De la oscuridad a la luz

October 30, 2020

Los ú

l

timos días habían sido un torbellino de emociones. Un difuso

y oscuro

recuerdo de voces de médicos que le decían

que sería una niña con “necesidades especiales” o que era una niña “enferma”.

Justina

comenzó

a

pensar

incluso

que

quizá

era

mejor

que

su

hija

muriera

,

incluso

ella

misma

se

quería

morir

.

Atrás

había

quedado

la grata

sorpresa

cuando

fue

a

hacerse

un

chequeo

por

lo que

pensaba

eran

los

inicios

de la

menopausia

a los 37

años

y se

enteró

que nada

de

eso

, que

estaba

embarazada

.

Durante los nueve meses de espera no hubo señales de que

Annika

tuviera labio hendido.

Pero de nada le servía a Justina recordar otros tiempos ante la dura realidad que debía enfrentar con su hija recién nacida.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Se refugió en la religión y gracias al apoyo de su

esposo

y sus dos hijas mayores

tuvo las fuerzas para ocuparse un poco de sí misma y acudir a un psicólogo.

El terapeuta puso las cosas en su lugar según afirma Justina. Primero le hizo ver que ella sufría una depresión

postparto

y, más importante, que

Annika

era una niña perfectamente normal

más allá de su labio y paladar hendidos.

También la ayudó a superar el miedo, calmarse y enfocarse en lo que debía

hacer

para asistir a su hija de forma más efectiva.

Y fue ese terapeuta quien le habló por primera vez de Operación Sonrisa Bolivia

y su programa en conjunto con el Banco de Crédito

(BCP).

Y desde ese momento todo empezó

a verse diferente. Había una luz de esperanza.

Fotografía: Margherita Mirabella.

Acudió al banco y cuando intentaba explicarle su situación a un guardia de seguridad fue escuchada

por una empleada de la limpieza que le recomendó que hablara con Javier Valenzuela.

Valenzuela resultó ser el gerente del programa

Operación Sonrisa Bolivia y el BCP en su calidad de encargado de la Respo

nsabilidad Social Empresarial.

Gracias a él pudo coordinar una

primera

revisión

médica

de

Annika que tendría lugar en La Paz y en Cochabamba

(oeste).

Tras esta l

e dieron luz verde para la operación que tendría lugar en Santa Cruz (este).

Justina pensaba cómo hacer para llegar hasta allí cuando se enteró de que

Operación Sonrisa Bolivia

le daría los boletos para el viaje, suministros y

alojamiento.

Incluso organizaron una visita al zoológico de la ciudad.

Annika

superó la revisión médica integral y fue operada en un día que Justina recuerda como uno de muchos nervios, ansiedad y una enorme aleg

ría tras la intervención.

El viaje de regreso

a La Paz

en el autobús fue muy diferente al de la ida unos días antes.

Fotografía: Margherita Mirabella.

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