Otra vida a los 20 años

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Virgilio al llegar al programa quirúrgico de Operación Sonrisa México en Puebla. Foto: Marc Ascher.

Virgilio no podía leer, escribir o hablar correctamente. A los 20 años nunca había ido a una escuela, pero soñaba con aprender.

Soñaba con tener amigos, conversar con ellos. Se imaginaba todo tipo de vidas, pero la que tenía junto a sus padres y otros hermanos era una de aislamiento, todo debido a su condición de hendidura labial.

Le impedía tener la confianza suficiente para dejar el hogar y buscar sus sueños.

Su familia, no muy informada sobre las hendiduras faciales, creía que todo era cuestión del destino y que no había nada que hacer.

Incluso cuando se enteraron de que una cirugía era posible dudaron en actuar por creer que no sería segura. Su padre le decía que le haría todavía más daño.

Pese a todas las advertencias, Virgilio se enteró de un programa quirúrgico de Operación Sonrisa México en Puebla y se decidió a ir.

Todo listo para su cirugía, siempre apoyado por personal y voluntarios de Operation Smile. Foto: Marc Ascher.

Trabajadores sociales de la zona informaron a Operación Sonrisa México sobre Virgilio y las dudas de su padre.

Aunque vivían a dos horas de viaje del sitio del programa quirúrgico, un grupo de voluntarios de Operation Smile se acercó hasta su hogar para explicar de qué se trataba a toda la familia.

Los voluntarios regresaron junto con Virgilio y recibió una cirugía que le cambió la vida en el hospital Betania.

“Uno se daba cuenta de que estaba agobiado. Nunca había dejado su hogar, nunca había visitado un hospital o recibido atención de parte de un doctor”, relató Reynaldo Ortiz, camarógrafo de Operación Sonrisa México. “Le repetí muchas veces que todo estaría bien”.

Reynaldo agregó que luego de la cirugía “cuando se miró en un espejo, no tenía palabras, fue mucho para él, no lo podía creer”.

Virgilio recibió todo el apoyo y el cariño de los voluntarios, y su alegría fue completa cuando su hermana llegó a visitarlo al día siguiente de la operación.

Le contó a su hermana sobre lo emocionado que estaba. “Ahora quiere aprender a leer, a escribir y conseguir un trabajo fuera de casa”, dijo a los voluntarios. “Gracias, muchas gracias. Ahora tiene una oportunidad de perseguir sus sueños. Es un nuevo comienzo”.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Virgilio y su madre Senaida en su hogar de Atzizihuacán. Foto: Jasmin Shah.