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El doctor Ghulam Qadir Fayyaz posa con Enok durante un programa quirúrgico en Ruanda en 2013. Fotografía: Margherita Mirabella.

Como uno de los más experimentados cirujanos de hendidura facial del mundo, el Dr. Ghulam Qadir Fayyaz es reconocido por su trabajo sin pausa en su Pakistán natal, donde ha ayudado a miles de pacientes. Pese a toda su experiencia, cuando Ghulam se ofreció de voluntario para un programa quirúrgico en Ruanda se cruzó con un paciente que marcó su carrera.

Enseguida de cerrar la sutura final de una larga operación para reparar el labio hendido del joven Enok, de 25 años, el doctor se vio superado por un torrente de emociones.

“No puedo olvidar ver al doctor Fayyaz llorando luego de la cirugía, que fue un poco más larga de lo normal porque era un caso complicado y porque quería que el resultado fue lo más perfecto posible”, relató Margherita Mirabella, fotógrafa de Operation Smile que además tuvo un importante papel en contacto inicial con Enok.

“El doctor Fayyaz fue a rezar después de la operación”, dijo Margherita. “Como estaba realmente afectado, lloraba y decía que era nuestra responsabilidad de que Enok haya vivido una vida de ocultamiento y dolor, que debimos haber realizado la cirugía antes y que tenemos que continuar nuestro esfuerzo para evitar ese dolor”.

Cuando Ghulam hablaba de “nuestra”, se refería a la sociedad en su conjunto, un desafío a la humanidad para que se ocupe de los suyos. Esta visión va en consonancia con la de Operation Smile: cada niño que vive con una hendidura facial no atendida merece un tratamiento quirúrgico excepcional.

Enok tenía 25 años y se escondía de sus vecinos cuando tenía que salir. Fotografía: Margherita Mirabella.

“Colectivamente somos responsables”, aseguró Ghulam. “Todavía recuerdo el momento en que completamos la operación. Dije: ‘debimos haber estado aquí para él muchos años antes'”.

“Habría podido asistir a la escuela y tener las oportunidades que merece. Habría podido caminar con dignidad y honor como miembro de la sociedad”.

El hecho de que Enok alcanzara los 25 años demuestra su resiliencia. Los bebés que nacen con hendidura facial tienen nueve veces más posibilidades de morir en el primer año de vida. Esta estadística tan dura refleja el enorme impacto que tuvo su historia en las personas que lo rescataron de una vida de soledad y aislamiento.

Morgan Bober, que por esa época era la coordinara de pacientes en Ruanda, estuvo en el quirófano durante la operación y fue testigo de la reacción de Ghulam.

“La imagen de cuando se quitó la mascarilla y dijo eso quedará grabada en mi mente para siempre”, afirmó. “Representa al doctor Fayyaz como persona, su pasión y el compromiso por los pacientes. La forma en que todo el equipo se unió en el trabajo es realmente la esencia de la visión de Operation Smile”.

En la actualidad disfruta de su familia. Fotografía: Jacob Watson.

El encuentro entre Ghulam y Enok casi no tiene lugar.

Ghulam pensaba originalmente en participar en un programa quirúrgico en India, pero no pudo obtener la visa para viajar. Cuando Morgan se enteró de que estaba disponible, no dudó en incluirlo en el equipo para Ruanda.

“Su experiencia es realmente lo que lo distingue; ha realizado más de 10.000 cirugías”, explicó. “Pero lo que realmente lo convierte en el voluntario ideal es su corazón amable y su generosidad”.

Su artículo, “Una misión humanitaria modelo para hendidura facial: 312 cirugías de hendidura facial en 7 días”, ganó una medalla de oro en el Abierto Mundial de Cirugía Plástica y Reconstructiva 2016 a la Mejor Colaboración Internacional. Ghulam también fue reconocido en “The Meeting 2016” de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos en Los Ángeles.

Además, Ghulam se ofreció como voluntario en los programas quirúrgicos de 2015 y 2016 en Puebla, México e Isabella, Filipinas. La gran mayoría de su trabajo se ha desarrollado en Pakistán y Afganistán a través de la Asociación de Labio y Paladar Hendido de Pakistán, una organización que fundó en 2003. Pakistán tiene la cuarta población más grande de personas que viven con hendidura facial después de China, India e Indonesia.

“Física, mental y espiritualmente, es nuestra responsabilidad dar a los niños con labio hendido y paladar hendido la oportunidad de una nueva vida”, dijo Ghulam. “Es tan poderoso porque en un solo procedimiento, una cirugía de hendidura facial puede hacer que un paciente cambie de inhabilitado a habilitado”.

Ghulam atiende a Silvia, una paciente de siete meses, durante un programa quirúrgico en Puebla, México. Fotografía: Marc Ascher.

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