La quinta fue la vencida

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Ethan a los 11 meses, antes de su cirugía en Ciudad de Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Cuando Dayrim y Ethan partieron de su hospital local en la ciudad de Guatemala, surgieron sentimientos de desesperanza.

Dayrim había viajado cuatro veces al hospital sintiéndose optimista de que su hijo de 11 meses, Ethan, sería operado por su labio hendido.

Cuatro veces se postergó la cirugía.

Dayrim reflexionaba a menudo sobre lo mucho que habían superado juntos. En ese momento de su corta vida, Ethan había pasado gran parte de su tiempo en hospitales rodeado de médicos y equipos médicos.

Desde el momento en que nació, Dayrim aprendió a temer por la salud de su hijo. Su fecha de parto aún no había llegado cuando fue trasladada de urgencia al hospital. Dio a luz dos meses antes de lo esperado.

La preocupación por su bebé prematuro se intensificó cuando vio su sonrisa por primera vez. Ethan nació con labio hendido y pasaría los siguientes dos meses en la unidad de cuidados intensivos pediátricos luchando por su vida.

Foto: Carlos Rueda.

En el transcurso de esos meses, Dayrim observó cómo Ethan comenzaba a fortalecerse y volverse más saludable cada día. El personal médico del hospital local le dijo que la cirugía para reparar el labio de su hijo sería posible cuando tuviera 3 meses de edad.

Al salir del hospital después de un cuarto intento fallido, Ethan estaba a punto de cumplir 1 año, y Dayrim no se sentía más cerca de conseguirle el cuidado que necesitaba.

Pero un día un vecino le contó que también tenía un hijo con una condición de hendidura facial, que se sometió a una cirugía que le cambió la vida a través de Operación Sonrisa Guatemala y sin costo para su familia.

Al ver al hijo de su vecino, la perspectiva de Dayrim sobre el futuro de su hijo se volvió más brillante y se dio cuenta de que no estaba sola.

El día de la evaluación médica integral en un programa quirúrgico en Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Su viaje hacia el cuidado y una vida mejor para Ethan finalmente tenía un final a la vista.

Dayrim se puso en contacto con Operación Sonrisa Guatemala y viajó a una clínica local donde voluntarios médicos le dijeron que el mes siguiente se llevaría a cabo un programa quirúrgico.

Esta vez nada se interpuso en su camino y el quinto intento resultó exitoso. Durante el programa, Ethan pasó por una evaluación médica integral y fue considerado lo suficientemente saludable para la cirugía. Con la nueva sonrisa de su hijo, Dayrim se sintió lista para comenzar a enfocarse en un futuro mejor.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Dayrim y su hijo Ethan siete meses después de su cirugía. Foto: Carlos Rueda.