La promesa de un padre

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Antonia, su padre Iranildo y su hermana Samily. Foto: Marc Ascher.

A la vera de un camino polvoriento en el estado de Ceará, norte de Brasil, en un puesto de venta de bebidas, Antonia bebe leche de coco fría junto a su padre y su hermana. 

La zona ha sido azotada por una sequía de más de cinco años y el viento abrasador atiza el polvo, que cubre todo y a todos con una fina capa.

La vida es dura en esta región árida y desolada de una nación mejor conocida por sus exuberantes bosques tropicales, el poderoso río Amazonas y los extensos paisajes urbanos de Rio de Janeiro y São Paulo.

Al igual que los demás agricultores de la zona, el padre de Antonia, Iranildo, ha tenido que hacer frente a los efectos de la prolongada sequía. En tiempos como estos, solo puede cultivar alimentos suficientes para sostener a su numerosa familia. Incluso en condiciones más favorables obtuvo un ingreso bajo e inconsistente vendiendo excedentes de maíz, frijol y yuca.

El esposo de Antonia, Alan, trabaja en el puesto de venta de bebidas. Su sonrisa se amplía cuando la mira. En momentos de felicidad como este, recuerdan un tiempo en que Antonia no tenía muchas razones para sonreír.

Alan, su esposo, trabaja en un puesto de venta de bebidas. Foto: Marc Ascher.

Eso fue hace 11 años, antes de que su labio hendido fuera reparado por Operation Smile Brasil. La hendidura facial ha afectado durante mucho tiempo a la familia de Antonia. Ella es la quinta generación consecutiva con esta condición.

La madre de Antonia, con el mismo nombre, quedó devastada al ver nacer a su quinta hija con labio hendido.

Pero su tristeza palideció en comparación con el amor que sentían por su bebé recién nacido. A diferencia de muchos niños que nacen con hendidura facial, Antonia tuvo la suerte de poder amamantarse sin dificultad.

Sin embargo, con una familia de nueve personas que mantener, pagar la cirugía de Antonia estaba fuera del alcance de Iranildo. Incluso después de enterarse de la misión inaugural de Operación Sonrisa Brasil en Fortaleza, se dio cuenta de que no podía pagar el pasaje de autobús ni el tiempo fuera de la finca.

Todo lo que pudo hacer fue ofrecerle a Antonia una promesa que esperaba poder cumplir algún día: “Te prometo que lo arreglaré”.

Antonia llegó a un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil con ocho años de edad. Foto: Marc Ascher.

Si bien Antonia gozaba de buena salud, a medida que fue creciendo la angustia emocional se hizo inevitable.

En la escuela fue acosada y atormentada implacablemente por sus compañeros de clase debido a su labio hendido. A menudo llegaba a casa llorando y le decía a su madre que ya no quería estudiar.

Los apodos eran demasiado dolorosos y persistentes para soportarlos. No fue hasta que Antonia cumplió ocho años que su tía, Leidinha, intervino y finalmente convenció a Iranildo de llevarla a Fortaleza para tener la oportunidad de recibir una cirugía segura y gratuita de parte de Operation Smile Brasil.

Hasta el día de hoy, Antonia llama a Leidinha “un ángel”.

Aunque Antonia tenía miedo de viajar más de tres horas en autobús sin su madre, que debía quedarse para cuidar a sus hermanos menores, fue acompañada por su padre y su tía.

En el hospital, se puso a jugar con los otros niños que esperaban. Para muchos pacientes que llegan para la evaluación médica integral, es la primera vez en su vida que ven a otra persona con la misma condición. Se dan cuenta de que no están solos.

Después de la evaluación, los voluntarios médicos determinaron que estaba lo suficientemente sana como para someterse a la cirugía.

Para Iranildo, por fin había llegado el día que había esperado, y sintió un inmenso alivio al saber que había cumplido la promesa que le había hecho a Antonia muchos años antes.

Su hija lloró cuando los médicos la llevaron a la sala de operaciones, ya que no entendía por qué su padre no podía acompañarla. Iranildo la calmó al explicarle que él y Leidinha estarían allí esperándola.

Muchos niños ven a otro con hendidura facial por primera vez cuando llegan a un programa de Operation Smile (Antonia es la segunda desde la izq.). Foto: Marc Ascher.

Iranildo no podía creerlo cuando vio a su hija por primera vez después de su exitosa cirugía. “Antonia era la niña más hermosa del mundo”, dijo. “Los otros niños (que se operaron) eran bonitos, pero ella era la más hermosa”.

Antonia recuerda despertarse de la anestesia y notar que su rostro se sentía diferente y que le dolía el labio. En ese momento, lo único que deseaba era volver a casa al abrazo amoroso de su madre. Una vez reunidas, ella lloró emocionada al ver la nueva sonrisa de su hija.

Finalmente llegó el día en que Antonia se enfrentó a los niños que antes la habían atormentado en la escuela. Su maestra reunió a sus compañeros y les preguntó: “¿Han visto a Antonia? Mírenla ahora, se ha operado y miren lo hermosa que es”.

La maestra explicó a la clase que Antonia siempre había sido hermosa y que siempre había sido como ellos, que cualquiera de ellos podría haber nacido con labio y/o paladar hendido y que ella nunca eligió nacer con hendidura facial. A partir de ese momento, el acoso cesó, Antonia hizo muchos amigos nuevos y disfrutó de la vida social mientras continuaba con sus estudios.

Antonia a los 12 años. Foto: Marc Ascher.

Mientras tanto, su resultado quirúrgico y su naturaleza fotogénica llamaron la atención de una conocida marca de pasta de dientes. Antonia, la niña que una vez fue atormentada sin descanso, se convirtió en el rostro de una campaña publicitaria nacional en Brasil.

Años después de recibir su nueva sonrisa, visitó un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil en Fortaleza. Habló a los niños y a los padres sobre su proceso de tratamiento, con la esperanza de aliviar sus temores sobre la cirugía.

Ella les mostró una foto de su sonrisa antes de su operación, para que pudieran ver el trabajo transformador de Operation Smile.

Dijo que la experiencia le trajo recuerdos poderosos y que ayudar a los padres y a los niños le generó una inmensa alegría.

“Si no fuera por Operation Smile, no estaría aquí contando mi historia”, explicó Antonia, quien espera convertirse algún día en doctora o enfermera para ayudar a niños como ella. “Gracias por devolverme mi felicidad.”

Foto: Marc Ascher

Contra todo

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Elilaine llegó a Santarém luego de seis días de viaje con su familia. Foto: Paulo Fabre.

Seis días de viaje en una canoa motorizada, un bote y un barco. Todo eso debieron enfrentar Darci y Reginaldo para acercar a su hija Elilaine a Operação Sorriso Brasil. 

Como parte de la tribu amazónica Wai Wai, debieron trasladarse primero desde su comunidad en el norte de Brasil hasta el poblado más cercano, Cachoeira Porteira, distante a dos días en canoa motorizada.

Desde allí subirse a un bote durante 10 horas para llegar a la ciudad de Oriximiná, en la ribera norte del río Amazonas. Y luego cruzar en barco hasta Santarém, en la ribera sur y más al este, para llegar a una clínica de Operation Smile.

En otros tiempos los bebés wai wai nacidos con hendidura facial eran simplemente abandonados. Luego eran entregados a misioneros evangélicos. En la actualidad la comunidad está bien enterada sobre la posibilidad de una cirugía y hace todo lo posible por ayudarlos.

Esto se debe en parte a voluntarios de Operation Smile, que llegaron hasta Oriximiná en campañas de información.

Pero no es fácil. No todos los wai wai hablan portugués y algunas tradiciones todavía pesan. En el caso de Darci, le dijeron que el espíritu de un mono que cazaron ingresó a su cuerpo cuando estaba embarazada.

Darci con su hija luego de la operación. Foto: Paulo Fabre. 

En Oriximiná está el hospital más cercano. En lo que respecta a los wai wai, una enfermera comunitaria determina la urgencia del problema y en casos graves el gobierno envía una lancha ambulancia o un hidroavión.

No era el caso de Elilaine. Afectada por labio y paladar hendidos, su padres se las ingeniaron para alimentarla y se encontraba en buen estado de salud general.

La nutrición es clave en todo recién nacido, más aún en un bebé con hendidura facial. Su condición puede generar todo tipo de problemas a la hora de la alimentación, incluso la muerte.

Reginaldo sabía de Operation Smile porque un sobrino había sido operado en 2014. Luego de todas estas consideraciones decidieron emprender la travesía.

Elilaine regresó para la cirugía de paladar. Su vida cambió completamente. Foto: Paulo Fabre.

Reginaldo y Darci, junto a otra familia, consiguieron apoyo económico de parte de las autoridades locales para realizar el viaje y llegaron por primera vez en sus vidas a Santarém.

Elilaine recibió una evaluación médica integral de parte de los voluntarios de Operation Smile, que determinaron que estaba en perfectas condiciones para enfrentar una cirugía segura. No era necesario incluirla en uno de los programas de nutrición de Operación Sonrisa Brasil.

Fue operada de su labio y luego de algunos días de recuperación regresaron a su comunidad. Un año más tarde le fue operado su paladar, para regocijo de familiares y amigos.

Darci y Reginaldo se retiraron plenos de felicidad y como dijeron, con un gran agradecimiento por el trabajo de Operation Smile.

Nunca dejar de creer

Guibson antes de su operación. Foto: Carla Formanek.

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Guibson tiene una fuerza interior que lo empuja a perseguir sus sueños. Una fortaleza que le transmitió su madre, Iva.

Después de dar a luz a su hijo en un hospital de Pará, Brasil, la vida de Iva dio un vuelco. Cuando vio su labio hendido por primera vez, la envolvió una sensación de impotencia.

Ningún ultrasonido había revelado la condición de Guibson. Estaba devastada y no tenía idea de cómo ayudar a su bebé.

De todas formas convertirse en madre llenó a Iva de algo aún más poderoso: amor. Con una determinación inquebrantable por encontrar una solución para su hijo.

Poco después del nacimiento una enfermera le explicó que existía la posibilidad de una cirugía, y esa se convirtió en su meta.

Mucha gente le dijo que era una tontería permitir que los médicos operaran a su hijo de 6 meses. La confianza que tenía en el equipo médico (no afiliado a Operation Smile) le permitió ignorar esos comentarios críticos y luchar por la vida de su hijo.

Cuando terminó el procedimiento, Iva sintió una inmensa sensación de alivio. La operación pareció ser un éxito y creyó que Guibson se curaría sin complicaciones.

Pero a medida que crecía, la fuerza interior de Guibson se puso a prueba cuando los resultados de su operación se revirtieron lentamente. La necesidad de una cirugía correctiva se volvió crucial a medida que se intensificaban las dificultades.

En la escuela, muchos de sus compañeros se burlaban de él y lo excluían de las actividades. Iva recordó que su hijo volvía a casa llorando.

Iva abraza a su hijo luego de ver su nueva sonrisa. Foto: Carla Formanek.

“Me rompió el corazón ver a mi hijo sufrir”, recordó Iva. “Como madre, le di apoyo, traté de ayudarlo… pero por dentro, me dolía tanto a mí como a él”.

El acoso fue a veces de tal magnitud que Guibson pensó en dejar de estudiar y poner fin a su sueño de ir a la universidad y estudiar agronomía, zootecnia o medicina veterinaria.

Pero incluso desde una edad temprana, Guibson era duro, y el abuso al que se enfrentaba todos los días no fue suficiente para alejarlo de los objetivos que se había marcado. Esa ambición lo ayudó a perseverar y terminar la escuela secundaria.

Al estar rodeado de una familia amorosa, experimentó muchos momentos felices. Pero el dolor al que se enfrentó a lo largo de los años tuvo un impacto emocional.

“Ellos ven tu sonrisa, pero no se imaginan lo que está pasando dentro de ti”, dijo. “Nací así, lleno de alegría, pero no todo el tiempo la sonrisa refleja lo que sientes por dentro”.

Durante 22 años, hizo todo lo posible por ocultar el dolor que le causaba vivir con una fisura, hasta el día en que su vida cambió en un instante. Una tarde, mientras miraba la televisión, Guibson vio un comercial de un próximo programa quirúrgico de Operación Smile en Santarém.

No dudó en comprar un billete de autobús para el viaje de 12 horas. Él y su madre llegaron a las 3 de la mañana y eran la tercera familia en la fila. Una hora más tarde, la fila había dado la vuelta a la cuadra y más familias esperaban que su hijo recibiera una cirugía gratuita.

Más tarde ese día, los voluntarios médicos le realizaron la evaluación médica integral para evaluar su estado de salud. Guibson recibió la noticia que había estado esperando escuchar toda su vida. Lo habían seleccionado para cirugía.

Casi una hora después de abrazar y besar a su madre para la buena suerte, Guibson se despertó de la anestesia y vio su nueva sonrisa.

“Deseo que la gente pueda creer en sus sueños”, dijo Guibson, que nos envió esta foto.

Además de reparar su labio hendido, la cirugía había logrado algo mucho más importante: le dio a Guibson la oportunidad de sentirse completamente feliz por primera vez.

Operation Smile se reencontró con él seis meses más tarde cuando regresó a Santarém para su consulta postoperatoria.

Su resultado quirúrgico fue sobresaliente y los voluntarios médicos estaban encantados de saber que había estado saliendo con alguien durante dos meses.

Cuando se le preguntó cómo describiría su vida ahora, ofreció una palabra: gratitud. “Agradecimiento por todo lo que ha pasado en mi vida en los últimos meses. Agradecimiento a Dios por haber puesto a los ángeles de Operation Smile en mi vida ”, dijo.

Compartió su agradecimiento con el equipo médico de Operation Smile escribiendo un poema titulado “Sueños”. Espera que cuando alguien lo lea, se convenza de nunca dejar de luchar por lo que quiere en la vida.

“Deseo que la gente pueda creer en sus sueños y creer que algún día se harán realidad como lo hizo el mío”, dijo. “Y que nunca piensen en renunciar a sus sueños porque solo logramos nuestras metas soñando”.

El poema “Sueños” de Guibson traducido desde el portugués:

Luchar por tus sueños es ver la vida diferente,

Darte cuenta que todo está a tu alcance.

Algo fuerte que crece dentro de tí,

Algo que todos pueden alcanzar.

Hasta que alguien dice:

¡Detente! ¡Basta! ¡Se acabó!

Y te desanimas,

Finalizando lo que apenas empezó.

Estas cosas hacen que nos rindamos,

e incluso dejar de sonreír.

Dejando que el sueño sea solo una memoria

Y perdiendo toda esperanza.

Hasta que alguien dice:

¡Vamos! ¡Tú puedes hacerlo! ¡Puedes lograrlo!

Te levantas y lo buscas

Algo que es muy bueno de sentir

Y, cuando lo haces,

Te das cuenta,

que has vuelto a sonreír.

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Jersiane dio todo por Wesilyn

Jersiane dio todo por Wesilyn

El mundo se cayó para Jersiane cuando por fin tuvo a Wesilyn en brazos. Ya sabía que su segundo hijo tendría un problema al nacer gracias a las ecografías, pero ver su labio hendido por primera vez fue muy conmovedor 

No podía parar de llorar según relató a Operation Smile a unos meses después. 

Fueron los doctores que la atendieron durante el parto los que le anunciaron que Operaçao Sorriso Brasil visitaba la ciudad de Santarém, en el norteño estado de Pará, una vez al año.  

Esa información fue como un rayo de luz para Jersiane, que a los 20 años debía lidiar con otro hijo de tres años y el abandono de su pareja, quien no pudo con las emociones que le generó Wesilyn y dejó la ciudad. No han vuelto a verlo. 

Sin trabajo, Jersiane fue apoyada por sus padres y los vecinos de Alenquer, que echaron mano a su profundo sentido de comunidad y rápidamente se congraciaron con su situación y la de Wesilyn. 

Lejos de amedrentarse, la madre se abocó a que su hijo tuviera unos primeros meses los más normales posible en tanto llegaba la misión de Operation Smile. Un gran día fue cuando logró que pudiera amamantarse. 

Cuando llegó el momento de viajar a Santarém en 2015 aumentaron los nervios en la familia. Wesilyn sería recibido en la misión para una evaluación médica integral 

Todos estos recuerdos y las ansiedades sobre los que les depararía el futuro cruzaron la mente de la joven madre durante el viaje en barco desde Alenquer a la ciudad, un trayecto de seis horas. 

Wesilyn antes de su cirugía. Viajó seis horas en barco junto a su madre Jersiane.

Una sonrisa para el futuro.

Pero ni siquiera el río Amazonas era un obstáculo capaz de interponerse entre los deseos de una madre y la posibilidad de atención médica para su hijo. 

Jersiane apenas pudo sostener el papel en el cual se le confirmaba que Wesilyn, al que había alimentado con gran esfuerzo, estaba saludable para la intervención.  

Y el nerviosismo y la ansiedad en la espera durante la cirugía fueron enormes. Ya nada más se podía hacer salvo aguardar. Jersiane no estaba acostumbrada a dejar el destino de su hijo en manos de otros.  

Cuando le trajeron a su hijo no encontraba las palabras para describir el cambio.  

Se abrazó a su madre y lloró sin parar, igual que cuando el nacimiento, pero esta vez fueron lágrimas muy diferentes. Una mezcla de alegría y el recuerdo de todo el esfuerzo, de todo lo que costó llegar hasta ese día.  

El regreso a Alenquer fue una fiesta. Familiares y vecinos se acercaron a ver la nueva sonrisa de Wesilyn. 

Jersiane comentó que muchas personas no le creen sobre la cirugía, y por ello siempre lleva con ella una foto de Wesilyn antes de la intervención.  

“Todo lo que puedo decir es gracias”, comentó a Operation Smile quizá sin darse cuenta de que debe agradecerse a sí misma.  

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

Una sonrisa en la dificultad

Lorrane antes de su operación. Foto: Paulo Fabre.

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Nada parecía ser fácil en la vida de María José, encargada de seis hijos y siete nietos, a los que básicamente mantenía en base a su esfuerzo y su esperanza.

Una de sus hijas, Gisele, sufre de epilepsia extrema y vivía con ella y otros de sus hermanos en la localidad de Santarém, Brasil, a orillas del río Amazonas.  

Cuando María José se enteró de que Gisele estaba embarazada, supo enseguida que necesitaría ayuda para criar a su bebé porque sus episodios epilépticos eran cada vez más graves.  

Pero no se imaginaba cuánta ayuda iba a necesitar hasta que vio a Lorrane, nacida con hendidura de labio y paladar.  

María José y su hija no podían entender qué había ocurrido, no conocían a nadie con una condición de hendidura facial. Gisele se culpaba por su epilepsia al tiempo que su madre trataba de tranquilizarla y de hacer que aceptara a su bebé. 

En esos días de confusión en el hospital apareció una luz de esperanza cuando uno de los doctores no solamente les dijo que la hendidura facial podía ser reparada, sino que una organización llamada Operation Smile planeaba una misión médica en la ciudad en unos meses. 

María José y Gisele, aliviadas, no podían creer que la cirugía sería gratuita y que sería posible cambiar la vida de Lorrane con una operación de poco menos de una hora.  

María José con su nieta después de la cirugía. Foto: Paulo Fabre.

El doctor las puso en contacto con un voluntario médico de Operación Sonrisa Brasil que vive en Santarém, quien se aseguró de registrarlas para la próxima misión y darles consejos para la nutrición de su hija.  

La alimentación en los primeros meses de vida es clave para que los bebés puedan llegar en condiciones de afrontar una cirugía segura. Operation Smile ha establecido programas de nutrición en 10 de los países en los que actúa. 

Cuando llegó el día, Lorrane tenía cinco meses de vida, tomaron un autobús que las dejó en el hospital en 30 minutos. Por primera vez vieron a docenas de familias que, como ellas, buscaban un cambio en las vidas de sus bebés.  

Lorrane pasó sin problemas la revisión médica integral por medio de la cual Operation Smile establece si los pacientes están saludables para una cirugía. A otras familias se les indica un programa de nutrición y otras formas de asistencia y que regresen en la próxima misión médica. 

El día de la cirugía fue uno de estados de ánimo dispares. Angustia por lo que se venía y felicidad cuando pudieron ver la nueva sonrisa de Lorrane 

Gisele no podía creer que se tratara de su hija.  

A la mañana siguiente recibieron el alta en medio de un mar de sonrisas. Con agradecimiento, María José, Gisele, y Lorrane, partieron rumbo a su hogar y hacia una nueva vida. 

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Lorrane en un centro de asistencia de Operación Sonrisa Brasil un año después de su cirugía. Foto: Paulo Fabre.

Una espera de 67 años

Doña María tuvo que enfrentar un sinnúmero de obstáculos y desafíos durante toda su vida. Habitante de Mossoró, ciudad en el estado brasileño de Rio Grande do Norte (nordeste), vivió 67 años con labio y paladar hendidos sin recibir tratamiento alguno. 

Pero si alguien le preguntaba cuál era su sueño, respondería que era tan simple como poder usar lápiz labial alguna vez 

Se acercó a una misión de Operation Smile Brasil en 2017 y tras pasar su revisión médica fue finalmente operada. 

Doña María nunca estuvo tan cerca de poder cumplir su sueño. Apenas despierta tras la anestesia pidió un espejo para poder ver su nueva sonrisa. 

Y no perdió tiempo en mostrársela a todo el personal médico voluntario que la atendió. La emoción los envolvió a todos. 

Esperó con paciencia a que sanara su cirugía, una nimiedad después de esperar 67 años por una solución, y finalmente logró pintarse los labios con un rojo intenso. 

La historia de Doña María fue tan conmovedora para Laine Paiva, fotógrafa voluntaria de Operation Smile Brasil, que decidió realizar una sesión con ella.  

Paiva llegó hasta su casa y pasó buena parte de un día con Doña María, que posó orgullosa con su nueva sonrisa. 

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.