Me llamo Pedro

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Mientras el sol tropical arrecia y el viento seco sopla, las bolsas de plástico y los matorrales ruedan por los amplios y áridos campos de polvo donde el desierto de La Guajira se funde con las afueras de Uribia, Colombia.

Al otro lado de una quebrada seca, un camino de arcilla abrasado por el sol se desvía hacia una serie de pequeños terrenos bordeados por vallas hechas de cactus amarrados con alambre. Los restos de bolsas de plástico enganchados a las espinas se agitan con las ráfagas. En los terrenos se erigen pequeñas chozas hechas con trozos delgados de madera, cartón, tela, metal o fibra de vidrio; cualquier cosa sirve para crear una barrera contra esta severa intemperie.

Estamos en el campo de refugiados ”Tres de abril”. Aquí es donde Marbelis, su familia y muchos otros cientos de venezolanos desplazados se refugiaron de la crisis política y económica en su país.

Hasta la fecha de publicación de este artículo, más de 4,5 millones de venezolanos se han reubicado y más de 1 millón lo hizo en el país vecino Colombia.

Justo al final de la calle del refugio de Marbelis, un grupo de niños pequeños se divierte en un área de juegos pintada de colores fuertes y llena el aire con sus risas, un marcado contraste con el austero panorama.

Pedro, el hijo de Marbelis, forma parte del grupo. Sin embargo, a diferencia de los amigos que ha hecho en el campo de refugiados, Pedro, de 7 años tiene un labio y paladar hendido que no ha sido corregido.

Pedro y sus amigos juegan en el campo de refugiados “Tres de abril” en Uribia, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

Aquí es donde Marbelis finalmente ha encontrado esperanzas para que Pedro y su familia tengan un futuro mejor.

“Cuando llegamos aquí, me sentí mejor”, relató Marbelis. “Para mí y para mis hijos fue una alegría venir aquí. Es fácil conseguir alimentos y allá no es así”.

Mientras hablaba sobre la vida que llevaba en su país natal, luchaba por contener las lágrimas.

A medida que se seguían deteriorando las condiciones en Venezuela, lo mismo ocurría con la capacidad de la familia para llegar a fin de mes. A menudo, Nelson, el esposo de Marbelis, trabajaba muchas horas en una granja y aun así no podía costear los alimentos de los cinco miembros de su familia al terminar el día. Los apagones rotativos se volvieron cada vez más frecuentes.

La madre también perdió la esperanza de que Pedro tuviera la posibilidad de someterse a una cirugía.

“Cuando estaba en Venezuela, me enteré de una misión quirúrgica (no vinculada con Operation Smile) y me inscribí, pero no pasó nada”, comentó. “A la casa llegaron algunos doctores para informarnos de que tendría la posibilidad de que lo operen. Me inscribí, pero tampoco pasó nada”.

“Me cansé de esperar”.

El pequeño Pedro de siete años y su madre, Marbelis. Foto: Rohanna Mertens.

En marzo de 2018, la familia decidió abandonar Venezuela rumbo a Colombia. Nelson, colombiano, sabía que su familia podía tener una vida mejor al otro lado de la frontera, incluyendo la oportunidad para que Pedro sea sometido a una cirugía de hendidura facial.

“Me puse triste, pero teníamos que hacerlo por la situación del país y también por el bien de mi hijo”, señaló Marbelis. “Vinimos en un camioneta que llaman Listineros. Salimos temprano y llegamos por la noche”.

Pasaron varios meses antes de que la familia de Pedro se instalara en el campamento “Tres de abril”. Sin embargo, solo unas cuantas semanas después de su llegada, la comunidad de asistencia médica local identificó a Pedro y la necesidad de que recibiera atención médica para su hendidura facial.

Marbelis se enteró de la existencia de Operación Sonrisa Colombia y de la posibilidad de que su hijo fuera sometido a una cirugía de hendidura facial gratuita gracias a la encargada que administrar el comedor del campamento.

Pedro dibuja en su hogar en el campo de refugiados “Tres de abril”. Foto: Rohanna Mertens.

“Me pidió sus documentos y se los entregué de inmediato”, dijo Marbelis. “Me alegré y me llené de entusiasmo. Ella me estuvo apoyando y, a medida que avanzaba, yo también lo hacía”.

Poco después de su llegada, Marbelis comenzó a hacer trabajos de limpieza para un hombre de Uribia. Al enterarse de que Pedro tenía condiciones de hendidura facial, se puso en contacto con Aristides Ortiz, un coordinador de salud pública del departamento de salud de Uribia.

Ortiz se contactó luego con Operación Sonrisa Colombia, quienes confirmaron que Pedro era el mismo niño que vivía en el campo “Tres de abril” que habían identificado a través del contacto de la administradora del comedor.

Si bien no alcanzaron la misión médica de Riohacha de 2018 por dos meses, fue programado para asistir a la siguiente misión en agosto de 2019.

Ortiz relató que muchos de los refugiados venezolanos que viven en varios campamentos que han aparecido en los alrededores de Uribia llegan con mala salud.

Señaló que los dos hospitales locales solo tienen capacidad para tratar a los refugiados en situaciones de emergencia por lo que condiciones como labio y/o paladar hendido se quedan sin recibir tratamiento.

Los organismos no gubernamentales trabajan con el sistema de salud local para ofrecer tratamientos básicos, pero la necesidad sigue siendo apremiante. Para aquellas personas que viven con condiciones de hendidura facial no tratada en comunidades marginales como la de Pedro, la misión anual de Riohacha constituye su única oportunidad para someterse a una cirugía gratuita.

Marbelis manifestó que aunque Pedro tuvo la suerte de evitar graves problemas de salud que pueden causar las condiciones de hendidura facial, sigue arrastrando la carga emocional de haber sido maltratado por sus antiguos compañeros de clase en Venezuela. También se frustra cuando la gente lo malinterpreta cuando habla.

Marbelis y Pedro esperan por la evaluación médica integral durante la misión de Operación Sonrisa Colombia de agosto 2019 en Riohacha, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

En compañía de Ortiz, Marbelis y Pedro llegaron a la misión de Riohacha con la esperanza de que los médicos voluntarios de Operación Sonrisa Colombia determinaran que estaba lo bastante sano para una cirugía segura.

Después de someterse a una evaluación médica integral, Pedro demostró ser un candidato ideal y fue agregado al cronograma del Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia y cirujano voluntario de labio y/o paladar hendido.

“He esperado que lo operen desde que nació, pero nunca se pudo”, dijo Marbelis. “Por fin ha llegado el momento de su operación y estoy muy feliz”.

La Dra. Carolina Zapata, anestesista, revisa a Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

Según Martha Tristancho, directora ejecutiva de Operación Sonrisa Colombia, la organización tiene como deber atender a familias como la de Pedro.

“Cada día encontramos más personas que nos necesitan y a través de nuestros voluntarios y la atención médica que ofrecemos, tenemos la oportunidad de dar sonrisas”, dijo Martha. “Eso me hace creer cada día más que debemos seguir teniendo un compromiso y que debemos aumentar nuestra capacidad para ofrecer atención médica a todos los que acuden a nosotros”.

El doctor Mauricio agregó: “Es realmente triste que debido a una situación que no pueden controlar, haya un retraso en su tratamiento. Realmente no es justo; los niños deberían ser operados en el momento adecuado para que puedan tener una infancia normal y no tener que esperar a que la situación del país mejore o que el sistema de salud cambie”.

Pedro y Marbelis en espera por la cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

El Dr. Hernando De Vivero Gómez, anestesista, y la coordinadora clínica Silvia Natch cuidan de Pedro en la sala de operaciones poco antes de la operación. Foto: Rohanna Mertens.

Llegado el momento de la cirugía, Pedro sonreía mientras sostenía la mano del Dr. Hernando de Vivero, anestesista, para dirigirse hacia la sala de operaciones.

Mauricio realizó la cirugía que Pedro merecía desde sus primeros meses de vida en alrededor de una hora.

El Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia“ y cirujano de labio y/o paladar hendido, al centro, opera mientras la Dra. Andrea Tavera, residente de cirugía, la Dra. Raquel Cohen, anestesista, y Geraldine Rodriguez, enfermera de sala de operaciones, asisten durante la cirugía de Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

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Poco después de que Pedro fuera llevado a la sala de recuperación, la emoción embargó a Marbelis cuando vio por primera vez la nueva sonrisa de su hijo.

“Vine casi corriendo y cuando lo vi comencé a llorar porque se ve tan lindo”.

Pero Marbelis sabe que esto es solo el inicio de la travesía de Pedro para recibir atención médica para tratar su hendidura facial.

Antes de ser dado de alta para regresar a casa, Pedro fue programado para ser sometido a una cirugía de paladar hendido en la misión de Riohacha del próximo año. Si bien el futuro sigue siendo precario para su familia, la determinación de Marbelis es absoluta.

“Ahora estamos listos para su cirugía de paladar”, dijo. “Seguiré luchando hasta que le hagan todas sus operaciones”.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Marbelis ve por primera vez la nueva sonrisa de Pedro después de haber sido sometido a una cirugía de labio hendido. Foto: Rohanna Mertens.

Un asunto de confianza

Rocío, Mauro y Lorena. Madre, hijo mayor e hija menor. Los tres nacieron con labio o paladar hendidos. Se lee como una situación complicada, pero nada de eso sintió Rocío cuando nació Lorena. Para ella era solamente la continuación de una historia la cual ya sabía que podía terminar bien.  

Ella ya conocía Operación Sonrisa Paraguay, estaba registrada en la clínica de Asunción y estaba al tanto de que era una condición que se podía reparar con cirugía. 

Junto con su esposo Cristian habían acudido a Operation Smile dos años antes para que Mauro recibiera atención médica. Ahora con Lorena no lo dudaron, la confianza en el equipo de voluntarios médicos era completa.  

Ellos sabían qué esperar y cuál era el nivel de atención.  

En la clínica obtuvo un obturador que sirvió mucho para que su hija pudiera alimentarse y estar en condiciones para recibir su primera operación a los seis meses.  

El obturador es un complemento dental que cubre el paladar hendido y permite que los bebés sean alimentados, lo que asegura un crecimiento saludable y adecuado antes de su cirugía. 

Fue una alegría muy grande saber que su hija sería finalmente operada en la siguiente misión, una vez que pasó por la revisión médica integral que provee Operation Smile 

Pese a que era un camino ya recorrido, Cristian y Rocío se emocionaron al recibir a su hija recién operada.  

Además de Operación Sonrisa Paraguay, Rocío y Cristian pudieron apoyarse en familiares y vecinos, siempre dispuestos a dar una mano.  

Eso fue importante ya que la familia vive a una hora en autobús de Asunción y acude cada mes para controles médicos.  

Como es sabido, cualquier esfuerzo cuesta menos cuando se tiene plena confianza en el resultado y en las personas que pueden ayudar a lograrlo.  

“Gracias”, dijo Rocío. “Mi hija está perfecta ahora”.   

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

Mujeres en la Medicina: formando a la próxima generación

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro.

Foto del equipo en el segundo día de valoración de la misión médica “Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación” de Operation Smile en el Hospital Al Farabi de Uchda, Marruecos. Foto de Jasmin Shah.

Al igual que las mujeres que las guiaron e inspiraron, nuestras instructoras se convirtieron también en mentoras, transmitiendo su conocimiento, pasión y experiencia como voluntarias a sus estudiantes, que liderarán a las generaciones futuras en los próximos años.

Las voluntarias que desempeñan un papel fundamental en la prestación de atención médica quirúrgica y multidisciplinaria de alta calidad a los pacientes que sufren de labio o paladar hendido fueron homenajeadas durante nuestra primera misión médica internacional compuesta en su totalidad por mujeres: Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación.

“En promedio, un equipo de Operation Smile en una misión médica está compuesto por mujeres en un 60 por ciento”, dijo Kathy Magee, cofundadora y presidente de Operation Smile. “Ya sabemos que nuestro trabajo simplemente no sería posible sin su talento, generosidad y compasión”.

Radouane, de dos años, muestra una gran sonrisa mientras espera con su madre para recibir su evaluación de salud integral durante el día de la valoración. Foto de Jasmin Shah.

En Oujda, Marruecos, el equipo dirigido por mujeres y conformado por más de 50 voluntarias médicas provenientes de 25 países unió fuerzas para ofrecer de manera eficiente y colaborativa evaluaciones de salud integrales para 286 pacientes.

De ese total, casi 130 niños como Radouane recibieron cirugías que les cambiaron la vida para así tener un futuro mejor.

Hace casi tres años, la madre de Radouane, Safia, dio a luz sola en casa. Pero incluso después de ver el labio hendido de él, el amor nunca cedió.

“No tuve miedo. Había visto niños así antes y sabía que ese era el destino de los dioses. Estoy agradecida por lo que los dioses me dieron”, dijo ella. “Él es mi hijo. Lo amo sea como sea”.

Aunque llegó a ser acosado por su labio hendido sin corregir, Radouane ahora tiene una nueva oportunidad de llevar una vida digna y saludable gracias a las abnegadas mujeres que, como voluntarias, ofrecieron su tiempo y habilidades para la misión.

Pero cambiar vidas a través de la cirugía no fue el único logro que consiguió el equipo médico femenino durante esta misión.

“Las técnicas biomédicas, enfermeras, cirujanas y dentistas se unen y, con sus diferentes habilidades, les enseñan a todos algo nuevo”, dijo la Dra. Carmen Kamas-Weiting de Estados Unidos, dentista voluntaria.

La Dra. Wafaa Mradmi (derecha), cirujana voluntaria de condiciones de hendidura facial, le da indicaciones a una colega cirujana durante el taller de capacitación en cirugía de labio y paladar hendido. Foto de Jasmin Shah.

El equipo participó en actividades de capacitación y tutoría, incluido un innovador taller de simulación de cirugía de condiciones de hendidura facial para residentes de cirugía plástica.

Los módulos de capacitación y educación de la misión les brindaron oportunidades de enriquecimiento a médicas que de otro modo no estarían en condiciones de acceder a estas.

Las cirujanas de condiciones de hendidura facial, la Dra. Wafaa Mradmi de Marruecos, su colega mentora la Dra. Irene Tangco de Filipinas y la Dra. Saloua Ettalbi de Marruecos, dirigieron las simulaciones quirúrgicas. Gracias a su experiencia, las estudiantes de medicina y las cirujanas plásticas certificadas aprendieron técnicas únicas para realizar cirugías en personas con condiciones de hendidura facial, lo que se traduce en mejores resultados quirúrgicos para los pacientes.

Estas simulaciones no solamente mejoraron las habilidades de las profesionales médicas que participaron y empoderaron a las mismas, sino que también sirvieron como un paso más para que estas mujeres se conviertan un día en cirujanas voluntarias acreditadas de Operation Smile.

“Creo que, como una cirujana con conocimientos técnicos, somos muy afortunadas”, dijo Wafaa. “Tenemos esta oportunidad única de ayudar a las personas, de transmitir nuestras habilidades a las nuevas generaciones para que puedan brindar este cuidado y esta atención a esos niños. Tuve esta oportunidad con Irene hace muchos años y todavía estoy aprendiendo de ella”.

Desnutrida debido a su labio y paladar hendido, Janat, de un mes, llegó al centro de atención de Operation Smile Marruecos en Oujda para que el equipo dental voluntario le coloque una placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

También se llevaron a cabo durante todo el año talleres de capacitación dental en el centro de atención de Operation Smile Marruecos en Oujda, lo cual permitió que las estudiantes de odontología que participaron ampliaran su conocimiento sobre las complejidades que implica brindar atención odontológica pre y postquirúrgica de alta calidad a los pacientes que viven con condiciones de hendidura facial.

Cuando Janat, de un mes, llegó con sus padres, Carmen alertó a sus compañeras dentistas voluntarias luego de darse cuenta de que la bebé estaba gravemente desnutrida debido a su labio y paladar hendido.

La dentista voluntaria y líder de los talleres, la Dra. Teresita Pannaci de Venezuela, se puso en acción y llevó a Janat y a su familia a la clínica para que le adaptaran una placa de alimentación.

Durante las dos visitas de Janat al centro, algunas de las estudiantes de odontología tuvieron la oportunidad de poner en práctica lo que habían aprendido en los talleres.

Fue allí donde Teresita mostró cómo se miden y moldean las placas de alimentación y por qué estas pueden salvar la vida de pacientes con paladar hendido grave como Janat.

“Para mí, trabajar en esto como instructora o maestra es extremadamente importante porque… necesitamos una generación que herede esto e inspire a otras generaciones”, dijo Teresita. “Es lo que estamos haciendo aquí. Cuando veo a esta nueva generación que estamos comenzando a formar, ellas trabajan, entienden cuál es su papel, están comprometidas con la vida de los pacientes”.

El suave molde del paladar hendido de Janat que finalmente se convirtió en su placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

Cuando llegó a la misión, Janat había perdido casi la mitad del peso que tenía al nacer. Su desnutrición se debió a los problemas que enfrentaba Fátima, su madre, cuando intentaba alimentarla.

El paladar hendido de Janat provocaba que ella se ahogara con la leche que le salía por la nariz. Sin saber con quién hablar ni qué hacer, Fátima se sintió impotente y temió por la vida de su hija al ver que la salud de Janat empezaba a deteriorarse.

“Tenía miedo de perderla”, dijo Fátima.

Gracias a las placas de alimentación que Janat y otro niño recibieron en el centro de parte de Teresita, Carmen y el equipo odontológico, comer, respirar y beber les resultó más fácil.

Fátima mencionó que Janat solo bebía un promedio de 3 onzas (89 ml) de leche al día. Después de probar su nueva placa de alimentación, Janat bebió 2.5 onzas (75 ml) en 10 minutos. Según Fátima, esa fue la primera vez que vio a su bebé beber sin ahogarse.

La Dra. Teresita Pannaci, dentista voluntaria, a la izquierda, observa cómo Fátima, la madre de Janat, alimenta a su hija por primera vez gracias a la incorporación de la placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

“Fue encantador ver a nuestras voluntarias venir de 25 países, de los cinco continentes”, dijo Fouzia Mahmoudi, la cofundadora de Operation Smile Marruecos. “Compartiendo su saber práctico con nuestras residentes y nuestras cirujanas, compartiéndolo con el mismo amor, con la misma dedicación, desde el fondo de su corazón. Somos como una universidad sin muros”.

Para las personas interesadas en unirse al campo de la medicina, con la esperanza de cambiar algún día las vidas de pacientes como Radouane y Janat, la enfermera Florence Mangula, voluntaria de la unidad de cuidados postanestésicos, tiene un mensaje:

“Yo les diría: asuman la responsabilidad, háganlo con todo su corazón, para que puedan ayudar a las personas menos afortunadas de la comunidad. Háganlo con la pasión de ver a alguien sonreír, la pasión de ver una familia unida, la pasión de quitar el estigma de la familia y hacer sonreír a un niño”.

Compasion y acción personificada. Estudiantes haciendo historia.

eguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro

Estudiante entregando comidas a profesionales médicos en Sentara Norfolk General en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Pete Hansen está en una posición única para entender mejor el impacto de la iniciativa Operation Smile’s Serving Smiles, y no solo porque ha estado ayudando a los estudiantes voluntarios a descargar almuerzos en cajas desde la parte trasera de su coche.

A medida que los programas estudiantiles se asocian en la Operation Smile, Pete entiende el poder de reunir a los jóvenes para apoyar una causa.

Es un accesorio en la escena musical aquí en Hampton Roads, Virginia, así que está bien conectado con los restauradores locales. Y, lo más importante, es el marido de una enfermera que ha estado trabajando largas horas mientras Hampton Roads –y el mundo– lidian con los efectos del COVID-19.

Así que, cuando su equipo de estudiantes lleva comidas preparadas a nivel local a hospitales de toda su comunidad, sabe que no solo están trayendo el almuerzo, sino que están reuniendo a la comunidad.

Los voluntarios estudiantiles de Operation Smile de Orlando trabajaron con un restaurante local llamado Old Cuban Café para entregar comidas en el hospital Orlando Health Dr. Phillips y en el parque Advent Health Winter. Los estudiantes ayudaron a empaquetar las comidas y adjuntar una tarjeta dibujada a mano personalizada con un mensaje dentro en cada almuerzo. Foto Operation Smile.

“Tener la oportunidad de asociar a los estudiantes de la localidad con restaurantes locales para enviar comida y amor a los trabajadores locales de atención médica que están cuidando a los pacientes locales simplemente no tiene precio”, dijo Pete, quien administra los programas estudiantiles de Operation Smile en Virginia. “Como cónyuge de una enfermera del hospital, sé exactamente lo estresante y desafiante que es esta vez para los trabajadores de la salud de primera línea. Creo que hablo en nombre de todos nuestros estudiantes voluntarios cuando digo lo afortunados que somos de tener esta oportunidad de enviar algo de amor a los héroes que están en primera línea en esta pandemia”.

A medida que el mundo se enfrenta al COVID-19, los voluntarios estudiantiles de Operation Smile en Estados Unidos y América Latina están trayendo el espíritu global de servicio de la organización a sus ciudades natales a través de su programa piloto Serving Smiles.

Es un enfoque de tres puntas para apoyar los pilares de sus comunidades durante este momento difícil: los jóvenes están reuniendo a sus vecinos para llevar negocios muy necesarios a los restaurantes familiares, para que sus comidas puedan alimentar a nuestros trabajadores de la salud, es un verdadero “ganar-ganar-ganar”.

En solo dos semanas, el esfuerzo Serving Smiles ha proporcionado casi 2000 comidas a seis hospitales en Virginia y dos en la ciudad de Nueva York, así como hospitales en Florida y California y una estación de bomberos en Paraguay. Los voluntarios han enviado paquetes con café, té y agua embotellada a tres hospitales del país de Panamá.

Y eso es solo el principio: Más envíos están programados para hospitales en Pensilvania, Texas y Utah en la próxima semana.

Voluntarios estudiantiles dejan docenas de comidas en el Centro Médico Bon Secours DePaul en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Así es como funciona: los programas estudiantiles Operation Smile están contactando a sus líderes estudiantiles y, juntos, se están conectando con hospitales y restaurantes donde trabajan mamá y papá dentro de su región. Mientras que Operation Smile trabaja con los restaurantes y cubre el costo de las comidas, los estudiantes están recaudando fondos para proporcionar aún más almuerzos en los próximos días y semanas.

Siempre que sea posible, los estudiantes de secundaria ayudan a hacer el reparto a la vez que mantienen la distancia social, usan mascarillas y toman todas las precauciones recomendadas por los funcionarios de salud.

“Este proyecto de servicio es solo otro ejemplo de lo poderosos que somos como comunidad, y de que tenemos fuerza a través de la unidad y la cooperación”, dijo Abby Hendrickson, una estudiante del instituto Princess Anne que ayudó a entregar Gourmet Gang al hospital Sentara Leigh en Norfolk, Virginia. “Los restaurantes locales y los líderes estudiantiles activos están trabajando juntos para proveer a nuestros héroes médicos durante esta crisis. Para mí, eso es inspirador y muestra cómo un pequeño acto puede llegar muy lejos para otra persona”.

“Fue un placer para nuestro personal trabajar con la Operation Smile y con sus estudiantes voluntarios para ayudar a traer sonrisas para aquellos que están cuidando de nuestra comunidad”, dijo Mia Guinan, propietaria del restaurante Gourmet Gang, con sede en Hampton Roads. “Les deseamos lo mejor y apreciamos la oportunidad de participar”.

Serving Smiles comenzó cuando Will Clifford, al volver a casa antes de lo esperado de su año sabático en Ecuador, decidió tomar medidas. Después de todo, hacer el bien está en su sangre: es nieto de los cofundadores de Operation Smile Dr. Bill y Kathy Magee.

Voluntarios estudiantiles dejan docenas de comidas en el Centro Médico Bon Secours DePaul en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Paquetes de cuidado de café, té y agua embotellada han sido entregados por voluntarios a tres hospitales en Panamá. Foto Operation Smile.

Todos los días durante las últimas dos semanas, Will ha entregado 60 almuerzos al Hospital Sentara Princess Anne, ubicado a pocas cuadras de la sede global de Operation Smile en Virginia Beach. Eso es más de 800 comidas de restaurantes como el Bagel Baker, Hot Tuna y Northend Pizza entre otros.

“Aunque los tiempos son difíciles, es genial ver todo el amor y la generosidad que existe en mi comunidad”, dijo Madison Speiss, una estudiante de la escuela secundaria Oscar Smith que ayudó a entregar comidas al Hospital General de Norfolk. “Cada persona que encontré en mi entrega, desde que recogí las comidas hasta la entrega, estaba alegre y muy dispuesta a ayudar por una gran causa”.

Esta causa ha sido tan bien recibida que las celebridades de Operation Smile están compartiendo su apoyo entre sus seguidores.

“La iniciativa Serving Smiles realmente habla al corazón y al núcleo de Operation Smile”, dijo el actor estadounidense Bryan Cranston. “Darse la vuelta y apoyar a los demás en tiempos desesperados de necesidad es lo que mejor saben hacer. Estoy orgulloso de la organización y admiro esta nueva iniciativa en la que están apoyando a quienes están en primera línea de esta pandemia proporcionando miles de comidas gratuitas a los empleados de hospitales por todo el país”.

“Incluso en los peores momentos, Operation Smile encuentra maneras de volver y apoyar a las comunidades de todo el mundo y a nivel local”, dijo la actriz Kate Walsh. “Estoy orgullosa de la organización y de su recién lanzado programa Serving Smiles, que consiste en donar miles de comidas a hospitales. Este esfuerzo alimenta el alma y el espíritu de nuestros trabajadores de la salud que luchan en primera línea contra el COVID-19. Es un gesto amable que muestra gratitud y aprecio por aquellos que ponen su vida en juego para proteger la nuestra”.

Comidas para profesionales médicos en primera línea que son entregadas al Mount Sinai Health System, un hospital en la ciudad de Nueva York, por voluntarios estudiantiles. Foto Operation Smile.

Es Operation Smile quien ha movilizado a tantos jóvenes para apoyar a sus comunidades en un período tan corto de tiempo, pero eso solo habla de las tres décadas de la organización y nutrición de nuevos líderes voluntarios que forman através de Student programs.

“Quién habría sabido hace 38 años cuando involucramos a niños de secundaria con esto que estaríamos donde estamos hoy”, dijo Bill en un mensaje de video para reunir a los voluntarios estudiantiles para involucrarse con Serving Smiles. “No puedo decirles lo importantes que son ustedes. Ustedes son los que tienen las conexiones, ustedes son los que pueden hablar con sus padres, ustedes son los que pueden hablar con sus amigos, y los necesitamos ahora más que nunca”.

Desde la celebración de una Conferencia Internacional de Liderazgo Estudiantil anual hasta la capacitación de estudiantes de secundaria para servir como educadores de atención médica en misiones médicas, Operation Smile siempre ha invertido en jóvenes.

Al ofrecer esta plataforma Serving Smiles, Kathy sabe que no son solo los restaurantes o los trabajadores de la salud quienes se beneficiarán: los estudiantes también adquirirán habilidades valiosas.

“Nuestros estudiantes están activos con nosotros durante todo el año, y la pandemia COVID-19 les ha dado una oportunidad adicional para concentrarse”, dijo Kathy. “Esto fue iniciado por primera vez por estudiantes que querían ayudar al personal de salud de la zona y apoyar a los restaurantes locales. Como resultado, estamos construyendo relaciones con la comunidad y mostrando la fuerza de Operation Smile, y los estudiantes están adquiriendo habilidades de liderazgo que los impulsarán hacia el futuro”.

Profesionales médicos del hospital Sentara en Norfolk, Virginia, se reúnen para una foto de grupo sosteniendo sus comidas entregadas por estudiantes del programa Serving Smile. Foto Operation Smile.

Me llamo Pedro

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Mientras el sol tropical arrecia y el viento seco sopla, las bolsas de plástico y los matorrales ruedan por los amplios y áridos campos de polvo donde el desierto de La Guajira se funde con las afueras de Uribia, Colombia.

Al otro lado de una quebrada seca, un camino de arcilla abrasado por el sol se desvía hacia una serie de pequeños terrenos bordeados por vallas hechas de cactus amarrados con alambre. Los restos de bolsas de plástico enganchados a las espinas se agitan con las ráfagas. En los terrenos se erigen pequeñas chozas hechas con trozos delgados de madera, cartón, tela, metal o fibra de vidrio; cualquier cosa sirve para crear una barrera contra esta severa intemperie.

Estamos en el campo de refugiados ”Tres de abril”. Aquí es donde Marbelis, su familia y muchos otros cientos de venezolanos desplazados se refugiaron de la crisis política y económica en su país.

Hasta la fecha de publicación de este artículo, más de 4,5 millones de venezolanos se han reubicado y más de 1 millón lo hizo en el país vecino Colombia.

Justo al final de la calle del refugio de Marbelis, un grupo de niños pequeños se divierte en un área de juegos pintada de colores fuertes y llena el aire con sus risas, un marcado contraste con el austero panorama.

Pedro, el hijo de Marbelis, forma parte del grupo. Sin embargo, a diferencia de los amigos que ha hecho en el campo de refugiados, Pedro, de 7 años tiene un labio y paladar hendido que no ha sido corregido.

Pedro y sus amigos juegan en el campo de refugiados “Tres de abril” en Uribia, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

Aquí es donde Marbelis finalmente ha encontrado esperanzas para que Pedro y su familia tengan un futuro mejor.

“Cuando llegamos aquí, me sentí mejor”, relató Marbelis. “Para mí y para mis hijos fue una alegría venir aquí. Es fácil conseguir alimentos y allá no es así”.

Mientras hablaba sobre la vida que llevaba en su país natal, luchaba por contener las lágrimas.

A medida que se seguían deteriorando las condiciones en Venezuela, lo mismo ocurría con la capacidad de la familia para llegar a fin de mes. A menudo, Nelson, el esposo de Marbelis, trabajaba muchas horas en una granja y aun así no podía costear los alimentos de los cinco miembros de su familia al terminar el día. Los apagones rotativos se volvieron cada vez más frecuentes.

La madre también perdió la esperanza de que Pedro tuviera la posibilidad de someterse a una cirugía.

“Cuando estaba en Venezuela, me enteré de una misión quirúrgica (no vinculada con Operation Smile) y me inscribí, pero no pasó nada”, comentó. “A la casa llegaron algunos doctores para informarnos de que tendría la posibilidad de que lo operen. Me inscribí, pero tampoco pasó nada”.

“Me cansé de esperar”.

El pequeño Pedro de siete años y su madre, Marbelis. Foto: Rohanna Mertens.

En marzo de 2018, la familia decidió abandonar Venezuela rumbo a Colombia. Nelson, colombiano, sabía que su familia podía tener una vida mejor al otro lado de la frontera, incluyendo la oportunidad para que Pedro sea sometido a una cirugía de hendidura facial.

“Me puse triste, pero teníamos que hacerlo por la situación del país y también por el bien de mi hijo”, señaló Marbelis. “Vinimos en un camioneta que llaman Listineros. Salimos temprano y llegamos por la noche”.

Pasaron varios meses antes de que la familia de Pedro se instalara en el campamento “Tres de abril”. Sin embargo, solo unas cuantas semanas después de su llegada, la comunidad de asistencia médica local identificó a Pedro y la necesidad de que recibiera atención médica para su hendidura facial.

Marbelis se enteró de la existencia de Operación Sonrisa Colombia y de la posibilidad de que su hijo fuera sometido a una cirugía de hendidura facial gratuita gracias a la encargada que administrar el comedor del campamento.

Pedro dibuja en su hogar en el campo de refugiados “Tres de abril”. Foto: Rohanna Mertens.

“Me pidió sus documentos y se los entregué de inmediato”, dijo Marbelis. “Me alegré y me llené de entusiasmo. Ella me estuvo apoyando y, a medida que avanzaba, yo también lo hacía”.

Poco después de su llegada, Marbelis comenzó a hacer trabajos de limpieza para un hombre de Uribia. Al enterarse de que Pedro tenía condiciones de hendidura facial, se puso en contacto con Aristides Ortiz, un coordinador de salud pública del departamento de salud de Uribia.

Ortiz se contactó luego con Operación Sonrisa Colombia, quienes confirmaron que Pedro era el mismo niño que vivía en el campo “Tres de abril” que habían identificado a través del contacto de la administradora del comedor.

Si bien no alcanzaron la misión médica de Riohacha de 2018 por dos meses, fue programado para asistir a la siguiente misión en agosto de 2019.

Ortiz relató que muchos de los refugiados venezolanos que viven en varios campamentos que han aparecido en los alrededores de Uribia llegan con mala salud.

Señaló que los dos hospitales locales solo tienen capacidad para tratar a los refugiados en situaciones de emergencia por lo que condiciones como labio y/o paladar hendido se quedan sin recibir tratamiento.

Los organismos no gubernamentales trabajan con el sistema de salud local para ofrecer tratamientos básicos, pero la necesidad sigue siendo apremiante. Para aquellas personas que viven con condiciones de hendidura facial no tratada en comunidades marginales como la de Pedro, la misión anual de Riohacha constituye su única oportunidad para someterse a una cirugía gratuita.

Marbelis manifestó que aunque Pedro tuvo la suerte de evitar graves problemas de salud que pueden causar las condiciones de hendidura facial, sigue arrastrando la carga emocional de haber sido maltratado por sus antiguos compañeros de clase en Venezuela. También se frustra cuando la gente lo malinterpreta cuando habla.

Marbelis y Pedro esperan por la evaluación médica integral durante la misión de Operación Sonrisa Colombia de agosto 2019 en Riohacha, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

En compañía de Ortiz, Marbelis y Pedro llegaron a la misión de Riohacha con la esperanza de que los médicos voluntarios de Operación Sonrisa Colombia determinaran que estaba lo bastante sano para una cirugía segura.

Después de someterse a una evaluación médica integral, Pedro demostró ser un candidato ideal y fue agregado al cronograma del Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia y cirujano voluntario de labio y/o paladar hendido.

“He esperado que lo operen desde que nació, pero nunca se pudo”, dijo Marbelis. “Por fin ha llegado el momento de su operación y estoy muy feliz”.

La Dra. Carolina Zapata, anestesista, revisa a Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

Según Martha Tristancho, directora ejecutiva de Operación Sonrisa Colombia, la organización tiene como deber atender a familias como la de Pedro.

“Cada día encontramos más personas que nos necesitan y a través de nuestros voluntarios y la atención médica que ofrecemos, tenemos la oportunidad de dar sonrisas”, dijo Martha. “Eso me hace creer cada día más que debemos seguir teniendo un compromiso y que debemos aumentar nuestra capacidad para ofrecer atención médica a todos los que acuden a nosotros”.

El doctor Mauricio agregó: “Es realmente triste que debido a una situación que no pueden controlar, haya un retraso en su tratamiento. Realmente no es justo; los niños deberían ser operados en el momento adecuado para que puedan tener una infancia normal y no tener que esperar a que la situación del país mejore o que el sistema de salud cambie”.

Pedro y Marbelis en espera por la cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

El Dr. Hernando De Vivero Gómez, anestesista, y la coordinadora clínica Silvia Natch cuidan de Pedro en la sala de operaciones poco antes de la operación. Foto: Rohanna Mertens.

Llegado el momento de la cirugía, Pedro sonreía mientras sostenía la mano del Dr. Hernando de Vivero, anestesista, para dirigirse hacia la sala de operaciones.

Mauricio realizó la cirugía que Pedro merecía desde sus primeros meses de vida en alrededor de una hora.

El Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia“ y cirujano de labio y/o paladar hendido, al centro, opera mientras la Dra. Andrea Tavera, residente de cirugía, la Dra. Raquel Cohen, anestesista, y Geraldine Rodriguez, enfermera de sala de operaciones, asisten durante la cirugía de Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

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Poco después de que Pedro fuera llevado a la sala de recuperación, la emoción embargó a Marbelis cuando vio por primera vez la nueva sonrisa de su hijo.

“Vine casi corriendo y cuando lo vi comencé a llorar porque se ve tan lindo”.

Pero Marbelis sabe que esto es solo el inicio de la travesía de Pedro para recibir atención médica para tratar su hendidura facial.

Antes de ser dado de alta para regresar a casa, Pedro fue programado para ser sometido a una cirugía de paladar hendido en la misión de Riohacha del próximo año. Si bien el futuro sigue siendo precario para su familia, la determinación de Marbelis es absoluta.

“Ahora estamos listos para su cirugía de paladar”, dijo. “Seguiré luchando hasta que le hagan todas sus operaciones”.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Marbelis ve por primera vez la nueva sonrisa de Pedro después de haber sido sometido a una cirugía de labio hendido. Foto: Rohanna Mertens.

El programa de terapia del lenguage “HablemOS”

HablemOS esta ayudando a miles de personas en toda América Latina

El centro de atención de Operación Sonrisa de Nicaragua, ubicado en Managua, fue el primero que volvió a abrir sus puertas durante la pandemia y empezó a brindar consultas combinando la atención en persona y virtual. Fotografía: Operation Sonrisa Nicaragua.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

A pesar de los desafíos sin precedentes que la pandemia del COVID-19 representó para los programas y los servicios de atención médica, nos negamos a permanecer al margen frente a esta adversidad.

Los voluntarios y los miembros del personal que trabajan en los centros de atención médica que hay a lo largo de América Latina establecieron consultas virtuales para asegurar que mantengamos nuestro compromiso de proporcionar atención a los pacientes y a sus familias en medio de los confinamientos y restricciones que hay en cada país.

Para los pacientes que presentan condiciones de hendidura facial de nacimiento, la terapia del lenguaje, antes y después de la cirugía, es una parte esencial del tratamiento integral.

Gran parte de esta labor continua se realiza en persona junto a los pacientes, pero debido a los efectos de la pandemia, brindar esta atención se volvió algo imposible

Lizet Campos, directora regional de Operation Smile. Fotografía: Jasmin Shah.

La directora regional de Operation Smile, Lizet Campos, trabajando en forma estrecha con los demás directores regionales, creó el concepto del programa denominado “HablemOS”, un juego de palabras que con las letras “OS” del final en mayúsculas para simbolizar Operation Smile.

Las condiciones de hendidura facial pueden hacer que alimentarse resulte extremadamente difícil, por eso los especialistas del habla suelen llevar a cabo consultas inmediatamente después de que el niño nace, también brindándole a las familias consejos sobre cómo alimentar apropiadamente a su hijo.

Cientos de pacientes han accedido a consultas de terapia del habla en centros de atención médica en Managua, Nicaragua; Asunción, Paraguay; Bogotá, Colombia; y Caracas, Venezuela. Fotografía: Rohanna Mertens.

Los terapeutas del lenguaje le indican a los pacientes una serie de ejercicios para fortalecer el paladar antes de la cirugía, que ayuda a mejorar los resultados del procedimiento quirúrgico. A medida que un niño crece y empieza a hablar, la atención continua que ellos brindan ayuda a que los pacientes sean capaces de expresarse de forma mucho más clara.

En colaboración con nuestro equipo de supervisión médica, nuestro consejo del lenguaje, junto a Mauricio Rojas, director del programa en México, y María Cristina Galíndez, coordinadora del programa en Venezuela, Lizet y su equipo implementaron HablemOS desde mediados de agosto de 2020.

Con el apoyo de Operation Smile Suecia y gracias a la generosidad de la Lotería de código postal sueca, Lizet y su equipo tienen un programa completamente financiado que ellos esperan demuestre a los pacientes y sus familias que Operation Smile mantiene su compromiso con ellos a pesar de los desafíos mundiales actuales.

“Hasta ahora, el programa está probando ser un éxito rotundo”, afirmó Lizet. “Hasta la fecha, nuestros equipos en América Latina han realizado consultas de terapia de lenguaje a más de 3.200 pacientes. Del mismo modo, hay un servicio de atención en persona, ya que 629 de las consultas fueron realizadas en nuestros centros de atención médica en Managua, Nicaragua; Asunción, Paraguay; Bogotá, Colombia; y Caracas, Venezuela, a pesar de que este servicio sigue siendo realizado a una escala mucho más limitada que las sesiones de terapia virtuales”.

Los voluntarios y los miembros del personal se sienten motivados por la ampliación de la inversión de la organización en terapia del lenguaje, que es crucial para ayudar a nuestros pacientes a tener una vida más digna y satisfactoria

Milagros Rojas, voluntaria durante mucho tiempo en Operation Smile, se unió al equipo de HablemOS, trayendo consigo años de experiencia como patóloga del habla. Fotografía: Margherita Mirabella.

El equipo de HablemOS tiene el honor de ser la vanguardia en el desarrollo de un programa que tiene el potencial de ser replicado e implementado en todos los lugares en los que trabaja Operation Smile.

“Simplemente imagínese, en estas sesiones, a través de canciones y cuentos, podemos hacer que nuestros pequeños ejerciten sus habilidades para hablar y evitar que esto sea tedioso para ellos”, dijo Milagros Rojas, patóloga del habla voluntaria. “En lugar de ello, estas sesiones se convierten en sesiones de juego”.

Al tanto de que las familias de varios pacientes tenían acceso a teléfonos inteligentes o computadoras con conexión a internet, los terapeutas del lenguaje se pusieron en contacto y reanudaron o iniciaron las consultas virtuales en cuestión de semanas, para brindar atención a cientos de pacientes mientras las puertas de los centros permanecían cerradas.

Si las familias carecían de acceso a internet, las terapias eran brindadas también por vía telefónica.

Frente a la escasez de terapeutas del habla certificados en América Latina, como Milena Cleves, el programa HablemOS brinda oportunidades para incrementar el número de terapeutas calificados en la región. Fotografía: Marc Ascher.

“Existe una escasez de terapeutas del habla certificados por toda la región de América Latina y en otros países de ingresos bajos y promedio”, afirmó Lizet. “Así que sabíamos que era crucial ofrecer entrenamiento y oportunidades de formación a los proveedores de terapia del habla para que más terapeutas – mejor calificados – puedan brindar atención a más pacientes”.

Trabajando junto a Hablarte E Integrarte, organización mexicana de terapia del habla y del lenguaje sin fines de lucro, la parte del programa destinada a capacitación y educación ya ha inscripto a más de 61 terapeutas del lenguaje de 13 países latinoamericanos.

“Aunque somos profesionales, siempre podemos aumentar nuestros conocimientos”, afirmó Alina Navarro, terapeuta de lenguaje voluntaria de Operation Sonrisa Panamá. “Estoy contenta de adquirir una nueva perspectiva. En términos de orientación, ha sido muy útil conversar junto a otros profesionales acerca de los casos”.

El equipo del programa HablemOS se siente impulsado a brindar la tan necesaria atención en terapia del lenguaje a los pacientes mientras el mundo sigue haciendo frente a los efectos del COVID-19.

“Deseo darle las gracias a aquellos que han hecho posible esta oportunidad”, dijo Milagros. “El Covid no fue una limitación porque todo es posible cuando las cosas se hacen con humanidad y amor infinito”.

Mauricio Rojas, director y miembro del equipo de HablemOS, a la izquierda, comparte un momento especial con Jonathan durante una misión médica en México, en 2019. Fotografía: Rohanna Mertens.

El cambio para una familia

Ani y Roberto no sabían nada de labio y paladar hendidos hasta que nació Alex, un sorpresivo hermanito para Rocío, de siete años.  

Ani no se esperaba el embarazo, tanto que se enteró a los tres meses cuando fue a una revisación médica. Poco después del parto la envolvió la tristeza al conocer que su hijo había nacido con labio hendido.  

Roberto y ella se enteraron de que existía Operación Sonrisa Paraguay gracias al médico que los atendió 

Fueron a la clínica un mes después del nacimiento y pese a que la atención que recibieron los dejó satisfechos, se les comunicó que había que esperar unos meses para operarlo, porque todavía era muy pequeño 

Ese tiempo fue difícil para el matrimonio, ya que comenzaron a darse cuenta de que las demás personas los observaban con asombro cada vez que salían con Alex.  

En septiembre de 2015 intentaron que su hijo fuera operado, pero no tuvieron éxito. Había que seguir esperando.  

Seis meses después la angustia dio paso a la alegría cuando supieron que su hijo sería finalmente intervenido.  

Roberto no fue capaz de contener sus emociones cuando vio a Alex con su labio reparado. Solamente pudo dar las gracias.  

Ani explicó a Operation Smile que la vida de toda la familia cambió. Que ahora salen tranquilos, de que nadie los observará. Pero también fue un cambio para ella en el sentido de que no pierde oportunidad de hablar del tema cuando es necesario.  

Eso cuando Alex la deja, porque según han contado el niño es muy conversador.

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

El ‘guapo’ Patrick

Los familiares de Patrick, en El Callao, Perú, lo llaman ‘el guapo’. El apodo explica por solo lo que piensan del cambio del niño tras la reparación de su labio hendido realizada en una misión de Operation Smile en 2018. 

Para Patricia, su madre, es de alguna manera un final feliz a un esfuerzo casi en solitario durante más de un año. Y que empezó bastante antes del nacimiento de Patrick. 

Durante el embarazo de quien es su segundo hijo, tiene una hija mayor, decidió dejar a su pareja debido a su adicción a las drogas.  

Cuando llegó el parto todavía estaba reconstruyendo su vida y a poco de nacer Patrick los médicos le informaron de su condición de labio hendido. Nada de ello le habían comentado durante el embarazo y la sorpresa fue completa. 

Los médicos le dijeron que era operable y comenzó a buscar un hospital dónde poder hacerlo. En esos días fue fundamental el apoyo de sus familiares y vecinos, que le permitieron tener las fuerzas para buscar una solución. 

En esas estaba cuando se enteró de Operación Sonrisa Perú en internet. Los telefoneó y visitó la oficina.  

Patrick con su madre y su hermana, antes y después.

Lo apodan ‘el guapo’.

Allí se enteró de la próxima misión y se enfocó en que su hijo estuviera lo más saludable posible para poder enfrentar la cirugía si era uno de los seleccionados.  

Cuando llegó el día de mayo donde preparó café, una manta y llegó al lugar en la madrugada. Patrick y ella eran los terceros en la fila.  

Luego de la revisión médica integral regresaron a casa. Patricia esperó ansiosa durante dos días hasta que por fin se enteró de que su hijo sería operado. 

El día de la operación fue uno de nervios durante las preparaciones previas y en la sala de espera mientras Patrick estaba en el quirófano. Todo eso se cambió por alegría cuando lo pudo ver otra vez.  

Patricia, quien expresó su gratitud en todo momento, y su hijo pasaron una noche más en el hospital antes de partir hacia su nueva vida.  

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

Una nueva vida para Brenda

“Le están dando una nueva vida a estos niños”, dijo muy  feliz Marina a Operation Smile luego de la operación de su hija Brenda. Ella junto a José, su esposo, expresaron su agradecimiento por todo el apoyo 

Contrariamente a muchos casos, Marina y José tenían claro de qué se trataba cuando los médicos le confirmaron que Brenda tenía labio y paladar hendido. Las condiciones de hendidura facial ya habían afectado a su familia.  José, el padre de Brenda  tiene el labio reparado y usa un obturador para el paladar.  

El obturador es un complemento dental que cubre el paladar hendido y permite que los bebés sean alimentados, lo que asegura un crecimiento saludable y adecuado antes de su cirugía. En el caso de los adultos los ayuda con la fonética y los alimentos.  

Gracias a la historia de su esposo, Marina no permitió que la condición de su hija le robara la felicidad de por fin tenerla en brazos. Sabía que se podía operar. 

El problema era dónde y cuándo 

Viajar desde Concepción hasta Asunción implica un trayecto de siete horas de autobús. Pero era en la capital paraguaya donde había más probabilidades de conseguir que operaran a Brenda.  

Un familiar de esos que siempre apoyan registró a Brenda en el Banco Familiar, que trabaja junto a Operación Sonrisa Paraguay. Fue el banco el que se encargó de pagar los pasajes de autobús cada vez que fue necesario acudir a la clínica.  

Marina recuerda siempre que recibió mucha ayuda de Operación Sonrisa Paraguay. Y tampoco puede olvidar su alegría cuando se enteró de que su hija había sido confirmada para una cirugía.  

José no cabía en su cuerpo de lo emocionado que estaba cuando Brenda salió del quirófano. Junto a Marina siente que su hija nació de nuevo y hay momentos en que no puede creer el cambio. 

Brenda regresó a la clínica para una operación del paladar y sus padres están orgullosos de su esfuerzo.  

José quedó tan impresionado con el resultado de su hija que está planeando acudir a Operación Sonrisa Paraguay para que le operen su paladar.   

  

NUESTRO MÉTODO

Nosotros hemos establecido una presencia global y actualmente proveemos cuidado médico de primera clase para tratar condiciones de hendidura facial, en mas de 30 países con la ayuda de miles de voluntarios que representan más de 60 países. Así es como estamos llevando cirugía segura para alrededor del mundo.

Enok, y su camino hacia una vida de amor.

La vieja vida de Enok ahora solo vive en su recuerdo. Estaba llena de burlas, mofas, señalamiento de grupos de niños y las miradas de asco de la gente al ver su labio hendido.

Mientras que sus recuerdos nos traen a la mente las historias de miles de pacientes de Operation Smile, en su mayoría niños, Enok desafortunadamente ya había soportado toda una vida de sufrimiento cuando se operó a sus 25 años.

Enok, que padecía de un labio hendido bilateral grave, finalmente se armó de valor para buscar ayuda durante un programa quirúrgico de Operation Smile en Ruanda en 2013.

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Enok antes de ser operado. Todas las fotos: Margherita Mirabella.

Incluso entonces, era reacio a operarse.

Fue en una visita a su pueblo cuando los voluntarios de  Operation Smile lo convencieron y le mostraron que esa era su oportunidad de tener un mejor futuro.

“Si no hubieran estado aquí para convencerme, hoy no sería capaz de entrar  a un bar y sentarme con otras personas y tomar un trago”, dijo Enok. “Ahora puedo entrar a cualquier sitio y ahora la gente incluso se sienta a tomarse un trago conmigo”.

Desde que se operó, su vida cambió irreversiblemente.

Aunque a simple vista sus cicatrices quirúrgicas son casi invisibles, sus cicatrices emocionales siguen curándose mientras este hombre de voz suave recuerda las luchas cotidianas a las que se enfrentaba.

“Cuando salía del trabajo caminaba hasta mi casa, y antes de la operación, tomaba todo tipo de desvíos y me colaba por los jardines y granjas de las personas para que nadie me viera”, relató Enok mientras camina a casa entre exuberantes paisajes verdes desde la panadería en la que trabaja. “Cuando los niños me veían salían corriendo o me perseguían y me gritaban cosas horribles”.

Es difícil creer que los paseos de la vergüenza de Enok hayan ocurrido, porque hoy camina con confianza y se detiene a menudo para saludar a algún amigo o para hablar de las noticias recientes y  compartir chismes con algún vecino.

La gente lo llamaba por su apodo si lo veían caminando, y cuando gritaban “Bibi”, no era difícil detectar notas de afecto y orgullo en el tono de voz.

“Incluso los niños pequeños se asustaban cuando me veían”, dijo Enok. “Pero hoy en día, soy una persona normal en la comunidad. Me topo con gente y me hablan como si hubiera estado ahí todo el tiempo”.

Cuando Enok mencionó lo de “haber estado ahí todo el tiempo”, se refería a que, antes de la operación, era cruelmente excluido y le hacían sentir como si no existiera.

En su hogar, su madre estaba presente, siempre protectora de su séptimo hijo.

“Cuando iba a algún sitio con Enok, incluso los niños pequeños salían corriendo porque pensaban que los iba a morder”, explicó. “Yo no perdía la esperanza y oraba para que Dios lo ayudara. Cuando ocurrió, di gracias a Dios porque fue una respuesta a mis sueños. Todo salió perfecto y él es una persona nueva, como él dice”.

Desde su operación, Enok también ha disfrutado de una experiencia más satisfactoria trabajando en la panadería.

“He recuperado el respeto de mi comunidad, incluyendo el de mi jefe y mis compañeros, porque antes no me tomaban en cuenta y trabajaba aislado de los demás”, dijo.

Hay un ambiente de confianza en torno al panadero, y junto a su madre, se ha convertido en un defensor del trabajo de Operation Smile en Ruanda.

Incluso han llegado a localizar a una vecina y amiga, Verónica, que tiene el labio hendido, y la han animado a operarse.

“Por ahora está asustada, pero estamos tratando de convencerla”, dijo Enok. “Por las cosas buenas que me han pasado y me han convertido en una persona nueva, si conozco a alguien con el mismo problema, le aconsejaría que fuera al médico y averiguara si hay alguna posibilidad de operarse”.

Hoy en día, el hombre que antes se colaba por los jardines de la gente para evitar las miradas de sus vecinos camina con confianza y se siente ansioso por mostrarle a su comunidad el tipo de persona que siempre ha sido.

“Antes, todo el mundo me tenía miedo. No podía pararme a hablar con ninguna chica, pero ahora puedo encontrar a una chica al costado de la calle y pararme a hablar con ella por un rato”, explicó con una sonrisa en la cara.

Hoy, siete años después de su operación, Enok  tiene una nueva y hermosa vida. Se ha enamorado y ha formado su propia familia.

Hoy recorre un camino prometedor, un camino lleno de inclusión y amor, todo gracias al generoso apoyo de los donantes de Operation Smile.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.