Andrea y su fuerza inquebrantable

Andrea carga a su hijo de dos meses, Kyungmin, durante la brigada médica de Operation Smile Perú 2019 en Lima, Perú. Foto: Margherita Mirabella.

Durante 38 años, Andrea vivió con el labio hendido sin reparar. Pero mientras esperaba durante la evaluación de pacientes en la brigada médica de Operation Smile Perú en Lima, Perú —rodeada de su familia y cientos de personas que también necesitaban atención médica—, Andrea no estaba pensando en ella misma.  

En sus brazos reposaba su hijo de dos meses, Kyungmin, que también nació con una hendidura facial.

Andrea, una madre que ha experimentado el dolor insoportable de perder a dos hijos, viajó a Lima con la única intención de buscar una solución para tratar el labio hendido de Kyungmin.

Ocho años antes, Andrea  había perdido a su primer hijo por problemas bronquiales 10 días después de dar a luz.

Tres años después del trágico fallecimiento de su hijo, Andrea conoció, se enamoró y se casó con su ahora esposo, Santos. Estaban muy felices de formar una familia junto con su primer hijo, al que llamaron Nelson.

Pero la alegría de Santos y Andrea rápidamente se convirtió en preocupación y angustia después de ver el labio hendido de Nelson.

Debido a su hendidura facial, Nelson tuvo semanas muy difíciles para lactar. Y los temores de Andrea y Santos se agudizaron al ver que la salud de su bebé seguía deteriorándose.

En un esfuerzo por salvar la vida de su hijo, Santos y Andrea recurrieron a la compra de leche de fórmula, lo que supuso una gran carga financiera para la familia. Gracias a su sacrificio, Nelson comenzó a mejorar y fortalecerse. Pero Andrea poco se conformó con la pequeña victoria porque sabía que si no recibía la atención médica que necesitaba, Nelson seguiría enfrentando más obstáculos y soportando más dolor.

Decidida a ayudar a su hijo, Andrea viajó con Nelson por varias horas hacia lo que esperaba fuera una solución. Cuando llegaron, una mujer —que Andrea creía que era cirujana—, practicó las cirugías de labio hendido de Nelson y Andrea sin anestesia y sin suficiente formación médica.

Debido a las condiciones de trabajo inseguras y la atención quirúrgica inadecuada, la operación de Andrea no tuvo éxito y los resultados se revirtieron unos días después de regresar a casa.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Un año después, la tragedia volvió a golpear a Andrea y a Santos. Con solo cuatro años, su adorado Nelson falleció.

Confrontar el sufrimiento de perder a Nelson fue una sobrecarga para la familia. Para Andrea, la pérdida de un segundo hijo fue devastadora. Pero no soportó el dolor sola. Andrea todavía contaba con un esposo y una hija que la amaban y le daban fuerza en ese difícil momento.

Cuando Andrea quedó embarazada de Kyungmin, ella y Santos rebosaron de alegría. Aunque aún se recuperaban de la pérdida de su hijo, ambos estaban felices de dar la bienvenida a otro niño a la familia.

Pero el día que nació Kyungmin, la fortaleza de Andrea y Santos se puso a prueba de nuevo al ver el labio hendido de su hijo.

Kyungmin, de dos meses, el día de la evaluación en la brigada médica de Operation Smile Perú 2019. Foto: Margherita Mirabella.

Devastada por la noticia, Andrea no pudo evitar pensar en Nelson. Santos y Andrea, que ya habían perdido a un niño con hendidura facial, temían que Kyungmin también tuviera dificultades para lactar y les preocupaba cómo pagar la leche de fórmula por segunda vez.

Afortunadamente, Kyungmin no tuvo problemas para lactar. Pero el alivio de Andrea de ver a su bebé alimentarse pronto se vio ensombrecido por la dura realidad de lo que es vivir con una hendidura facial no reparada y cómo puede afectar la vida cotidiana de una persona.

Andrea era la segunda hija mayor de nueve hijos y vivía en la remota región de La Libertad. Ya que no había otras familias u hogares en las cercanías, sus hermanos eran los únicos amigos que tenía.

Aunque estar aislada en su hogar le permitió evitar las burlas y la estigmatización perjudiciales que enfrentan muchos niños con hendiduras faciales, también impidió que Andrea asistiera a la escuela.

La falta de conocimiento de una posible solución para Kyungmin hizo que Andrea se sintiera ansiosa por el futuro de su hijo. Pero esas incertidumbres empezaron a desvanecerse con la ayuda de su hermano menor, Juan Carlos.

Un día, mientras leía el periódico, Juan Carlos vio el anuncio de una próxima misión médica de Operation Smile Perú. El artículo decía que habría atención quirúrgica gratuita en el emplazamiento de la misión y animaba a las familias a llevar a sus bebés y niños que tuvieran hendiduras faciales.

Como nunca había oído hablar de la organización —y recordando el intento anterior de su hermana al buscar ayuda para Nelson—, Juan Carlos debía asegurarse de que la oportunidad del procedimiento que había encontrado fuera seguro y real antes de contactar a su hermana.

Después de indagar sobre la organización y hablar con un doctor de una clínica cercana, Juan Carlos se convenció de que Operation Smile Perú era la solución que Andrea había buscado durante años.

Tras finalizar el viaje de 30 horas desde su casa, Andrea, Kyungmin, Santos, Juan Carlos y su hija, Liz, llegaron a la brigada médica de Operation Smile Perú en Lima con una esperanza firme en sus mentes: conseguirle a Kyungmin la cirugía que le cambiaría la vida.

Andrea y Kyungmin, izquierda, Santos y su hija Liz, derecha, y Juan Carlos posan para una foto el día de la evaluación. Foto: Margherita Mirabella.

Después de una completa evaluación médica, los voluntarios médicos determinaron que Kyungmin, además de mostrar síntomas de problemas bronquiales, era demasiado pequeño para someterse a una cirugía segura. Decirles a familias como la de Andrea que su hijo no puede someterse a la cirugía puede ser una conversación difícil y dolorosa. Pero con la implementación de los estándares globales de atención médica de Operation Smile, la organización prioriza la seguridad del paciente en cada misión.

Cuando le dijeron a la familia de Andrea que Kyungmin debía ser un poco más grande antes de someterse a la cirugía, parecía que todos los esfuerzos y sacrificios que habían hecho para llevarlo a Lima habían sido en vano.

Pero antes de que Andrea y su familia se fueran, los voluntarios médicos les demostraron que aún había esperanzas de algo más.

Aparte de tratar la enfermedad de Kyungmin, el equipo de voluntarios dijo que repararían el labio hendido de Andrea.

Antes de la brigada médica en Lima, Andrea pensaba que Operation Smile Perú solo operaba a bebés y niños pequeños con hendiduras faciales. Darse cuenta de que su labio hendido, algo con lo que había vivido durante 38 años, podía repararse en tan poco como 45 minutos era impactante y difícil de creer.

Pero al mirarse al espejo después de haber pasado por la evaluación médica y haber sido operada, Andrea vio la nueva y hermosa sonrisa que tendría por el resto de su vida.

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La coordinadora clínica Linda Highfield de Estados Unidos sostiene un espejo para que Andrea vea su nueva sonrisa tras su cirugía de reparación de labio hendido. Foto: Margherita Mirabella.

Mujeres en la Medicina: formando a la próxima generación

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro.

Foto del equipo en el segundo día de valoración de la misión médica “Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación” de Operation Smile en el Hospital Al Farabi de Uchda, Marruecos. Foto de Jasmin Shah.

Al igual que las mujeres que las guiaron e inspiraron, nuestras instructoras se convirtieron también en mentoras, transmitiendo su conocimiento, pasión y experiencia como voluntarias a sus estudiantes que liderarán a las generaciones futuras en los próximos años.

Las voluntarias que desempeñan un papel fundamental en la prestación de atención médica quirúrgica y multidisciplinaria de alta calidad a los pacientes que sufren de labio o paladar hendido fueron homenajeadas durante nuestra primera misión médica internacional compuesta en su totalidad por mujeres: Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación.

“En promedio, un equipo de misión médica de Operation Smile está compuesto en un 60 % por mujeres voluntarias”, dijo Kathy Magee, cofundadora y presidenta de Operation Smile. “Ya sabemos que nuestro trabajo simplemente no sería posible sin su talento, generosidad y compasión”.

Radouane, de dos años, muestra una gran sonrisa mientras espera con su madre para recibir su evaluación de salud integral durante el día de la valoración. Foto de Jasmin Shah.

En Uchda, Marruecos, el equipo dirigido por mujeres y conformado por más de 50 voluntarias médicas provenientes de 25 países unió fuerzas para ofrecer de manera eficiente y colaborativa evaluaciones de salud integrales para 286 pacientes.

De ese total, casi 130 niños como Radouane recibieron cirugías que les cambiaron la vida para así tener un futuro mejor.

Hace casi tres años, la madre de Radouane, Safia, dio a luz sola en casa. Pero incluso después de ver el labio hendido de él, el amor que ella le tiene nunca vaciló.

“No tuve miedo. Había visto niños así antes y sabía que ese era el destino de los dioses. Estoy agradecida por lo que los dioses me dieron”, dijo ella. “Él es mi hijo. Lo amo sea como sea”.

Aunque llegó a ser acosado por su labio hendido sin corregir, Radouane ahora tiene una nueva oportunidad de llevar una vida digna y saludable gracias a las abnegadas mujeres que, como voluntarias, ofrecieron su tiempo y habilidades para la misión.

Pero cambiar vidas a través de la cirugía no fue el único logro que consiguió el equipo médico femenino durante esta misión.

“Las técnicas biomédicas, enfermeras, cirujanas y dentistas se unen y, con sus diferentes habilidades, les enseñan a todos algo nuevo”, dijo la Dra. Carmen Kamas-Weiting de EE. UU., dentista voluntaria.

La Dra. Wafaa Mradmi (derecha), cirujana voluntaria de condiciones de hendidura facial, le da indicaciones a una colega cirujana durante el taller de capacitación en cirugía de labio y paladar hendido. Foto de Jasmin Shah.

El equipo participó en actividades de capacitación y tutoría, incluido un innovador taller de simulación de cirugía de condiciones de hendidura facial para residentes de cirugía plástica.

Los modulos de capacitación y educación de la misión les brindaron oportunidades de enriquecimiento a médicas que de otro modo no estarían en condiciones de acceder a estas.

Las cirujanas de condiciones de hendidura facial, la Dra. Wafaa Mradmi de Marruecos, su colega mentora la Dra. Irene Tangco de Filipinas y la Dra. Saloua Ettalbi de Marruecos, dirigieron las simulaciones quirúrgicas. Gracias a su experiencia, las estudiantes de medicina y las cirujanas plásticas certificadas aprendieron técnicas únicas para realizar cirugías en personas con condiciones de hendidura facial, lo que se traduce en mejores resultados quirúrgicos para los pacientes.

Estas simulaciones no solo mejoraron las habilidades de las profesionales médicas que participaron y empoderaron a las mismas, sino que también sirvieron como un paso más para que estas mujeres se conviertan un día en cirujanas voluntarias acreditadas de Operation Smile.

“Creo que, como una cirujana con conocimientos técnicos, somos muy afortunadas”, dijo Wafaa. “Tenemos esta oportunidad única de ayudar a las personas, de transmitir nuestras habilidades a las nuevas generaciones para que puedan brindar este cuidado y esta atención a esos niños. Tuve esta oportunidad con Irene hace muchos años y todavía estoy aprendiendo de ella”.

Desnutrida debido a su labio y paladar hendido, Janat, de un mes, llega al centro de atención de Operation Smile Marruecos en Uchda para que el equipo dental voluntario le coloque una placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

También se llevaron a cabo durante todo el año talleres de capacitación dental en el centro de atención de Operation Smile Marruecos en Uchda, lo cual permitió que las estudiantes de odontología que participaron ampliaran su conocimiento sobre las complejidades que implica brindar atención odontológica pre y posquirúrgica de alta calidad a los pacientes que viven con condiciones de hendidura facial.

Cuando Janat, de un mes, llegó con sus padres, Carmen alertó a sus compañeras dentistas voluntarias luego de darse cuenta de que Janat estaba gravemente desnutrida debido a su labio y paladar hendido.

La dentista voluntaria y líder de los talleres, la Dra. Teresita Pannaci de Venezuela, se puso en acción y llevó a Janat, junto con su familia, al centro para que le adaptaran una placa de alimentación.

Durante las dos visitas de Janat al centro, algunas de las estudiantes de odontología tuvieron la oportunidad de poner en práctica lo que habían aprendido en los talleres.

Fue allí donde Teresita mostró cómo se miden y moldean las placas de alimentación y por qué estas pueden salvar la vida de pacientes con paladar hendido grave como Janat.

“Para mí, trabajar en esto como instructora o maestra es extremadamente importante porque… necesitamos una generación que herede esto e inspire a otras generaciones”, dijo Teresita. “Es lo que estamos haciendo aquí. Cuando veo a esta nueva generación que estamos comenzando a formar, ellas trabajan, entienden cuál es su papel, están comprometidas con la vida de los pacientes”.

El suave molde del paladar hendido de Janat que finalmente se convirtió en su placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

Cuando llegó a la misión, Janat había perdido casi la mitad del peso que tenía al nacer. Su desnutrición se debió a los problemas que enfrentaba Fátima, su madre, cuando intentaba alimentarla.

El paladar hendido de Janat provocaba que ella se ahogara con la leche que le salía por la nariz. Sin saber con quién hablar ni qué hacer, Fátima se sintió impotente y temió por la vida de su hija al ver que la salud de Janat empezaba a deteriorarse.

“Tenía miedo de perderla”, dijo Fátima.

Gracias a las placas de alimentación que Janat y otro niño recibieron en el centro de parte de Teresita, Carmen y el equipo odontológico, comer, respirar y beber les resultó más fácil.

Fátima mencionó que Janat solo bebía un promedio de 3 onzas (89 ml) de leche al día. Después de probar su nueva placa de alimentación, Janat bebió 2.5 onzas (75 ml) en 10 minutos. Según Fátima, esa fue la primera vez que vio a su bebé beber sin ahogarse.

La Dra. Teresita Pannaci, dentista voluntaria, a la izquierda, observa cómo Fátima, la madre de Janat, alimenta a su hija por primera vez gracias a la incorporación de la placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

“Fue encantador ver a nuestras voluntarias venir de 25 países, de los cinco continentes”, dijo Fouzia Mahmoudi, la cofundadora de Operation Smile Marruecos. “Compartiendo su saber práctico con nuestras residentes y nuestras cirujanas, compartiéndolo con el mismo amor, con la misma dedicación, desde el fondo de su corazón. Somos como una universidad sin muros”.

Para las personas interesadas en unirse al campo de la medicina, con la esperanza de cambiar algún día las vidas de pacientes como Radouane y Janat, la enfermera Florence Mangula, voluntaria de la unidad de cuidados postanestésicos, tiene un mensaje:

“Yo les diría: asuman la responsabilidad, háganlo con todo su corazón, para que puedan ayudar a las personas menos afortunadas de la comunidad. Háganlo con la pasión de ver a alguien sonreír, la pasión de ver una familia unida, la pasión de quitar el estigma de la familia y hacer sonreír a un niño”.

Compasion y acción personificada. Estudiantes haciendo historia.

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Estudiante entregando comidas a profesionales médicos en Sentara Norfolk General en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Pete Hansen está en una posición única para entender mejor el impacto de la iniciativa Operation Smile’s Serving Smiles, y no solo porque ha estado ayudando a los estudiantes voluntarios a descargar almuerzos en cajas desde la parte trasera de su coche.

A medida que los programas estudiantiles se asocian en la Operation Smile, Pete entiende el poder de reunir a los jóvenes para apoyar una causa.

Es un accesorio en la escena musical aquí en Hampton Roads, Virginia, así que está bien conectado con los restauradores locales. Y, lo más importante, es el marido de una enfermera que ha estado trabajando largas horas mientras Hampton Roads –y el mundo– lidian con los efectos del COVID-19.

Así que, cuando su equipo de estudiantes lleva comidas preparadas a nivel local a hospitales de toda su comunidad, sabe que no solo están trayendo el almuerzo, sino que están reuniendo a la comunidad.

Los voluntarios estudiantiles de Operation Smile de Orlando trabajaron con un restaurante local llamado Old Cuban Café para entregar comidas en el hospital Orlando Health Dr. Phillips y en el parque Advent Health Winter. Los estudiantes ayudaron a empaquetar las comidas y adjuntar una tarjeta dibujada a mano personalizada con un mensaje dentro en cada almuerzo. Foto Operation Smile.

“Tener la oportunidad de asociar a los estudiantes de la localidad con restaurantes locales para enviar comida y amor a los trabajadores locales de atención médica que están cuidando a los pacientes locales simplemente no tiene precio”, dijo Pete, quien administra los programas estudiantiles de Operation Smile en Virginia. “Como cónyuge de una enfermera del hospital, sé exactamente lo estresante y desafiante que es esta vez para los trabajadores de la salud de primera línea. Creo que hablo en nombre de todos nuestros estudiantes voluntarios cuando digo lo afortunados que somos de tener esta oportunidad de enviar algo de amor a los héroes que están en primera línea en esta pandemia”.

A medida que el mundo se enfrenta al COVID-19, los voluntarios estudiantiles de Operation Smile en Estados Unidos y América Latina están trayendo el espíritu global de servicio de la organización a sus ciudades natales a través de su programa piloto Serving Smiles.

Es un enfoque de tres puntas para apoyar los pilares de sus comunidades durante este momento difícil: los jóvenes están reuniendo a sus vecinos para llevar negocios muy necesarios a los restaurantes familiares, para que sus comidas puedan alimentar a nuestros trabajadores de la salud, es un verdadero “ganar-ganar-ganar”.

En solo dos semanas, el esfuerzo Serving Smiles ha proporcionado casi 2000 comidas a seis hospitales en Virginia y dos en la ciudad de Nueva York, así como hospitales en Florida y California y una estación de bomberos en Paraguay. Los voluntarios han enviado paquetes con café, té y agua embotellada a tres hospitales del país de Panamá.

Y eso es solo el principio: Más envíos están programados para hospitales en Pensilvania, Texas y Utah en la próxima semana.

Voluntarios estudiantiles dejan docenas de comidas en el Centro Médico Bon Secours DePaul en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Así es como funciona: los programas estudiantiles Operation Smile están contactando a sus líderes estudiantiles y, juntos, se están conectando con hospitales y restaurantes donde trabajan mamá y papá dentro de su región. Mientras que Operation Smile trabaja con los restaurantes y cubre el costo de las comidas, los estudiantes están recaudando fondos para proporcionar aún más almuerzos en los próximos días y semanas.

Siempre que sea posible, los estudiantes de secundaria ayudan a hacer el reparto a la vez que mantienen la distancia social, usan mascarillas y toman todas las precauciones recomendadas por los funcionarios de salud.

“Este proyecto de servicio es solo otro ejemplo de lo poderosos que somos como comunidad, y de que tenemos fuerza a través de la unidad y la cooperación”, dijo Abby Hendrickson, una estudiante del instituto Princess Anne que ayudó a entregar Gourmet Gang al hospital Sentara Leigh en Norfolk, Virginia. “Los restaurantes locales y los líderes estudiantiles activos están trabajando juntos para proveer a nuestros héroes médicos durante esta crisis. Para mí, eso es inspirador y muestra cómo un pequeño acto puede llegar muy lejos para otra persona”.

“Fue un placer para nuestro personal trabajar con la Operation Smile y con sus estudiantes voluntarios para ayudar a traer sonrisas para aquellos que están cuidando de nuestra comunidad”, dijo Mia Guinan, propietaria del restaurante Gourmet Gang, con sede en Hampton Roads. “Les deseamos lo mejor y apreciamos la oportunidad de participar”.

Serving Smiles comenzó cuando Will Clifford, al volver a casa antes de lo esperado de su año sabático en Ecuador, decidió tomar medidas. Después de todo, hacer el bien está en su sangre: es nieto de los cofundadores de Operation Smile Dr. Bill y Kathy Magee.

Voluntarios estudiantiles dejan docenas de comidas en el Centro Médico Bon Secours DePaul en Norfolk, Virginia. Foto Operation Smile.

Paquetes de cuidado de café, té y agua embotellada han sido entregados por voluntarios a tres hospitales en Panamá. Foto Operation Smile.

Todos los días durante las últimas dos semanas, Will ha entregado 60 almuerzos al Hospital Sentara Princess Anne, ubicado a pocas cuadras de la sede global de Operation Smile en Virginia Beach. Eso es más de 800 comidas de restaurantes como el Bagel Baker, Hot Tuna y Northend Pizza entre otros.

“Aunque los tiempos son difíciles, es genial ver todo el amor y la generosidad que existe en mi comunidad”, dijo Madison Speiss, una estudiante de la escuela secundaria Oscar Smith que ayudó a entregar comidas al Hospital General de Norfolk. “Cada persona que encontré en mi entrega, desde que recogí las comidas hasta la entrega, estaba alegre y muy dispuesta a ayudar por una gran causa”.

Esta causa ha sido tan bien recibida que las celebridades de Operation Smile están compartiendo su apoyo entre sus seguidores.

“La iniciativa Serving Smiles realmente habla al corazón y al núcleo de Operation Smile”, dijo el actor estadounidense Bryan Cranston. “Darse la vuelta y apoyar a los demás en tiempos desesperados de necesidad es lo que mejor saben hacer. Estoy orgulloso de la organización y admiro esta nueva iniciativa en la que están apoyando a quienes están en primera línea de esta pandemia proporcionando miles de comidas gratuitas a los empleados de hospitales por todo el país”.

“Incluso en los peores momentos, Operation Smile encuentra maneras de volver y apoyar a las comunidades de todo el mundo y a nivel local”, dijo la actriz Kate Walsh. “Estoy orgullosa de la organización y de su recién lanzado programa Serving Smiles, que consiste en donar miles de comidas a hospitales. Este esfuerzo alimenta el alma y el espíritu de nuestros trabajadores de la salud que luchan en primera línea contra el COVID-19. Es un gesto amable que muestra gratitud y aprecio por aquellos que ponen su vida en juego para proteger la nuestra”.

Comidas para profesionales médicos en primera línea que son entregadas al Mount Sinai Health System, un hospital en la ciudad de Nueva York, por voluntarios estudiantiles. Foto Operation Smile.

Es Operation Smile quien ha movilizado a tantos jóvenes para apoyar a sus comunidades en un período tan corto de tiempo, pero eso solo habla de las tres décadas de la organización y nutrición de nuevos líderes voluntarios que forman através de Student programs.

“Quién habría sabido hace 38 años cuando involucramos a niños de secundaria con esto que estaríamos donde estamos hoy”, dijo Bill en un mensaje de video para reunir a los voluntarios estudiantiles para involucrarse con Serving Smiles. “No puedo decirles lo importantes que son ustedes. Ustedes son los que tienen las conexiones, ustedes son los que pueden hablar con sus padres, ustedes son los que pueden hablar con sus amigos, y los necesitamos ahora más que nunca”.

Desde la celebración de una Conferencia Internacional de Liderazgo Estudiantil anual hasta la capacitación de estudiantes de secundaria para servir como educadores de atención médica en misiones médicas, Operation Smile siempre ha invertido en jóvenes.

Al ofrecer esta plataforma Serving Smiles, Kathy sabe que no son solo los restaurantes o los trabajadores de la salud quienes se beneficiarán: los estudiantes también adquirirán habilidades valiosas.

“Nuestros estudiantes están activos con nosotros durante todo el año, y la pandemia COVID-19 les ha dado una oportunidad adicional para concentrarse”, dijo Kathy. “Esto fue iniciado por primera vez por estudiantes que querían ayudar al personal de salud de la zona y apoyar a los restaurantes locales. Como resultado, estamos construyendo relaciones con la comunidad y mostrando la fuerza de Operation Smile, y los estudiantes están adquiriendo habilidades de liderazgo que los impulsarán hacia el futuro”.

Profesionales médicos del hospital Sentara en Norfolk, Virginia, se reúnen para una foto de grupo sosteniendo sus comidas entregadas por estudiantes del programa Serving Smile. Foto Operation Smile.

Me llamo Pedro

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Mientras el sol tropical arrecia y el viento seco sopla, las bolsas de plástico y los matorrales ruedan por los amplios y áridos campos de polvo donde el desierto de La Guajira se funde con las afueras de Uribia, Colombia.

Al otro lado de una quebrada seca, un camino de arcilla abrasado por el sol se desvía hacia una serie de pequeños terrenos bordeados por vallas hechas de cactus amarrados con alambre. Los restos de bolsas de plástico enganchados a las espinas se agitan con las ráfagas. En los terrenos se erigen pequeñas chozas hechas con trozos delgados de madera, cartón, tela, metal o fibra de vidrio; cualquier cosa sirve para crear una barrera contra esta severa intemperie.

Estamos en el campo de refugiados ”Tres de abril”. Aquí es donde Marbelis, su familia y muchos otros cientos de venezolanos desplazados se refugiaron de la crisis política y económica en su país.

Hasta la fecha de publicación de este artículo, más de 4,5 millones de venezolanos se han reubicado y más de 1 millón lo hizo en el país vecino Colombia.

Justo al final de la calle del refugio de Marbelis, un grupo de niños pequeños se divierte en un área de juegos pintada de colores fuertes y llena el aire con sus risas, un marcado contraste con el austero panorama.

Pedro, el hijo de Marbelis, forma parte del grupo. Sin embargo, a diferencia de los amigos que ha hecho en el campo de refugiados, Pedro, de 7 años tiene un labio y paladar hendido que no ha sido corregido.

Pedro y sus amigos juegan en el campo de refugiados “Tres de abril” en Uribia, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

Aquí es donde Marbelis finalmente ha encontrado esperanzas para que Pedro y su familia tengan un futuro mejor.

“Cuando llegamos aquí, me sentí mejor”, relató Marbelis. “Para mí y para mis hijos fue una alegría venir aquí. Es fácil conseguir alimentos y allá no es así”.

Mientras hablaba sobre la vida que llevaba en su país natal, luchaba por contener las lágrimas.

A medida que se seguían deteriorando las condiciones en Venezuela, lo mismo ocurría con la capacidad de la familia para llegar a fin de mes. A menudo, Nelson, el esposo de Marbelis, trabajaba muchas horas en una granja y aun así no podía costear los alimentos de los cinco miembros de su familia al terminar el día. Los apagones rotativos se volvieron cada vez más frecuentes.

La madre también perdió la esperanza de que Pedro tuviera la posibilidad de someterse a una cirugía.

“Cuando estaba en Venezuela, me enteré de una misión quirúrgica (no vinculada con Operation Smile) y me inscribí, pero no pasó nada”, comentó. “A la casa llegaron algunos doctores para informarnos de que tendría la posibilidad de que lo operen. Me inscribí, pero tampoco pasó nada”.

“Me cansé de esperar”.

El pequeño Pedro de siete años y su madre, Marbelis. Foto: Rohanna Mertens.

En marzo de 2018, la familia decidió abandonar Venezuela rumbo a Colombia. Nelson, colombiano, sabía que su familia podía tener una vida mejor al otro lado de la frontera, incluyendo la oportunidad para que Pedro sea sometido a una cirugía de hendidura facial.

“Me puse triste, pero teníamos que hacerlo por la situación del país y también por el bien de mi hijo”, señaló Marbelis. “Vinimos en un camioneta que llaman Listineros. Salimos temprano y llegamos por la noche”.

Pasaron varios meses antes de que la familia de Pedro se instalara en el campamento “Tres de abril”. Sin embargo, solo unas cuantas semanas después de su llegada, la comunidad de asistencia médica local identificó a Pedro y la necesidad de que recibiera atención médica para su hendidura facial.

Marbelis se enteró de la existencia de Operación Sonrisa Colombia y de la posibilidad de que su hijo fuera sometido a una cirugía de hendidura facial gratuita gracias a la encargada que administrar el comedor del campamento.

Pedro dibuja en su hogar en el campo de refugiados “Tres de abril”. Foto: Rohanna Mertens.

“Me pidió sus documentos y se los entregué de inmediato”, dijo Marbelis. “Me alegré y me llené de entusiasmo. Ella me estuvo apoyando y, a medida que avanzaba, yo también lo hacía”.

Poco después de su llegada, Marbelis comenzó a hacer trabajos de limpieza para un hombre de Uribia. Al enterarse de que Pedro tenía condiciones de hendidura facial, se puso en contacto con Aristides Ortiz, un coordinador de salud pública del departamento de salud de Uribia.

Ortiz se contactó luego con Operación Sonrisa Colombia, quienes confirmaron que Pedro era el mismo niño que vivía en el campo “Tres de abril” que habían identificado a través del contacto de la administradora del comedor.

Si bien no alcanzaron la misión médica de Riohacha de 2018 por dos meses, fue programado para asistir a la siguiente misión en agosto de 2019.

Ortiz relató que muchos de los refugiados venezolanos que viven en varios campamentos que han aparecido en los alrededores de Uribia llegan con mala salud.

Señaló que los dos hospitales locales solo tienen capacidad para tratar a los refugiados en situaciones de emergencia por lo que condiciones como labio y/o paladar hendido se quedan sin recibir tratamiento.

Los organismos no gubernamentales trabajan con el sistema de salud local para ofrecer tratamientos básicos, pero la necesidad sigue siendo apremiante. Para aquellas personas que viven con condiciones de hendidura facial no tratada en comunidades marginales como la de Pedro, la misión anual de Riohacha constituye su única oportunidad para someterse a una cirugía gratuita.

Marbelis manifestó que aunque Pedro tuvo la suerte de evitar graves problemas de salud que pueden causar las condiciones de hendidura facial, sigue arrastrando la carga emocional de haber sido maltratado por sus antiguos compañeros de clase en Venezuela. También se frustra cuando la gente lo malinterpreta cuando habla.

Marbelis y Pedro esperan por la evaluación médica integral durante la misión de Operación Sonrisa Colombia de agosto 2019 en Riohacha, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

En compañía de Ortiz, Marbelis y Pedro llegaron a la misión de Riohacha con la esperanza de que los médicos voluntarios de Operación Sonrisa Colombia determinaran que estaba lo bastante sano para una cirugía segura.

Después de someterse a una evaluación médica integral, Pedro demostró ser un candidato ideal y fue agregado al cronograma del Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia y cirujano voluntario de labio y/o paladar hendido.

“He esperado que lo operen desde que nació, pero nunca se pudo”, dijo Marbelis. “Por fin ha llegado el momento de su operación y estoy muy feliz”.

La Dra. Carolina Zapata, anestesista, revisa a Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

Según Martha Tristancho, directora ejecutiva de Operación Sonrisa Colombia, la organización tiene como deber atender a familias como la de Pedro.

“Cada día encontramos más personas que nos necesitan y a través de nuestros voluntarios y la atención médica que ofrecemos, tenemos la oportunidad de dar sonrisas”, dijo Martha. “Eso me hace creer cada día más que debemos seguir teniendo un compromiso y que debemos aumentar nuestra capacidad para ofrecer atención médica a todos los que acuden a nosotros”.

El doctor Mauricio agregó: “Es realmente triste que debido a una situación que no pueden controlar, haya un retraso en su tratamiento. Realmente no es justo; los niños deberían ser operados en el momento adecuado para que puedan tener una infancia normal y no tener que esperar a que la situación del país mejore o que el sistema de salud cambie”.

Pedro y Marbelis en espera por la cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

El Dr. Hernando De Vivero Gómez, anestesista, y la coordinadora clínica Silvia Natch cuidan de Pedro en la sala de operaciones poco antes de la operación. Foto: Rohanna Mertens.

Llegado el momento de la cirugía, Pedro sonreía mientras sostenía la mano del Dr. Hernando de Vivero, anestesista, para dirigirse hacia la sala de operaciones.

Mauricio realizó la cirugía que Pedro merecía desde sus primeros meses de vida en alrededor de una hora.

El Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia“ y cirujano de labio y/o paladar hendido, al centro, opera mientras la Dra. Andrea Tavera, residente de cirugía, la Dra. Raquel Cohen, anestesista, y Geraldine Rodriguez, enfermera de sala de operaciones, asisten durante la cirugía de Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

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Poco después de que Pedro fuera llevado a la sala de recuperación, la emoción embargó a Marbelis cuando vio por primera vez la nueva sonrisa de su hijo.

“Vine casi corriendo y cuando lo vi comencé a llorar porque se ve tan lindo”.

Pero Marbelis sabe que esto es solo el inicio de la travesía de Pedro para recibir atención médica para tratar su hendidura facial.

Antes de ser dado de alta para regresar a casa, Pedro fue programado para ser sometido a una cirugía de paladar hendido en la misión de Riohacha del próximo año. Si bien el futuro sigue siendo precario para su familia, la determinación de Marbelis es absoluta.

“Ahora estamos listos para su cirugía de paladar”, dijo. “Seguiré luchando hasta que le hagan todas sus operaciones”.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Marbelis ve por primera vez la nueva sonrisa de Pedro después de haber sido sometido a una cirugía de labio hendido. Foto: Rohanna Mertens.

Perseverancia y resiliencia, palabras que describen a Lexxi.

El viaje de sanación de Lexxi junto a Operation Smile Colombia

Vea cómo llegamos hasta aquellos pacientes que, al igual que Lexxi, viven en zonas remotas

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro.

En el desierto de La Guajira, en Colombia, la sorprendente belleza natural solo se compara con las duras e implacables condiciones de vida

El viento seco y abrasivo remueve el polvo y la arena bajo un calor abrasador. Sin embargo, el habitual encontrarse con un cielo azul y radiante y cactus altos y verdes que sobresalen por sobre los matorrales.

El pueblo wayú ha habitado La Guajira por miles de años, pero para la familia de Elba y Lexxi se ha convertido en un lugar en el que les resulta difícil prosperar.

Lexxi nació con labio y paladar hendido. Es la séptima de ocho hermanos y es la única niña de la familia que padece condiciones de hendidura facial.

Lexxi con 8 años de edad. Foto de Rohanna Mertens.

Su familia vive en una zona pobre y remota, cerca de la frontera con Venezuela, que queda a cuatro horas en autobús del pueblo más cercano, Uribia (Colombia). La actividad criminal ha aumentado en esta zona desde que la situación económica y la decadencia de las instituciones civiles en Venezuela dieron paso a una grave crisis humanitaria.

Elba, la madre de Lexxi, nos contó que unos ladrones le robaron su motocicleta (el único medio de transporte de la familia) y un pequeño rebaño de cabras.

El marido de Elba la abandonó y la dejó sola con los niños luego del nacimiento de su octavo hijo.

A pesar de estas increíbles penurias, Elba sigue perseverando. Se gana la vida tejiendo mochilas de lana tradicionales de los wayú y vendiéndolas en el mercado de Uribia.

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Elba tejiendo una mochila de lana tradicional de los wayú mientras Lexxi la observa. Foto de Rohanna Mertens.

Sin embargo, este arte provee ingresos bajos, lo cual impide de Elba pueda costear una cirugía para su hija. Este factor, sumado al hecho de que el pueblo (que carece de agua corriente y electricidad) esté en una zona tan remota, crea una barrera prácticamente inaccesible para que Lexxi reciba atención quirúrgica.

Hace ocho años, cuando nació Lexxi, Elba se vio sorprendida y desolada por la condición de hendidura facial con las que nació su bebé.

“Me asusté cuando vi a mi hija así”, dijo Elba. “Me preguntaba qué iba a pasar con mi hija y si iba a ser así cuando fuera más grande”.

Cuando nació Lexxi, Elba, al igual que sus vecinos, se preguntaba por qué su hija había nacido con labio y paladar hendido. Se preguntaba si habría comido algo que no debía durante el embarazo. Otros especulaban con que un animal había asustado a Elba antes de que Lexxi naciera.

Debido a en su comunidad carecían de la información que no se puede determinar de forma específica qué provoca las condiciones de hendidura facial — pueden existir factores genéticos, ambientales o una combinación entre ambos — Elba, en última instancia, lo atribuyó a la voluntad divina.

Pero rápidamente cayeron sobre Elba una inmensa preocupación y duda: el labio y paladar hendido de Lexxi le impedían amamantarla. La única opción que le quedaba era darle leche de cabra con una cuchara y, afortunadamente, consiguió alimentar a su hija de ese modo.

A lo largo de su infancia, era habitual que Lexxi se enfermara y a veces su paladar hendido le provocaba dificultades para comer y respirar adecuadamente. Considerando que vivían a varias horas de los servicios sanitarios más básicos, Elba hizo lo mejor que pudo para cuidar a Lexxi y responder ante la aparición de enfermedades.

Al igual que su madre, Lexxi demuestra resiliencia. Le encanta ir a la escuela y es una excelente estudiante, a pesar de que algunos compañeros de clase la acosen y le pongan sobrenombres como “sin boca”. Ella se defiende de sus acosadores inmediatamente y sus maestros y amigos también la defienden.

Una de las actividades preferidas de Lexxi es dibujar los paisajes y animales de su pueblo en La Guajira (Colombia). Foto de Rohanna Mertens.

Recientemente, Lexxi sufrió una enfermedad respiratoria aguda y Elba supo que debía llevarla al hospital urgentemente para que la trataran. Fue durante ese viaje que Elba escuchó hablar de Operation Smile Colombia y su misión médica anual, que se llevaría a cabo en la ciudad vecina de Riohacha.

Esa fue la primera vez que Elba escuchó que se podían corregir las condiciones de hendidura facial de su hija mediante cirugía. Fue también la primera vez que sintió esperanza por el futuro de su hija.

Con la ayuda de un coordinador de salud pública local, Elba y Lexxi emprendieron un largo viaje hasta el pueblo de un amigo, justo en las afueras de Uribia. Allí nos reunimos con ellas por primera vez. Esa zona se conoce como Polvo y es muy similar a la comunidad en la que ellas viven.

Lexxi y Elba recorren la comunidad de su amigo, cerca de Uribia (Colombia). Foto de Rohanna Mertens.

Desde allí, el viaje hasta Riohacha es corto. Es allí donde los voluntarios médicos de Operation Smile llevarían a cabo cirugías gratuitas para corregir hendiduras y tratamientos interdisciplinarios (incluso terapia del lenguaje y atención psicosocial) la semana siguiente. La organización brinda esos servicios todos los años a los pacientes más difíciles de alcanzar de comunidades rurales y remotas a lo largo de todo el país.

Cuando Elba y Lexxi llegaron a la misión y se vieron rodeadas de decenas de familias, niños que padecían condiciones de hendidura facial y voluntarios compasivos, su actitud dejó de ser de abatimiento y timidez. Se las veía llenas de esperanza y energía.

Lexxi durante una consulta de terapia de lenguaje con Paola Andrea Eussen, voluntaria de Operation Smile, como parte de su examen médico integral. El mismo fue llevado a cabo en la misión sanitaria de Riohacha (Colombia) en agos

Luego de que se le realizara un examen médico integral, se determinó que Lexxi estaba lo suficientemente saludable como para que se le practicara una cirugía en su labio hendido.

“La idea es que Lexxi, quien tuvo problemas en el pasado por su condición de hendidura facial, ahora, con una nueva sonrisa y una nueva cara, sea aceptada por los otros niños”, dijo la Dra. Sonia Montenegro, anestesista voluntaria de Operation Smile. “La incluirán y podrá jugar con ellos y tener una infancia normal”.

Después de aproximadamente una hora de cirugía, la vida de Lexxi cambió para siempre.

“Me latía el corazón muy fuerte y me decía a mí misma que tenía que mantener la calma”, dijo Elba, visiblemente aliviada y encantada, luego de ver la nueva sonrisa de su hija por primera vez. “Ahora se ve muy hermosa. Me siento absolutamente feliz”.

“Agradezco de todo corazón a todos los que nos ayudaron. Me siento satisfecha y feliz. Es lo único que siento ahora mismo”.

Lexxi contempla su nueva sonrisa en el espejo. Foto de Rohanna Mertens.

Lexxi con 9 años de edad. Foto de Rohanna Mertens.

Elba nos dijo que ya nadie molestaba a Lexxi y que disfrutaba plenamente el tercer grado. Es una excelente estudiante y se destaca en matemáticas. Hacía poco había aprendido a hacer divisiones. Lo que más le gusta es estudiar, hacer la tarea y dibujar animales y paisajes. Elba también nos contó que la había escuchado hablando con sus hermanos sobre sus sueños para el futuro: les había contado que le encantaría ser secretaria, enfermera o doctora algún día.

En cuanto llegó a la misión, Lexxi era todo sonrisas mientras los voluntarios la saludaban. Rápidamente se hizo amiga de los otros niños en la zona de admisión mientras bailaba y jugaba con burbujas.

Dibujaba y coloreaba mientras aguardaba empezar a una sesión de terapia de lenguaje con la voluntaria Angie Agudelo, quien luego le dio a Elba las lecciones para que se las enseñara a Lexxi cuando regresaran a casa.

Lexxi durante una sesión de terapia de lenguaje llevada a cabo por Angie Agudelo, voluntaria de Operation Smile Colombia. Foto de Rohanna Mertens.

La cirugía de paladar de Lexxi fue un éxito. Tendrá la posibilidad de regresar a Riohacha cada tres meses para seguir adelante con su terapia de lenguaje y otros tratamientos, tales como recibir orientación psicosocial de los voluntarios de Operation Smile Colombia.

Si bien las cirugías y tratamientos para corregir hendiduras faciales no pueden resolver muchos de los problemas que enfrenta su familia en su rincón agreste del país, el viaje de sanación de Lexxi la llevará hacia un futuro más próspero.

Foto de Rohanna Mertens.

El programa de terapia del lenguage“HablemOS”

HablemOS esta ayudando a miles de personas en toda América Latina

El centro de atención de Operation Smile de Nicaragua, ubicado en Managua, fue el primer centro que volvió a abrir sus puertas durante la pandemia y empezó a brindar consultas combinando la atención en persona y virtual. Fotografía: Operation Smile Nicaragua.

Nuestro compromiso de mejorar la salud y la dignidad durante la pandemia del COVID-19 sigue vigente. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse seguros, bien alimentados y fortalecidos para que puedan atender mejor a sus pacientes, proporcionándoles implementos y equipos para salvar vidas, así como formación a distancia para reforzar su capacidad de reacción. Igualmente, proporcionamos asistencia nutricional, equipos de higiene y servicios de salud virtuales para ayudar a las personas y atender sus necesidades sanitarias para que mejoren. Si usted puede, cuando le sea posible, ayúdenos a mantener nuestro compromiso de dar atención médica a los niños y de crear esperanza en el mañana.

A pesar de los desafíos sin precedentes que la pandemia del COVID-19 representó para los programas y los servicios de atención médica, nos negamos a permanecer al margen frente a esta adversidad.

Los voluntarios y los miembros del personal que trabajan en los centros de atención médica que hay a lo largo de América Latina encontraron una oportunidad de reunirse para asegurar que mantengamos nuestro compromiso de proporcionar atención a los pacientes y a sus familias en medio de los confinamientos y restricciones que hay en cada país.

Para los pacientes que presentan condiciones de hendidura facial de nacimiento, la terapia del lenguaje, antes y después de la cirugía, es una parte esencial del tratamiento integral de la condición de hendidura facial

Gran parte de esta labor continua se realizó en persona junto a los pacientes en los centros, pero con los efectos de la pandemia que afectaron a los países de todo el mundo, brindar esta atención de repente se volvió en algo imposible

Lizet Campos, directora regional de Operation Smile. Fotografía: Jasmin Shah.

La directora regional de Operation Smile, Lizet Campos, trabajando de forma estrecha con los demás directores regionales, que son colegas suyos, creó el concepto del programa denominado “HablemOS”, un juego de palabras que con las letras “OS” del final en mayúsculas para simbolizar Operation Smile.

Las condiciones de hendidura facial pueden hacer que alimentarse resulte extremadamente difícil, por eso los especialistas del habla suelen llevar a cabo consultas inmediatamente después de que el niño nace, brindándole a las familias consejos sobre cómo alimentar apropiadamente a su niño.

Cientos de pacientes han accedido a consultas de terapia del habla en centros de atención médica en Managua, Nicaragua; Asunción, Paraguay; Bogotá, Colombia; y Caracas, Venezuela. Fotografía: Rohanna Mertens.

Los terapeutas del habla también les dan a los pacientes ejercicios para fortalecer el paladar antes de la cirugía que ayudan a mejorar los resultados del procedimiento quirúrgico. A medida que un niño crece y empieza a hablar, la atención continua que ellos brindan ayuda a que los pacientes sean capaces de hablar de forma mucho más clara.

En colaboración con nuestro equipo de supervisión médica, nuestro consejo del habla, junto a Mauricio Rojas, director del programa en México, y María Cristina Galindez, coordinadora del programa en Venezuela, Lizet y su equipo han implementado HablemOS a mediados de agosto del año pasado.

Con el apoyo de Operation Smile Suecia y gracias a la generosidad de la Lotería de código postal sueca, Lizet y su equipo tienen un programa completamente financiado que ellos esperan que muestre a los pacientes y sus familias que Operation Smile sigue comprometido con ellos a pesar de los desafíos mundiales actuales.

“Hasta ahora, el programa está probando ser un éxito rotundo”, afirmó Lizet. “Hasta la fecha, nuestros equipos en América Latina han realizado consultas del terapia de lenguaje a más de 3.200 pacientes. Del mismo modo, hay un servicio de atención en persona, ya que 629 de las consultas fueron realizadas en nuestros centros de atención médica en Managua, Nicaragua; Asunción, Paraguay; Bogotá, Colombia; y Caracas, Venezuela, a pesar de que este servicio sigue siendo realizado a una escala mucho más limitada que las sesiones de terapia virtuales”.

Los voluntarios y los miembros del personal se sienten motivados por la ampliación de la inversión de la organización en terapia del habla, que es crucial para ayudar a nuestros pacientes a tener una vida más digna y satisfactoria

Milagros Rojas, voluntaria durante mucho tiempo en Operation Smile, se unió al equipo de HablemOS, trayendo consigo años de experiencia como patóloga del habla. Fotografía: Margherita Mirabella.

El equipo de HablemOS tiene el honor de llevar la delantera en el desarrollo de un programa que tiene el potencial de ser replicado e implementado en todos los lugares en los que Operation Smile trabaja.

“Simplemente imagínese, en estas sesiones, a través de canciones y cuentos, podemos hacer que nuestros pequeños ejerciten sus habilidades para hablar y evitar que esto sea tedioso para ellos”, dijo Milagro Rojas, patóloga del habla voluntaria. “En lugar de ello, estas sesiones se convierten en sesiones de juego”.

Sabiendo que las familias de varios pacientes tenían acceso a teléfonos inteligentes o computadoras con conexión a internet, los terapeutas del habla se pusieron en contacto con las familias y reanudaron o iniciaron las consultas virtuales, en cuestión de semanas, para dar atención a cientos de pacientes mientras las puertas de los centros permanecieron cerradas al público.

Si las familias carecían de acceso a internet, las terapias eran brindadas también por vía telefónica.

Frente a la escasez de terapeutas del habla certificados en América Latina, como Milena Cleves, el programa HablemOS brinda oportunidades para incrementar el número de terapeutas calificados en la región. Fotografía: Marc Ascher.

“Existe una escasez de terapeutas del habla certificados por toda la región de América Latina y en otros países de ingresos bajos y medios”, afirmó Lizet. “Así que sabíamos que era crucial ofrecer entrenamiento y oportunidades de formación a los proveedores de terapia del habla para que más terapeutas – mejor calificados – puedan brindar atención a más pacientes”.

Trabajando junto a Hablarte E Integrate, organización mexicana de terapia del habla y del lenguaje sin fines de lucro, la parte del programa destinada a capacitación y educación ha inscrito a más de 61 terapeutas del habla de 13 países latinoamericanos.

“Aunque somos profesionales, siempre podemos acrecentar nuestros conocimientos”, afirmó Alina Navarro, terapeuta de lenguaje  voluntaria de Operation Smile Panamá. “Estoy contenta de adquirir una nueva perspectiva. En términos de orientación, ha sido muy útil conversar junto a otros profesionales acerca de los casos”.

El equipo del programa HablemOS se siente impulsado a brindar la tan necesaria atención en terapia del habla a los pacientes mientras el mundo sigue haciendo frente a los efectos del COVID-19.

“Deseo darle las gracias a aquellos que han hecho posible esta oportunidad”, dijo Milagros. “El Covid no fue una limitación porque todo es posible cuando las cosas se hacen con humanidad y amor infinito”.

Ayúdenos a seguir manteniendo nuestro compromiso en medio de la pandemia del COVID-19. El apoyo que nos brinde el día de hoy permitirá que podamos ayudar a los pacientes durante estos tiempos de incertidumbre y que les brindemos la atención y las cirugías que se merecen cuando la situación sea lo suficientemente segura para reanudar nuestras labores.

Mauricio Rojas, director y miembro del equipo de HablemOS, a la izquierda, comparte un momento especial con Jonathan durante una misión médica en México, en 2019. Fotografía: Rohanna Mertens.

Cirugía para el pueblo

Todo empezó unos cuantos años unos voluntarios y trabajadores de Operation Smile viajaron a el Triangulo de las minas  en busca de personas nacidas con condiciones de hendidura facial. Muchas personas que viven este lugar, viven en caseríos remotos, donde para poder llegar a una calle transitada, se debe caminar por horas o cabalgar a caballo, y una vez llegando ahí es necesario viajar en bus muchas horas más para poder accesar a un hospital.

Era difícil poder decirles a estas personas, solo vamos a atender a las pacientes que tienen condiciones de hendidura facial. Entonces Operation Smile decidió embarcase en esta nueva experiencia donde iban a proveer apoyo para dos hospitales más allá de los servicios quirúrgicos especializados para pacientes con condiciones de hendidura facial, y ofrecer cirugía segura y a tiempo para el pueblo.

Estos hospitales están aislados, y el único medio de transporte para las personas en esta región es una avioneta que hace un viaje por día. Este hospital solo cuenta con una sala quirúrgica y los recursos son limitados, incluyendo el agua potable, que a veces no hay.

El programa de Radio “Cirugía para el pueblo”  fue desarrollado para educar a las personas de la región acerca de las enfermedades y condiciones que pueden ser tratadas a través de la cirugía segura. Es importante la educación de la población como parte integral  del cuidado que Operation Smile esta ofreciendo en esta región.

Centro Centro Grace Mcgregor B, en Mangua.

Cuando el huracán Iota y Eta tocaron la tierra nicaragüense, Operación Sonrisa Nicaragua, tomó la iniciativa de convertir el Centro Grace Mcgregor B, en un centro de acopio. La decisión se dio a conocer a través de las plataformas virtuales de Operación Sonrisa Nicaragua.  Esto los convirtió a ellos en el primer centro de acopio donde los nicaragüenses rápidamente se solidarizaron con sus compatriotas más vulnerables y se volcaron a dar donaciones. Las donaciones fueron recibidas de individuos, organizaciones, instituciones, colegios y universidades.

Las personas de esta región fueron de las mas afectadas durante los huracanes Iota y Eta, incluyendo el 3% de nuestros pacientes quienes perdieron todo lo poco que tenían. Estas personas fueron llevadas a centros para damnificados creados por el sistema nacional de mitigación y prevención de desastres.

Operation Smile Nicargua, con el mismo sentimiento de ayudar a la comunidad, decidió repartir los insumos recolectados a través del mensaje de radio, y distribuirlos con los más necesitados.

Enok, y su camino hacia una vida de amor.

La realidad de Enok ahora solo vive en su recuerdo, sin embargo, está realidad estaba llena   de burlas, mofas, señalamiento de grupos de niños y las miradas de asco de la gente al ver su labio hendido.

Mientras que sus recuerdos nos traen a la mente las historias de miles de pacientes de  Operation Smile,  en su mayoría niños, Enok desafortunadamente ya había soportado toda una vida de sufrimiento cuando se operó a sus 25 años.

Enok, quien padecía de un labio hendido bilateral grave, finalmente se armó de valor para buscar ayuda durante una misión médica de  Operation Smile en Ruanda en el año 2013.

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Incluso entonces, Enok estaba reacio a operarse.

Fue en una visita a su pueblo cuando los voluntarios de  Operation Smile lo convencieron y le mostraron que esa era su oportunidad de tener un mejor futuro.

“Si no hubieran estado aquí para convencerme, hoy no sería capaz de entrar  a un bar y sentarme con otras personas y  tomar un trago”, dijo Enok. “Ahora puedo entrar a cualquier sitio y ahora la gente incluso se sienta a tomarse un trago conmigo”.

Desde que se operó, la vida de Enok cambió irreversiblemente.

Aunque a simple vista sus cicatrices quirúrgicas son casi invisibles, sus cicatrices emocionales siguen curándose mientras este hombre de voz suave recuerda las luchas a las que se enfrentaba antes en su día a día.

“Cuando salgo del trabajo camino hasta mi casa, y antes de la operación, tomaba todo tipo de desvíos y me colaba por los jardines y granjas de las personas para que nadie me viera”, explica Enok mientras camina entre exuberantes paisajes verdes de camino a casa desde la panadería en la que trabaja. “Cuando los niños me veían salían corriendo o me perseguían y me gritaban cosas horribles”.

Es difícil creer que los paseos de la vergüenza de Enok hayan ocurrido, porque hoy camina con confianza y se detiene a menudo para saludar a algún amigo o para hablar de las noticias recientes y  compartir chismes con algún vecino.

La gente lo llamaba por su apodo si lo veían caminando, y cuando gritaban “Bibi”, no era difícil detectar notas de afecto y orgullo en el tono de voz.

“Incluso los niños pequeños se asustaban cuando me veían”, dijo Enok. “Pero hoy en día, soy una persona normal en la comunidad. Me topo con gente y me hablan como si hubiera estado ahí todo el tiempo”.

Cuando Enok mencionó lo de “haber estado ahí todo el tiempo”, se refería a que, antes de la operación, era cruelmente excluido y le hacían sentir como si no existiera.

En su hogar, su madre estaba presente, siempre protectora de su séptimo hijo, y confirmaba esta miseria.

“Cuando iba a algún sitio con Enok, incluso los niños pequeños salían corriendo porque pensaban que los iba a morder”, cuenta la madre de Enok. “Yo no perdía la esperanza y  oraba  para que Dios lo ayudara. Cuando ocurrió, di gracias a Dios porque fue una respuesta a mis sueños. Todo salió perfecto y él es una persona nueva, como él dice”.

Desde su operación, Enok también ha disfrutado de una experiencia más satisfactoria trabajando en la panadería.

“He recuperado el respeto de mi comunidad, incluyendo el de mi jefe y mis compañeros, porque antes no me tomaban en cuenta y trabajaba aislado de los demás”, dijo Enok.

Hay un ambiente de confianza en torno al panadero, y junto a su madre, se ha convertido en un defensor del trabajo de  Operation Smile en Ruanda.

Incluso han llegado a localizar a una vecina y amiga, Verónica, que tiene el labio hendido, y la han animado a operarse.

“Por ahora está asustada, pero estamos tratando de convencerla”, dijo Enok. “Por las cosas buenas que me han pasado y me han convertido en una persona nueva, si conozco a alguien con el mismo problema, le aconsejaría que fuera al médico y averiguara si hay alguna posibilidad de operarse”.

Hoy en día, el hombre que antes se colaba por los jardines de la gente para evitar las miradas de sus vecinos camina con confianza y se siente ansioso por mostrarle a su comunidad el tipo de persona que siempre ha sido.

“Antes, todo el mundo me tenía miedo. No podía pararme a hablar con ninguna chica, pero ahora puedo encontrar a una chica al costado de la calle y pararme a hablar con ella por un rato”, explica Enok con una sonrisa en la cara.

Hoy, siete años después de su operación, Enok  tiene una nueva y hermosa vida. Se ha enamorado y ha formado su propia familia.

Hoy, Enok recorre un camino prometedor, un camino lleno de inclusión y amor.

De la oscuridad a la luz

Fotografía: Margherita Mirabella.

Annika llevaba casi dos semanas en una unidad de cuidados intensivos en La Paz, Bolivia, y Justina, su madre, ya no sabía qué hacer. 

Los últimos días habían sido un torbellino de emociones. Un difuso y oscuro recuerdo de voces de médicos que le decían que sería una niña con “necesidades especiales” o que era una niña “enferma”. 

Justina comenzó a pensar incluso que quizá era mejor que su hija murieraincluso ella misma se quería morir 

Atrás había quedado la grata sorpresa cuando fue a hacerse un chequeo por lo que pensaba eran los inicios de la menopausia a los 37 años y se enteró que nada de eso, que estaba embarazada 

Durante los nueve meses de espera no hubo señales de que Annika tuviera labio hendido.  

Pero de nada le servía a Justina recordar otros tiempos ante la dura realidad que debía enfrentar con su hija recién nacida.  

Fotografía: Margherita Mirabella.

Se refugió en la religión y gracias al apoyo de su esposo y sus dos hijas mayores tuvo las fuerzas para ocuparse un poco de sí misma y acudir a un psicólogo.  

El terapeuta puso las cosas en su lugar según afirma Justina. Primero le hizo ver que ella sufría una depresión postparto y, más importante, que Annika era una niña perfectamente normal más allá de su labio y paladar hendidos.  

También la ayudó a superar el miedo, calmarse y enfocarse en lo que debía hacer para asistir a su hija de forma más efectiva.  

Y fue ese terapeuta quien le habló por primera vez de Operación Sonrisa Bolivia y su programa en conjunto con el Banco de Crédito (BCP). 

Y desde ese momento todo empezó a verse diferente. Había una luz de esperanza.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Acudió al banco y cuando intentaba explicarle su situación a un guardia de seguridad fue escuchada por una empleada de la limpieza que le recomendó que hablara con Javier Valenzuela.  

Valenzuela resultó ser el gerente del programa Operación Sonrisa Bolivia y el BCP en su calidad de encargado de la Responsabilidad Social Empresarial.  

Gracias a él pudo coordinar una primera revisión médica de Annika que tendría lugar en La Paz y en Cochabamba (oeste). 

Tras esta le dieron luz verde para la operación que tendría lugar en Santa Cruz (este). 

Justina pensaba cómo hacer para llegar hasta allí cuando se enteró de que Operación Sonrisa Bolivia le daría los boletos para el viaje, suministros y alojamiento. Incluso organizaron una visita al zoológico de la ciudad. 

Annika superó la revisión médica integral y fue operada en un día que Justina recuerda como uno de muchos nervios, ansiedad y una enorme alegría tras la intervención. 

El viaje de regreso a La Paz en el autobús fue muy diferente al de la ida unos días antes. 

Fotografía: Margherita Mirabella.

La historia de Karla

Soy Karla Victoria Martinez Velazco

Karla, quien nació con una condición hendidura facial tuvo problemas para comer, beber y hablar.

El padre de Karla, Ángel, estaba decidido a encontrar una solución para su hija. Entonces él cambió la vida de Karla para siempre.

La emoción se convirtió en congoja

Ángel y su esposa, Julieta, estaban encantados de tener otro hijo, su quinto. Pero cuando ultrasonido mostró que su bebé nacería con una hendidura facial, su emoción se  convirtió rápidamente en congoja. “Dolor, enojo. Así me sentí “, dijo Ángel.

Pero el amor de Ángel por su hija superó por mucho su dolor. Incluso cuando sus  vecinos lo culparon por la condición de su hija Karla, él siguió amándola y luchando por ella.

“Mi hija Karla es un pilar en mi vida y la razón por la que valoro la vida”. Ángel

Años de sentirse impotente

El labio hendido y el paladar hendido de Karla le dificultaban comer y beber. Durante el  primer año de su vida, Karla tuvo que ser alimentada con una jeringa. Ángel buscó un  hospital u organización que brindara atención quirúrgica accesible para su hija, en vano.

Decidido, Ángel continuó su búsqueda hasta que encontró a Operation Smile México.

Después de años de sentirse impotente, la esperanza finalmente regresó a Ángel.

Camino hacia la curación

Al llegar a la misión médica, Ángel se sintió nervioso y abrumado.

Había tanta gente aquí buscando ayuda. La oportunidad de Karla de un futuro más brillante finalmente había llegado, pero a él le preocupaba que no fuera seleccionada para la cirugía.      Sus temores pronto fueron disipados cuando el nombre de Karla fue llamado.

Después de la cirugía de labio hendido de su hija, Ángel no pudo dejar de mirar la nueva  sonrisa de su hija. “Los sentimientos que tuve cuando la vi, con la cirugía realizada, lloré por dentro. Estaba tan feliz”, dijo Ángel.

“Haré la misión de mi vida encontrar y ayudar  a las familias con hendiduras”. Y ahora, él está haciendo precisamente eso. En nuestra misión más reciente en Oaxaca, Ángel se ofreció como defensor de pacientes, reconfortando a los padres nerviosos y les hizo saber qué esperar. Al igual que alguien lo había hecho por su familia dos años antes.