En el buen camino

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Moses es alimentado por su madre durante un programa médico de Operation Smile Ghana. Foto: Zute Lightfoot.

La desnutrición es uno de los principales obstáculos a la hora de proporcionar el tratamiento para labio y/o paladar hendido. 

Moses llegó a un centro de atención de Ghana a los nueve meses y necesitado de una urgente intervención nutricional. Para su madre Aba, el apoyo de Operation Smile Ghana fue clave.

Sin una intervención médica a tiempo, los pacientes se enfrentan a desafíos con el amamantamiento, tienen dificultades para alimentarse y son más propensos a sufrir otras enfermedades o infecciones.

Operation Smile ha hecho suyo el problema de la desnutrición, no solamente porque enfrentarlo salva vidas, sino porque es importante para los pacientes puedan tener una cirugía segura.

La desnutrición es un problema global. Dede Kwadjo, nutricionista voluntaria en Ghana, conoce bien el problema. “Los desafíos que las personas enfrentan en Ghana (son) la dificultad de acceso a alimentos nutritivos o el elevado precio de éstos”.

En Ghana, por ejemplo, el 19% de los niños sufre retrasos en el crecimiento o sufren desnutrición moderada a severa.

Esto, combinado con la estigmatización que rodea a las personas con condiciones de hendidura facial, es muchas veces mortal.

Dede Kwadjo, nutricionista voluntaria, durante un programa médico de Operation Smile. Foto: Zute Lightfoot.

El programa de nutrición de Operation Smile Ghana se lleva a cabo en cinco regiones del país a lo largo de todo el año.

En 2020 y 2021, en medio de la pandemia de COVID-19, el acceso a una alimentación sostenible se transformó en un problema no solamente para muchos de los pacientes, sino también para sus familias, tanto en Ghana como alrededor del mundo.  

Además de Ghana, niños de entre 6 meses y 4 años de Bolivia, República Dominicana, Venezuela, Nicaragua, Honduras, Colombia, Malaui, Madagascar, Ruanda, Guatemala, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos se beneficiaron de los programas de nutrición de Operation Smile y vieron sus dietas mejoradas y pudieron recibir o van camino a recibir una cirugía segura.   

“Entrenamos a las madres para que utilicen lo que tengan a mano para elaborar alimentos nutritivos para sus hijos. Les preguntamos qué es lo que tienen a disposición: pescado, frijoles, etc. Y después trabajamos con ellas para crear soluciones prácticas, enseñándoles a ayudar a su bebé”, explicó Dede.

Dede Kwadjo habla con Aba durante un programa médico. Foto: Zute Lightfoot.

El asesoramiento personalizado a Aba, la madre de Moses, y el apoyo constante de parte de Operation Smile, la motivaron a no darse por vencida.

Pese a las recurrentes infecciones respiratorias de su hijo y su poco peso, Aba se comprometió con el programa nutricional y su esperanza aumentó a medida que veía los cambios positivos en la salud de Moses.

Fueron su perseverancia y el respaldo de Dede lo que resultaron en una cirugía luego de que el pequeño pasara la evaluación médica integral que se realiza a cada paciente antes de una operación.

“Si ayudas a alguien a tomar las decisiones correctas para prevenir que le falte algo tan básico como el alimento correcto en la proporción correcta y en el momento adecuado, será un gran avance para ayudarle a tener una mejor calidad de vida”, dijo Dede. “Y es algo que me apasiona”.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Moses y su madre Aba luego de su operación de labio hendido. Foto: Zute Lightfoot. 

“El trabajo en equipo es lo mejor”

La Dra. Amaya acaba de participar en un programa quirúrgico realizado únicamente por mujeres. Foto: Operación Sonrisa Honduras.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Gladys Amaya Sarmiento es cirujana plástica voluntaria y subdirectora médica de Operación Sonrisa Honduras. Asegura que el trabajo con la fundación le cambió la vida en todos los sentidos.   

Gladys conoció a Operación Sonrisa Honduras cuando hacía su residencia de medicina y no volvió a mirar atrás. Primero participó en un programa para residentes, enseguida optó por los cursos que se ofrecían y comenzó a colaborar en cirugías desde 2015.

El contacto con los programas quirúrgicos fueron una revelación. “No me imaginaba la magnitud del problema de salud que teníamos en Honduras”.

Hablamos con Gladys sobre su experiencia con Operación Sonrisa Honduras y el papel de las mujeres en los programas quirúrgicos.

Gladys Amaya. Foto: Captura de pantalla tomada de la entrevista virtual.

Pregunta: ¿Qué sentiste en tu primer programa quirúrgico con Operación Sonrisa Honduras? 

Respuesta: La primera vez era residente y me sentía como que era extranjera en mi país. Todos se conocían y sin embargo fui muy bien recibida. Lo bueno es que como residente trabajas con doctores que ya tenían 25 años reparando labios y paladares hendidos. Una cree que lo sabe todo, pero ante un maestro una se da cuenta de que falta mucho por aprender. Me tocó trabajar con buenas personas que me iban llevando de la mano, explicándome las cosas poco a poco. Todo de manera muy cariñosa. Sentí que era una familia, fue muy impactante. 

Tuve la oportunidad en ese primer programa de trabajar en el preoperatorio. Y llegaron como 300 pacientes. Al final de la jornada estaba tan cansada que no podía ni pensar. No me imaginaba la magnitud del problema de salud que teníamos en Honduras.

P: ¿Cómo era tu experiencia con niños antes del primer programa con Operación Sonrisa Honduras?

R: Soy cirujana general y tenía experiencia como asistente en cirugías de labio y/o paladar hendido. Pero no es lo mismo asistir a ir a un programa que solamente hace esto. Antes tal vez operábamos a cuatro o cinco pacientes y yo era la asistente. No eran 100 ó 90. Tampoco había cinco cirujanos operando al mismo tiempo.

P: ¿Crees que participar en los programas de Operación Sonrisa Honduras te hizo mejor cirujana?

R: Completamente. Si comparas mis primeros resultados con los actuales, los últimos son completamente mejores. Pero no se trata solamente de la habilidad quirúrgica. Todo el mundo se vuelve sensible.

Me encanta porque tengo contacto con cirujanos de diferentes ciudades y nos conocemos y compartimos. Cada programa es diferente. Aunque sea la cirujana principal, una pequeña sugerencia de algún colega puede hacer la diferencia.

Alguien puede pensar que es algo repetitivo operar un labio o un paladar hendido, pero no, se trata de los pacientes. Una va haciendo experiencia, adquiriendo conocimientos y volviéndose más sensible.

Cuando empecé en Operación Sonrisa ya tenía un hijo y ello me generó una empatía enorme para con los niños con labio y/o paladar hendido.

Una tiene un enamoramiento patológico de Operación Sonrisa. Se vuelve obsesivo. Pero alguien me dijo ‘la caridad empieza en casa’ y aprendí a tener un poco de equilibrio entre los programas y mi hogar.

Las voluntarias entablaron una conexión especial con los pacientes y sus madres. Fotografía: Operación Sonrisa Honduras.

P: ¿Cómo impacta la experiencia en los demás voluntarios? ¿Tus asistentes adquieren conocimientos que después vuelcan en sus comunidades?

R: En Operación Sonrisa operamos con una instrumentista y nada más. Entonces una como que aprende a trabajar con las dos manos. La instrumentista ya sabe todo lo que tiene que hacer y ya conoce mis ritmos durante una cirugía.

El trabajo en equipo es lo mejor que se puede encontrar. Lo bonito de Operación Sonrisa es que no hay competencia. Sencillamente lo hacemos de la mejor manera y al final todos logramos casi los mismos resultados. Generamos un estándar.

P: Hace poco realizaron un programa quirúrgico integrado únicamente por mujeres. ¿Cómo llegaron a esa idea?  

R: La mayor parte de los voluntarios y el personal en Operación Sonrisa Honduras somos mujeres. Operation Smile realizó un programa ‘Mujeres en Medicina’ en Marruecos y se nos ocurrió hacer algo similar para conmemorar el Día de la Mujer Hondureña (25 de enero, ndlr). 

Las mujeres sentimos empoderamiento, de que podemos hacerlo. Y fue posible porque la mayor parte del equipo somos mujeres.

Una de las voluntarias tiene que viajar entre tres y cuatro horas para llegar al programa. Ella tiene un hijo que nació con paladar hendido, que fue operado por Operación Sonrisa. Entonces se dijo ‘Operación Sonrisa operó a mi niño, entonces yo voy a ser voluntaria de Operación Sonrisa’. Y también ha acercado a más voluntarios.

P: ¿Qué es lo diferente que puede aportar un programa llevado a cabo solamente por mujeres?

R: El beneficio es porque nos conocemos, porque somos un equipo. El programa solamente con mujeres salió de maravillas, pero no se trata de excluir a los hombres. 

Para mi fue una casualidad que solamente fuéramos mujeres. El resultado no depende de que seamos mujeres. No importa el género, cada profesional aprende a hacerlo al cien por cien.

Amaya cree que su trabajo con Operation Smile la ha hecho mejor cirujana y una persona más sensible. Fotografía: Operación Sonrisa Honduras.

P: ¿Han tenido quejas o reparos de parte de los familiares de los pacientes?

R: Nunca en todos los programas que he estado alguien dijo ‘no quiero que esa mujer opere’. Sí ha ocurrido que al verme creen que soy la enfermera. Pero les explico y no es un problema.

Cuando uno está en una organización como Operación Sonrisa deja a un lado el género. Aquí somos cirujanos plásticos, anestesiólogos, enfermeras, la profesión que tiene cada uno. Si lo haces bien, bienvenido.

P: ¿Cómo es la experiencia de ser una mujer en la Medicina en un país como Honduras?

R: Mi Papá era un hombre que defendía a las mujeres. Le decían que no me enviara a la capital a estudiar. Pero él siempre apoyó la idea. 

Como mujer te hace comportarte un poco como hombre. Una se decide a lograrlo. Cuando empecé a estudiar Medicina la mitad éramos mujeres. Y éramos muy aguerridas, muy competitivas.

En mi generación nos graduamos ocho hombres y dos mujeres. Ahí fue complicado poder entrar a trabajar. Hubo que adaptarse. Volverse seria, decirme a mi misma ‘no me van a intimidar’.

Creo que soy la tercera mujer cirujana plástica en Honduras. Cuando empiezan a conocerte y a tu trabajo, ya ni te ven como mujer si no como una cirujana plástica. Actualmente soy la presidenta de la Asociación Hondureña de Cirujanos Plásticos.

Hoy Honduras tiene una gobernante, una presidenta en el Colegio Médico y casi todas las asociaciones médicas son presididas por mujeres.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Asistencia nutricional que salvó una vida

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Janat cuando tenía un mes. Foto: Jasmin Shah.

Les compartimos el testimonio de Karey Gardner, editora y escritora asociada de Operation Smile, sobre el impacto del programa de nutrición en una paciente de Marruecos. 

Mientras miraba a Janat acurrucada en los brazos de su madre, supe que se estaba muriendo.

Desde el día en que nació, el paladar hendido de Janat había hecho que la alimentación fuera imposible. A pesar de los mejores esfuerzos de sus padres, ella ya tenía un peso muy bajo para su edad cuando se enteraron de la existencia de Operation Smile Marruecos.

Luego de su evaluación integral de salud, los voluntarios determinaron que, sin una intervención inmediata, a Janat solamente le quedaban días de vida.

En menos de una hora, Operation Smile Marruecos organizó su traslado al centro de atención local. Recuerdo que en ese momento esperaba desesperadamente que no fuera demasiado tarde.

Motivados por un objetivo común de salvar una vida, fui testigo de cómo personas que hablaban varios idiomas y que pertenecían a diferentes culturas se convirtieron en una fuerza unificada.

La dentista voluntaria Teresita Pannaci de Venezuela, izq., observa al tiempo que Janat es alimentada por Fátima, su madre. Foto: Jasmin Shah.

Janat luchaba duro, pero la gravedad de su desnutrición era evidente.

Los movimientos más pequeños parecían drenarle la poca energía que le quedaba. Haciéndome a un lado para dejar trabajar al equipo odontológico, observé desde la puerta cómo ella intentaba comprender el enjambre de actividad que se desarrollaba a su alrededor. Pero incluso la simple acción de abrir los ojos la dejaba exhausta.

“¿Cómo es que esta bebé sigue viva?” me pregunté a mí misma.

Entonces mi atención se centró en la madre de Janat, Fátima. Supuse que era una mujer reservada y de voz suave que rara vez se encontraba expresando demasiadas emociones. En ese momento, recuerdo que me sentí un poco desconcertada por su calma y desapego.

Con la placa de alimentación de Janat en sus etapas finales de elaboración, aproveché la oportunidad para conocerla más.

El molde del paladar hendido de Janat sirve para elaborar una placa de alimentación. Foto: Jasmin Shah.

El enfoque de Fátima osciló entre mis preguntas y su hija a lo largo de la entrevista. Mientras relataba lo ocurrido en las últimas semanas, sus ojos se llenaron de lágrimas, dijo que habían sido las peores de su vida.

“Tenía miedo de perderla”.

“Le salía leche por la nariz”.

“No sabía a dónde ir”.

“Ella se estaba asfixiando”.

“Sentí que la estaba matando”.

Con cada palabra que escuchaba, me di cuenta de lo equivocada que había estado en mi suposición de la fuerza de Fátima y el amor que ella claramente tenía por su hija.

La vida de sus padres había estado llena de momentos aterradores al ver con impotencia cómo se desarrollaban las consecuencias de la hendidura facial de Janat. Todos los días, Fátima se levantaba sin saber si sería el último de su hija. Yo había confundido su miedo con indiferencia.

Y mientras esperaba junto a Fátima que el equipo de dentistas trajera la placa de alimentación, me percaté de algo más que no había reconocido: ella y su esposo todavía vivían esa pesadilla. Habían encontrado a Operation Smile, pero aún no sabían si era demasiado tarde.

Janat se recuperó, creció con normalidad y fue finalmente operada. Foto: cortesía de la familia de Janat.

Más de un año después, mis pies se aceleraron mientras caminaba hacia su habitación. No había visto a Janat desde que vi a Fátima radiante de felicidad mientras la alimentaba con la ayuda de la placa de alimentación.

Sentimientos de incredulidad y asombro me abrumaron cuando la vi. Pensé que había entrado en la habitación equivocada hasta que vi a Fátima sonriendo ampliamente mientras observaba a Janat introducirse otra galleta en la boca.

De pie en medio de la habitación, ya no era la bebé a la que una vez vi luchando por abrir los ojos. La niña que tenía delante era fuerte y no tuvo ningún problema en saltar a los brazos de su madre para tomar otro refrigerio. Los ojos de Fátima se encontraron con los míos y compartimos una sonrisa de complicidad antes de volver al pasillo.

Janat fue operada al día siguiente.

Recientemente me descubrí pensando en los niños que todavía sufren la amenaza de la desnutrición. ¿Cuántos padres tienen que luchar para mantenerlos con vida debido a su condición de paladar hendido? ¿Cuántos niños han perdido esa misma batalla?

Es solamente cuando recuerdo la historia de Janat que encuentro esperanza.

Una cirugía a tiempo

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Rania a los seis meses, antes de la cirugía. Foto: Margherita Mirabella.

Antes del nacimiento de Rania, nadie en su familia había visto a otra persona con hendidura facial.

Con el corazón roto, conmocionado y confundido, su familia no sabía qué había causado que ella naciera así. Pero a pesar de la incertidumbre de lo que les esperaba, sabían que tenían que mantenerse fuertes.

Creyendo que la condición de Rania era la voluntad de Dios, su abuela, Nour, estaba decidida a encontrar el mejor cuidado posible sin importar cuánto tiempo le llevara.

Gracias a la información compartida por los médicos del hospital donde nació, la familia de Rania no tuvo que buscar por mucho tiempo. Menos de una semana después ya estaba al cuidado de los voluntarios médicos de Operation Smile Marruecos.

Rania llegó a un centro de Operation Smile Marruecos junto a su abuela Nour. Foto: Margherita Mirabella.

Como una de las organizaciones sin fines de lucro más activas del país, Operation Smile Marruecos busca llegar a los pacientes y familias afectados por hendiduras faciales mediante la realización de cirugías seguras y la prestación de servicios multidisciplinarios durante todo el año, que incluyen terapia del lenguaje, apoyo psicosocial, atención dental y más en sus tres centros de atención, ubicados en Casablanca, El Jadida y Oujda.

Al llegar con su abuela al cercano centro de Casablanca, Rania, de una semana de edad, era demasiado pequeña para someterse a una cirugía de paladar hendido, pero los voluntarios locales le colocaron una placa de alimentación, un dispositivo que le permitió alimentarse más fácilmente.

El cuidado dental prequirúrgico, como las placas de alimentación, ayudan a evitar la desnutrición potencialmente mortal que experimentan algunos pacientes cuando su condición dificulta la lactancia.

Con su placa nueva y el apoyo continuo del equipo médico voluntario, Rania solo necesitaba crecer un poco y fortalecerse antes de estar lista para la cirugía.

Pasaron seis meses, y la familia finalmente recibió una llamada de Operation Smile Marruecos informándoles que se estaba llevando a cabo un programa quirúrgico. Abordaron un autobús proporcionado por Operation Smile e hicieron el viaje de 32 horas desde Casablanca a Dakhla. Después de su llegada, Nour supo que Rania no estaba sola.

El anestesista voluntario Marcello Teixeira de Brasil comparte una sonrisa con Rania. Foto: Margherita Mirabella.

La familia de Rania sintió paz al saber que estaban entre otras familias que buscaban ayuda para las condiciones de hendidura facial de sus hijos.

Después de que le realizaran una evaluación médica integral para asegurarse de que estaba lo suficientemente fuerte y saludable para someterse a la anestesia, los profesionales médicos voluntarios le dijeron que Nour que Rania sería operada.

Nour se llenó de felicidad cuando vio la nueva sonrisa de Rania. No podía creer el cambio que podía hacer una cirugía.

No fue hasta después de ver la transformación de su nieta que se dio cuenta de que la cirugía permitiría que otros la vieran como la hermosa persona que ella siempre supo que era.

Años después Rania es una niña feliz. Fotografía: Lorenzo Monacelli.

Al regresar a Casablanca, sus vidas cambiaron drásticamente.

Los meses previos a la cirugía fueron de aislamiento. Nour permanecía en el hogar junto a Rania para evitar las preguntas y las miradas críticas de algunos miembros de su comunidad.

Hoy, van juntas a todas partes. Cuando la gente mira a su nieta lo que ven es a una niña alegre a la que le encanta sonreírle a su abuela. Incluso algunos miembros de la familia que no conocieron a Rania hasta después de la cirugía se sorprenden al saber que nació con hendidura facial.

Con una intervención quirúrgica temprana, ella evitó los problemas de salud y el estigma doloroso que experimentan algunas personas cuando viven con una condición de hendidura facial no tratada.

Apasionada por el dibujo y el baile, Rania tiene la vida que todo niño merece. A los 5 años, cuando le preguntaron qué les diría a quienes la ayudaron cuando era una bebé, simplemente dijo: “Gracias por todo”.

Una búsqueda que no cesa

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Dos hermanas durante un programa médico en Cebu, Filipinas. Foto: Peter Stuckings.

Nos mantenemos firmes en nuestro compromiso a largo plazo para superar los obstáculos que impiden que los pacientes vivan una vida más feliz y saludable.

A pesar del impacto que la pandemia de COVID-19 ha tenido en nuestros programas, nos negamos a ser complacientes en nuestra búsqueda no solamente de las causas del labio hendido y el paladar hendido, sino también en explorar cómo la necesidad de una cirugía va más allá de la transformación física.

Los niños que nacen con hendiduras faciales son a menudo maltratados, abusados ​​y despreciados por los miembros de su comunidad, o incluso por su familia, y se sienten privados de cualquier oportunidad de vivir la vida que desean.

La vida antes de la cirugía puede sentirse solitaria, ya que muchos están aislados debido a la estigmatización que rodea una condición generada por factores completamente fuera de su control.

La falta de conocimiento sobre la causa de las condiciones de labio hendido lleva a algunos a creer que las personas están malditas y que la condición podría contagiarse a través del contacto o al compartir una bebida.

El voluntario de Operation Smile e integrante del equipo del IFS, JR Lado, habla con una madre durante un programa médico en Ciudad Lloilo, Filipinas. Foto: cortesía de Aeson Baldevia.

Es por eso que estamos orgullosos de decir que nos hemos asociado con la Universidad del Sur de California y el Hospital Infantil de Los Ángeles para iniciar el Estudio Familiar Internacional (IFS por sus siglas en inglés) en un esfuerzo por realizar más investigaciones sobre las causas del labio hendido y el paladar hendido.

Identificar las causas de las condiciones de hendidura facial, y algún día prevenirlas, hará que los pacientes y sus familias eviten el miedo, el dolor y el sufrimiento que se deriva de la falta de conocimiento.

Durante un programa médico de Operation Smile Filipinas, un país con una abrumadora presencia de condiciones de hendidura facial y donde hemos centrado una gran parte del trabajo del IFS, Shennene y su esposo, Joemar, llegaron con su hijo, George, que tenía labio hendido.

Al hablar con ellos, los voluntarios se enteraron de que ambos lados de la familia tenían un largo historial de condiciones de labio hendido.

Shennene también les dijo que estaba embarazada de cinco meses de su segundo hijo, que creía que nacería con labio hendido tras un ultrasonido durante un chequeo de rutina.

“La familia debe causar esto”, dijo, y Joemar asintió.

Muestras de saliva. Foto: Marc Ascher.

Hay tantas historias como la de George que se extienden por todo el mundo.

Trisha In, miembro del equipo de IFS asignado al programa médico en la ciudad de Iloilo, Filipinas, dijo: “Es realmente importante para nosotros averiguar qué podemos hacer para prevenir porque esa es una de las mejores maneras de reducir esa carga en estos países.”

El IFS ha recopilado investigaciones y analizado datos a través de muestras de saliva con el consentimiento de los pacientes, sus familias y grupos de control, así como cuestionarios sobre opciones ambientales y de estilo de vida.

El equipo de IFS ha recolectado más de 17.000 muestras individuales de saliva que representan a más de 7.200 familias, creando así el depósito genético más grande y diverso del mundo en lo que respecta a labio hendido.

Los factores de riesgo contribuyentes pueden incluir el estilo de vida, el medio ambiente y la genética. Con los datos disponibles, nuestros equipos han avanzado mucho para determinar la causa.

Andrea (izq. de rosado) y su hermana Jheleen (der. de azul) junto al resto de su familia. Ambas fueron operadas por Operation Smile Filipinas. Foto: Peter Stuckings.

“La sociedad necesita desestigmatizar el labio hendido y el paladar hendido porque mucha gente simplemente mira a un niño y automáticamente asume cosas cuando nuestro estudio ha demostrado que no hay una razón clara para que esto suceda”, dijo Trisha.

Si bien George recibió las cirugías que necesitaba de parte de Operation Smile, las medidas preventivas que el IFS puede hacer posibles tienen el potencial de lograr un futuro en el que nazcan menos niños con hendiduras faciales.

Con nuestros avances en investigación preventiva y años de brindar atención en todo el mundo, nos esforzamos no solamente por restaurar la salud y la dignidad de una persona, sino también por presentar oportunidades para que los pacientes se reintegren a su sociedad y reconozcan que siempre han sido dignos de felicidad.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Nunca es tarde

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Una cirugía cambió la vida de Xiang Cui a los 42 años. Foto: Zute Lightfoot.

Durante 42 años, Xiang Cui soportó el dolor de vivir con una hendidura facial no reparada.

Aunque creía que no existía solución para reparar su sonrisa, se negaba a que su labio hendido le impidiera buscar la felicidad.

Xiang Cui encontró el amor y crió cinco hermosos hijos con su esposo. Pero incluso con el apoyo y la aceptación de su familia, a menudo se sentía sola.

En todo el mundo, se estima que cada tres minutos nace un niño con hendidura facial. Y debido a las barreras que a menudo impiden el acceso a la atención oportuna, las personas como Xiang Cui pueden vivir toda su vida soportando un trato injusto y un aislamiento doloroso, sin enterarse nunca de que el tratamiento es posible.

Cuando Xiang Cui supo de Operation Smile China, solamente sabía que se trataba de una organización reconocida por ayudar a personas como ella y que se iba a llevar a cabo un programa quirúrgico no muy lejos de su hogar.

Con toda su fe en Operation Smile, viajó valientemente junto con su cuñada, insegura de lo que encontrarían una vez que llegaran al sitio de la misión.

Xiang Cui después de su cirugía. Foto: Zute Lightfoot.

Después de llegar, Xiang Cui quedó atónita.

Rodeada de personas que probablemente habían soportado el mismo dolor y habían realizado el mismo esfuerzo que ella, sintió finalmente que no estaba sola.

Durante su evaluación de salud integral, un equipo de profesionales médicos voluntarios la atendió con una amabilidad y compasión muy diferente a la forma en que la habían tratado los miembros de su comunidad.

Al enterarse de que estaba lo suficientemente saludable para una cirugía que le cambió la vida, Xiang Cui comenzó a imaginar un nuevo futuro para ella.

De regreso en casa, sus hijos quedaron asombrados al ver la transformación de su mamá. Por primera vez en mucho tiempo, Xiang Cui no ocultaba su sonrisa.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

La quinta fue la vencida

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Ethan a los 11 meses, antes de su cirugía en Ciudad de Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Cuando Dayrim y Ethan partieron de su hospital local en la ciudad de Guatemala, surgieron sentimientos de desesperanza.

Dayrim había viajado cuatro veces al hospital sintiéndose optimista de que su hijo de 11 meses, Ethan, sería operado por su labio hendido.

Cuatro veces se postergó la cirugía.

Dayrim reflexionaba a menudo sobre lo mucho que habían superado juntos. En ese momento de su corta vida, Ethan había pasado gran parte de su tiempo en hospitales rodeado de médicos y equipos médicos.

Desde el momento en que nació, Dayrim aprendió a temer por la salud de su hijo. Su fecha de parto aún no había llegado cuando fue trasladada de urgencia al hospital. Dio a luz dos meses antes de lo esperado.

La preocupación por su bebé prematuro se intensificó cuando vio su sonrisa por primera vez. Ethan nació con labio hendido y pasaría los siguientes dos meses en la unidad de cuidados intensivos pediátricos luchando por su vida.

Foto: Carlos Rueda.

En el transcurso de esos meses, Dayrim observó cómo Ethan comenzaba a fortalecerse y volverse más saludable cada día. El personal médico del hospital local le dijo que la cirugía para reparar el labio de su hijo sería posible cuando tuviera 3 meses de edad.

Al salir del hospital después de un cuarto intento fallido, Ethan estaba a punto de cumplir 1 año, y Dayrim no se sentía más cerca de conseguirle el cuidado que necesitaba.

Pero un día un vecino le contó que también tenía un hijo con una condición de hendidura facial, que se sometió a una cirugía que le cambió la vida a través de Operación Sonrisa Guatemala y sin costo para su familia.

Al ver al hijo de su vecino, la perspectiva de Dayrim sobre el futuro de su hijo se volvió más brillante y se dio cuenta de que no estaba sola.

El día de la evaluación médica integral en un programa quirúrgico en Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Su viaje hacia el cuidado y una vida mejor para Ethan finalmente tenía un final a la vista.

Dayrim se puso en contacto con Operación Sonrisa Guatemala y viajó a una clínica local donde voluntarios médicos le dijeron que el mes siguiente se llevaría a cabo un programa quirúrgico.

Esta vez nada se interpuso en su camino y el quinto intento resultó exitoso. Durante el programa, Ethan pasó por una evaluación médica integral y fue considerado lo suficientemente saludable para la cirugía. Con la nueva sonrisa de su hijo, Dayrim se sintió lista para comenzar a enfocarse en un futuro mejor.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Dayrim y su hijo Ethan siete meses después de su cirugía. Foto: Carlos Rueda.

Nuestro balance 2021

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Pedro fue operado en Colombia. Foto: Camilo Zapata.

Si bien 2021 demostró ser otro año desafiante para los pacientes, sus familias y nuestros equipos en todo el mundo, también confirmó el compromiso, la resistencia y la capacidad de adaptación de Operation Smile.

La pandemia de COVID-19 generó adversidad en innumerables formas, desde cuarentenas hasta inseguridad alimentaria y sistemas de salud que se extendían más allá de sus límites.

Una y otra vez, gracias a la inquebrantable compasión y generosidad de quienes nos apoyan y los voluntarios, nuestros equipos continuaron brindando a los pacientes una cirugía por hendidura facial que les cambió la vida y una atención integral en medio de circunstancias abrumadoras, cambiantes y complejas.

Sin ustedes no podríamos haber cumplido nuestra promesa de brindar una salud duradera a las personas afectadas por labio y/o paladar hendido que viven en sitios con necesidades en todo el mundo. Mientras miramos hacia nuestro 40 aniversario y la siguiente década, les agradecemos por estar a nuestro lado.

Aspectos destacados del programa 2021

97 programas médicos

En medio de los desafíos de la pandemia de COVID-19, llevamos a cabo 97 programas médicos en 41 sitios en 15 países. Cada programa fue dirigido por equipos médicos voluntarios locales que operaban bajo estrictos protocolos de seguridad.

Más de 12.900 pacientes tratados

Brindamos atención quirúrgica y dental a 12.971 pacientes en programas médicos, centros de atención y hospitales asociados en 23 países el año pasado. Nuestra capacidad para brindar atención a los pacientes este año es el resultado de décadas de colaboración con miles de profesionales médicos voluntarios que viven en los países a los que servimos, la mayoría de los cuales recibieron capacitación y educación de Operation Smile. Desde 1982, hemos ayudado a más de 326.000 personas a recibir atención quirúrgica y dental que les cambia la vida.

27 Centros asistenciales

Operation Smile brindó a los pacientes tratamientos integrales para la hendidura facial que incluyen terapia del lenguaje, odontología, ortodoncia, atención psicosocial y más durante todo el año en 27 centros de atención en 18 países.

Más de 217.800 interacciones con pacientes

Proporcionamos más de 217.800 interacciones con pacientes, incluidos exámenes de salud; operaciones y cuidados postoperatorios en programas médicos; exámenes y procedimientos dentales; y operaciones y consultas en los centros asistenciales.

Valeria junto a su hija Lilia. Foto: Henry Cuicas.

Mantuvimos nuestra promesa

El ultrasonido a los ocho meses de embarazo de Valeria reveló que su hija, Lilia, nacería con labio y paladar hendidos. Ya había perdido su trabajo como maestra de jardín de infantes debido a los cierres por la pandemia y, trágicamente, su esposo falleció justo antes de que naciera Lilia.

El dolor, el miedo, la soledad y la duda llenaron los pensamientos de Valeria. Aun así, perseveró. Y cuando se conectó con Operación Sonrisa México, la esperanza reemplazó su miedo, el apoyo reemplazó a la soledad y la atención reemplazó a la duda.

Lilia recibió un plato especial para la alimentación que le facilitó sus comidas. Participó en terapias virtuales del lenguaje que ayudaron a su desarrollo emocional.

Finalmente, en los programas quirúrgicos llevados a cabo por equipos de voluntarios de Operación Sonrisa México siguiendo estrictos protocolos contra el COVID-19, Lilia recibió una cirugía en su labio hendido en marzo de 2021 seguida de su cirugía por el paladar hendido en septiembre.

“Esto ha cambiado mi vida porque sé que siempre hay una esperanza”, dijo Valeria. “Sé que no estoy sola; sé que mi hija cuenta con personas, ángeles especiales que la apoyan, que la aman. Agradezco a Operation Smile por lo maravilloso que son”.

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Lilia después de su cirugía. Foto: Jasmin Shah.

Garantizar una salud duradera

A medida que la pandemia impactó a nuestros equipos en todo el mundo, Operation Smile mantuvo y mantiene su compromiso de brindar atención integral para la hendidura facial que ayude a nuestros pacientes a respirar, comer, hablar y vivir una vida de mayor calidad y confianza.

Además de la cirugía, estos tratamientos esenciales incluyen terapia del lenguaje, odontología, atención psicosocial, apoyo nutricional y más. En América Latina y el Caribe, los terapeutas del lenguaje y los proveedores de atención psicosocial crearon programas de terapia virtual y telefónica para llegar a los pacientes durante las cuarentenas o que viven en áreas remotas.

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Fotografía: Marc Ascher.

Apoyo en la nutrición

Agravada por la pandemia, la inseguridad alimentaria amenaza la vida de los pacientes en muchos de los países donde trabajamos. Los niños que viven con afecciones de hendiduras faciales no tratadas corren un mayor riesgo de sufrir desnutrición, lo que puede evitar que puedan someterse a una cirugía que les salve la vida.

En todo el mundo, nuestros equipos intensificaron sus esfuerzos para apoyar a los pacientes y sus familias. Esto incluyó la distribución de paquetes de suplementos nutricionales, alimentos y suministros de higiene, así como la realización de programas para educar a las familias sobre alimentos nutritivos y seguros que están disponibles, asequibles y accesibles a nivel local.

Lee sobre nuestro programa en Madagascar aquí.

El programa de nutrición en Madagascar. Foto: Henitsoa Rafalia.

Respuesta a los contagios en India

Al inicio de la pandemia, Operation Smile se movilizó para distribuir millones de equipos de protección personal a los ministerios de salud, voluntarios médicos y hospitales asociados de todo el mundo.

Cuando surgió la variante Delta del COVID-19 y se extendió rápidamente por toda la India, nuestro equipo en el país tomó medidas de inmediato comprando 100 concentradores de oxígeno y donándolos a los hospitales asociados en todo el país.

“Estos 100 concentradores de oxígeno se están utilizando en salas COVID-19 en siete hospitales diferentes … y han sido fundamentales para salvar vidas”, dijo Abhishek Sengupta, director ejecutivo de Operation Smile India.

Lee más aquí.

Algunos de los concentradores de oxígeno donados. Foto: Operation Smile.

Los estudiantes que envían esperanza

Cuando los Programas Estudiantiles de Operation Smile ven una necesidad, desafían a sus estudiantes voluntarios a abordarla. Y sus jóvenes líderes respondieron al llamado a través de la iniciativa “Sending Hope”.

Al tanto de que una nutrición adecuada y una buena salud son clave para garantizar que los pacientes estén lo suficientemente saludables como para recibir una cirugía, los estudiantes voluntarios de Operation Smile trabajaron para que los pacientes en Guatemala, Nicaragua, Panamá y Paraguay recibieran el apoyo que necesitaban en medio de la pandemia.

Estudiantes de nueve países se unieron para proporcionar kits de comida y artículos de cuidado esencial para ayudar a los pacientes a estar lo suficientemente saludables para la cirugía tan pronto como fuera seguro hacerlo. Hasta ahora, la iniciativa ha ayudado a más de 800 pacientes de Operation Smile, ha recaudado más de 80.000 dólares y ha proporcionado a las familias más de 9.000 artículos para el cuidado de la salud.

Una estudiante voluntaria en Nicaragua. Foto: Operation Smile.

Me llamo Pedro

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Mientras el sol tropical arrecia y el viento seco sopla, las bolsas de plástico y los matorrales ruedan por los amplios y áridos campos de polvo donde el desierto de La Guajira se funde con las afueras de Uribia, Colombia.

Al otro lado de una quebrada seca, un camino de arcilla abrasado por el sol se desvía hacia una serie de pequeños terrenos bordeados por vallas hechas de cactus amarrados con alambre. Los restos de bolsas de plástico enganchados a las espinas se agitan con las ráfagas. En los terrenos se erigen pequeñas chozas hechas con trozos delgados de madera, cartón, tela, metal o fibra de vidrio; cualquier cosa sirve para crear una barrera contra esta severa intemperie.

Estamos en el campo de refugiados ”Tres de abril”. Aquí es donde Marbelis, su familia y muchos otros cientos de venezolanos desplazados se refugiaron de la crisis política y económica en su país.

Hasta la fecha de publicación de este artículo, más de 4,5 millones de venezolanos se han reubicado y más de 1 millón lo hizo en el país vecino Colombia.

Justo al final de la calle del refugio de Marbelis, un grupo de niños pequeños se divierte en un área de juegos pintada de colores fuertes y llena el aire con sus risas, un marcado contraste con el austero panorama.

Pedro, el hijo de Marbelis, forma parte del grupo. Sin embargo, a diferencia de los amigos que ha hecho en el campo de refugiados, Pedro, de 7 años tiene un labio y paladar hendido que no ha sido corregido.

Pedro y sus amigos juegan en el campo de refugiados “Tres de abril” en Uribia, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

Aquí es donde Marbelis finalmente ha encontrado esperanzas para que Pedro y su familia tengan un futuro mejor.

“Cuando llegamos aquí, me sentí mejor”, relató Marbelis. “Para mí y para mis hijos fue una alegría venir aquí. Es fácil conseguir alimentos y allá no es así”.

Mientras hablaba sobre la vida que llevaba en su país natal, luchaba por contener las lágrimas.

A medida que se seguían deteriorando las condiciones en Venezuela, lo mismo ocurría con la capacidad de la familia para llegar a fin de mes. A menudo, Nelson, el esposo de Marbelis, trabajaba muchas horas en una granja y aun así no podía costear los alimentos de los cinco miembros de su familia al terminar el día. Los apagones rotativos se volvieron cada vez más frecuentes.

La madre también perdió la esperanza de que Pedro tuviera la posibilidad de someterse a una cirugía.

“Cuando estaba en Venezuela, me enteré de una misión quirúrgica (no vinculada con Operation Smile) y me inscribí, pero no pasó nada”, comentó. “A la casa llegaron algunos doctores para informarnos de que tendría la posibilidad de que lo operen. Me inscribí, pero tampoco pasó nada”.

“Me cansé de esperar”.

El pequeño Pedro de siete años y su madre, Marbelis. Foto: Rohanna Mertens.

En marzo de 2018, la familia decidió abandonar Venezuela rumbo a Colombia. Nelson, colombiano, sabía que su familia podía tener una vida mejor al otro lado de la frontera, incluyendo la oportunidad para que Pedro sea sometido a una cirugía de hendidura facial.

“Me puse triste, pero teníamos que hacerlo por la situación del país y también por el bien de mi hijo”, señaló Marbelis. “Vinimos en un camioneta que llaman Listineros. Salimos temprano y llegamos por la noche”.

Pasaron varios meses antes de que la familia de Pedro se instalara en el campamento “Tres de abril”. Sin embargo, solo unas cuantas semanas después de su llegada, la comunidad de asistencia médica local identificó a Pedro y la necesidad de que recibiera atención médica para su hendidura facial.

Marbelis se enteró de la existencia de Operación Sonrisa Colombia y de la posibilidad de que su hijo fuera sometido a una cirugía de hendidura facial gratuita gracias a la encargada que administrar el comedor del campamento.

Pedro dibuja en su hogar en el campo de refugiados “Tres de abril”. Foto: Rohanna Mertens.

“Me pidió sus documentos y se los entregué de inmediato”, dijo Marbelis. “Me alegré y me llené de entusiasmo. Ella me estuvo apoyando y, a medida que avanzaba, yo también lo hacía”.

Poco después de su llegada, Marbelis comenzó a hacer trabajos de limpieza para un hombre de Uribia. Al enterarse de que Pedro tenía condiciones de hendidura facial, se puso en contacto con Aristides Ortiz, un coordinador de salud pública del departamento de salud de Uribia.

Ortiz se contactó luego con Operación Sonrisa Colombia, quienes confirmaron que Pedro era el mismo niño que vivía en el campo “Tres de abril” que habían identificado a través del contacto de la administradora del comedor.

Si bien no alcanzaron la misión médica de Riohacha de 2018 por dos meses, fue programado para asistir a la siguiente misión en agosto de 2019.

Ortiz relató que muchos de los refugiados venezolanos que viven en varios campamentos que han aparecido en los alrededores de Uribia llegan con mala salud.

Señaló que los dos hospitales locales solo tienen capacidad para tratar a los refugiados en situaciones de emergencia por lo que condiciones como labio y/o paladar hendido se quedan sin recibir tratamiento.

Los organismos no gubernamentales trabajan con el sistema de salud local para ofrecer tratamientos básicos, pero la necesidad sigue siendo apremiante. Para aquellas personas que viven con condiciones de hendidura facial no tratada en comunidades marginales como la de Pedro, la misión anual de Riohacha constituye su única oportunidad para someterse a una cirugía gratuita.

Marbelis manifestó que aunque Pedro tuvo la suerte de evitar graves problemas de salud que pueden causar las condiciones de hendidura facial, sigue arrastrando la carga emocional de haber sido maltratado por sus antiguos compañeros de clase en Venezuela. También se frustra cuando la gente lo malinterpreta cuando habla.

Marbelis y Pedro esperan por la evaluación médica integral durante la misión de Operación Sonrisa Colombia de agosto 2019 en Riohacha, Colombia. Foto: Rohanna Mertens.

En compañía de Ortiz, Marbelis y Pedro llegaron a la misión de Riohacha con la esperanza de que los médicos voluntarios de Operación Sonrisa Colombia determinaran que estaba lo bastante sano para una cirugía segura.

Después de someterse a una evaluación médica integral, Pedro demostró ser un candidato ideal y fue agregado al cronograma del Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia y cirujano voluntario de labio y/o paladar hendido.

“He esperado que lo operen desde que nació, pero nunca se pudo”, dijo Marbelis. “Por fin ha llegado el momento de su operación y estoy muy feliz”.

La Dra. Carolina Zapata, anestesista, revisa a Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

Según Martha Tristancho, directora ejecutiva de Operación Sonrisa Colombia, la organización tiene como deber atender a familias como la de Pedro.

“Cada día encontramos más personas que nos necesitan y a través de nuestros voluntarios y la atención médica que ofrecemos, tenemos la oportunidad de dar sonrisas”, dijo Martha. “Eso me hace creer cada día más que debemos seguir teniendo un compromiso y que debemos aumentar nuestra capacidad para ofrecer atención médica a todos los que acuden a nosotros”.

El doctor Mauricio agregó: “Es realmente triste que debido a una situación que no pueden controlar, haya un retraso en su tratamiento. Realmente no es justo; los niños deberían ser operados en el momento adecuado para que puedan tener una infancia normal y no tener que esperar a que la situación del país mejore o que el sistema de salud cambie”.

Pedro y Marbelis en espera por la cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

El Dr. Hernando De Vivero Gómez, anestesista, y la coordinadora clínica Silvia Natch cuidan de Pedro en la sala de operaciones poco antes de la operación. Foto: Rohanna Mertens.

Llegado el momento de la cirugía, Pedro sonreía mientras sostenía la mano del Dr. Hernando de Vivero, anestesista, para dirigirse hacia la sala de operaciones.

Mauricio realizó la cirugía que Pedro merecía desde sus primeros meses de vida en alrededor de una hora.

El Dr. Mauricio Herrera, director médico de Operación Sonrisa Colombia“ y cirujano de labio y/o paladar hendido, al centro, opera mientras la Dra. Andrea Tavera, residente de cirugía, la Dra. Raquel Cohen, anestesista, y Geraldine Rodriguez, enfermera de sala de operaciones, asisten durante la cirugía de Pedro. Foto: Rohanna Mertens.

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Poco después de que Pedro fuera llevado a la sala de recuperación, la emoción embargó a Marbelis cuando vio por primera vez la nueva sonrisa de su hijo.

“Vine casi corriendo y cuando lo vi comencé a llorar porque se ve tan lindo”.

Pero Marbelis sabe que esto es solo el inicio de la travesía de Pedro para recibir atención médica para tratar su hendidura facial.

Antes de ser dado de alta para regresar a casa, Pedro fue programado para ser sometido a una cirugía de paladar hendido en la misión de Riohacha del próximo año. Si bien el futuro sigue siendo precario para su familia, la determinación de Marbelis es absoluta.

“Ahora estamos listos para su cirugía de paladar”, dijo. “Seguiré luchando hasta que le hagan todas sus operaciones”.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Marbelis ve por primera vez la nueva sonrisa de Pedro después de haber sido sometido a una cirugía de labio hendido. Foto: Rohanna Mertens.