Mujeres en la Medicina: formando a la próxima generación

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a la gente a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza de cara al futuro.

Foto del equipo en el segundo día de valoración de la misión médica “Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación” de Operation Smile en el Hospital Al Farabi de Uchda, Marruecos. Foto de Jasmin Shah.

Al igual que las mujeres que las guiaron e inspiraron, nuestras instructoras se convirtieron también en mentoras, transmitiendo su conocimiento, pasión y experiencia como voluntarias a sus estudiantes que liderarán a las generaciones futuras en los próximos años.

Las voluntarias que desempeñan un papel fundamental en la prestación de atención médica quirúrgica y multidisciplinaria de alta calidad a los pacientes que sufren de labio o paladar hendido fueron homenajeadas durante nuestra primera misión médica internacional compuesta en su totalidad por mujeres: Mujeres en la Medicina: inspirando a una generación.

“En promedio, un equipo de misión médica de Operation Smile está compuesto en un 60 % por mujeres voluntarias”, dijo Kathy Magee, cofundadora y presidenta de Operation Smile. “Ya sabemos que nuestro trabajo simplemente no sería posible sin su talento, generosidad y compasión”.

Radouane, de dos años, muestra una gran sonrisa mientras espera con su madre para recibir su evaluación de salud integral durante el día de la valoración. Foto de Jasmin Shah.

En Uchda, Marruecos, el equipo dirigido por mujeres y conformado por más de 50 voluntarias médicas provenientes de 25 países unió fuerzas para ofrecer de manera eficiente y colaborativa evaluaciones de salud integrales para 286 pacientes.

De ese total, casi 130 niños como Radouane recibieron cirugías que les cambiaron la vida para así tener un futuro mejor.

Hace casi tres años, la madre de Radouane, Safia, dio a luz sola en casa. Pero incluso después de ver el labio hendido de él, el amor que ella le tiene nunca vaciló.

“No tuve miedo. Había visto niños así antes y sabía que ese era el destino de los dioses. Estoy agradecida por lo que los dioses me dieron”, dijo ella. “Él es mi hijo. Lo amo sea como sea”.

Aunque llegó a ser acosado por su labio hendido sin corregir, Radouane ahora tiene una nueva oportunidad de llevar una vida digna y saludable gracias a las abnegadas mujeres que, como voluntarias, ofrecieron su tiempo y habilidades para la misión.

Pero cambiar vidas a través de la cirugía no fue el único logro que consiguió el equipo médico femenino durante esta misión.

“Las técnicas biomédicas, enfermeras, cirujanas y dentistas se unen y, con sus diferentes habilidades, les enseñan a todos algo nuevo”, dijo la Dra. Carmen Kamas-Weiting de EE. UU., dentista voluntaria.

La Dra. Wafaa Mradmi (derecha), cirujana voluntaria de condiciones de hendidura facial, le da indicaciones a una colega cirujana durante el taller de capacitación en cirugía de labio y paladar hendido. Foto de Jasmin Shah.

El equipo participó en actividades de capacitación y tutoría, incluido un innovador taller de simulación de cirugía de condiciones de hendidura facial para residentes de cirugía plástica.

Los modulos de capacitación y educación de la misión les brindaron oportunidades de enriquecimiento a médicas que de otro modo no estarían en condiciones de acceder a estas.

Las cirujanas de condiciones de hendidura facial, la Dra. Wafaa Mradmi de Marruecos, su colega mentora la Dra. Irene Tangco de Filipinas y la Dra. Saloua Ettalbi de Marruecos, dirigieron las simulaciones quirúrgicas. Gracias a su experiencia, las estudiantes de medicina y las cirujanas plásticas certificadas aprendieron técnicas únicas para realizar cirugías en personas con condiciones de hendidura facial, lo que se traduce en mejores resultados quirúrgicos para los pacientes.

Estas simulaciones no solo mejoraron las habilidades de las profesionales médicas que participaron y empoderaron a las mismas, sino que también sirvieron como un paso más para que estas mujeres se conviertan un día en cirujanas voluntarias acreditadas de Operation Smile.

“Creo que, como una cirujana con conocimientos técnicos, somos muy afortunadas”, dijo Wafaa. “Tenemos esta oportunidad única de ayudar a las personas, de transmitir nuestras habilidades a las nuevas generaciones para que puedan brindar este cuidado y esta atención a esos niños. Tuve esta oportunidad con Irene hace muchos años y todavía estoy aprendiendo de ella”.

Desnutrida debido a su labio y paladar hendido, Janat, de un mes, llega al centro de atención de Operation Smile Marruecos en Uchda para que el equipo dental voluntario le coloque una placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

También se llevaron a cabo durante todo el año talleres de capacitación dental en el centro de atención de Operation Smile Marruecos en Uchda, lo cual permitió que las estudiantes de odontología que participaron ampliaran su conocimiento sobre las complejidades que implica brindar atención odontológica pre y posquirúrgica de alta calidad a los pacientes que viven con condiciones de hendidura facial.

Cuando Janat, de un mes, llegó con sus padres, Carmen alertó a sus compañeras dentistas voluntarias luego de darse cuenta de que Janat estaba gravemente desnutrida debido a su labio y paladar hendido.

La dentista voluntaria y líder de los talleres, la Dra. Teresita Pannaci de Venezuela, se puso en acción y llevó a Janat, junto con su familia, al centro para que le adaptaran una placa de alimentación.

Durante las dos visitas de Janat al centro, algunas de las estudiantes de odontología tuvieron la oportunidad de poner en práctica lo que habían aprendido en los talleres.

Fue allí donde Teresita mostró cómo se miden y moldean las placas de alimentación y por qué estas pueden salvar la vida de pacientes con paladar hendido grave como Janat.

“Para mí, trabajar en esto como instructora o maestra es extremadamente importante porque… necesitamos una generación que herede esto e inspire a otras generaciones”, dijo Teresita. “Es lo que estamos haciendo aquí. Cuando veo a esta nueva generación que estamos comenzando a formar, ellas trabajan, entienden cuál es su papel, están comprometidas con la vida de los pacientes”.

El suave molde del paladar hendido de Janat que finalmente se convirtió en su placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

Cuando llegó a la misión, Janat había perdido casi la mitad del peso que tenía al nacer. Su desnutrición se debió a los problemas que enfrentaba Fátima, su madre, cuando intentaba alimentarla.

El paladar hendido de Janat provocaba que ella se ahogara con la leche que le salía por la nariz. Sin saber con quién hablar ni qué hacer, Fátima se sintió impotente y temió por la vida de su hija al ver que la salud de Janat empezaba a deteriorarse.

“Tenía miedo de perderla”, dijo Fátima.

Gracias a las placas de alimentación que Janat y otro niño recibieron en el centro de parte de Teresita, Carmen y el equipo odontológico, comer, respirar y beber les resultó más fácil.

Fátima mencionó que Janat solo bebía un promedio de 3 onzas (89 ml) de leche al día. Después de probar su nueva placa de alimentación, Janat bebió 2.5 onzas (75 ml) en 10 minutos. Según Fátima, esa fue la primera vez que vio a su bebé beber sin ahogarse.

La Dra. Teresita Pannaci, dentista voluntaria, a la izquierda, observa cómo Fátima, la madre de Janat, alimenta a su hija por primera vez gracias a la incorporación de la placa de alimentación. Foto de Jasmin Shah.

“Fue encantador ver a nuestras voluntarias venir de 25 países, de los cinco continentes”, dijo Fouzia Mahmoudi, la cofundadora de Operation Smile Marruecos. “Compartiendo su saber práctico con nuestras residentes y nuestras cirujanas, compartiéndolo con el mismo amor, con la misma dedicación, desde el fondo de su corazón. Somos como una universidad sin muros”.

Para las personas interesadas en unirse al campo de la medicina, con la esperanza de cambiar algún día las vidas de pacientes como Radouane y Janat, la enfermera Florence Mangula, voluntaria de la unidad de cuidados postanestésicos, tiene un mensaje:

“Yo les diría: asuman la responsabilidad, háganlo con todo su corazón, para que puedan ayudar a las personas menos afortunadas de la comunidad. Háganlo con la pasión de ver a alguien sonreír, la pasión de ver una familia unida, la pasión de quitar el estigma de la familia y hacer sonreír a un niño”.