Una decisión que cambió dos vidas

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Sandra, 12 años, antes de su cirugía. Foto: Zute Lightfoot.

El pueblo de Madagascar en donde Sandra vivió toda su vida está a cinco horas de caminata del hospital más cercano.

Esta es la realidad para muchas familias que viven en zonas del mundo donde el acceso a a la asistencia médica segura y a tiempo no es solamente limitado, sino que a veces ni siquiera existe.

Obstáculos geográficos, financieros y, a veces, el temor a lo desconocido, puede evitar que pacientes como Sandra tengan acceso a una asistencia que le puede cambiar la vida en sus primeros meses.

Sandra vivió los primeros 12 años de su vida con un labio hendido. Su familia sabía que era posible una cirugía, pero sus ingresos limitados y una fuerte estigmatización, que acentuó su temor a los médicos y a los hospitales, hizo que la ayuda para su hija estuviera fuera de su alcance.

Manuelle, la decidida abuela de Sandra. Foto: Zute Lightfoot.

No fue hasta que su abuela, Manuelle, se enteró del trabajo de Operation Smile y de su comunidad global de voluntarios médicos confiables que las cosas comenzaron a cambiar.

A dos semanas del inicio de un programa médico, Manuelle decidió que su nieta debía recibir asistencia más allá de sus temores o los de su familia.

Cuando llegó el día de viajar a Antananarivo, la capital de Madagascar, el amor y la perseverancia motivaron a la abuela a caminar cinco horas hasta el hospital más cercano, donde esperaba un autobús de Operation Smile para trasladarla junto con su nieta y otras familias hasta la sede de la misión quirúrgica.

Diez horas más tarde bajaron del autobús con voluntad de lograr un cambio en la vida de Sandra, pero también con muchos nervios.

Abuela y nieta llegan a un programa quirúrgico de Operation Smile para una evaluación médica integral. Foto: Zute Lightfoot.

Luego de un día de evaluaciones médicas integrales de parte de anestesistas, pediatrias y otros especialistas, Sandra recibió la noticia que cambiaría su vida.

Había sido agendad para recibir cirugía gratuita para reparar su labio hendido.

Sandra pasó tiempo con la psicóloga voluntaria de Estados Unidos Cynthia Fitchpatrick que la ayudó a prepararse para la cirugía. Foto: Zute Lightfoot.
Manuelle estuvo junto a su nieta en cada paso de su camino hacia una vida mejor. Foto: Zute Lightfoot.

De regreso en su pueblo, sus familiares y amigos las recibieron con ansiedad por ver la nueva sonrisa de Sandra.

Fue gracias a este viaje con su nieta que Manuelle pudo comprender el impacto que tiene la cirugía gratuita para reparar labio y/o paladar hendido, y se propuso hacer más por su comunidad.

En una ocasión vio a un niño con hendidura facial en un camino. Provenía de una comunidad vecina. Ella sintió la responsabilidad de informar a la familia del niño sobre las oportunidades que existían.

Quería que más familias y más abuelos vean los increíbles cambios en sus niños como los que ella presenció en su nieta.

Sandra rodeada de amigos y familia seis meses después de su cirugía. Foto: Zute Lightfoot.
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Antes de la cirugía, Sandra disfrutaba de la escuela, pero también debía soportar las molestias constantes de otros niños, que le decían que tenía el labio roto.

Operation Smile la visitó en su hogar seis meses después de su cirugía. Era otra persona. Jugaba junto a sus amigos y con una hermosa sonrisa.

Sin la pesada mochila del acoso sobre sus espaldas, ella vive una vida más feliz y saludable como una niña de 12 años que disfruta de sus juegos y estudios.

Dibujando junto a una amiga. Foto: Zute Lightfoot.

Con cada sonrisa y el sonido de las risas de su nieta, Manuelle se comprometió a transmitir su experiencia con Operation Smile a la mayor cantidad de personas posible.

De casa en casa, explica a las familias el proceso de un programa quirúrgico, en un intento por alejar temores y convencerlos de que contacten a Operation Smile.

“Me alegra acercar personas a Operation Smile, y trabajaré duro para encontrar más pacientes por el trabajo que hacen”, dijo.

En una oportunidad caminó ocho kilómetros, cruzó un río y caminó otro kilómetro y medio para visitar a un niño llamado Gino y una niña de nombre Nordine. Ambos fueron agendados para un futuro programa de Operation Smile en Madagascar.

Interrogada sobre qué es lo que la motiva a encontrar más niños, dijo: “Mi nieta sufrió por su labio hendido. Mi nieta Sandra fue molestada, dejó la escuela y era muy tímida. Ahora no logro que se quede en la casa. Tiene muchos amigos y sonríe todo el tiempo. Es hermosa”.

“Me gustaría dar ese regalo, el regalo de sonreír, a otros como Sandra”.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

“Me gustaría dar ese regalo, el regalo de sonreír, a otros como Sandra”, dijo Manuelle. Foto: Zute Lightfoot.