La recuperación de Miguel

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Melvi con su hijo Miguel Ángel. Fotografía: Margherita Mirabella.

Miguel Ángel no se alimentaba bien y su madre, Melvi, ya no sabía qué más hacer para proteger a su pequeño.

Con pocas opciones para ayudar a su hijo nacido con labio y paladar hendido, Melvi y Fabián, su esposo, recurrieron al hospital de Niños de Santa Cruz, Bolivia.

Preocupados por las dificultades para alimentarlo, veían que Miguel no ganaba peso.

La nutrición es clave en todo recién nacido, más aún en un bebé con hendidura facial. Su condición puede generar todo tipo de problemas a la hora de la alimentación, incluso la muerte.

Pero tanto Melvi como Fabián se dieron cuenta de que no iban a lograr nada si no hacían nada. Es por esto que se trasladaron hasta el hospital de Niños.

En una de sus visitas Fabián recibió información sobre el trabajo de Operación Sonrisa Bolivia.

Fabián y Melvi se enteraron del trabajo de Operación Sonrisa Bolivia y todo cambió. Fotografía: Margherita Mirabella.

Personal del hospital le explicó que Operation Smile trabaja en más de 30 países alrededor del mundo y ofrece cirugías gratuitas y seguras a personas con hendiduras faciales.

Además propone programas de nutrición para quienes lo necesiten y un tratamiento global para para hendidura facial.

Melvi y Fabián contactaron a Operación Sonrisa Bolivia, se reunieron con los voluntarios médicos, y de a poco sintieron que revivía la esperanza de un futuro mejor para su hijo.

Muy pequeño para recibir cirugía, Miguel fue primeramente tratado para asegurar su alimentación. Operación Sonrisa Bolivia les brindó un biberón especial que permitió que el pequeño tomara la leche de su madre y comenzara a ganar peso.

Miguel recibió tratamiento integral. Fotografía: Margherita Mirabella.

Los meses de espera hasta la cirugía se hacen eternos muchas veces, pero Melvi y Fabián contaron con el apoyo de sus familiares y amigos.

Con el tiempo, Miguel mejoró su estado general, algo que fue confirmado por la revisión médica integral que realiza Operation Smile a cada paciente que llega a un programa quirúrgico.

Superó la prueba y pudo ser programado para una cirugía. Fue primeramente operado por su labio hendido y meses más tarde regresó para la operación del paladar.

En ambas ocasiones, Melvi, Fabián y Miguel fueron recibidos con alegría por sus familiares y amigos al regresar a casa.

“Un millón de gracias. Sigan haciendo lo que están haciendo, es un buen trabajo. Serán recompensados en el cielo”, dijo Melvi, plena de felicidad por saber que su hijo tiene un futuro mejor y una nueva sonrisa.

Miguel tiene ahora un futuro mejor. Fotografía: Margherita Mirabella.

La gran sonrisa de Damián

La gran sonrisa de Damián

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Con un poco más de un año de vida, Damián, porta una gran sonrisa debajo de una cabellera que parece un reflejo de sus juegos y travesuras. 

En 2018 sus padres Alexander y Nora lo acercaron a una misión de Operation Smile en Santa Cruz, Este de Bolivia, donde los médicos le cerraron su labio hendido. Meses más tarde también le fue operado el paladar. 

Emocionada recordó cuando poco después del parto, cuando esperaba con ansiedad ver a su hijo por primera vez, solamente llegó un médico a explicarle lo que había sucedido. Su sorpresa fue mayúscula.  

Ninguno de los ultrasonidos realizados a los cuatro, seis y ocho meses de embarazo habían revelado la condición de Damián. 

Y volvió a sentir la angustia que la dominó en ese momento, cuando no podía parar de llorar. 

Damián junto a su madre Nora durante una visita a la clínica de Operación Sonrisa Bolivia.

Con sus padres, Alexander, Nora y una nueva sonrisa.

Y le vino a su memoria cuando tuvo que pagar por un obturador del paladar unos días más tarde. Fue ahí cuando se dio cuenta de que no podrían asumir el costo de una operación reparadora. 

El obturador es un complemento dental que cubre el paladar hendido y permite que los bebés sean alimentados, lo que asegura un crecimiento saludable y adecuado antes de su cirugía.  

Nora no tenía muy claro qué hacer, pero lejos estaba de rendirse. Estaba decidida a que Damián tuviera una sonrisa. 

Un día escuchó en la radio sobre la llegada de una misión de Operation Smile a la ciudad y no lo dudó.  

Su hijo pasó la primera revisión médica integral y quedó en la lista de los niños que estaban en condiciones de ser operados. Esa fue la primera de las alegrías y llegó en medio de la sorpresa por ver a tantas familias en la misma situación que la de ella.  

La segunda, y la más importante, fue cuando vio a Damián poco después de la operación. 

Nora recordó también el apoyo de sus familiares, amigos y vecinos. Su agradecimiento es tan amplio como la sonrisa de Damián. 

“Les quiero agradecer un montón porque mi hijo va a tener la posibilidad de sonreír”, dijo Nora, feliz con el cambio en el rostro de su hijo menor. 

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

El esfuerzo por Jack

El esfuerzo por Jack

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Luego de horas de llantos y lamentos Felipe y América decidieron buscar una solución en internet.

La alegría de un primogénito se había transformado en angustia cuando se enteraron esa tarde, por medio de un ultrasonido, que el hijo que esperaban tenía el labio y el paladar hendido.  

Los jóvenes estudiantes universitarios y trabajadores dieron con Operación Sonrisa Bolivia y se enteraron sobre la asistencia que brinda, capaz de cambiarle la vida al niño. Pidieron información y al menos tenían una esperanza para cuando fuera el momento.  

De todas formas, nada los preparó para el impacto al ver el rostro de Jack. El apoyo de la familia, amigos y vecinos en Santa Cruz (Este del país), les ayudó a sobreponerse y buscar lo mejor para su hijo.  

Aunque Jack no podía ser amamantado no tuvo problemas en adaptarse al biberón y creció normalmente. Sus padres lo acercaron a Operation Smile con un mes de vida y se decepcionaron al enterarse de que necesitaba al menos unos seis meses antes de la intervención.  

América se fue reconfortada en parte al ver que había otras familias como la de ella y que tenían solución.  

La espera hasta la fecha indicada parecía interminable. Los reconfortó el apoyo de Operación Sonrisa Bolivia, que les proveyó con un obturador para Jack. Es un complemento dental que cubre el paladar hendido y permite que los bebés sean alimentados, lo que asegura un crecimiento saludable y adecuado antes de su cirugía. 

Jack debió esperar unos meses para su cirugía.

La espera valió la pena.

Finalmente llegó la siguiente misión. Jack superó la primera revisión médica completa por medio de la cual el equipo de voluntarios de Operation Smile determina si será capaz de soportar la anestesia. 

Recibiría la tan esperada cirugía.  

América pensó lo peor cuando no apareció su nombre en la lista del primer día y quedó presa de la emoción cuando vio que sí figuraba el segundo día.  

Con manos temblorosas envió un mensaje de texto a su pareja, que estaba en el trabajo. Felipe no lo podía creer al principio y pensaba que era una broma. Qué diferencia con el mensaje que había recibido unos 10 meses antes en el que América, entristecida, le pedía que fuera a buscarla a la clínica tras el ultrasonido. 

“No podíamos esperar a ver su nueva sonrisa”, relataron a Operación Sonrisa tiempo después. La ansiedad, los nervios y finalmente la alegría los dominaron aquel día de la intervención en 2018. América bromea que Felipe estaba mucho más nervioso que ella.  

La vida de Jack cambió, se puede alimentar con normalidad y ya no necesita un obturador. Toda la familia está muy complacida con el cambio en su rostro. Meses más tarde fue operado nuevamente para cerrarle el paladar.  

Jack acompaña a su madre a clases a veces. Juega tranquilamente en el fondo del aula en tanto su madre avanza en su aprendizaje de ingeniería medioambiental. 

El niño había empezado el jardín de infantes cuando llegó la pandemia. Interrumpida su terapia del habla, América volvió a recurrir a Operation Smile, que les brindó otra posibilidad de mejorar su vida con terapias virtuales conducidas desde México. 

 “Estaremos eternamente agradecidos” a Operación Sonrisa Bolivia, dijo América. 

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

“Siempre supe que saldríamos adelante”

Victoria con su madre. Foto: Operation Smile.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Voluntad de hierro. Así se podría describir a la madre de Victoria. 

Ella se dio cuenta de que había algo mal con su bebé durante el embarazo. Era el tercero y nunca antes había sufrido el dolor agudo que le generaba ya en las primeras semanas. 

A los seis meses fue al hospital porque las complicaciones ya eran demasiadas. Los doctores le dijeron que era necesario una cesárea de urgencia.  

Victoria nació con un labio hendido, pulmones que no funcionaban bien y con un peso de solamente 600 gramos. “Se parecía a una pequeña rata”, dijo su madre. “Los doctores me dijeron que no iba a sobrevivir. Pero siempre supe que sí lo haría”.  

La situación era crítica. En opinión de varios médicos Victoria no iba a vivir ni siquiera el día de su nacimiento. Pero no contaban con la voluntad y la determinación de su madre. 

Poco a poco la bebé ganó peso y superó sus dificultades para respirar. Restaba solucionar la condición de hendidura facial.  

Imagen de la misión médica en Bolivia en 2018. Foto: Margherita Mirabella. 

Una amiga la puso en contacto con Operación Sonrisa Bolivia. Se contactó por teléfono sin saber bien de qué se trataba y se encontró con una organización capaz de ayudar a su hija por medio de una cirugía segura y gracias al apoyo de donantes de la región y de todo el mundo. 

Pero Victoria necesitaba alimentarse bien y ganar en salud para poder hacer frente a la operación.  

La alimentación es clave en cualquier recién nacido, pero lo es más en un niño que tiene condición de hendidura facial. Las dificultades para ser amamantado por ejemplo pueden acarrear problemas de nutrición y causar otras enfermedades. 

Operation Smile lleva a cabo diversos programas de nutrición y asistencia global para los pacientes.  

De ahí en más la misión de su madre fue hacer todo lo posible para que Victoria llegara saludable al momento de la cirugía. Operation Smile siempre realiza una revisión médica integral a los pacientes para determinar si pueden ser operados o deben esperar a la siguiente misión.  

Otra niña boliviana tiempo después de su cirugía. Foto: Margherita Mirabella.

Victoria recibió finalmente la cirugía segura que tanto esperó su madre. Fue una intervención de poco menos de una hora que tendrá impacto para toda su vida. Y todo fue posible gracias a los donantes de Operation Smile.  

“Es tan bella ahora. Siempre supe que saldríamos adelante. Todo funcionó. Mírenla”. 

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Historia de una voluntaria: Los pacientes “nos ayudan a nosotros”

La enfermera voluntaria Jackeline Nuñez del Prado de Bolivia durante la misión “Mujeres en la Medicina” desarrollada en Marruecos en marzo de 2020. Foto: Jasmin Shah.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Cuando repasa sus 16 años como voluntaria, la boliviana Jackeline Nuñez del Prado reveló cómo su plenitud como enfermera y cirujana tiene origen en la felicidad que siente al ver un paciente sonreír después de una cirugía.

Pese a tener experiencia en más de 40 misiones médicas, Jackeline explicó que se sintió igualmente empoderada en la misión más reciente como en la primera en la que colaboró con Operation Smile.  

“Las personas suelen decir que ayudamos a los niños, pero es al revés. Ellos nos ayudan a nosotros”, dijo Jackeline. “Nuestros corazones se recargan con su amor en cada misión. Siento que puedo ser una mejor persona”.  

En marzo de 2020, y en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, Jackeline y otras 50 voluntarias de 25 países se reunieron en Marruecos para la primera misión médica de Operation Smile compuesta únicamente por mujeres 

Recuerda en particular el día que se unió a otras profesionales de la medicina altamente calificadas para crear conciencia sobre la igualdad y celebrar los logros de las mujeres.  

Ante una serie de preguntas de Operation Smile, Jackeline explicó qué fue lo que la motivó a continuar sus estudios y aprovechar la oportunidad de convertirse en una cirujana. 

Foto: Jasmin Shah.

Pregunta: A medida que contribuyes con tus conocimientos y experiencia como enfermera en las misiones médicas de Operation Smile, ¿cómo se siente saber que estás ayudando a cambiar las vidas de los niños y sus familias? 

Respuesta: En mi experiencia con Operation Smile en todos estos años, las personas suelen decir que ayudamos a los niños, pero es al revés. Ellos nos ayudan a nosotros. En cada misión en la que he tenido la oportunidad de participar, siento que mi corazón se llena de amor. Cuando estamos llenos de amor, lo compartimos en nuestras vidas cotidianas. Nuestros corazones se recargan de amor en cada misión. Siento que puedo ser una mejor persona. Es gracias a nuestros pacientes que Dios nos da la fortaleza para continuar haciendo esto para lo que nacimos.  

P: ¿Cómo se sintió ser parte de la primera misión enteramente femenina de Operation Smile? 

R:  Una experiencia maravillosa para mí. Muy feliz de compartir con mujeres que aplicaron su conocimiento y entregaron su amor a los niños de Marruecos. Quiero agradecerle a Operación Sonrisa Bolivia por haberme brindado la oportunidad.   

No es fácil para las enfermeras el dejar su trabajo para poder ser voluntarias en misiones de Operation Smile. Donan su tiempo, también donan tiempo con sus familias. Toman una pequeña parte de ese tiempo para compartirlo con los niños, para poder ser parte de una experiencia mágica. Tenemos tanto amor, tanto afecto. Tenemos muchas razones para estar orgullosas y agradecidas por la oportunidad de compartir lo que sentimos por ellos.  

Jackeline recibe un beso de una paciente durante una misión en Tegucigalpa, Honduras, en 2019. Foto: Rohanna Mertens.

P: ¿Nos puedes relatar algún momento especial que hayas vivido con un paciente? 

R: Tengo muchas historias. Durante la misión de mujeres llegó una paciente de ocho meses. Su madre la había acercado desde muy lejos. Habían tenido que caminar y luego pedir aventón en un acoplado. La niña fue seleccionada para cirugía. Entré a la sala de juegos para darle la bienvenida a todas y ofrecerles algunos de los juguetes que teníamos. Cuando la niña me vio, abrió sus brazos y me pidió que la levantara. No le interesó el juguete, simplemente me abrazó.  

La madre, con lágrimas en sus ojos, me dijo que la niña era insegura y siempre estaba asustada. Cuando me abrazó, nos conmovió a las dos. Lloramos juntas. Me dijo que Dios me bendecía porque la niña percibía amor y sinceridad en . Me llenó el corazón de alegría. Le expliqué que también tenía una hija y que ella había enviado algunos de los juguetes. Hicimos un video para que ella pudiera verlo. Me conmovió mucho la conexión entre madres e hijas. El amor sincero de la niña y su madre me hicieron sentir que aportaba algo y también me sentí afortunada por ser parte de este cambio. Quizá ella no me recuerde, pero yo jamás la olvidaré.  

P: ¿Qué te inspira a seguir como voluntaria de Operation Smile?   

R: Operation Smile cambió mi vida. Me dio la oportunidad de ver las cosas de otra manera. No siento necesariamente que estoy ayudando a otros. Todos me están ayudando a ser la mejor persona que puedo ser: más sensible, más compasiva, a valorar la vida y a las personas a mi alrededor. Espero darles a mis pacientes el mismo tratamiento con amor que me enseñaron los doctores de Operation Smile. Ellos fueron mi inspiración para continuar mis estudios para convertirme en doctora. Dicen que detrás de cada gran doctor hay un gran enfermero, y estoy feliz porque puedo ser las dos cosas. 

Agradezco a Dios por tener la oportunidad de ser parte de una fundación que amo más que a mi vida. Siempre estaré agradecida por ser parte de la magia que es crear sonrisas en la vida de los pacientes y también en mi vida. Le debo mi vida a Operation Smile. 

La fuerza de una abuela

Claudina, la abuela de la recién nacida Heydi, notó que algo no estaba bien poco después de su nacimiento y que había que hacer algo. 

Y no era por el parto complicado que la obligó a pedir un taxi para llevar a su hija Wara a La Paz, oeste de Bolivia, que estaba a cinco horas de viaje 

Tampoco era por la rotura de aguas a mitad de trayecto que la puso de partera en plena carretera dentro del vehículo. 

Tampoco era por la hospitalización de 36 horas en La Paz ni por el labio hendido de su nieta 

Sino más bien, que había que hacer algo más que nada, para suplir la necesidad de ayudar a Heydi a tener una infancia y una vida lo más tranquila posible, sin estigmatizaciones ni humillaciones.  Y no toda la familia pensaba igual, ya que otro de sus abuelos había comentado que Wara seguramente intentó un aborto y eso le provocó la condición a Heydi.  

Una afirmación así es dificil para cualquier madre, pero probablemente aún mas para Wara, quien apenas tenía 16 años cuando tuvo a Heydi.

Heydi fue recibida por el personal de la misión antes de su cirugía.

La ansiedad preoperatoria fue reemplazada por alegría poco después.

Heydi poco antes de la operación.

Con su nueva sonrisa.

Claudina se decidió a encontrar una solución para la condición de su nieta. Al igual que Claudina, muchas otras familias se enfrentan a momentos de incertidumbre al momento de encontrar soluciones para reparar las condiciones de hendidura facial de sus hijos. Es por eso que Operation Smile busca crear alianzas estratégicas con organizaciones locales que pueden ser clave para poder dirigir a las familias a los servicios integrales que ofrecemos en nuestros centros de atención permanente y en las misiones médicas.

El apoyo de otras personas fue fundamental para que Claudina se enterara de lo que hacía Operación Sonrisa Bolivia y su programa en conjunto con el Banco de Crédito (BCP). 

Registró a Heydi en el BCP y tiempo después la contactó Javier Valenzuela gerente del programa Operación Sonrisa Bolivia y el BCP en su calidad de encargado de la Responsabilidad Social Empresarial.   

Tras una primera revisión médica integral en La Paz, Heydi fue seleccionada para acudir a la misión en Santa Cruz (este). 

El viaje de 16 horas en autobús hasta Santa Cruz sería un gran esfuerzo.  Pero el programa de Operación Sonrisa Bolivia y el BCP incluía los boletos y el alojamiento.  Esto fue de mucha ayuda ya que Claudina y su esposo Florencio son los encargados de sostener económicamente a  su hija Wara y Néstor,  padres de su nieta Heydi, pues ambos tienen 16 años edad.  

Wara y Néstor también pudieron llegar hasta Santa Cruz. La abuela Claudina esperó ansiosa durante la cirugía.  Una vez que la operación terminó, expresó su agradecimiento a Operation Smile.

“Porque nuestros niños pueden sonreír y no tienen que ocultarse”, dijo. 

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

De la oscuridad a la luz

Fotografía: Margherita Mirabella.

Annika llevaba casi dos semanas en una unidad de cuidados intensivos en La Paz, Bolivia, y Justina, su madre, ya no sabía qué hacer. 

Los últimos días habían sido un torbellino de emociones. Un difuso y oscuro recuerdo de voces de médicos que le decían que sería una niña con “necesidades especiales” o que era una niña “enferma”. 

Justina comenzó a pensar incluso que quizá era mejor que su hija murieraincluso ella misma se quería morir 

Atrás había quedado la grata sorpresa cuando fue a hacerse un chequeo por lo que pensaba eran los inicios de la menopausia a los 37 años y se enteró que nada de eso, que estaba embarazada 

Durante los nueve meses de espera no hubo señales de que Annika tuviera labio hendido.  

Pero de nada le servía a Justina recordar otros tiempos ante la dura realidad que debía enfrentar con su hija recién nacida.  

Fotografía: Margherita Mirabella.

Se refugió en la religión y gracias al apoyo de su esposo y sus dos hijas mayores tuvo las fuerzas para ocuparse un poco de sí misma y acudir a un psicólogo.  

El terapeuta puso las cosas en su lugar según afirma Justina. Primero le hizo ver que ella sufría una depresión postparto y, más importante, que Annika era una niña perfectamente normal más allá de su labio y paladar hendidos.  

También la ayudó a superar el miedo, calmarse y enfocarse en lo que debía hacer para asistir a su hija de forma más efectiva.  

Y fue ese terapeuta quien le habló por primera vez de Operación Sonrisa Bolivia y su programa en conjunto con el Banco de Crédito (BCP). 

Y desde ese momento todo empezó a verse diferente. Había una luz de esperanza.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Acudió al banco y cuando intentaba explicarle su situación a un guardia de seguridad fue escuchada por una empleada de la limpieza que le recomendó que hablara con Javier Valenzuela.  

Valenzuela resultó ser el gerente del programa Operación Sonrisa Bolivia y el BCP en su calidad de encargado de la Responsabilidad Social Empresarial.  

Gracias a él pudo coordinar una primera revisión médica de Annika que tendría lugar en La Paz y en Cochabamba (oeste). 

Tras esta le dieron luz verde para la operación que tendría lugar en Santa Cruz (este). 

Justina pensaba cómo hacer para llegar hasta allí cuando se enteró de que Operación Sonrisa Bolivia le daría los boletos para el viaje, suministros y alojamiento. Incluso organizaron una visita al zoológico de la ciudad. 

Annika superó la revisión médica integral y fue operada en un día que Justina recuerda como uno de muchos nervios, ansiedad y una enorme alegría tras la intervención. 

El viaje de regreso a La Paz en el autobús fue muy diferente al de la ida unos días antes. 

Fotografía: Margherita Mirabella.