Cuando todo es nuevo

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Cathy se encarga de brindar confianza a los pacientes a través del juego. Foto: Margherita Mirabella.

El juego terapéutico y las actividades educativas ayudan a los pacientes a prepararse para una cirugía. 

Cathy Cheonga es una voluntaria de Operation Smile especializada en el tratamiento psicosocial y ya ha participado en seis programas quirúrgicos en su país, Malaui.

Este aspecto del tratamiento integral que provee Operation Smile tiene un gran impacto en los pacientes y sus familias, muchos de los cuales llegan a un hospital por primera vez.

Hablamos con Cathy para conocer más sobre el apoyo psicosocial y sobre su trabajo como voluntaria.  

Las asistentes psicosociales Cathy y Faith Cheonga acompañan a Tumpale, paciente de un año, hasta el quirófano durante un programa quirúrgico en Malaui. Foto: Margherita Mirabella.

Pregunta: Explícanos por favor sobre tu papel como proveedora de tratamiento psicosocial y tus responsabilidades durante un programa quirúrgico.

Respuesta: Apoyo a los pacientes y a sus familiares desde los primeros momentos en que llegan para su evaluación médica integral. Ese es el momento más importante para interactuar con ellos.

(La evaluación médica integral es un proceso por el cual Operation Smile analiza el estado de salud general de cada paciente y si está en condiciones de hacer frente a una cirugía, ndlr).

Para muchos de los pacientes se trata de la primera vez en una ciudad y mucho más desconocidos son los sitios en los que desarrollamos el programa quirúrgico. Todo es nuevo para ellos. Es la parte en que están vulnerables y en la que debemos ganarnos su confianza. Luego los acompaño durante todo el proceso.

Muchos tienen miedo porque escuchan historias falsas sobre la hendidura facial. Recuerdo una madre con un hijo que tenía paladar hendido. En su pueblo lo escondía porque los vecinos le decían cosas horribles. Esta es la mejor parte de programa quirúrgico porque me encanta tranquilizarlos y explicarles que hay esperanza, que los espera una nueva sonrisa al final del camino.

P: ¿Cuál fue el paciente que te impactó más?

R: Hubo tantos, pero todavía me acuerdo de esta paciente. Ella creció en un pueblo donde era la única persona con hendidura facial, tenía labio y paladar hendidos. La estigmatización era realmente severa. Sin embargo, su madre siempre estuvo decidida. Decía: ‘me voy a quedar con esta niña’.

Ella creció, se casó y tuvo dos hijos. Un día, un amigo de su esposo les dijo que sabía de personas que proveían tratamiento para hendiduras faciales. Por supuesto se pusieron muy felices, pero enseguida les preocupó el no saber cómo pagarla.

Su amigo les explicó que era gratis y que solamente debían registrarse. Contactaron al coordinador de pacientes y lograron llegar al próximo programa quirúrgico.

Después de la cirugía me llamó, me dijo que quería agradecerme por alentarla. Le dijo a su esposo que quería llegar a casa bien tarde para poder sorprender a todos al otro día.

Creo que nunca la olvidaré. Apenas se despertó de la cirugía no podía creer que era ella la persona reflejada en el espejo. Pensaba que era un video. Así que le dije que se mirara en otro.

Cathy le muestra a una paciente el equipo de anestesia que se utilizará en su cirugía. Foto: Margherita Mirabella. 

P: ¿Cuál crees es el principal problema que afecta la calidad de vida de los pacientes?

R: La estigmatización es el principal enemigo. Debido a esto la mayoría de los pacientes que atendemos dejó de ir a la escuela. Solamente unos pocos llegan lejos con su educación. Pero el resto, quizá hagan el primer año o el segundo. Luego de eso ya empiezan a sufrir el acoso y el abuso.

Cuando crecen un poco más se dan cuenta de lo que les pasa y por lo general deciden dejar la escuela. Así que la estigmatización sigue siendo un enorme desafío.

P: ¿Qué se puede hacer para ayudar a más niños, en particular desde una perspectiva psicosocial?

R: Siento que lo que podría ayudar es fomentar la presencia de consejeros psicosociales en las diferentes comunidades en las que trabaja Operation Smile. Que sean considerados grupos de apoyo, que puedan ayudar a los pacientes y a sus familias. Esto puede tener un gran impacto.

Muchos niños pierden su educación porque prefieren dejar la escuela y sus padres no pueden pagar profesores particulares o una escolarización en casa. Así que estos consejeros pueden apoyarlos y ayudar a los padres a entender que sus hijos pueden ir a clases con una hendidura facial.

Los pacientes y sus familias encuentran un apoyo en Cathy. Foto: Margherita Mirabella.

P: ¿ Qué es lo que más te gusta de trabajar en Operation Smile? ¿Qué esperas lograr con Operation Smile Malaui?

R: Hay tantos profesionales, médicos y no médicos, que se unen y lo dan todo para crear algo especial para los pacientes. Me encanta la interacción y la integración. También aprendo muchas cosas nuevas gracias al trabajo en equipo.

Mi deseo es ver que los niños que nacen con hendidura facial sean tratados de inmediato. Al mismo tiempo, atraer a diferentes sectores de la sociedad. Muchos tienen la pasión, y si fueran guiados para que vean lo que falta en nuestro país, eso sería muy bueno.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.