Faustina — Confeccionando su futuro

Ha sido un duro y atestado viaje de dos horas desde que el pavimento de la ciudad más cercana dio paso a un camino de arcilla roja con charcos de agua lodosa que oculta baches y grietas.

El estado del camino está en evidente contraste con la abundante belleza natural que lo rodea mientras te adentras más en la selva. Del mismo modo que el camino se reduce al ancho de un coche a través de la espesa maleza tropical, el camino se abre y se despeja la vegetación.

De repente, aparece una pequeña cabaña verde  visible a los que transitan este  camino, combinándose con el verde de la naturaleza que la rodea.

Faustina – Créditos fotográficos Zute Lightfoot

Ahora con 18 años de edad, Faustina está detrás de una máquina de coser manual, enfocándose en una línea de puntos que está haciendo en un rollo de tela morada y blanca.  Bajo la sombra de esta cabaña verde, bajo la atenta observación de Memunatu, la costurera principal del pueblo, Faustina y sus compañeras están estudiando para convertirse en maestras de la artesanía.

 

Los sonidos de risas y conversaciones alegres llenan el aire húmedo, haciendo eco en bosques de árboles verdes de cacao mientras el sol casi ecuatorial resplandece brillantemente.

“Para ser honesta, con mi hendidura, nunca me podría haber imaginado este tipo de un futuro para mí”, dice Faustina con confianza, como si 17 años de aislamiento y estigmatización se dejan en el pasado con el poder de una risa sutil.

 

El cambio en el comportamiento de Faustina es tan dramático como la transformación física de su sonrisa: ambos son posibles gracias a una cirugía que duró un poco más de 45 minutos.

 

Cuando la conocimos en una misión médica de Operation Smile en Ghana, sus ojos reflejaban una vida de dolor y anhelo. Se mantuvo siempre cerca de su padre, Mohammed, mientras soñaba con lo que podría ser su vida  después de la cirugía.

 

Hoy en día, Faustina confecciona su futuro.

Faustina y sus amigas – Créditos fotográficos Zute Lightfoot

“Yo quería ser estilista, pero después de la cirugía, lo pensé un poco y me di cuenta de que realmente quería ser costurera”, dice Faustina. “Aprender a ser costurera me hace feliz y voy a poder ayudar a mi familia cosiendo para mis hermanos y mis padres”.

 

Su maestra nos cuenta más acerca de cómo Faustina se ha transformado en la joven mujer amigable y extrovertida que es ahora.

 

“Antes de la cirugía, ella solía ser del tipo tímida y tranquila, que cada vez que había una reunión definitivamente no la encontrarías entre las personas que iban”, dice Memunatu. “Después de la cirugía, he visto es que ahora es muy amigable y es abierta. Ella tiene muchos amigos y se puede ver que ahora se siente libre”.

 

Memunatu añade que Faustina ha estudiado rápido como costurera y que prevé un futuro brillante para ella en este oficio.

 

Faustina dice que ella está completamente enfocada en el estudio del arte de la costura y que sus objetivos son conseguir su propia máquina de coser y dominar la costura para que pueda abrir su propio negocio. Ella prevé un futuro en el que conoce un hombre bueno, se casa, hace una familia y mantiene a sus padres a medida que envejecen.

 

Mientras hablamos con Faustina, su naturaleza generosa se hace más evidente. Ella nos cuenta que la razón por la que cambió su sueño de ser estilista, a ser costurera, fue porque la costura era algo que podía hacer para toda la familia, la comunidad y ella misma, mientras que de estilista se limita a un pequeño grupo de personas.

“Como padre, mi deseo es ver que mi hija logra algo en la vida y su mayor deseo es aprender algo, y me doy cuenta de que la costura es algo que la apasiona mucho”, dice el padre de Faustina, Mohammed.

 

“Yo sé que la vida tiene sus tendencias. Se pasa por dificultades antes de llegar a la tierra prometida, antes de lograrlo. Así que, para mí, veo su vida pasar por este proceso. Operation Smile le hizo la cirugía, y hace la vida más fácil para ella para insistir en lograr sus sueños”. Mohammed dice que cuando reza todos los días, reza por el éxito continuo y para ampliar las habilidades de todos los involucrados en Operation Smile.

Fotografia 1: Faustina y su padre.  Fotografía 2: Faustina y su madrastra cosechan cacao cerca de su casa. Fotografía 3: Faustina y su padre secando cacao.

Créditos fotográficos: Zute Lightfoot.

La casa de Faustina se encuentra en la cima de la colina más alta de la zona. Está rodeada por árboles de cacao que su familia y otros miembros de la comunidad cosechan para Ghana Cocoa Board, que compra los granos para su distribución comercial. Esta es la principal forma de ingreso de la comunidad. También crecen los cultivos para subsistir y se cría el ganado para completar el estilo de vida. La belleza natural que rodea el pueblo es absolutamente impresionante.

 

Aunque la comunidad de Faustina se ha reunido a su alrededor desde su cirugía, el espectro del maltrato que sufrió durante la mayor parte de su vida yace debajo de la superficie.

 

Mientras se sienta con orgullo encima de bolsas llenas de granos de cacao junto a la báscula de la villa, le hacemos una pregunta que provoca emociones profundas en todos los que escucharon: “¿Cómo has podido perdonar y hacerte amiga de las mismas personas que una vez que trataron tan mal?”

 

“Las he perdonado”, dice Faustina. “Pero me he dado cuenta de que tienen esta especie de culpa por su forma de actuar conmigo antes de la cirugía. Y ahora que me han aceptado, el fondo de sus mentes, te das cuenta de que tienen esta especie de sensación de culpa en ellos. Pero para mí, no tengo nada en contra de ellas. Las he aceptado como amigos”.

Faustina posa con su familia y miembros de su comunidad. Foto: Zute Lightfoot.

Ella nos cuenta que antes de la cirugía, cuando soñaba, tenía su labio hendido y que esos sueños eran tristes. Pero después de la cirugía,  esos sueños cesaron y ella es en sus sueños como es ahora, cantando delante de su iglesia. Ahora que puede (y lo hace) canta delante de la congregación, ella dice que siente que sus sueños se han hecho realidad.

 

“Cuando traía agua para beber en una taza, nadie quería utilizar la misma taza que yo. Así que la vida, en general, no era agradable para mí; yo no era una persona feliz”, dice Faustina. “Así que, no había manera de que en mi mente pensara que mi futuro sería brillante.”

 

“Pero ahora, mirando este cambio y que me puedo relacionar con la gente, ir a donde yo quiera ir, todo el mundo me acepta, veo un futuro brillante. Ahora, cuando tomo una taza, traigo agua y bebo, la gente usa esa misma taza y bebe. ¡Significa que todos me aceptan!”.