de juegos para darle la bienvenida a todas y ofrecerles algunos de los juguetes que teníamos. Cuando la niña me vio, abrió sus brazos y me pidió que la levantara. No le interesó el juguete, simplemente me abrazó.  

La madre, con lágrimas en sus ojos, me dijo que la niña era insegura y siempre estaba asustada. Cuando me abrazó, nos conmovió a las dos. Lloramos juntas. Me dijo que Dios me bendecía porque la niña percibía amor y sinceridad en . Me llenó el corazón de alegría. Le expliqué que también tenía una hija y que ella había enviado algunos de los juguetes. Hicimos un video para que ella pudiera verlo. Me conmovió mucho la conexión entre madres e hijas. El amor sincero de la niña y su madre me hicieron sentir que aportaba algo y también me sentí afortunada por ser parte de este cambio. Quizá ella no me recuerde, pero yo jamás la olvidaré.  

P: ¿Qué te inspira a seguir como voluntaria de Operation Smile?   

R: Operation Smile cambió mi vida. Me dio la oportunidad de ver las cosas de otra manera. No siento necesariamente que estoy ayudando a otros. Todos me están ayudando a ser la mejor persona que puedo ser: más sensible, más compasiva, a valorar la vida y a las personas a mi alrededor. Espero darles a mis pacientes el mismo tratamiento con amor que me enseñaron los doctores de Operation Smile. Ellos fueron mi inspiración para continuar mis estudios para convertirme en doctora. Dicen que detrás de cada gran doctor hay un gran enfermero, y estoy feliz porque puedo ser las dos cosas. 

Agradezco a Dios por tener la oportunidad de ser parte de una fundación que amo más que a mi vida. Siempre estaré agradecida por ser parte de la magia que es crear sonrisas en la vida de los pacientes y también en mi vida. Le debo mi vida a Operation Smile. 

Un poco más allá por una Sonrisa: el programa de nutrición en Madagascar

Sostenido por Patricia, su madre, Icardi de 14 meses toma fórmula con un biberón. Foto: Henitsoa Rafalia. 

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Vololona lidera un equipo de voluntarios a través de un muy poblado vecindario, pasa junto a viviendas en mal estado hasta detenerse ante una puerta de metal, la cual golpea. 

Luego de unos momentos apareció Patricia con su hijo Icardi en brazos, alimentándose de un biberón. 

Con alivio en su voz, comentó a los voluntarios: “Estamos tan contentos de verlos. Este es uno de los últimos biberones que podemos preparar con lo que va quedando de fórmula”. 

En medio de tanto encierro y restricciones por la pandemia de COVID-19, Patricia y Vololona, la abuela de Icardi, hicieron todo lo que pudieron para sostener a su familia. 

Vololona se dedica a vender útiles y enseres a escuelas e iglesias al tiempo que Patricia distribuye barras de acero en la comunidad. 

“La fórmula para bebés es cara, pero de alguna forma siempre nos las arreglamos para comprarla, ya que Icardi la necesita para crecer”, explicó Vololona. “Pero desde el cierre no hemos logrado ahorrar dinero para la fórmula”.  

Foto: Henitsoa Rafalia. 

Durante la pandemia, la situación de Vololona y Patricia se ha convertido en una realidad para muchos pacientes y sus familias alrededor del mundo. Personas que intentaron proveer para sus seres queridos en medio de cierres nacionales, cuarentenas y restricciones. 

Con la introducción de nuestro programa de nutrición “Extra S’Miles”, nuestros equipos locales en Madagascar recorren literalmente esos últimos metros para las familias que tienen la esperanza de reducir las dificultades causadas por la pandemia.  

“Poco después de que fuera declarado el estado de emergencia e implementadas las restricciones, nuestros pacientes quedaron extremadamente vulnerables”, dijo el doctor Howard Niarison, coordinador del programa Extra S’Miles. “Tuvimos que actuar, incluso si ello significaba lidiar con el virus y resolver el problema de la distancia entre ellos y nosotros”. 

Foto: Henitsoa Rafalia. 

El programa no solamente ayuda a pacientes a continuar su tratamiento de alimentación prescrito por los voluntarios médicos antes de la pandemia, sino que también asiste a las familias que habitan regiones donde las medidas de cierre hicieron casi imposible el alcanzar los niveles de nutrición básicos.  

La desnutrición es uno de los principales obstáculos para la asistencia debido al riesgo de complicaciones durante la cirugía. Sin una intervención médica oportuna, los pacientes como Icardi pueden sufrir importantes problemas de salud ya que son vulnerables a enfermedades o incluso la muerte. 

El equipo de Extra S’Miles recorrió 3.200 kilómetros a través de todo Madagascar para distribuir paquetes nutricionales a pacientes que viven en las regiones más golpeadas por el virus. 

Los paquetes entregados consistían de suministros necesarios y productos de higiene, como por ejemplo alimentos, jabón, mascarillas lavables, desinfectante de manos y alimentos terapéuticos listos para usarse (RUTF por sus siglas en inglés) y más. 

Foto: Henitsoa Rafalia. 

Además de los paquetes nutricionales, el programa Extra S’Miles permitió al equipo realizar un seguimiento de la salud de los pacientes, tranquilizar a sus familias de que Operation Smile seguía comprometida con su bienestar pese a la cancelación de las misiones médicas y proveer asesoramiento sobre cómo mantenerse saludable hasta la reanudación de la asistencia. 

“Es en los tiempos de dificultad cuando uno conoce a sus amigos de verdad”, dijo José Augustin, coordinador de pacientes de Operation Smile Madagascar. “Esta crisis sanitaria es realmente un momento difícil para nuestros pacientes. Pero como nos preocupamos por ellos, salimos a su encuentro ya que no pueden venir a nosotros”. 

Más de 530 familias recibieron los paquetes nutricionales de Extra S’Miles gracias a la dedicación de miembros del equipo que se negaron a dejar que la pandemia les impidiera ver las sonrisas en los pacientes más necesitados. 

El coordinador de pacientes de Operation Smile Madagascar José Augustin comparte una sonrisa con un niño. Foto: Henitsoa Rafalia. 

Patricia aceptó el paquete nutricional y las seis latas de fórmula del equipo de Extra S’Miles con lágrimas de emoción. 

Criar a Icardi ha sido un periplo largo y difícil para ella y Vololona. 

Pese a su amor incondicional por Icardi y su hermana mayor, se han enfrentado a lo que parecían obstáculos insalvables en su esfuerzo por cuidar a un niño con una condición de hendidura.  

El padre de Icardi los abandonó poco después de su nacimiento prematuro, incapaz de soportar el estrés de un bebé nacido con labio hendido. 

Muchas familias como la de Icardi se unieron al programa de nutrición de Operation Smile Madagascar con la esperanza de un nuevo comienzo.  

El programa provee a los pacientes y familias apoyo educativo, evaluaciones de salud y RUTF, una pasta de maní que ayuda a los niños a ganar peso y salud para poder hacer frente a una cirugía segura. 

Foto: Henitsoa Rafalia.

“Icardi es un sobreviviente”, dijo Vololona. “Esto es en parte gracias a todo el asesoramiento que recibimos de Operation Smile. Con esta crisis sanitaria, Operation Smile no lo ha olvidado, ni a nosotros. Estamos extremadamente agradecidas”. 

Operation Smile Madagascar sigue comprometida con la salud y el bienestar de sus pacientes.  

En total 62 pacientes fueron enrolados en el programa de nutrición de la organización hasta octubre de 2020. De ese total, 47 alcanzaron un peso adecuado y otros 13 están avanzando significativamente hacia un estado adecuado para recibir una cirugía segura.  

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

La abuela de Icardi, Vololona, lo mira con amor al tiempo que vislumbra un futuro mejor gracias a la ayuda de Operation Smile. Foto: Heniitsoa Rafalia.

Mujeres en la Medicina: formando a la próxima generación

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro.

Foto del equipo en el segundo día de valoración de la misión médica “Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación” de Operation Smile en el Hospital Al Farabi de Uchda, Marruecos. Foto de Jasmin Shah.

Al igual que las mujeres que las guiaron e inspiraron, nuestras instructoras se convirtieron también en mentoras, transmitiendo su conocimiento, pasión y experiencia como voluntarias a sus estudiantes que liderarán a las generaciones futuras en los próximos años.

Las voluntarias que desempeñan un papel fundamental en la prestación de atención médica quirúrgica y multidisciplinaria de alta calidad a los pacientes que sufren de labio o paladar hendido fueron homenajeadas durante nuestra primera misión médica internacional compuesta en su totalidad por mujeres: Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación.

“En promedio, un equipo de misión médica de Operation Smile está compuesto en un 60 % por mujeres voluntarias”, dijo Kathy Magee, cofundadora y presidenta de Operation Smile. “Ya sabemos que nuestro trabajo simplemente no sería posible sin su talento, generosidad y compasión”.

Radouane, de dos años, muestra una gran sonrisa mientras espera con su madre para recibir su evaluación de salud integral durante el día de la valoración. Foto de Jasmin Shah.

En Uchda, Marruecos, el equipo dirigido por mujeres y conformado por más de 50 voluntarias médicas provenientes de 25 países unió fuerzas para ofrecer de manera eficiente y colaborativa evaluaciones de salud integrales para 286 pacientes.

De ese total, casi 130 niños como Radouane recibieron cirugías que les cambiaron la vida para así tener un futuro mejor.

Hace casi tres años, la madre de Radouane, Safia, dio a luz sola en casa. Pero incluso después de ver el labio hendido de él, el amor que ella le tiene nunca vaciló.

“No tuve miedo. Había visto niños así antes y sabía que ese era el destino de los dioses. Estoy agradecida por lo que los dioses me dieron”, dijo ella. “Él es mi hijo. Lo amo sea como sea”.

Aunque llegó a ser acosado por su labio hendido sin corregir, Radouane ahora tiene una nueva oportunidad de llevar una vida digna y saludable gracias a las abnegadas mujeres que, como voluntarias, ofrecieron su tiempo y habilidades para la misión.

Pero cambiar vidas a través de la cirugía no fue el único logro que consiguió el equipo médico femenino durante esta misión.

“Las técnicas biomédicas, enfermeras, cirujanas y dentistas se unen y, con sus diferentes habilidades, les enseñan a todos algo nuevo”, dijo la Dra. Carmen Kamas-Weiting de EE. UU., dentista voluntaria.

La Dra. Wafaa Mradmi (derecha), cirujana voluntaria de condiciones de hendidura facial, le da indicaciones a una colega cirujana durante el taller de capacitación en cirugía de labio y paladar hendido. Foto de Jasmin Shah.

El equipo participó en actividades de capacitación y tutoría, incluido un innovador taller de simulación de cirugía de condiciones de hendidura facial para residentes de cirugía plástica.

Los modulos de capacitación y educación de la misión les brindaron oportunidades de enriquecimiento a médicas que de otro modo no estarían en condiciones de acceder a estas.

Las cirujanas de condiciones de hendidura facial, la Dra. Wafaa Mradmi de Marruecos, su colega mentora la Dra. Irene Tangco de Filipinas y la Dra. Saloua Ettalbi de Marruecos, dirigieron las simulaciones quirúrgicas. Gracias a su experiencia, las estudiantes de medicina y las cirujanas plásticas certificadas aprendieron técnicas únicas para realizar cirugías en personas con condiciones de hendidura facial, lo que se traduce en mejores resultados quirúrgicos para los pacientes.

Estas simulaciones no solo mejoraron las habilidades de las profesionales médicas que participaron y empoderaron a las mismas, sino que también sirvieron como un paso más para que estas mujeres se conviertan un día en cirujanas voluntarias acreditadas de Operation Smile.

“Creo que, como una cirujana con conocimientos técnicos, somos muy afortunadas”, dijo Wafaa. “Tenemos esta oportunidad única de ayudar a las personas, de transmitir nuestras habilidades a las nuevas generaciones para que puedan brindar este cuidado y esta atención a esos niños. Tuve esta oportunidad con Irene hace muchos años y todavía estoy aprendiendo de ella”.

Desnutrida debido a su labio y paladar hendido, Janat, de un mes, llega al centro de atención de Operation Smile Marruecos en Uchda para que el equipo dental voluntario le coloque una placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

También se llevaron a cabo durante todo el año talleres de capacitación dental en el centro de atención de Operation Smile Marruecos en Uchda, lo cual permitió que las estudiantes de odontología que participaron ampliaran su conocimiento sobre las complejidades que implica brindar atención odontológica pre y posquirúrgica de alta calidad a los pacientes que viven con condiciones de hendidura facial.

Cuando Janat, de un mes, llegó con sus padres, Carmen alertó a sus compañeras dentistas voluntarias luego de darse cuenta de que Janat estaba gravemente desnutrida debido a su labio y paladar hendido.

La dentista voluntaria y líder de los talleres, la Dra. Teresita Pannaci de Venezuela, se puso en acción y llevó a Janat, junto con su familia, al centro para que le adaptaran una placa de alimentación.

Durante las dos visitas de Janat al centro, algunas de las estudiantes de odontología tuvieron la oportunidad de poner en práctica lo que habían aprendido en los talleres.

Fue allí donde Teresita mostró cómo se miden y moldean las placas de alimentación y por qué estas pueden salvar la vida de pacientes con paladar hendido grave como Janat.

“Para mí, trabajar en esto como instructora o maestra es extremadamente importante porque… necesitamos una generación que herede esto e inspire a otras generaciones”, dijo Teresita. “Es lo que estamos haciendo aquí. Cuando veo a esta nueva generación que estamos comenzando a formar, ellas trabajan, entienden cuál es su papel, están comprometidas con la vida de los pacientes”.

El suave molde del paladar hendido de Janat que finalmente se convirtió en su placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

Cuando llegó a la misión, Janat había perdido casi la mitad del peso que tenía al nacer. Su desnutrición se debió a los problemas que enfrentaba Fátima, su madre, cuando intentaba alimentarla.

El paladar hendido de Janat provocaba que ella se ahogara con la leche que le salía por la nariz. Sin saber con quién hablar ni qué hacer, Fátima se sintió impotente y temió por la vida de su hija al ver que la salud de Janat empezaba a deteriorarse.

“Tenía miedo de perderla”, dijo Fátima.

Gracias a las placas de alimentación que Janat y otro niño recibieron en el centro de parte de Teresita, Carmen y el equipo odontológico, comer, respirar y beber les resultó más fácil.

Fátima mencionó que Janat solo bebía un promedio de 3 onzas (89 ml) de leche al día. Después de probar su nueva placa de alimentación, Janat bebió 2.5 onzas (75 ml) en 10 minutos. Según Fátima, esa fue la primera vez que vio a su bebé beber sin ahogarse.

La Dra. Teresita Pannaci, dentista voluntaria, a la izquierda, observa cómo Fátima, la madre de Janat, alimenta a su hija por primera vez gracias a la incorporación de la placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

“Fue encantador ver a nuestras voluntarias venir de 25 países, de los cinco continentes”, dijo Fouzia Mahmoudi, la cofundadora de Operation Smile Marruecos. “Compartiendo su saber práctico con nuestras residentes y nuestras cirujanas, compartiéndolo con el mismo amor, con la misma dedicación, desde el fondo de su corazón. Somos como una universidad sin muros”.

Para las personas interesadas en unirse al campo de la medicina, con la esperanza de cambiar algún día las vidas de pacientes como Radouane y Janat, la enfermera Florence Mangula, voluntaria de la unidad de cuidados postanestésicos, tiene un mensaje:

“Yo les diría: asuman la responsabilidad, háganlo con todo su corazón, para que puedan ayudar a las personas menos afortunadas de la comunidad. Háganlo con la pasión de ver a alguien sonreír, la pasión de ver una familia unida, la pasión de quitar el estigma de la familia y hacer sonreír a un niño”.

Compasion y acción personificada. Estudiantes haciendo historia.

eguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro

Estudiante entregando comidas a profesionales médicos en Sentara Norfolk General en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Pete Hansen está en una posición única para entender mejor el impacto de la iniciativa Operation Smile’s Serving Smiles, y no solo porque ha estado ayudando a los estudiantes voluntarios a descargar almuerzos en cajas desde la parte trasera de su coche.

A medida que los programas estudiantiles se asocian en la Operation Smile, Pete entiende el poder de reunir a los jóvenes para apoyar una causa.

Es un accesorio en la escena musical aquí en Hampton Roads, Virginia, así que está bien conectado con los restauradores locales. Y, lo más importante, es el marido de una enfermera que ha estado trabajando largas horas mientras Hampton Roads –y el mundo– lidian con los efectos del COVID-19.

Así que, cuando su equipo de estudiantes lleva comidas preparadas a nivel local a hospitales de toda su comunidad, sabe que no solo están trayendo el almuerzo, sino que están reuniendo a la comunidad.

Los voluntarios estudiantiles de Operation Smile de Orlando trabajaron con un restaurante local llamado Old Cuban Café para entregar comidas en el hospital Orlando Health Dr. Phillips y en el parque Advent Health Winter. Los estudiantes ayudaron a empaquetar las comidas y adjuntar una tarjeta dibujada a mano personalizada con un mensaje dentro en cada almuerzo. Foto Operation Smile.

“Tener la oportunidad de asociar a los estudiantes de la localidad con restaurantes locales para enviar comida y amor a los trabajadores locales de atención médica que están cuidando a los pacientes locales simplemente no tiene precio”, dijo Pete, quien administra los programas estudiantiles de Operation Smile en Virginia. “Como cónyuge de una enfermera del hospital, sé exactamente lo estresante y desafiante que es esta vez para los trabajadores de la salud de primera línea. Creo que hablo en nombre de todos nuestros estudiantes voluntarios cuando digo lo afortunados que somos de tener esta oportunidad de enviar algo de amor a los héroes que están en primera línea en esta pandemia”.

A medida que el mundo se enfrenta al COVID-19, los voluntarios estudiantiles de Operation Smile en Estados Unidos y América Latina están trayendo el espíritu global de servicio de la organización a sus ciudades natales a través de su programa piloto Serving Smiles.

Es un enfoque de tres puntas para apoyar los pilares de sus comunidades durante este momento difícil: los jóvenes están reuniendo a sus vecinos para llevar negocios muy necesarios a los restaurantes familiares, para que sus comidas puedan alimentar a nuestros trabajadores de la salud, es un verdadero “ganar-ganar-ganar”.

En solo dos semanas, el esfuerzo Serving Smiles ha proporcionado casi 2000 comidas a seis hospitales en Virginia y dos en la ciudad de Nueva York, así como hospitales en Florida y California y una estación de bomberos en Paraguay. Los voluntarios han enviado paquetes con café, té y agua embotellada a tres hospitales del país de Panamá.

Y eso es solo el principio: Más envíos están programados para hospitales en Pensilvania, Texas y Utah en la próxima semana.

Voluntarios estudiantiles dejan docenas de comidas en el Centro Médico Bon Secours DePaul en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Así es como funciona: los programas estudiantiles Operation Smile están contactando a sus líderes estudiantiles y, juntos, se están conectando con hospitales y restaurantes donde trabajan mamá y papá dentro de su región. Mientras que Operation Smile trabaja con los restaurantes y cubre el costo de las comidas, los estudiantes están recaudando fondos para proporcionar aún más almuerzos en los próximos días y semanas.

Siempre que sea posible, los estudiantes de secundaria ayudan a hacer el reparto a la vez que mantienen la distancia social, usan mascarillas y toman todas las precauciones recomendadas por los funcionarios de salud.

“Este proyecto de servicio es solo otro ejemplo de lo poderosos que somos como comunidad, y de que tenemos fuerza a través de la unidad y la cooperación”, dijo Abby Hendrickson, una estudiante del instituto Princess Anne que ayudó a entregar Gourmet Gang al hospital Sentara Leigh en Norfolk, Virginia. “Los restaurantes locales y los líderes estudiantiles activos están trabajando juntos para proveer a nuestros héroes médicos durante esta crisis. Para mí, eso es inspirador y muestra cómo un pequeño acto puede llegar muy lejos para otra persona”.

“Fue un placer para nuestro personal trabajar con la Operation Smile y con sus estudiantes voluntarios para ayudar a traer sonrisas para aquellos que están cuidando de nuestra comunidad”, dijo Mia Guinan, propietaria del restaurante Gourmet Gang, con sede en Hampton Roads. “Les deseamos lo mejor y apreciamos la oportunidad de participar”.

Serving Smiles comenzó cuando Will Clifford, al volver a casa antes de lo esperado de su año sabático en Ecuador, decidió tomar medidas. Después de todo, hacer el bien está en su sangre: es nieto de los cofundadores de Operation Smile Dr. Bill y Kathy Magee.

Voluntarios estudiantiles dejan docenas de comidas en el Centro Médico Bon Secours DePaul en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Paquetes de cuidado de café, té y agua embotellada han sido entregados por voluntarios a tres hospitales en Panamá. Foto Operation Smile.

Todos los días durante las últimas dos semanas, Will ha entregado 60 almuerzos al Hospital Sentara Princess Anne, ubicado a pocas cuadras de la sede global de Operation Smile en Virginia Beach. Eso es más de 800 comidas de restaurantes como el Bagel Baker, Hot Tuna y Northend Pizza entre otros.

“Aunque los tiempos son difíciles, es genial ver todo el amor y la generosidad que existe en mi comunidad”, dijo Madison Speiss, una estudiante de la escuela secundaria Oscar Smith que ayudó a entregar comidas al Hospital General de Norfolk. “Cada persona que encontré en mi entrega, desde que recogí las comidas hasta la entrega, estaba alegre y muy dispuesta a ayudar por una gran causa”.

Esta causa ha sido tan bien recibida que las celebridades de Operation Smile están compartiendo su apoyo entre sus seguidores.

“La iniciativa Serving Smiles realmente habla al corazón y al núcleo de Operation Smile”, dijo el actor estadounidense Bryan Cranston. “Darse la vuelta y apoyar a los demás en tiempos desesperados de necesidad es lo que mejor saben hacer. Estoy orgulloso de la organización y admiro esta nueva iniciativa en la que están apoyando a quienes están en primera línea de esta pandemia proporcionando miles de comidas gratuitas a los empleados de hospitales por todo el país”.

“Incluso en los peores momentos, Operation Smile encuentra maneras de volver y apoyar a las comunidades de todo el mundo y a nivel local”, dijo la actriz Kate Walsh. “Estoy orgullosa de la organización y de su recién lanzado programa Serving Smiles, que consiste en donar miles de comidas a hospitales. Este esfuerzo alimenta el alma y el espíritu de nuestros trabajadores de la salud que luchan en primera línea contra el COVID-19. Es un gesto amable que muestra gratitud y aprecio por aquellos que ponen su vida en juego para proteger la nuestra”.

Comidas para profesionales médicos en primera línea que son entregadas al Mount Sinai Health System, un hospital en la ciudad de Nueva York, por voluntarios estudiantiles. Foto Operation Smile.

Es Operation Smile quien ha movilizado a tantos jóvenes para apoyar a sus comunidades en un período tan corto de tiempo, pero eso solo habla de las tres décadas de la organización y nutrición de nuevos líderes voluntarios que forman através de Student programs.

“Quién habría sabido hace 38 años cuando involucramos a niños de secundaria con esto que estaríamos donde estamos hoy”, dijo Bill en un mensaje de video para reunir a los voluntarios estudiantiles para involucrarse con Serving Smiles. “No puedo decirles lo importantes que son ustedes. Ustedes son los que tienen las conexiones, ustedes son los que pueden hablar con sus padres, ustedes son los que pueden hablar con sus amigos, y los necesitamos ahora más que nunca”.

Desde la celebración de una Conferencia Internacional de Liderazgo Estudiantil anual hasta la capacitación de estudiantes de secundaria para servir como educadores de atención médica en misiones médicas, Operation Smile siempre ha invertido en jóvenes.

Al ofrecer esta plataforma Serving Smiles, Kathy sabe que no son solo los restaurantes o los trabajadores de la salud quienes se beneficiarán: los estudiantes también adquirirán habilidades valiosas.

“Nuestros estudiantes están activos con nosotros durante todo el año, y la pandemia COVID-19 les ha dado una oportunidad adicional para concentrarse”, dijo Kathy. “Esto fue iniciado por primera vez por estudiantes que querían ayudar al personal de salud de la zona y apoyar a los restaurantes locales. Como resultado, estamos construyendo relaciones con la comunidad y mostrando la fuerza de Operation Smile, y los estudiantes están adquiriendo habilidades de liderazgo que los impulsarán hacia el futuro”.

Profesionales médicos del hospital Sentara en Norfolk, Virginia, se reúnen para una foto de grupo sosteniendo sus comidas entregadas por estudiantes del programa Serving Smile. Foto Operation Smile.

El poder de la pasión: Enfermeras Marlene Do y Karina Olivo

Historias de voluntarios

La enfermera voluntaria de Operation Smile Marlene Do de Canadá posa con un paciente durante una misión médica. Foto cortesía de Marlene Do.

Nuestra promesa de mejorar la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19 perdura. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse seguros, nutridos y capacitados para brindar un mejor servicio a sus pacientes al brindarles suministros y equipos que salvan vidas, así como capacitación remota para reforzar su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, kits de higiene y servicios de salud virtuales para ayudar a las personas y sus necesidades de salud para que puedan prosperar.

Cuando se trata de cuidar a un niño, hay muchos aspectos de su trabajo como voluntaria que Marlene Do disfruta.

Según Marlene, una enfermera voluntaria dedicada de Operation Smile de Canadá, los niños que conoce en misiones médicas son los que la hacen volver por más.

Le recuerdan que, a pesar de tener que ser resistente durante los momentos más difíciles de la vida, existen oportunidades para disfrutar de la vida y sonreír en los momentos más pequeños.

Las pegatinas y burbujas que usa para jugar y relacionarse con los pacientes durante la evaluación no son solo para ellos. También pueden ser para ella.

La enfermera voluntaria de Operation Smile Karina Olivo de Canadá. Foto cortesía de Karina Olivo.

Al donar su tiempo y habilidades como enfermera en siete programas médicos, Marlene a menudo es testigo de cuánto la cirugía puede impactar positivamente el crecimiento, el desarrollo, el habla y la calidad de vida en general de un niño.

A medida que avanza un paciente, la organización también lo hace.

De los 51 puestos de voluntarios en una misión médica internacional de Operation Smile, 19 puestos están ocupados por enfermeras, lo que representa el 36 por ciento de todos nuestros médicos voluntarios.

Las enfermeras como Marlene son las únicas voluntarias médicas que brindan atención activa a los pacientes en cada etapa del proceso de atención quirúrgica de la hendidura.

“Operation Smile brinda a la población de pacientes un cuidado integral de la hendidura”, dijo Marlene. “Se les proporciona acceso a tantos especialistas como especialistas en vida infantil, patólogos del habla y lenguaje, dentistas y ortodoncistas. La organización invierte en el futuro de los países en los que trabaja mediante el desarrollo de capacidades a través de la enseñanza y la tutoría “.

Foto cortesía de Marlene Do.

Independientemente de su subespecialidad, las enfermeras de Operation Smile como Marlene y Karina Olivo poseen habilidades y conocimientos específicos que contribuyen a la promesa de brindar a cada paciente la atención excepcional que se merecen.

“Me convertí en voluntaria de Operation Smile hace 10 años, por la misma razón por la que me dediqué a la enfermería”, dijo Karina. “Quería ayudar a brindar atención a quienes, de otra manera, nunca la recibirían debido a la falta de acceso. La colaboración, el aprendizaje y la flexibilidad que permiten a los equipos trabajar hacia el mismo objetivo nunca dejan de sorprenderme”.

Al principio de su carrera, durante su primera rotación en un hospital infantil, Karina reconoció su deseo de convertirse en defensora de los niños y sus familias, lo que le dio la oportunidad de convertirse en enfermera pediátrica.

Karina luego comenzó a probar diferentes áreas del campo de la medicina de enfermería, desde una enfermera de cabecera hasta la educación y la administración, que la empoderaron y enriquecieron con cada experiencia, tanto como profesional como como ser humano.

“Las enfermeras son el pegamento que mantiene unida la atención médica”, dijo Karina. “Para muchas personas, será el único profesional de la salud con el que tendrán contacto”.

Siendo 2020 el Año Internacional de la Enfermera y la Partera, esperamos que historias como las de Karina y Marlene inspiren a la próxima generación de enfermeras y celebren a las personas que son fundamentales para cambiar la vida de los pacientes y sus familias en todo el mundo.

Un héroe de primera línea: Recordando al enfermero Carlos Armas

Historia de un voluntario

Fotografía: Marc Ascher.

Sirviendo como uno de los enfermeros voluntarios más queridos y admirados de Operación Sonrisa PerúCarlos Armas deja un poderoso legado grabado en el corazón y la mente de quienes lo conocieron.

Con gran tristeza anunciamos que, el 29 de junio de este año Carlos perdió su batalla contra COVID-19 luego de luchar valientemente en la primera línea de la pandemia.Tenía 63 años. 

Su compromiso con los pacientes estaba profundamente arraigado en su espíritu de querer cuidar a las personas necesitadas.  

Carlitos seguirá enseñándonos la pasión y la ayuda desinteresada por el bien de los demás.”

 Silvana Espinoza, Voluntaria PIT de Operación Sonrisa Perú

A pesar de conocer los riesgos, Carlos lideró con orgullo un equipo apasionado de profesionales médicos ​​y brindó el cuidado tan necesario a las personas afectadas por el coronavirus en su país.  

Todavía recuerdo mi última conversación con Carlitos,” dijo Anyela Quintanilla, Jefa de Programas y Clubes Estudiantiles de Operación Sonrisa PerúNos comentó que le dijeron que podía irse porque era parte del grupo de alto riesgo, pero se negó a quedarse en casaDecidió trabajar en el área COVID de su hospital, cuidando con pasión y amor a sus pacientes.”

Motivado por ayudar a los demás desde una temprana edad, Carlos comenzó su carrera como técnico en enfermería cuando tenía 20 años. Pero en el fondo, siempre aspiró a hacer crecer en su campo. 

Años más tarde, con mucha persistencia y esfuerzo, Carlos se graduó de la Universidad Ricardo Palma a la edad de 50 años con un título en enfermería. 

Con orgullo decía: “Soy el Licenciado Carlos Armas.”

Fotografía: Margherita Mirabella.

Después de convertirse en enfermero pre y posoperatorio de Operación Sonrisa Perú en 2008Carlos demostró constantemente cuánto amaba ser voluntario y cómo ayudar a las personas era su mayor pasión.  

Cuando la pandemia impactó a su país y a su gente, Carlos estaba decidido firmemente a cuidar a los pacientes, incluso si eso significaba sacrificar su propia salud, su propia vida. 

“Soy un enfermero que ha empezado desde abajo,” dijo Carlos a las personas que le preguntaban por qué aceptaba el puesto en el equipo de respuesta al COVID-19. “No estoy asustado. Yo no arrugo. 

Carlos no era el tipo de persona que se quedaba quieta y miraba cómo la gente sufríaSu abnegación brillaba, no solo con Operación Sonrisa Perú, sino donde quiera que él podía hacer la diferencia.  

Es una gran pena para la familia de Operación Sonrisa Perú, te fuiste en tu ley, trabajaste hasta el final, te quedaste. Quisiste estar en esta lucha, terco de buen corazón, fácil era que estés en tu casa, lo podías hacer, era tu derecho, pero tú decidiste quedarte y seguir trabajando en la primera línea amigo.”   

 Maribel Obeso, Enfermera voluntaria de pre y post operatorio de Operación Sonrisa Perú

Además de la pandemia COVID-19, Carlos también brindó sus servicios para cuidar a las familias afectadas por el brote de cólera en el año 1991 y durante el devastador terremoto que azotó Pisco, Perú, en 2007.

Incluso frente a la adversidad durante su tiempo trabajando en primera línea con pacientes de COVID-19, Carlos se negó a perder la esperanza.

Nuestros pacientes ahora regresan a casa caminando,” había compartido Carlos con su equipo. “Las cosas están mejorando.” 

Fotografía: Margherita Mirabella.

La gente se sintió atraída por el optimismo y la amabilidad de Carlosno solo en la durante su servicio con los pacientes de COVID-19, sino durante cada misión médica de Operación Sonrisa. 

Muchas gracias, Operación Sonrisa. Mi familia y yo estamos muy agradecidos por su apoyo incondicional. Dicen que los amigos no solo están en los mejores momentos y en estas circunstancias se han portado como una familiaMi papá desde el cielo estará siempre en nuestros recuerdos.” 

Karla Armas Moreno , Hija de Carlos Armas

Aunque Carlos ya no está con nosotros para ayudar a crear nuevas sonrisassu impacto sigue vivo a través de sus amigos, familiares y pacientes que se sintieron conmovidos por su compromiso y entusiasmo de siempre hacer lo correcto. 

Fotografía: Marc Ascher.

Preguntas y respuestas con el enfermero Nabil Sadoq

Historia de un voluntario

El enfermero voluntario Nabil Sadoq consuela a un paciente durante la evaluación en una misión médica Operation Smile Marruecos 2019 en Agadir. Fotografía: Margherita Mirabella

Nuestra promesa de mejorar la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19 perdura. Estamos ayudando a los trabajadores de salud de primera línea a mantenerse seguros, nutridos y capacitados para servir mejor a sus pacientes al proporcionarles suministros y equipos que les salvan la vida, así como capacitación remota para reforzar su respuesta. También proporcionamos asistencia nutricional, kits de higiene y servicios de salud virtuales para apoyar a las personas y sus necesidades de salud para que puedan prosperar.

A pesar de los riesgos y desafíos que sin duda enfrentaría, el enfermero Nabil Sadoq fue una de las primeras personas en ofrecerse como voluntario para trabajar en primera línea en la unidad de respuesta COVID-19 de su hospital. Al igual que muchos otros trabajadores de la salud en todo el mundo, Nabil recibió capacitación especializada y adoptó nuevos procedimientos y protocolos que le permiten atender de manera segura y efectiva a los pacientes afectados por el coronavirus. “Trabajar como enfermero durante esta pandemia es casi como ir a la guerra. Lo hago porque si no lo hago, nadie más lo hará ”, dijo Nabil. “Me encanta estar allí en primera línea para los pacientes con COVID-19, y estoy muy orgulloso de poder sostener sus manos mientras luchan contra esto”. Simultáneamente, él y sus compañeros enfermeras que prestan servicios en la primera línea siguen siendo optimistas a pesar de no solo enfrentarse a las limitaciones de luchar contra una pandemia con recursos limitados, sino también de tratar un virus del que el mundo sabe muy poco. “Nunca pierdas la esperanza. La esperanza es el puente hacia los resultados positivos de la vida ”, dijo Nabil. “Quiero seguir siendo un rayo de sol positivo que ilumina el día de otra persona”. Recientemente nos sentamos con Nabil para aprender más acerca de cómo sus experiencias como voluntario de Operation Smile lo ayudan en sus esfuerzos por atender a los pacientes con COVID-19, así como lo que significa para él ser una enfermera que sirve a su país.

Nabil se para frente a las puertas que conducen a la unidad de respuesta COVID-19 de su hospital. Fotografía cortesía de Nabil Sadoq.

P: ¿Qué te inspiró a ser enfermero?

R: “Realmente amo ayudar a las personas, y especialmente si son niños, no hay mejor sensación en el mundo. Quiero hacer algo en mi carrera que sea desafiante, interesante y que marque la diferencia en la vida diaria de las personas. En la profesión de enfermería, usted se ocupa de muchos aspectos de la atención al paciente, y disfruto de la variedad en la rutina.

“Hoy, todos los enfermeros están luchando en una guerra contra COVID-19, haciendo turnos largos y poniéndose en riesgo de infección para atender a los pacientes que lo necesitan. Deseo que todas las enfermeras sean apreciadas después de esta pandemia “.

P: ¿Cómo te involucraste con Operation Smile? ¿Qué te inspira a seguir siendo voluntario como enfermero en la organización?

R: “Descubrí la Operation Smile Marruecos a través de un colega que trabajó conmigo en el mismo hospital. Decidí involucrarme, asumir un nuevo desafío y experiencia en la vida. Después de participar en dos misiones con Operation Smile Morocco, realmente me encantó ayudar a los demás, creando sonrisas en los rostros de los niños.

P: ¿Qué aprendiste al participar en Operation Smile que te ayudó a prepararte para responder a COVID-19?

R: “Lo primero que aprendemos de Operation Smile es el voluntariado. En mi hospital, fui uno de los primeros voluntarios que eligió trabajar en la unidad COVID-19.

“Al igual que todas las misiones de Operation Smile, en las que el objetivo es crear sonrisas, es el mismo principio que utilizo con los pacientes con COVID-19, tranquilizarlos y hacer lo mejor para ver las sonrisas en sus rostros. Comencé a trabajar en la unidad COVID-19 de la misma manera que trabajamos en las misiones Operation Smile. Nos ayuda a reducir el estrés a pesar de la carga de trabajo ”.

P: ¿Qué limitaciones han enfrentado usted y sus otros profesionales médicos?

R: “Al principio, recibimos poco conocimiento sobre el coronavirus. Eso nos puso muy ansiosos por nuestra seguridad y la seguridad de nuestras familias. Teníamos miedo de traer el virus a casa. Además, el equipo de protección personal es muy limitado: máscaras, traje de protección, batas, desinfectante para manos.

“Esta pandemia tiene un gran impacto en la economía. Los sectores ya se han visto muy afectados, como la industria, el sector agrícola y el turismo. Muchas familias se han visto afectadas por esta crisis pandémica. Miles han perdido sus trabajos, ya sea temporal o definitivamente “.

P: ¿Qué lo motiva a seguir trabajando para brindar atención durante este momento difícil en su país?

R: “Me siento motivado e inspirado cuando veo que mis pacientes mejoran, están más felices y pueden regresar a casa. Estoy muy orgulloso y me siento bien al saber que soy útil. Yo puedo hacer la diferencia. Puedo ayudar a otros que lo necesitan. Quiero seguir siendo un rayo de sol positivo que ilumina el día de otra persona “.

P: En Marruecos, ¿cómo se han redirigido sus esfuerzos como enfermero para combatir la necesidad durante esta crisis global de COVID-19?

R: “La mayoría de los enfermeros dejaron a sus familias para trabajar en la unidad COVID-19. Algunos de ellos se encontraron trabajando en departamentos en los que nunca antes habían practicado, aprendiendo nuevas rutinas y exponiendo sus vidas al peligro.

“No hay mayor sacrificio que este”.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Entre destellos y sonrisas

Mira a los estudiantes impulsando la salud de las comunidades en México

Historia de un voluntario

Alexander y su madre, Micaela, dentro de su casa en México. Fotografía cortesía de Holly Zoeller.

Nuestra promesa de mejorar la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19 perdura. Estamos ayudando a los trabajadores de salud de primera línea a mantenerse seguros, nutridos y capacitados para atender mejor a sus pacientes al proporcionarles suministros y equipos que les salvan la vida, así como capacitación remota para reforzar su respuesta. También proporcionamos asistencia nutricional, kits de higiene y servicios de salud virtuales para apoyar a las personas y sus necesidades de salud para que puedan prosperar.

Arropado en una frasada morada y anidado en la cadera de su madre, Alexander estaba muy contento cuando su familia recibió a los voluntarios de Operation Smile en su casa.

Verlo curarse tan bien, verlo subir de peso, todo fue personal para la voluntaria Daniela García. Como reclutadora de pacientes para Operation Smile Mexico, Daniela conectó a la familia con una misión médica Operation Smile, donde Alexander recibió una cirugía para reparar su condición de hendidura facial.

Unos meses después de la exitosa cirugía de Alexander, Daniela y su compañera voluntaria Holly Zoeller se encontraron en San Cristóbal, trabajando con esta familia una vez más.

Pero esta vez, Operation Smile les pidió que ayudaran a más personas, con sus estufas.

El dúo cosechó detalles de esta familia y otros en la comunidad, identificando necesidades específicas, así como preferencias culturales para el sabor y la preparación de comidas. Esta retroalimentación influye eel trabajo se desarollara  más adelante este año y en los años venideros.

Un tipo de estufa que se encuentra comúnmente en los hogares de familias que viven en México. Fotografía cortesía de Holly Zoeller.

La chispa

La investigación realizada por Operation Smile y sus socios fue la chispa que encendió el proyecto de la estufa.

Para profundizar un poco más en las causas de las condiciones de hendidura, Operation Smile se asoció con la Universidad del Sur de California y el Children’s Hospital de Los Ángeles en 2009 para llevar a cabo el Estudio Internacional de la Familia (IFS).

Hasta la fecha, el equipo de IFS ha recolectado más de 17,000 muestras de saliva individuales que representan a más de 7,200 familias, creando el depósito genético más grande y diverso de muestras de hendiduras a nivel mundial. Si bien el equipo de IFS no ha trabajado en México, han trabajado con familias en diferentes países, desde Guatemala hasta Madagascar y Filipinas, donde hay un número especialmente elevado de personas nacidas con condiciones de hendidura facial.

Los hallazgos hasta la fecha revelan una posible relación entre la inhalación de humo materno por cocinar sobre una llama abierta y un mayor riesgo de que un niño nazca con una condición de hendidura facial.

Estos hallazgos significativos, junto con la comprensión universal de que el humo afecta el bienestar de las familias, inspiraron a Operation Smile a considerar las intervenciones. Y un proyecto piloto para reemplazar las estufas a fuego abierto parecía ser el lugar natural para comenzar.

“Creo que (el proyecto de la estufa) podría ser increíblemente beneficioso e impactante para la comunidad global que Operation Smile ha estado ayudando durante tanto tiempo”, dijo Holly.

Para el miembro del equipo Jarrett Peterson, el proyecto de la estufa de cocción está tomando medidas teniendo en cuenta el impacto a largo plazo.

“Tengo la suerte de trabajar en un proyecto que se centra tanto en el presente como en el futuro”, dijo Jarrett.

En la escuela secundaria, Holly viajó a Antananarivo, Madagascar, para una misión médica con Operation Smile y enseñó los fundamentos de la atención médica a pacientes jóvenes. Fue allí donde fue testigo del impacto que cambia la vida de la organización en la vida de los niños y sus familias.

Como becaria de James Graham Brown en la Universidad de Louisville, Holly asistió al Simposio Step UP 2019, una conferencia para los voluntarios universitarios de Operation Smile, y aprendió algo ella misma.

Al utilizar el dinero que le otorgó la beca, tuvo los medios para ayudar a Operation Smile a cumplir su misión de brindar atención a pacientes y familias en todo el mundo.

Aquí es donde nació la idea del proyecto “The cook stove”.

“Durante dos veranos, (los becarios) reciben fondos para crear proyectos de enriquecimiento, que están dedicados a algo que nos interesa y nos apasiona”, explicó Holly. “Originalmente pensé en viajar con un programa para hacer trabajo de salud pública, pero después de dirigirme a Step UP, me di cuenta de que podía hacer un trabajo mucho más impactante con una organización que ya conocía y amaba”.

Holly lanzó su idea a los miembros del equipo de Operation Student Programs.

Ya habían estado en reuniones con los cofundadores de la organización, buscando una oportunidad para que los estudiantes lideren el proyecto “The cook stove”.

La participación de Holly encendió la chispa en este proyecto y, después de algunas reuniones y una propuesta formal, se encontró trabajando con Daniela y sus familias en Chiapas, realizando una investigación que sentaría las bases para el proyecto piloto “The cook stove”.

Los miembros del equipo “The cook stove” hablan con Holly Zoeller por Skype durante su capacitación en la sede central de Operation Smile en enero de 2020. Fotografía: Bethany Bogacki.

Calentando

Lo que se supone que debe traer salud a las familias también puede despojarlas de ella.

El humo de una estufa de llama abierta se filtra en los pulmones y baja al pecho. La respiración se dificulta. Y los ojos se les llenan de agua.

“La oportunidad de ayudar a las familias es la razón por la cual este viaje a Chiapas es tan importante”, dijo Holly a su equipo de estudiantes voluntarios durante la capacitación en enero.

Después de haber estado en estos hogares, observando e interactuando con las familias mientras preparaban el almuerzo, Holly había sentido los efectos de la inhalación de humo personalmente.Después de estar solo en una de las casas durante una hora, se fue con un dolor de cabeza que duró el resto del día.

Esto es lo que impulsa a Sara Hatfield, miembro del equipo de cocinas y estudiante de la Universidad de Maryland College Park.

“Para mí, el proyecto “The cook stove” es una oportunidad para educar y equipar a las personas en Chiapas con el conocimiento y los recursos para ser más saludables”, dijo Sara. “Vamos a construir juntos, hablar, compartir comidas y aprender unos de otros y su cultura”.

Holly canalizó este espíritu de servicio mientras conversaba en español con un representante de InfraRural, una empresa de estufas con sede en la Ciudad de México. Aprovisionados en su totalidad en el país e instalados con la ayuda de voluntarios, cada estufa cuesta $ 240.

“No tengo dudas de que nuestra asociación con InfraRural para la instalación de estufas de cocina de una manera culturalmente sensible será fundamental para la salud y la seguridad de las personas que viven en Chiapas, enriqueciendo sus vidas en los años venideros”, dijo la miembro del equipo Briana Lonergan.

Para comenzar, el equipo de estudiantes tiene como objetivo vender camisetas para recaudar fondos suficientes para cubrir el costo de 15 estufas.

Pero el trabajo de los estudiantes no está terminado una vez que han ayudado a instalar una estufa y asegurarse de que funciona correctamente. Los estudiantes invitarán a miembros de cada familia a participar en una encuesta voluntaria y preguntas de campo sobre su salud y su hogar.

Este proyecto es un “programa culturalmente sensible que se implementará en asociación con la comunidad”, dijo Sara.

Programas para estudiantes está trabajando para garantizar la sostenibilidad del proyecto: cuando el próximo equipo de estudiantes salga a reemplazar más estufas, también se volverán a conectar con las familias del último viaje, se registrarán para discutir su salud y evaluar cualquier tendencia.

“Cuando pienso en el alcance de este proyecto y en todo el potencial que tiene, me sorprende”, dijo Holly.

Los miembros del equipo “The cook stove” posan para una foto grupal en la sede central de Operation Smile en enero de 2020. De izquierda a derecha: Brianna Lonergan, Jarrett Peterson, Jaime Erkobani y Sara Hatfield. Fotografía: Bethany Bogacki.