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Un padre que entendió. La historia de Miguel y Margaret

August 3, 2026

Cuando Miguel sostuvo por primera vez a su hija recién nacida, Margaret, vio algo que había pasado toda una vida aprendiendo a sobrellevar: ella tenía una hendidura facial, igual que él.

Margaret nació con hendidura facial en Lima, Perú. Sus padres, Melina y Miguel, están construyendo una vida juntos en San Martín de Porres, justo al norte de la ciudad. Cuando supieron que esperaban un bebé, deseaban una sola cosa para su hija: un futuro saludable y lleno de posibilidades.

Para Miguel, esa esperanza tenía un significado profundamente personal. Al haber nacido él mismo con hendidura facial, sabía lo que implicaba crecer desenvolviéndose en un mundo que no siempre daba cabida a las personas con esta condición. Conocía bien las preguntas, las miradas y esos momentos de silencio en los que se preguntaba cómo sería la vida tras recibir el tratamiento adecuado. Esa experiencia le infundió una gran determinación.

Un padre que ya conocía el camino por recorrer

Durante su infancia, la familia de Miguel no conocía el trabajo de Operation Smile. Él se sometió a 10 cirugías y atravesó un proceso de tratamiento que lo marcó de una manera que pocos padres llegan a experimentar.

«Al principio, no sabía mucho sobre la condición», comentó Miguel. «Pero a medida que fui creciendo, mis padres se preocuparon y quisieron tratarla a tiempo para protegerme del acoso escolar».

Al ver a Margaret recibir atención a una edad tan temprana, Miguel sintió tanto el peso de su propia experiencia como el alivio de saber que el camino de su hija puede ser diferente.

«Ver a mi hija pasar por esto fue increíblemente emotivo», dijo Miguel. «Ojalá hubiera conocido Operation Smile durante mi propia infancia».

Esta experiencia ha llevado a Miguel a buscar atención continua para sí mismo a través de Operación Sonrisa Perú.

El camino que llevó a esta familia a recibir atención

Melina, la madre de Margaret, sabía que existía la posibilidad de una hendidura facial. «Mi esposo nació con labio y paladar hendido, así que sabíamos que era una posibilidad. Teníamos miedo, pero como padres, no terminábamos de creer que fuera a suceder», explicó.

Las causas de la hendidura facial no están del todo claras. Operation Smile lleva a cabo una investigación internacional para determinarlas, recolectando datos en todo el mundo. Se cree que pueden incidir factores genéticos y también ambientales.

Durante una ecografía, el técnico confirmó lo que ellos se habían preguntado. El médico de la clínica les transmitió tranquilidad: «Hace treinta años, las cosas eran muy diferentes. Ahora hay mucha más tecnología y mucho más conocimiento sobre esta condición. Es mucho más común de lo que la gente piensa».

Tras la cita, Melina llamó a su padre. Él le dijo: «Hija, esto era algo que sabías que podía pasar. Lo que ella tiene, tiene solución. No tiene ninguna afección cardíaca; llega a este mundo sana. Simplemente le falta una pequeña parte del labio, nada más».

Poco después, Melina se puso en contacto con Operación Sonrisa Perú. Tras encontrar a la organización en Facebook, contactó al equipo a través de WhatsApp. Respondieron rápidamente, programaron una reunión y comenzaron a apoyar a la familia mientras se preparaban para la llegada de Margaret.

«Incluso recibí apoyo psicológico a través de la organización», comentó Melina. «Imagino que, para algunas madres que atraviesan esta situación, puede haber un momento de distanciamiento emocional al principio. Es una parte natural del proceso de asimilar la situación. Pero, en mi caso, no fue así. Logré procesar mis sentimientos y llegué a aceptarlo».

Antes de que naciera Margaret, la familia ya la había inscrito en Operación Sonrisa Perú.

Un camino de atención integral

El proceso previo a la cirugía de Margaret incluyó una atención integral. Antes de poder someterse a la operación con seguridad, recibió apoyo nutricional, atención odontológica y terapia del lenguaje.

«Como madre primeriza, este apoyo ha sido increíblemente valioso para mí», comentó Melina.

A medida que avanzaban en el proceso de tratamiento de Margaret, la familia encontró una comunidad solidaria gracias a los voluntarios de Operación Sonrisa Perú. Para Melina, presenciar tal generosidad dejó una huella imborrable.

«Veo personas que llegan desde otros países y de diversas regiones de Perú —gente que no nos conoce en absoluto— y que ofrecen su tiempo y sus habilidades por amor a los niños y por la convicción de que cada niño merece la oportunidad de tener una vida mejor», dijo Melina. «Es hermoso saber que no hace falta tener un vínculo personal para que alguien esté ahí para apoyarte».

Finalmente, llegó el día de la cirugía de Margaret, cuando ella tenía seis meses de edad. Mientras la llevaban al quirófano, la pequeña se mostró tranquila y serena, al tiempo que su madre contenía las lágrimas. «Sé que esto es por su bien», dijo. «Sé que mis lágrimas, incluso aquellas nacidas de la preocupación, forman parte del deseo de ofrecerle un futuro mejor, de apoyar su desarrollo integral y de darle la vida que merece».

El amor de un padre, el futuro de una hija

Miguel no eligió nacer con una hendidura facial. No permitió que esta condición marcara los límites de su vida. Formó una familia, se enamoró y se convirtió en el tipo de padre que, llegado el momento, ya comprendía lo que su hija iba a necesitar.

Hay padres como Miguel alrededor del mundo. Padres que recorrieron un camino difícil para recibir la atención que necesitaban y que ahora ven a sus propios hijos alcanzar un futuro que, a menudo, ellos mismos no se atrevieron a imaginar. Cuando Operation Smile ayuda a niños como Margaret, no solo cambia una vida; transforma la historia de toda una familia a través de las generaciones.

«Mi hija es hermosa», dijo Miguel. «Me hace inmensamente feliz que haya tenido la oportunidad de crecer y prosperar en todos los aspectos».

Su deseo para Margaret es claro: «Que sea feliz. Que sea una buena persona. Que nunca se avergüence de su condición. Quiero que mi hija sea valiente y resiliente. Ver que a mi hija le va bien me llena de alegría, tanto a mí como a mi esposa».

Melina, Miguel y Margaret son la prueba de que, cuando la atención médica llega a un niño, llega a toda la familia y, a veces, trasciende incluso el paso de toda una vida.

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