Por los niños y por su país

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Foto cortesía de Mónica Arredondo en la que posa durante un programa quirúrgico en Guatemala.

En Guatemala, donde la desnutrición infantil es un problema, la pasión de Mónica Arredondo no es solamente salvar vidas, sino también aliviar una necesidad en el país que ama.  

“Elegí la nutrición porque es un tema muy importante”, dijo. “Quería aportar a Guatemala, mi país, poder aportar mi granito de arena a los niños y lograr un mejor estado nutricional para ellos”.

En áreas empobrecidas de todo el mundo, la amenaza de la desnutrición es grave para muchas familias que enfrentan inseguridad alimentaria y carecen de fácil acceso a los recursos que necesitan.

Estos riesgos se vuelven aún más graves para los niños que nacen con labio y/o paladar hendido porque una condición de hendidura facial no tratada puede hacer imposible amamantarlos, darles biberón o que coman alimentos sólidos.

Cuando los niños no reciben la alimentación adecuada o el apoyo nutricional oportuno, no pueden calificar para una cirugía y continúan enfrentando consecuencias de salud que amenazan la propia vida.

Al ver a los pacientes llegar a un programa quirúrgico después de haber recibido atención nutricional continua, Mónica siente en su corazón que ha marcado una diferencia en sus vidas y en la suya propia.

Recientemente nos reunimos con Mónica para saber más sobre su dedicación para atender las necesidades de su país y cómo Operación Sonrisa Guatemala está enfrentando el impacto de la desnutrición.

Foto: Cortesía Mónica Arredondo.

P: ¿Puedes entrar en más detalles sobre la atención nutricional que Operación Sonrisa Guatemala brinda a los pacientes y sus familias?

R: Primero se evalúa a los niños para identificar su peso y su talla. Para evaluarlos, para identificar si tienen desnutrición crónica o desnutrición aguda, y también determinar si tienen retraso en el crecimiento.

Dependiendo del diagnóstico que se dé, podemos elegir a los niños que tienen desnutrición e ingresarlos al programa de nutrición. Este es un programa que tiene Operación Sonrisa Guatemala para apoyar a las familias y brindarles fórmulas infantiles y otros productos para mejorar el estado nutricional de sus hijos.

P: ¿Por qué esta disciplina específica de la atención integral es vital para los pacientes?

R: Es muy importante porque, como dije, hay muchos niños que tienen desnutrición crónica. Esto también está relacionado con varios factores, entre ellos la situación económica de las familias, por lo que influye mucho en el estado nutricional de los niños y también como país.

La nutrición es muy importante porque la desnutrición crónica es un problema bastante grande aquí en Guatemala y también para los pacientes con labio y/o paladar hendido.

Es importante que los pacientes tengan el peso y tamaño correctos para que puedan calificar para la cirugía. Para los padres o tutores, porque a veces también son otras personas las que cuidan a los niños, también es muy importante para ellos.

Están muy agradecidos con Operación Sonrisa Guatemala porque los apoyamos a través de consultas permanentes. Los padres tienen muchas dudas sobre qué alimentos pueden dar a sus hijos. Entonces para ellos es muy importante la primera cita, pero también el seguimiento que les da Operación Sonrisa Guatemala en cuanto a cómo se pueden apoyar con la nutrición.

Foto: Operation Smile. 

P: ¿Qué desafíos te generó a ti y al equipo la pandemia de COVID-19?

R: En relación a la pandemia, fue una situación difícil para Operación Sonrisa Guatemala porque para nosotros es muy importante tener consultas presenciales para evaluar peso, talla y alimentación de los niños. Cuando se hacía virtualmente, era un problema porque muchas de las familias no tenían esta capacidad. Entonces no tener consultas en persona nos afectó mucho.

Fue difícil porque no tuvimos la oportunidad de ver a los pacientes, entonces fue muy difícil para nosotros tener un seguimiento con ellos.

Sin embargo, se realizaron consultas virtuales. Se trataba de llamar a todos los pacientes que tenían citas programadas para que nuestro equipo recogiera la información de peso y talla. La educación nutricional se fortaleció enormemente con estas llamadas virtuales para que los padres también sintieran la ayuda de cómo continuar apoyando a sus hijos.

P: Recientemente se realizó un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Guatemala en Petén. ¿Cómo te sentiste al ver que los pacientes llegaban al programa lo suficientemente sanos como para someterse a una cirugía después de haber luchado contra la desnutrición?

R: La verdad es que fue muy emocionante porque es algo que las familias esperan. Es muy emocionante tanto para las familias como para nosotros que estamos siguiendo el crecimiento de todos estos niños para que puedan ser operados.

Todo lo que hacemos con la nutrición, todo es para que ellos puedan calificar para su cirugía, y esto definitivamente les cambia la vida en todos los aspectos.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

La quinta fue la vencida

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Ethan a los 11 meses, antes de su cirugía en Ciudad de Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Cuando Dayrim y Ethan partieron de su hospital local en la ciudad de Guatemala, surgieron sentimientos de desesperanza.

Dayrim había viajado cuatro veces al hospital sintiéndose optimista de que su hijo de 11 meses, Ethan, sería operado por su labio hendido.

Cuatro veces se postergó la cirugía.

Dayrim reflexionaba a menudo sobre lo mucho que habían superado juntos. En ese momento de su corta vida, Ethan había pasado gran parte de su tiempo en hospitales rodeado de médicos y equipos médicos.

Desde el momento en que nació, Dayrim aprendió a temer por la salud de su hijo. Su fecha de parto aún no había llegado cuando fue trasladada de urgencia al hospital. Dio a luz dos meses antes de lo esperado.

La preocupación por su bebé prematuro se intensificó cuando vio su sonrisa por primera vez. Ethan nació con labio hendido y pasaría los siguientes dos meses en la unidad de cuidados intensivos pediátricos luchando por su vida.

Foto: Carlos Rueda.

En el transcurso de esos meses, Dayrim observó cómo Ethan comenzaba a fortalecerse y volverse más saludable cada día. El personal médico del hospital local le dijo que la cirugía para reparar el labio de su hijo sería posible cuando tuviera 3 meses de edad.

Al salir del hospital después de un cuarto intento fallido, Ethan estaba a punto de cumplir 1 año, y Dayrim no se sentía más cerca de conseguirle el cuidado que necesitaba.

Pero un día un vecino le contó que también tenía un hijo con una condición de hendidura facial, que se sometió a una cirugía que le cambió la vida a través de Operación Sonrisa Guatemala y sin costo para su familia.

Al ver al hijo de su vecino, la perspectiva de Dayrim sobre el futuro de su hijo se volvió más brillante y se dio cuenta de que no estaba sola.

El día de la evaluación médica integral en un programa quirúrgico en Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Su viaje hacia el cuidado y una vida mejor para Ethan finalmente tenía un final a la vista.

Dayrim se puso en contacto con Operación Sonrisa Guatemala y viajó a una clínica local donde voluntarios médicos le dijeron que el mes siguiente se llevaría a cabo un programa quirúrgico.

Esta vez nada se interpuso en su camino y el quinto intento resultó exitoso. Durante el programa, Ethan pasó por una evaluación médica integral y fue considerado lo suficientemente saludable para la cirugía. Con la nueva sonrisa de su hijo, Dayrim se sintió lista para comenzar a enfocarse en un futuro mejor.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Dayrim y su hijo Ethan siete meses después de su cirugía. Foto: Carlos Rueda.

Lucha por la felicidad

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Brandon antes y después de su cirugía. Fotografía: Carlos Rueda.

Tienes que luchar para que tus hijos puedan ser felices.” 

Ese es el consejo que la abuela de Brandon tiene para todas las madres y padres que tienen hijos con condiciones de hendidura facial.

La emoción de Emma y Victor, progenitores de Brandon, se transformó en tristeza abrumadora cuando los médicos les informaron de la hendidura facial de su hijo poco después del nacimiento.

Los ultrasonidos realizados durante el embarazo no habían indicado problema alguno.

La única luz de esperanza se encendió cuando los doctores les explicaron que se podía solucionar con una cirugía.

Los progenitores de Brandon hicieron todo lo posible para encontrar una solución. Foto: Carlos Rueda.

Todo fue muy duro cuando algunos vecinos responsabilizaron a Emma por haber tomado medicamentos dañinos.

Expertos que trabajan junto a Operation Smile no han podido determinar una causa específica para las hendiduras faciales. Se cree que inciden factores genéticos y también medioambientales.

Lejos de rendirse, los padres de Brandon comenzaron a buscar una solución. La hallaron un día cuando dieron con Operación Sonrisa Guatemala en internet.

Emma hizo contacto y el personal médico y los voluntarios la aconsejaron sobre la nutrición de su hijo. Le proveyeron un obturador infantil para que Brandon pudiera succionar con más facilidad.

El obturador sirve para tapar los espacios que deja la hendidura en el labio y/o el paladar e impide así que se produzcan ahogamientos durante el amamantamiento.

Emma se puso feliz cuando su hijo fue seleccionado para ser operado. Fotografía: Carlos Rueda.

El primer viaje de Emma a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Guatemala fue un poco frustrante porque durante la revisión médica integral se detectó que Brandon tenía neumonía.

La revisión se realiza justamente para determinar si un paciente está en condiciones de afrontar una cirugía.

Emma y Victor esperaron unos meses y en el próximo programa recibieron la noticia que estaban esperando: Brandon sería operado.

Y poco menos de una hora después de su ingreso al quirófano, el niño salió con una nueva sonrisa y una nueva vida.  

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Todo por Pablo

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Iris acercó a Pablo a Operación Sonrisa Guatemala por primera vez a los 15 días de nacido. Foto: Carlos Rueda.

Cinco horas de ida y otras cinco horas de regreso, cada 15-30 días. 

Ese fue el compromiso de Iris, decidida a que su hijo Pablo fuera asistido por su condición de hendidura facial.

Pablo, el segundo hijo de Iris, nació con labio y paladar hendidos que no fueron detectados en los estudios prenatales.

La tristeza envolvió a sus padres. Que una hendidura facial no sea detectada es algo que a veces ocurre y que tiene un gran impacto en las familias e incluso en las comunidades. En muchas oportunidades los niños son apartados de la vida social.

Iris y su esposo Roberto nunca habían visto a alguien con condición de hendidura facial. Pudieron apoyarse en sus familiares, que siempre los respaldaron.

Un momento importante luego del nacimiento fue cuando los doctores del hospital les informaron que su niño podría recibir cirugía gratuita gracias al trabajo de Operación Sonrisa Guatemala.

Pablo fue operado en el hospital Juan Pablo II de Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Iris contactó a la organización y cuando su hijo tenía 15 días de nacido se acercó hasta la clínica por primera vez.

Todavía muy pequeño para afrontar una cirugía, Pablo recibió un obturador para que pudiera alimentarse correctamente.

El obturador se coloca sobre el paladar y evita que los alimentos pasen a las fosas nasales e impidan que un bebé respire cuando toma leche materna o luego coma algo.

Es un elemento importante para asegurar una buena nutrición, algo indispensable para que el paciente llegue en buenas condiciones de salud al momento de recibir una cirugía.

Pablo fue operado por primera vez a los siete meses. “Muchas gracias por todo”, repetía Iris a los voluntarios de Operación Sonrisa Guatemala, que pudieron hacer su trabajo gracias al apoyo de generosos donantes como tú.

Pablo se recuperó y volvió a su pueblo junto a su madre, donde todos los vecinos quedaron maravillados por el cambio en su rostro y en su vida.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Nicolle no se rinde

Nicolle no se rinde

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Nicolle vive en Ciudad de Guatemala, gusta mucho de asistir a la escuela y espera los sábados con alegría porque es el día de su clase de danza.

A los 9 años es una niña que lleva una vida normal pese a ser otro ejemplo del esfuerzo que implica sobreponerse al labio y paladar hendidos.  

Con la asistencia de Operación Sonrisa Guatemala pudo ser operada desde muy pequeña para solucionarle la fisura labial. Luego recibió dos operaciones más, primero el paladar y luego para solucionar una fístula.  

En mayo de 2019 volvió a una misión de Operation Smile por otra fístula que le causa incomodidad y su madre Jessica quiere que vea a un dentista, para que pueda sonreír plenamente.  

Como relató la propia Jessica a Mónica González, directora ejecutiva de Operación Sonrisa Guatemala, lo peor de todo cuando nació su hija fue afrontar la discriminación y el rechazo de las demás personas.  

Su esposo Maynor contó además de que nunca se les dijo durante el embarazo que la niña tenía una condición de labio y paladar hendidos. 

Nicolle tenía 10 meses cuando fue operada por primera vez.

La cirugía fue un antes y un después en su vida.

El rechazo y la discriminación se solucionan por lo general con la reparación del labio, pero en casos más complicados queda todo lo demás por hacer. Operation Smile asiste a los niños con una evaluación médica integral primero, y luego les brinda asistencia postoperatoria y terapia del lenguaje en un momento clave de sus vidas.  

Para el matrimonio fue muy revelador cuando llegaron a la misión de Operación Sonrisa Guatemala y vieron numerosas familias que tenían hijos con la misma condición. Se sintieron cómodos y tranquilos. 

La abuela de Nicolle –quien la cuida cuando sus padres policías están de servicio- estaba muy conmovida el día de la operación y tenía mucho miedo. Jessica también. Fueron los doctores quienes les explicaron que todo saldría bien y que aguardaran con tranquilidad.  

Nicolle tenía 10 meses cuando fue operada por primera vez y los padres lo recuerdan como un día en que cambió la vida de la niña y la de ellos.  

Están felices de que tenga ahora una vida normal, que sonría, juegue y baile. Y están seguros de que cuando crezca será feliz y muy bonita.  

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

Tres días de ilusión en Guatemala

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Juan Elías, 10 meses, fue examinado por la dentista voluntaria Vilma Arteaga durante una misión de Operation Smile en Ciudad de Guatemala el 28, 29 y 30 de mayo de 2021. Todas las fotos: Rohanna Mertens.
John Kenneth, de tres años, escucha el latido del corazón del anestesista voluntario Emilio Peralta durante su revisión médica integral. Su madre Yesenia, izquierda, la doctora Samantha Wilts de Estados Unidos y la anestesista residente Ligia Atz de Guatemala observan.

Yesenia y su esposo atravesaron toda una plétora de sentimientos cuando se enteraron que su hijo John Kenneth, el del medio, nació con labio y paladar hendidos. Miraban a su recién nacido con miedo, incertidumbre y tristeza.

Pero también tenían esperanza.

Contrariamente a muchos padres, Yesenia sabía que existía la posibilidad de una cirugía. Un primo de su madre, que también nació con una hendidura, fue operado por otra organización.

Pese a que Yesenia se puso en contacto con Operación Sonrisa Guatemala apenas nación John Kenneth, el camino hacia una nueva sonrisa fue largo y pleno de desafíos inesperados.

John Kenneth es operado y fue uno de los 15 pacientes que recibió una asistencia que le cambiará la vida durante la misión. Los cirujanos plásticos Labib Samarrai, de Estados Unidos, derecha, y Pablo Ramazzini de Guatemala junto a la enfermera quirúrgica Grecy Queche trabajan juntos para lograr la mejor calidad de asistencia posible.

Años antes de su cirugía, cuando John Kenneth tenía 15 días de vida, Yesenia tomó un autobús durante cuatro horas para llegar hasta la clínica de Operación Sonrisa Guatemala.

Impulsada por el amor y la esperanza, estaba determinada a que su hijo recibiera asistencia. Realizó el mismo recorrido en autobús cada mes hasta que un día el equipo local le informó sobre una misión médica agendada para abril de 2020.

Yesenia temió lo peor cuando todo debió ser cancelado debido a la pandemia de covid-19.

“Tenía miedo de que nunca operaran otra vez y que John Kenneth tuviera que vivir con su rostro de esa manera para el resto de su vida”, reconoció.

Pero su esfuerzo dio sus frutos. John Kenneth tiene ahora una nueva sonrisa y un futuro esperanzador.

Lesli, la madre de otro de los pacientes, el pequeño Christopher, pasó por cinco ultrasonidos durante su embarazo, pero nunca supo que su hijo nacería con hendidura facial.

Luego del parto se dio cuenta de que algo no estaba bien porque su doctor demoraba su primer encuentro con el bebé. Cuando lo vio, sintió miedo y un impacto emocional.

Pero Lesli sabía que se podía reparar con cirugía. Era algo que ya había visto en familiares tanto por el lado de su madre como de su padre. Pero nunca se imaginó que su hijo tendría la misma condición.

Christopher nació en plena pandemia y en momentos en que comenzaba a expandirse por todo el país. Cuando Lesli se contactó con Operación Sonrisa Guatemala, la organización ya había postergado sus misiones médicas y estaba cerrada a las consultas presenciales.

Pero el equipo voluntario local nunca se olvidó de Lesli o Christopher. Por medio de teléfonos celulares le explicaron a Lesli cómo colocar una cinta adhesiva sobre su labio para poder alimentarlo.

Esto es algo clave en los niños con hendiduras faciales, porque corren riesgo de desnutrición, lo que puede acarrear otras enfermedades o incluso la muerte. Operation Smile ha establecido programas de nutrición en 10 países, por medio de los cuales asiste a decenas de niños.

La buena alimentación también es importante para que los pacientes lleguen en buenas condiciones de salud a enfrentar una cirugía.

Durante meses, el equipo de Operación Sonrisa Guatemala contactó a Lesli cada dos semanas. Cuando reabrió la clínica en marzo de 2021, ella traía a su hijo cada 15 días, un viaje de cinco horas desde donde viven.

Fue durante una de esas visitas que Operación Sonrisa Guatemala le informó sobre la próxima misión médica en la capital. Christopher superó con éxito la revisión médica integral y fue agendado para una cirugía.

El entrenamiento y la educación son componentes vitales de cada misión médica para incrementar la capacidad quirúrgica local y proveer soluciones sustentables en los países en los que trabaja Operation Smile.

El cirujano plástico voluntario Labib Samarrai, izquierda, realizó su trigésima misión a fines de mayo de Guatemala. Allí ayudó a entrenar a su colega local Pablo Ramazzini, derecha.

Pablo está en proceso de acreditación con Operation Smile. Entrenar a profesionales médicos como él permite que luego tengan la capacidad de brindar cirugías seguras y efectivas en sus comunidades locales.

La directora de Desarrollo de Operation Smile, Kendra Davenport, comparte un momento especial con Gerson Eduardo, de 15 meses, luego de su cirugía.

“Creo que mi equipo en Virginia Beach [donde está situada la sede mundial de Operation Smile] es increíble y me explicaron con detalle todo lo que sucede durante una misión y cuáles son los obstáculos y desafíos. Pero verlo todo de cerca ayuda a creer y a entender”, dijo Kendra.

“Ciertamente pienso que los obstáculos y desafíos son enormes, pero la alegría que siente todo el equipo cada vez que un paciente sale del quirófano es algo palpable. Para mí, como madre de un niño que debió ser operado, es un gran salto de fe entregar a un hijo a esa operación”.

Justa, la madre de Luis Antonio, de 11 meses, levanta a su hijo por primera vez luego de su cirugía.

El dentista Guillermo Cifuentes, “un eslabón en una cadena”

El dentista voluntario Dr. Guillermo Cifuentes de Guatemala (der.) durante una misión en Ciudad de Guatemala en 2021. Foto: Carlos Rueda.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Como dentista pediátrico voluntario, el Dr. Guillermo Cifuentes entiende el papel vital que juega la asistencia en persona para generar confianza con los pacientes y sus familias.

Aunque la pandemia de COVID-19 interrumpió la asistencia presencial por algún tiempo, Guillermo y sus colegas voluntarios prosiguieron de manera virtual y ello les generó un mayor respeto por la dura realidad que enfrentan muchos pacientes cuando intentan acceder a la asistencia en comunidades con recursos limitados. 

“Podemos hacer mucho más cuando estamos en contacto directo con los pacientes, pero las consultas remotas nos permitieron tener una perspectiva más profunda sobre sus vidas”, dijo. “Pude ver sus hogares humildes y habitaciones. Las paredes de madera y los techos de lata me hicieron tomar conciencia de su realidad, de la pobreza en la que viven, y me ha impulsado a ayudar todavía más”.  

Hablamos con Guillermo para conocer más sobre sus inicios como voluntario y cómo la adaptación a las consultas virtuales explicó de alguna forma por qué tantos pacientes y familiares en todo el mundo dependen de la asistencia de Operation Smile 

Lizandro, de un año, espera por su revisión médica integral durante la misión en Ciudad de Guatemala en abril de 2021. Foto: Carlos Rueda. 

Pregunta: ¿Por qué decidiste ser voluntario de Operation Smile? 

Respuesta: Siempre me gustó ayudar a los demás. Es algo que tuve en mi familia. Siempre realizábamos algún tipo de servicio social para ayudar a los que tenían más necesidades. Cuando me convertí en dentista y me enteré sobre Operation Smile, pude aplicar mis conocimientos para ayudar al equipo y a los niños que tienen condiciones de hendidura facial.  

Lo que más me gusta de ser voluntario es interactuar con los pacientes y sus familias, ser testigo de su felicidad y cómo cambian durante el proceso en el cual los asistimos. Y luego, después de la cirugía, el ver la felicidad de sus padres cuando el niño puede sonreír plenamente. 

P: ¿Por qué es tan importante que los padres confíen en el tratamiento que reciben sus hijos? 

R: Es de gran ayuda cuando los padres confían en los tratamientos que seleccionamos, en particular las ortopedias prequirúrgicas. Nos ayuda mucho cuando los padres conocen el procedimiento y saben que las ortopedias prequirúrgicas los ayudan a alimentarse mejor, a desarrollar el paladar y en la conformación de la nariz.  

Los bebés sienten el estado de ánimo de sus padres. Si la madre tiene dudas, está nerviosa o aprensiva, será difícil que el bebé acepte el obturador, por ejemplo. (El obturador es un complemento dental que cubre el paladar hendido y permite que los bebés sean alimentados, lo que asegura un crecimiento saludable y adecuado antes de su cirugía. En el caso de los adultos los ayuda con la fonética y los alimentos). 

Eso implicará más tiempo. Tenemos que estar atentos a ello para reforzar la confianza en la madre y demostrarle que tiene fuerza y seguridad para transmitirle a bebé. 

P: ¿Cómo se siente saber que se está cambiando la vida de un paciente de manera positiva? 

R: Es difícil de creer, pero la verdad es que no pienso mucho en que soy un instrumento para el cambio en la vida de los niños. No es algo en lo que piense muy seguido. Solamente me gusta venir y examinar a los pacientes. Por supuesto que cuando lo pienso con más profundidad sé que estoy contribuyendo, que soy un eslabón en una cadena al hacer mi trabajo. 

Día de revisión médica integral durante la misión médica en Ciudad de Guatemala en abril de 2021. Foto: Carlos Rueda.

P: La pandemia de COVID-19 ha sido muy difícil para todos. Tuvieron que instaurar una clínica virtual, algo nuevo. ¿Qué te ha enseñado sobre tu persona y sobre Operación Sonrisa Guatemala? 

R: Me ha enseñado nuevas formas de asistir a los pacientes pese a las restricciones. Puede ser frustrante el tener consultas remotas porque no tenemos ese contacto cercano con ellos, que es muy necesario. Podemos hacer mucho más cuando estamos en contacto directo, pero las consultas remotas nos permitieron tener una perspectiva más profunda sobre la vida de ellos y sus hogares.  

Durante las primeras llamadas que hicimos, pude ver sus hogares humildes y habitaciones. Las paredes de madera y los techos de lata me hicieron tomar conciencia de su realidad, de la pobreza en la que viven. Y me ha impulsado a ayudar todavía más. Me ha impulsado a seguir adelante con las consultas remotas porque, aunque no pueda tocarlos, son muy valiosas para ellos. Me llaman y me dicen “¡Doctor, que bueno verlo! Doctor, mire cuánto ha crecido mi bebé”. 

Están muy felices. Me han enseñado tanto. Elevan mi espíritu y me hacen comprender que esas llamadas son muy importantes, incluso si solamente nos vemos a través de una pantalla.  

P: ¿Cómo se siente el poder regresar a la clínica presencial? 

R: La noche antes de volver a la clínica fue como el día antes de un examen. No dormí muy bien debido a la emoción. Estaba expectante. Me sentí un poco nervioso, pero al mismo tiempo estaba feliz. Poder volver al hospital fue maravilloso. Es una parte de mí. Es lo que hago. Mi segundo hogar. Me completa. Me sentí yo mismo otra vez.   

Poder ver a los pacientes y al equipo de voluntarios, poder evaluar a los pacientes físicamente, ver los ojos de sus madres mientras les explico el tratamiento y sus beneficios, y por qué es el primer paso hacia la cirugía. 

El equipo odontológico de Operación Sonrisa Guatemala revisa un paciente. Fotos: Carlos Rueda.

P: ¿Por qué es importante que los niños que nacen con condiciones de hendidura facial reciban asistencia ortopédica? 

R: Estos chicos necesitan usar obturadores. Pero con la pandemia aquellos que ya recibían tratamiento tuvieron que interrumpirlo. Y los que nacieron durante la pandemia y no pudieron iniciar el tratamiento perdieron mucho peso porque es difícil para las madres aprender a alimentarlos. Se frustran cuando no pueden amamantarlos y les dan fórmula.  

Debemos empezar o continuar los tratamientos para asegurarnos de que las partes separadas por la hendidura se desarrollen de manera correcta y que eventualmente los niños se puedan alimentar correctamente.  

Es importante que los bebés que ya recibían tratamiento continúen con el proceso porque sus madres intentaron que usaran el obturador el mayor tiempo posible hasta que ya no servía.  

Buscamos alternativas. Reanudar el tratamiento significa reforzar y corregir las partes separadas como ya lo estábamos haciendo antes. Con otros es mejorarles la dicción, la pronunciación y que aprendan a respirar por la nariz, que es algo que deben dominar. Eso es lo importante.  

P: ¿Qué dirías a tus colegas sobre el voluntariado?  

R: Lo importante es que tiene que venir del corazón. No se puede obligar a alguien a que lo haga. Podría decirle a alguien “ven ayúdanos”, pero si esa persona no tiene la convicción y el deseo de hacerlo, no será un buen voluntario.  

Hay muchas personas que son voluntarias y muchas que desean hacerlo. Muchos profesionales tienen el conocimiento y el tiempo para dedicarlo a los pacientes, en nuestro caso para asistir hendiduras de labio y/o paladar.  

Invito a esos doctores a que sean voluntarios. Nos beneficiaríamos enormemente de su conocimiento, y los pacientes también. Invito a esos doctores a que se contacten con nosotros, que obtengan más información sobre Operación Sonrisa Guatemala. Los invito a que vengan al hospital, donde podremos informarles mejor sobre cómo usar su conocimiento para ayudar a otros. 

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.