“La Ruta de las Sonrisas”

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

En 2020 en plena pandemia de COVID-19, Operación Sonrisa Nicaragua soñó en grande y en 2021 se cumplió: una clínica móvil. 

La atención sanitaria presencial fue suspendida durante tres meses debido a las restricciones sanitarias.

Decenas de pacientes corrían riesgo de quedar desprotegidos, en particular los de las zonas más remotas del país.

En ese momento “innovamos con la clínica virtual, pero siempre estuvo esa sensación de que se podía hacer algo más”, explicó Tatiana Morales, directora ejecutiva de Operación Sonrisa Nicaragua.

El equipo de Operación Sonrisa Nicaragua junto a la clínica móvil. Foto: Operation Smile.

Le comentó la idea a Jaffa Coen, quien en ese momento era presidenta de la Junta Directiva, quien la apoyó completamente.

“La familia Coen contaba con este móvil en la fundación Familia y a inicios de este año dicha fundación cerró; Jaffa habló conmigo si deseaba aún tener una clínica móvil y nos hicieron la donación total”, relató Tatiana.

Con el sueño de una clínica móvil cumplido, Operación Sonrisa Nicaragua ideó la campaña “La Ruta de las Sonrisas”, que tiene como objetivo acercar el tratamiento integral a los pacientes que viven en las zonas más remotas del país.

En la clínica móvil se pueden desarrollar tratamientos de terapia de lenguaje, pediatría, nutrición, psicología y odontología.

Una vez establecida la logística, se planea la ruta a recorrer en cada salida, siempre con el fin de alcanzar a los pacientes que lo necesitan.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Solución para madre e hija

Sofía y su hija Johana. Foto: Jimmy Guadamuz.

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

En Rosita, noreste de Nicaragua, Sofía y su hija Johana estaban casi a 500 kilómetros (300 millas) de distancia del centro de Operación Sonrisa en Managua.

Pero para Sofía, la distancia era insignificante comparada con el amor que tenía por Johana y el compromiso que tenía por darle a su hija los cuidados que necesitaba para reparar su labio hendido.

El curso de la vida de Sofía cambió instantáneamente el día que nació Johana.

Pero incluso después de ver la hendidura facial de su hija, mantuvo la esperanza. A diferencia de muchos padres de niños con hendiduras faciales, sabía que existían posibles soluciones quirúrgicas.

Como Johana, Sofía nació con labio y paladar hendidos.

Diez años antes de llegar con Johana al centro médico de Operación Sonrisa Nicaragua, recibió una cirugía de profesionales médicos no afiliados a Operation Smile para reparar su labio.

Sin embargo, nunca tuvo opciones quirúrgicas seguras para su paladar y continuó viviendo cada día con una hendidura sin reparar.

A pesar de todo esto, sus pensamientos estaban enfocados en Johana y el futuro que deseaba para ella. Durante un año buscó la solución que necesitaba su hija.

Sofía siempre confió en el personal y voluntarios de Operación Sonrisa Nicaragua. Foto: Rohanna Mertens.

Sofía se enteró de la existencia de Operación Sonrisa Nicaragua. La organización no solo brinda atención quirúrgica de alta calidad a niños como Johana, sino que también brinda transporte gratuito para pacientes potenciales que viajan grandes distancias desde sus hogares.

Después de su viaje, Johana y Sofía recibieron sus revisiones médicas integrales. Este es un paso necesario para evaluar si un paciente está en condiciones de recibir una cirugía. 

En muchas ocasiones sus operaciones son postergadas porque presentan problemas de alimentación. Es por esto que Operation Smile tiene programas de nutrición, un aspecto clave para la buena salud, particularmente de los bebés con hendiduras faciales. 

Aunque Sofía estaba nerviosa en los momentos previos a sus cirugías, habló con seguridad sobre los voluntarios de Operación Sonrisa Nicaragua y dijo que siempre confió en las manos de quienes la iban a cuidar a ella y a su hija.

“Sabemos que las personas que están involucradas en el proceso son capaces”, dijo.

Johana recibió una nueva sonrisa y voluntarios médicos realizaron con éxito la cirugía de paladar hendido que Sofía que había esperado durante una década.

El esposo de Sofía, Olgemar, dijo que a pesar de las adversidades, especialmente económicas, sus metas se cumplieron.

Agradeció a Operación Sonrisa Nicaragua por cumplir el sueño de su familia. “Sin ese apoyo no hubieran tenido las operaciones porque no podemos pagarlas”, dijo. “Estoy muy feliz por eso”.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Nunca dejar de creer

Guibson antes de su operación. Foto: Carla Formanek.

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Guibson tiene una fuerza interior que lo empuja a perseguir sus sueños. Una fortaleza que le transmitió su madre, Iva.

Después de dar a luz a su hijo en un hospital de Pará, Brasil, la vida de Iva dio un vuelco. Cuando vio su labio hendido por primera vez, la envolvió una sensación de impotencia.

Ningún ultrasonido había revelado la condición de Guibson. Estaba devastada y no tenía idea de cómo ayudar a su bebé.

De todas formas convertirse en madre llenó a Iva de algo aún más poderoso: amor. Con una determinación inquebrantable por encontrar una solución para su hijo.

Poco después del nacimiento una enfermera le explicó que existía la posibilidad de una cirugía, y esa se convirtió en su meta.

Mucha gente le dijo que era una tontería permitir que los médicos operaran a su hijo de 6 meses. La confianza que tenía en el equipo médico (no afiliado a Operation Smile) le permitió ignorar esos comentarios críticos y luchar por la vida de su hijo.

Cuando terminó el procedimiento, Iva sintió una inmensa sensación de alivio. La operación pareció ser un éxito y creyó que Guibson se curaría sin complicaciones.

Pero a medida que crecía, la fuerza interior de Guibson se puso a prueba cuando los resultados de su operación se revirtieron lentamente. La necesidad de una cirugía correctiva se volvió crucial a medida que se intensificaban las dificultades.

En la escuela, muchos de sus compañeros se burlaban de él y lo excluían de las actividades. Iva recordó que su hijo volvía a casa llorando.

Iva abraza a su hijo luego de ver su nueva sonrisa. Foto: Carla Formanek.

“Me rompió el corazón ver a mi hijo sufrir”, recordó Iva. “Como madre, le di apoyo, traté de ayudarlo… pero por dentro, me dolía tanto a mí como a él”.

El acoso fue a veces de tal magnitud que Guibson pensó en dejar de estudiar y poner fin a su sueño de ir a la universidad y estudiar agronomía, zootecnia o medicina veterinaria.

Pero incluso desde una edad temprana, Guibson era duro, y el abuso al que se enfrentaba todos los días no fue suficiente para alejarlo de los objetivos que se había marcado. Esa ambición lo ayudó a perseverar y terminar la escuela secundaria.

Al estar rodeado de una familia amorosa, experimentó muchos momentos felices. Pero el dolor al que se enfrentó a lo largo de los años tuvo un impacto emocional.

“Ellos ven tu sonrisa, pero no se imaginan lo que está pasando dentro de ti”, dijo. “Nací así, lleno de alegría, pero no todo el tiempo la sonrisa refleja lo que sientes por dentro”.

Durante 22 años, hizo todo lo posible por ocultar el dolor que le causaba vivir con una fisura, hasta el día en que su vida cambió en un instante. Una tarde, mientras miraba la televisión, Guibson vio un comercial de un próximo programa quirúrgico de Operación Smile en Santarém.

No dudó en comprar un billete de autobús para el viaje de 12 horas. Él y su madre llegaron a las 3 de la mañana y eran la tercera familia en la fila. Una hora más tarde, la fila había dado la vuelta a la cuadra y más familias esperaban que su hijo recibiera una cirugía gratuita.

Más tarde ese día, los voluntarios médicos le realizaron la evaluación médica integral para evaluar su estado de salud. Guibson recibió la noticia que había estado esperando escuchar toda su vida. Lo habían seleccionado para cirugía.

Casi una hora después de abrazar y besar a su madre para la buena suerte, Guibson se despertó de la anestesia y vio su nueva sonrisa.

“Deseo que la gente pueda creer en sus sueños”, dijo Guibson, que nos envió esta foto.

Además de reparar su labio hendido, la cirugía había logrado algo mucho más importante: le dio a Guibson la oportunidad de sentirse completamente feliz por primera vez.

Operation Smile se reencontró con él seis meses más tarde cuando regresó a Santarém para su consulta postoperatoria.

Su resultado quirúrgico fue sobresaliente y los voluntarios médicos estaban encantados de saber que había estado saliendo con alguien durante dos meses.

Cuando se le preguntó cómo describiría su vida ahora, ofreció una palabra: gratitud. “Agradecimiento por todo lo que ha pasado en mi vida en los últimos meses. Agradecimiento a Dios por haber puesto a los ángeles de Operation Smile en mi vida ”, dijo.

Compartió su agradecimiento con el equipo médico de Operation Smile escribiendo un poema titulado “Sueños”. Espera que cuando alguien lo lea, se convenza de nunca dejar de luchar por lo que quiere en la vida.

“Deseo que la gente pueda creer en sus sueños y creer que algún día se harán realidad como lo hizo el mío”, dijo. “Y que nunca piensen en renunciar a sus sueños porque solo logramos nuestras metas soñando”.

El poema “Sueños” de Guibson traducido desde el portugués:

Luchar por tus sueños es ver la vida diferente,

Darte cuenta que todo está a tu alcance.

Algo fuerte que crece dentro de tí,

Algo que todos pueden alcanzar.

Hasta que alguien dice:

¡Detente! ¡Basta! ¡Se acabó!

Y te desanimas,

Finalizando lo que apenas empezó.

Estas cosas hacen que nos rindamos,

e incluso dejar de sonreír.

Dejando que el sueño sea solo una memoria

Y perdiendo toda esperanza.

Hasta que alguien dice:

¡Vamos! ¡Tú puedes hacerlo! ¡Puedes lograrlo!

Te levantas y lo buscas

Algo que es muy bueno de sentir

Y, cuando lo haces,

Te das cuenta,

que has vuelto a sonreír.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Renovarse en la ayuda a otros

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Dane Hoang (centro) con pacientes de Vietnam. Foto: Jasmin Shah.

La dentista pediátrica y voluntaria de larga data, Dane Hoang, brinda asistencia clave para mejorar las vidas de pacientes con condición de hendidura facial. 

Como voluntaria de Operation Smile ha participado en más de 10 programas quirúrgicos, y tiene un compromiso particular con las familias que viven en Hue, Vietnam, cerca de donde ella misma nació y vivió hasta que sus padres dejaron el país rumbo a Estados Unidos en 1979.

“He sido voluntaria de Operation Smile como dentista pediátrica en programas quirúrgicos y dentales desde 2008. Ha sido una experiencia que me cambió la vida, viajar alrededor del mundo y conocer a algunos de los seres humanos más increíbles que han dedicado su vida para ayudar a los niños como voluntario en Operation Smile”.

Ya sea como voluntarios en un programa Operation Smile o brindando servicios continuos en uno de nuestros muchos centros de atención, los dentistas como Dane se enfocan en brindar atención a pacientes que de otra manera nunca podrían tener. Para algunos, este cuidado les salva la vida.

Hablamos con Dane para aprender más sobre lo que la inspira a ser voluntaria y cómo trabajar en la primera línea de la pandemia la ha desafiado de formas que nunca pensó que fueran posibles.

Dane conforta a un paciente en un programa quirúrgico desarrollado en 2016 en Hue, Vietnam. Foto: Jasmin Shah.

Pregunta: ¿Qué te inspiró a convertirte en dentista?

Respuesta: Mi familia siempre estuvo orientada a los negocios. Recuerdo jugar y trabajar con las manos en la joyería de mis padres cuando era joven. La ética laboral y la independencia de mis padres me inspiraron a encontrar una ocupación que incorporase tanto la autonomía como la destreza manual. El campo de la odontología me proporcionó lo mejor de ambos mundos.

Mantener una boca sana puede prevenir enfermedades de las encías, caries y mal aliento. Más aún, una mala salud bucal, especialmente si tiene una enfermedad de las encías, puede elevar el riesgo de problemas de salud importantes, como un ataque cardíaco y un derrame cerebral.

Thi Minh juega antes de su cirugía, Dane la observa. Foto: Jasmin Shah.

P: ¿Qué obstáculos enfrentaste como dentista en ejercicio que trabajó en la pandemia de COVID-19?

R: He trabajado en la práctica privada durante más de 20 años y los últimos 18 meses han sido el momento más desafiante de mi carrera. Durante la cuarentena en casa por seis semanas, tuve reuniones semanales con mi personal para tranquilizarlos sobre el futuro de nuestras prácticas.

Hablamos de priorizar la salud de los pacientes y el personal, establecer los protocolos COVID-19 adecuados y mantener un entorno seguro .

P: ¿Puedes contarnos un poco más sobre tus experiencias como voluntaria con Operation Smile? ¿Tienes un recuerdo favorito que puedas compartir con nosotros?

R: He sido voluntaria de Operation Smile como dentista pediátrica en programas quirúrgicos y dentales desde 2008. Ha sido una experiencia que me cambió la vida, viajar alrededor del mundo y conocer a algunos de los seres humanos más increíbles que han dedicado su vida para ayudar a los niños como voluntarios en Operation Smile.

En mi último programa médico en Hue, Vietnam, tuve la oportunidad de ayudar en el quirófano a la Dra. Phuong Nguyen, una respetada cirujana plástica de la ciudad de Ho Chi Minh, mientras reparaba hábilmente el labio hendido de un paciente de 2 años.

Después de la cirugía, tuve el honor de entregar la niña a los padres que comenzaron a llorar al ver la transformación del rostro de su pequeña. ¡Fue simplemente mágico!

Los dentistas voluntarios se quedan junto a los pacientes antes, durante y después de la cirugía en algunas ocasiones. Foto: Jasmin Shah.

P: ¿Qué te motiva a seguir siendo voluntaria de Operation Smile incluso después de que termine la pandemia?

R: Los niños que nacen con condición de hendidura facial en Estados Unidos son operados de inmediato. Ir a otro país y ayudar a cambiar la vida de un niño con una cirugía relativamente corta, no solo estás cambiando la vida de ese niño sino también la vida de su familia.

Muchos de estos niños son rechazados por la sociedad debido al estigma.

En Vietnam existe la creencia de que toda su familia tiene mala suerte si nace un niño con una hendidura facial. Entonces, cuando un niño se somete a una cirugía, es como si estuviera completo nuevamente. Estás cambiando su vida, la vida de su familia, la comunidad y todo el país.

Con suerte, a medida que envejecen, pueden ayudar de alguna manera a la organización o ayudar a otras familias que se encuentran en una situación similar, o simplemente retribuir en general, porque alguien los ayudó, donando.

También me pregunto: ‘¿Cómo logramos mi familia y yo llegar a Estados Unidos como inmigrantes?’ Bueno, fue porque hubo personas compasivas que nos ayudaron a los refugiados a llegar aquí después de que aterrizamos en Indonesia y vivimos allí durante seis meses.

Entonces, así es como les pago a quienes nos ayudaron. Esta es mi pasión. También se ha convertido en la pasión de mi hermana Thanh, y ahora apoya Operation Smile a través de su empresa de joyería fina Le Dragon d’Or.

Para mí, a pesar de las largas horas de trabajo voluntario, apoyar a Operation Smile también se siente como unas vacaciones: alejarse para refrescarse y renovarse simplemente ayudando a los demás.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

En brazos de su madre

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Leudy llegó a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa República Dominicana. Foto: Marc Ascher.

Apenas nació, a Leudy se lo llevó el personal médico del hospital. Marisol, su madre, no pudo verlo ni sostenerlo.

Leudy nació con labio y paladar hendidos y el doctor prefirió explicarle todo a su madre antes de entregarle el bebé. Pero Marisol no entendía qué estaba ocurriendo y la envolvió el temor y la incertidumbre.

¿Qué es lo que está mal?”, se preguntaba.

Cuando por fin le trajeron a su hijo, su boca estaba cubierta. El doctor le explicó que había opciones de cirugía para reparar el labio y el paladar, pero que había que esperar a que el bebé creciera lo suficiente para poder afrontar la operación.

Marisol y su esposo Ramón se quedaron sin palabras. La hendidura facial de su hijo no fue detectada en los ultrasonidos.

En los primeros días Marisol no quería salir a la calle con su hijo, aunque cambió de idea con rapidez. “Es mi hijo y es hermoso”, se dijo. Ignoró las miradas de otras personas y los comentarios por lo bajo.

Leudy luego de su cirugía. Foto: Carlos Rueda.

Un día Ramón vio a otro niño con su labio reparado y le preguntó a la madre dónde había recibido ayuda. Ella le comentó sobre Operación Sonrisa República Dominicana y le pasó un número de teléfono.

Ramón envió un mensaje de inmediato y acordaron una cita para una revisión médica integral de Leudy en el próximo programa quirúrgico en Santo Domingo.

La revisión médica es el primer paso para determinar si un bebé está lo suficientemente saludable para afrontar una cirugía. En muchos casos los pacientes llegan con problemas de nutrición y Operation Smile retrasa sus operaciones al tiempo que los apoya con sus programas de alimentación.

Cuando llegó el día, Marisol y Leudy viajaron en autobús desde Higüey, distante a tres horas de la capital. Ramón no podía perderse la jornada de trabajo y quedó a la espera.

Los voluntarios de Operación Sonrisa República Dominicana evaluaron a Leudy para determinar su estado de salud.

Marisol y Leudy. Foto: Carlos Rueda.

Marisol respiró aliviada cuando le anunciaron que sería sometido a una cirugía. Claro que enseguida llegó la ansiedad ante el inminente procedimiento. En tanto, Ramón esperaba en Higüey y telefoneaba cada vez que podía para enterarse de las novedades.

Operation Smile apoya a los pacientes durante todo el proceso y una voluntaria psicosocial explicó a la madre cómo sería la cirugía y todos sus aspectos. En tanto, Leudy se distraía en el área de juegos.

Una vez que se despertó de la anestesia, Leudy fue llevado a los brazos de Marisol, que lo sostenía sin dejar de mirar su labio reparado.

Fue un momento de pura felicidad, muy diferente a cuando lo tuvo en brazos la primera vez. Ya no tendría que ocultar su labio hendido detrás de un chupete. Fue la primera vez que sintió que su hijo estaba destinado a un futuro mejor.

De regreso a casa, Ramón y los vecinos no podían creer el cambio. Organizaron una fiesta para celebrar la transformación en la vida del niño.

Leudy ha crecido y es ahora un niño saludable, feliz. Marisol expresó su agradecimiento a Operation Smile y los voluntarios que proveen mucho más que una cirugía segura, restauran la dignidad y la esperanza alrededor del mundo.

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Otra vida a los 20 años

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Virgilio al llegar al programa quirúrgico de Operación Sonrisa México en Puebla. Foto: Marc Ascher.

Virgilio no podía leer, escribir o hablar correctamente. A los 20 años nunca había ido a una escuela, pero soñaba con aprender.

Soñaba con tener amigos, conversar con ellos. Se imaginaba todo tipo de vidas, pero la que tenía junto a sus padres y otros hermanos era una de aislamiento, todo debido a su condición de hendidura labial.

Le impedía tener la confianza suficiente para dejar el hogar y buscar sus sueños.

Su familia, no muy informada sobre las hendiduras faciales, creía que todo era cuestión del destino y que no había nada que hacer.

Incluso cuando se enteraron de que una cirugía era posible dudaron en actuar por creer que no sería segura. Su padre le decía que le haría todavía más daño.

Pese a todas las advertencias, Virgilio se enteró de un programa quirúrgico de Operación Sonrisa México en Puebla y se decidió a ir.

Todo listo para su cirugía, siempre apoyado por personal y voluntarios de Operation Smile. Foto: Marc Ascher.

Trabajadores sociales de la zona informaron a Operación Sonrisa México sobre Virgilio y las dudas de su padre.

Aunque vivían a dos horas de viaje del sitio del programa quirúrgico, un grupo de voluntarios de Operation Smile se acercó hasta su hogar para explicar de qué se trataba a toda la familia.

Los voluntarios regresaron junto con Virgilio y recibió una cirugía que le cambió la vida en el hospital Betania.

“Uno se daba cuenta de que estaba agobiado. Nunca había dejado su hogar, nunca había visitado un hospital o recibido atención de parte de un doctor”, relató Reynaldo Ortiz, camarógrafo de Operación Sonrisa México. “Le repetí muchas veces que todo estaría bien”.

Reynaldo agregó que luego de la cirugía “cuando se miró en un espejo, no tenía palabras, fue mucho para él, no lo podía creer”.

Virgilio recibió todo el apoyo y el cariño de los voluntarios, y su alegría fue completa cuando su hermana llegó a visitarlo al día siguiente de la operación.

Le contó a su hermana sobre lo emocionado que estaba. “Ahora quiere aprender a leer, a escribir y conseguir un trabajo fuera de casa”, dijo a los voluntarios. “Gracias, muchas gracias. Ahora tiene una oportunidad de perseguir sus sueños. Es un nuevo comienzo”.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Virgilio y su madre Senaida en su hogar de Atzizihuacán. Foto: Jasmin Shah.

Un mundo mejor, paso a paso

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Indiana Siu. Foto: Marc Ascher. 

Hacer del mundo un lugar mejor, paso a paso, es lo que motiva a Indiana Siu, directora regional de Operation Smile para América Central y el Caribe.

Dialogó con Enterprise Radio sobre el trabajo de la organización en su región durante la pandemia de COVID-19 y cuál fue y es la mejor manera de apoyar a los pacientes y sus familias.

También profundizó sobre los desafíos que enfrenta Operation Smile luego de la pandemia y cómo se puede trabajar en respaldo de los sistemas de salud locales. 

Pregunta: ¿Cuáles fueron los principales desafíos de Operation Smile durante la pandemia de COVID-19?

Respuesta: El principal desafío fue que obviamente tuvimos que suspender los programas quirúrgicos al principio y nos vimos impedidos de atender a los pacientes.  

Debido a las cuarentenas en los países, Operation Smile decidió hacer una pausa y analizar qué podíamos hacer, cómo enfrentaríamos la pandemia y cómo la navegaríamos.  

No solamente para mantener la atención a los pacientes, si no para salvaguardar la salud de los voluntarios médicos. Y cómo podíamos apoyarlos.  

Ellos están para nosotros, así que pensamos formas de poder estar para ellos.  

P: ¿Cuáles son los actuales desafíos que impone el virus en la región y cómo ha variado la gestión de Operation Smile? 

R: Tuvimos que innovar en nuestras formas de brindar asistencia.  

Echamos una mirada a toda nuestra operativa, el espacio en los hospitales, la movilidad durante los programas quirúrgicos, cómo apoyar a los pacientes y sus familias en un momento en que muchos de ellos se quedaron sin un ingreso fijo.

Junto a otras organizaciones trabajamos en formas de acercarles alimentos.  

Angie luego de su cirugía en Estelí, Nicaragua. Foto Marc Ascher. 

P: ¿Qué lecciones sobre liderazgo has aprendido en estos últimos 18 meses? 

R: A veces creemos que tenemos resiliencia en nuestra vida cotidiana. Pero en este tiempo realmente aprendí lo que significa la resiliencia, el trabajo colaborativo y el alcance real de la asistencia y el servicio.  

Aprendí lo importante que es a través de todo ese trabajo el inspirar a otras personas para que se sumen y nos ayuden a mantener la asistencia.

También aprendí que siempre hay que ser innovador cuando se trata de asistir a los pacientes.

P: ¿Cómo se adaptó Operation Smile al trabajo virtual con los pacientes? 

R: El trabajo virtual ya es parte de nuestra vida cotidiana.  

Fue un poco complicado al principio porque muchas familias no tenían teléfonos celulares inteligentes, pero nos fuimos adaptando. 

Tuvimos que asegurarnos de que el paciente no se distrajera por lo que ocurría a su alrededor o por el propio teléfono.  

La consulta virtual nunca va a ser igual a una en persona, pero es muy útil para poder llevar a cabo un seguimiento de los pacientes, ver cómo transcurren sus vidas y demás. 

P: ¿Cuáles son las principales iniciativas de Operation Smile en América Central?

R: Tenemos muchas. Primeramente, planeamos descentralizar nuestros programas médicos. Los pacientes no solamente llegarán hasta nuestras clínicas, si no que procuramos comprender sus necesidades, dónde y cómo viven y buscamos formas de salir a su encuentro.  

También promovemos nuestros Estándares Globales de Asistencia, que aseguran que las cirugías y toda la atención que provee Operation Smile sea de calidad y de primer nivel mundial.

Lanzamos programas de entrenamiento y certificación para los voluntarios médicos y trabajadores de la salud. Esto no es solamente un apoyo a su trabajo, si no que ellos pueden regresar a sus países de origen y ayudar a formar a otros colegas.  

Hemos invertido en equipamiento y tenemos claro nuestro compromiso, que va más allá de la atención quirúrgica.  

Indiana en una conferencia en la sede de Operation Smile antes de la pandemia. Foto: Marc Ascher. 

P: Operation Smile también intenta ayudar en la construcción de sistemas de salud más robustos en la región, ¿Cómo enfrentan ese objetivo? 

R: Tenemos contacto cercano con los ministerios de Salud. Estos tienen la infraestructura y recursos, nosotros los apoyamos con donaciones de equipos para emergencias, por ejemplo. Durante la pandemia pudimos proveer concentradores de oxígeno.  

También hablamos con los funcionarios sobre la mejor forma de apoyar a los hospitales y a los pacientes. Cómo apoyarnos mutuamente.  

No se trata solamente de las cirugías de hendidura facial. Tenemos conocimientos y entrenamiento que podemos aportar a los hospitales.  

P: Finalmente, ¿Qué te motiva a hacer este trabajo? ¿Qué consejo le darías a alguien que desea trabajar en ONGs? 

R: No es fácil trabajar para una ONG. No es rentable (risas). Se trata del servicio, preocuparse por otros antes que por uno. El cofundador de Operation Smile, Dr. Bill Magee siempre dice que se trata “de hacer que el problema de otro sea el de uno”.  

Cuando se aprecia el impacto de eso, aunque el mundo nunca se entere de tu nombre y lo que has logrado, aunque lo hiciste un sitio mejor, paso a paso. Eso me motiva. El legado de un mundo mejor y con menos sufrimiento. 

El tener un impacto positivo en las personas.   

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Todo por Pablo

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Iris acercó a Pablo a Operación Sonrisa Guatemala por primera vez a los 15 días de nacido. Foto: Carlos Rueda.

Cinco horas de ida y otras cinco horas de regreso, cada 15-30 días. 

Ese fue el compromiso de Iris, decidida a que su hijo Pablo fuera asistido por su condición de hendidura facial.

Pablo, el segundo hijo de Iris, nació con labio y paladar hendidos que no fueron detectados en los estudios prenatales.

La tristeza envolvió a sus padres. Que una hendidura facial no sea detectada es algo que a veces ocurre y que tiene un gran impacto en las familias e incluso en las comunidades. En muchas oportunidades los niños son apartados de la vida social.

Iris y su esposo Roberto nunca habían visto a alguien con condición de hendidura facial. Pudieron apoyarse en sus familiares, que siempre los respaldaron.

Un momento importante luego del nacimiento fue cuando los doctores del hospital les informaron que su niño podría recibir cirugía gratuita gracias al trabajo de Operación Sonrisa Guatemala.

Pablo fue operado en el hospital Juan Pablo II de Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Iris contactó a la organización y cuando su hijo tenía 15 días de nacido se acercó hasta la clínica por primera vez.

Todavía muy pequeño para afrontar una cirugía, Pablo recibió un obturador para que pudiera alimentarse correctamente.

El obturador se coloca sobre el paladar y evita que los alimentos pasen a las fosas nasales e impidan que un bebé respire cuando toma leche materna o luego coma algo.

Es un elemento importante para asegurar una buena nutrición, algo indispensable para que el paciente llegue en buenas condiciones de salud al momento de recibir una cirugía.

Pablo fue operado por primera vez a los siete meses. “Muchas gracias por todo”, repetía Iris a los voluntarios de Operación Sonrisa Guatemala, que pudieron hacer su trabajo gracias al apoyo de generosos donantes como tú.

Pablo se recuperó y volvió a su pueblo junto a su madre, donde todos los vecinos quedaron maravillados por el cambio en su rostro y en su vida.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Oscar ya no es un extraño

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Oscar llegó a un programa médico de Operación Sonrisa Honduras con siete años. Foto: Jasmin Shah.

A los 7 años, Oscar no hablaba, solo se comunicaba a través de movimientos de cabeza y sonrisas tímidas.

Su paladar hendido le impedía articular correctamente las palabras, y debido a la frustración de no ser entendido, Oscar dejó de intentar hablar.

Con el tiempo, el labio hendido de Oscar le impidió ir a la escuela, hacer amigos y sentirse aceptado en su propia comunidad.

“Lo llamaban ‘el bicho'”, dijo su madre, Gloria.

Varias semanas antes de un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Honduras en Tegucigalpa, un periódico local, La Tribuna, publicó un artículo destacando los problemas que enfrentan miles de hondureños por la falta de atención médica.

La nota buscaba reunir apoyo y recursos para Gloria, quien había perdido a dos hijos debido a la desnutrición. Ocho miembros de la familia, seis hijos y sus progenitores, compartían una choza hecha de barro y madera.

Gloria y su hijo Oscar nunca habían visto a otro niño con hendidura facial. Foto: Jasmin Shah.

El artículo del periódico incluía fotos de la familia y su casa; en el medio se veía un Oscar sonriente.

“Estaba leyendo el periódico una mañana y vi a este niño con una hendidura facial”, dijo Juan Zablah, voluntario de Operación Sonrisa en Honduras.

“Lo vi y realmente me impactó. Inmediatamente llamé a la oficina de Operation Smile aquí y pregunté qué podíamos hacer para ayudarlo “.

Juan se puso en contacto con el reportero del periódico, que a su vez lo puso en contacto con los trabajadores de la salud en el pueblo donde viven Oscar y su familia.

Madre e hijo en Tegucigalpa. Foto: Jasmin Shah.

Ellos fueron lo que le dijeron a la familia que había una organización, Operation Smile, que podía ayudar a su hijo.

En unas pocas semanas, los miembros de la iglesia y la comunidad reunieron suficiente dinero para que Oscar y Gloria pudieran viajar a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Honduras en Tegucigalpa, para tener la oportunidad de una cirugía que podría cambiar el futuro de Oscar.

Gloria y Oscar viajaron a pie durante dos horas para llegar a un autobús, en el cual viajaron otras tres horas llegar al sitio del programa quirúrgico.

Nunca habían visto a nadie más con una condición de hendidura facial antes de llegar allí.

En Tegucigalpa, Oscar se relacionó y jugó con otros niños mientras esperaba por su atención médica. Foto: Jasmin Shah.

Gloria se había resignado a llamar “destino” a todas las desgracias de su familia, pero esperaba que la oportunidad de la cirugía ayudara a cambiar la vida de su hijo y de los demás.

“Me duele. Mis otros hijos se han ido. Me duele que Oscar sea así. Me duele el corazón cuando lo llaman ‘el bicho’ ”, dijo, tratando de contener las lágrimas frente a su hijo. “Espero que la cirugía pueda cambiar su vida, comenzando por la forma en que la gente lo trata”.

Oscar y Gloria se unieron a casi otras 200 familias, todas con la esperanza de tener la oportunidad de una cirugía. Después de permanecer al lado de su madre toda la mañana, Oscar encontró consuelo en los otros niños que se parecían a él: lanzaban una pelota, corrían entre sillas como una carrera de obstáculos casera y trataban de hacer estallar más burbujas que los demás.

Oscar y todos los demás niños estaban esperando para completar su evaluación médica integral, que determinaría quién estaba lo suficientemente sano como para someterse a una cirugía.

El Dr. Daniel Pyo junto a Oscar. Foto: Jasmin Shah.

El equipo médico no solo decidió que el niño era un candidato perfecto para la cirugía, sino que decidió ir aún más lejos para ayudarlo.

En lugar de operar su labio y su paladar hendidos en dos programas quirúrgicos separados, el Dr. Daniel Pyo, cirujano plástico de Nueva Jersey y cirujano principal del programa, decidió realizarle ambas operaciones a la vez.

“Será una cirugía maratónica y después le dará un poco de dolor, pero tenemos que hacerlo”, dijo Daniel.

“Podemos reparar su labio, pero si no puede hablar, ¿cómo irá a la escuela?” “Se hace todo lo que se puede por cada paciente que vemos”, explicó Daniel. “Cuando ves a un paciente como Oscar, haces todo lo que puedes y más. Tuvimos que operarle tanto el labio como el paladar. No podíamos dejarlo ir a casa sabiendo que no podrían regresar “.

Mientras Daniel y el equipo médico voluntario se preparaban para una cirugía de cuatro horas, un psicólogo le explicó a Gloria por lo que su hijo estaba a punto de pasar.

El niño superó la revisión médica integral y pudo recibir sus cirugías. Su vida cambió para siempre. Foto: Jasmin Shah.

Mientras Oscar estaba en cirugía, Gloria nunca abandonó la puerta del quirófano. Otros padres encontraban bancos alrededor del patio del hospital o se ocupaban de sus otros hijos, pero Gloria estaba de pie, caminaba y, a veces, se arrodillaba junto a esa misma puerta.

“Mi corazón se agranda al saber que ahora puede someterse a una cirugía y ser un niño normal”, dijo. “Le pedí a Dios que lo curara para que pudiera crecer y ser un buen hombre, poder conseguir trabajo y tener amigos”.

Ya era el atardecer y su hijo seguía en el quirófano. Gloria observó cómo decenas de padres se reunían con sus hijos, sonriendo con incredulidad.

Finalmente, una enfermera salió al pasillo y le indicó que la siguiera. En el interior, vio a Oscar todavía durmiendo en la sala de recuperación.

Tomando su rostro entre sus manos, comenzó a sollozar silenciosamente como si no quisiera despertarlo. Enjugándose las lágrimas, Gloria dijo que nunca antes había sentido tanto amor por extraños.

Nunca pensó que la gente amaría a su pequeño Oscar a pesar de su hendidura facial. “Gracias, gracias”, repitió Gloria. Dijo que nunca había sido tan feliz. Y todo fue posible gracias a la ayuda de generosos donantes como tú.

Oscar se recuperó y volvió a su pueblo junto a su madre.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.