Las respuestas

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Hilis antes y después. Foto: Marc Ascher.

A veces para ver la luz hay que atravesar momentos de oscuridad. Eludirlos alarga la angustia. 

Dinorah y su esposo Víctor no sabían de antemano que su hija Hilis nacería con hendidura facial. Luego del parto por cesárea conocieron a su pequeña. La sorpresa no redujo el amor en lo más mínimo, pero generó interrogantes.

Al ver a su hija, Dinorah pensaba si una depresión que tuvo durante el embarazo fue la causa. La abuela de Hilis, confundida, ensayó la idea de que la bebé había sido cambiada al nacer.

Nada de eso ocurrió. Operation Smile investiga las causas de la hendidura facial como parte se su trabajo. Hasta el momento no son concluyentes, pero se cree que inciden factores genéticos y ambientales.

Los padres de Hilis se tranquilizaron al conocer de inmediato la existencia de Operación Sonrisa República Dominicana y que su hija podría ser operada por primera vez a los seis meses.

Comenzaron a llegar las respuestas que tanto ansiaban.

Dinorah y su hija. Foto: Marc Ascher.

Dinorah no podía amamantar a Hilis y la ayudaron los consejos de Operation Smile para poder alimentarla con fórmula y un biberón especial.

La nutrición es clave en un recién nacido y todavía más en un bebé con hendidura facial, ya que las dificultades para alimentarse pueden desarrollar otras enfermedades o provocar la muerte.

Aunque su hija mejoró su estado de salud general, a Dinorah le costaba mucho salir a la calle con ella. Terminó por cubrirle el rostro para que los vecinos no le hicieran preguntas.

Obviamente sabía que Hilis no era la única con hendidura facial, pero de todas formas se sorprendió cuando llegó a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa República Dominicana y vio a tantos niños y familias en la misma situación.

Eso la tranquilizó de alguna forma, sabía que estaba en buenas manos.

Hilis superó la evaluación médica integral sin problemas y fue agendada para cirugía. Sus padres no podían creer el cambio en su pequeña. Fue operada otra vez para repararle su paladar.

Ahora es una niña que disfruta de sus amigas y de aprender en la escuela. Y aguarda con ansiedad el nacimiento de su hermana Chanti.

Hilis después de su operación de labio hendido. Fotografía: Marc Ascher.

Una alegría inolvidable

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Eduardo antes y después. Foto: Margherita Mirabella.

Un parto y el nacimiento de un hijo es algo que nunca se olvida, pero en el caso de Giovanna menos.

Ella llegó al mundo en un taxi peruano cuando sus padres no llegaron a tiempo al hospital. La felicidad de que su segundo hijo Eduardo naciera en un hospital se vio de alguna forma atenuada por su condición de hendidura facial.

Pero nada de eso impidió el esfuerzo de Giovanna por su hijo. Gracias a los ultrasonidos ya sabía que nacería con labio y paladar hendidos y por lo tanto reaccionó con tranquilidad.

Preocupada por cómo reaccionarían su familia y amigos, investigó sobre la hendidura facial y luego se lo explicó a cada uno antes de mostrarles al bebé. Todos fueron muy solidarios y la apoyaron en sus cuidados.

Dedicada a buscar una solución, todo cambió el día en que una amiga le informó sobre el trabajo de Operación Sonrisa Perú.

Foto: Margherita Mirabella.

Los contactó y en poco tiempo ya estaba realizando el viaje de dos horas y media desde la periferia de Lima hasta la clínica de la organización.

Allí recibió el apoyo que necesitaba y le informaron sobre el próximo programa quirúrgico.

Si Eduardo pasaba la evaluación médica integral podría quedar en la lista de pacientes aprobados para recibir cirugía.

La evaluación que realiza Operation Smile es muy importante para decidir si un paciente está en las condiciones de salud adecuadas para enfrentar una operación.

Los pacientes llegan muchas veces con problemas de alimentación. En esos casos la cirugía es postergada y se los suma a los programas de nutrición de Operation Smile.

No fue el caso de Eduardo. La alegría de Giovanna al saber que su hijo sería operado fue algo que también recordará toda su vida.

La cirugía salió bien y el niño disfruta hoy de la escuela y de sus amigos.

“Con Operación Sonrisa no me siento sola, sé que no estoy sola en esta batalla. Gracias por todo”, dijo.

Por los niños y por su país

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Foto cortesía de Mónica Arredondo en la que posa durante un programa quirúrgico en Guatemala.

En Guatemala, donde la desnutrición infantil es un problema, la pasión de Mónica Arredondo no es solamente salvar vidas, sino también aliviar una necesidad en el país que ama.  

“Elegí la nutrición porque es un tema muy importante”, dijo. “Quería aportar a Guatemala, mi país, poder aportar mi granito de arena a los niños y lograr un mejor estado nutricional para ellos”.

En áreas empobrecidas de todo el mundo, la amenaza de la desnutrición es grave para muchas familias que enfrentan inseguridad alimentaria y carecen de fácil acceso a los recursos que necesitan.

Estos riesgos se vuelven aún más graves para los niños que nacen con labio y/o paladar hendido porque una condición de hendidura facial no tratada puede hacer imposible amamantarlos, darles biberón o que coman alimentos sólidos.

Cuando los niños no reciben la alimentación adecuada o el apoyo nutricional oportuno, no pueden calificar para una cirugía y continúan enfrentando consecuencias de salud que amenazan la propia vida.

Al ver a los pacientes llegar a un programa quirúrgico después de haber recibido atención nutricional continua, Mónica siente en su corazón que ha marcado una diferencia en sus vidas y en la suya propia.

Recientemente nos reunimos con Mónica para saber más sobre su dedicación para atender las necesidades de su país y cómo Operación Sonrisa Guatemala está enfrentando el impacto de la desnutrición.

Foto: Cortesía Mónica Arredondo.

P: ¿Puedes entrar en más detalles sobre la atención nutricional que Operación Sonrisa Guatemala brinda a los pacientes y sus familias?

R: Primero se evalúa a los niños para identificar su peso y su talla. Para evaluarlos, para identificar si tienen desnutrición crónica o desnutrición aguda, y también determinar si tienen retraso en el crecimiento.

Dependiendo del diagnóstico que se dé, podemos elegir a los niños que tienen desnutrición e ingresarlos al programa de nutrición. Este es un programa que tiene Operación Sonrisa Guatemala para apoyar a las familias y brindarles fórmulas infantiles y otros productos para mejorar el estado nutricional de sus hijos.

P: ¿Por qué esta disciplina específica de la atención integral es vital para los pacientes?

R: Es muy importante porque, como dije, hay muchos niños que tienen desnutrición crónica. Esto también está relacionado con varios factores, entre ellos la situación económica de las familias, por lo que influye mucho en el estado nutricional de los niños y también como país.

La nutrición es muy importante porque la desnutrición crónica es un problema bastante grande aquí en Guatemala y también para los pacientes con labio y/o paladar hendido.

Es importante que los pacientes tengan el peso y tamaño correctos para que puedan calificar para la cirugía. Para los padres o tutores, porque a veces también son otras personas las que cuidan a los niños, también es muy importante para ellos.

Están muy agradecidos con Operación Sonrisa Guatemala porque los apoyamos a través de consultas permanentes. Los padres tienen muchas dudas sobre qué alimentos pueden dar a sus hijos. Entonces para ellos es muy importante la primera cita, pero también el seguimiento que les da Operación Sonrisa Guatemala en cuanto a cómo se pueden apoyar con la nutrición.

Foto: Operation Smile. 

P: ¿Qué desafíos te generó a ti y al equipo la pandemia de COVID-19?

R: En relación a la pandemia, fue una situación difícil para Operación Sonrisa Guatemala porque para nosotros es muy importante tener consultas presenciales para evaluar peso, talla y alimentación de los niños. Cuando se hacía virtualmente, era un problema porque muchas de las familias no tenían esta capacidad. Entonces no tener consultas en persona nos afectó mucho.

Fue difícil porque no tuvimos la oportunidad de ver a los pacientes, entonces fue muy difícil para nosotros tener un seguimiento con ellos.

Sin embargo, se realizaron consultas virtuales. Se trataba de llamar a todos los pacientes que tenían citas programadas para que nuestro equipo recogiera la información de peso y talla. La educación nutricional se fortaleció enormemente con estas llamadas virtuales para que los padres también sintieran la ayuda de cómo continuar apoyando a sus hijos.

P: Recientemente se realizó un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Guatemala en Petén. ¿Cómo te sentiste al ver que los pacientes llegaban al programa lo suficientemente sanos como para someterse a una cirugía después de haber luchado contra la desnutrición?

R: La verdad es que fue muy emocionante porque es algo que las familias esperan. Es muy emocionante tanto para las familias como para nosotros que estamos siguiendo el crecimiento de todos estos niños para que puedan ser operados.

Todo lo que hacemos con la nutrición, todo es para que ellos puedan calificar para su cirugía, y esto definitivamente les cambia la vida en todos los aspectos.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

El cambio en Lucas

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Vivi y Raúl junto con Lucas. Foto: Carlos Rueda.

Vivi observó que el doctor ponía una cara extraña y enseguida entendió que había algo mal con su bebé. 

Estaba en medio del ultrasonido de los cinco meses de embarazo y cuando le informaron que su hijo nacería con hendidura facial no se sorprendió del todo.

Su esposo Raúl también nació así y aunque las causas del labio y/o paladar hendido no están determinadas fehacientemente, se cree que el factor hereditario puede ser parte.

Operation Smile, gracias al apoyo de los donantes, también respalda estudios científicos al respecto. Es un trabajo para el cual ha recogido muestras de ADN de personas con hendidura facial alrededor del mundo. La investigación continúa.

Vivi estaba triste, pero la envolvía una tranquilidad fruto de poseer la información adecuada. Sabía de Operation Smile y que la cirugía era posible cuando su hijo llegara a los seis meses.

Lucas es un niño con una nueva sonrisa. Foto: Carlos Rueda.

Vivi, nutricionista de profesión, sabía de la importancia que adquiere el tema para un bebé nacido con hendidura facial. Muchas veces pueden sufrir otras complicaciones por la falta de comida o incluso la muerte. Una vez que tuvo a Lucas en brazos se ocupó de alimentarlo correctamente.

Aunque era capaz de amamantarlo, su hijo no ganaba peso. Con la asistencia de Operación Sonrisa Paraguay, puso a Lucas en un régimen de fórmula y comenzó a ver los resultados casi de inmediato.

Lucas, un bebé siempre alegre, creció lo suficiente para poder enfrentar la cirugía de su labio hendido.

Cinco meses después volvió a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Paraguay para que le operaran el paladar.

La cirugía fue todavía más rápida, todo salió bien y no pasaron muchos días antes de que Lucas regresara a su hogar, para felicidad de sus vecinos y familiares, en particular su abuela, la señora Francisco.

Luego de sus dos cirugías Lucas no tiene problemas para alimentarse y crecer. Su nueva sonrisa y su personalidad muy sociable hacen el resto.

La felicidad completa

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Mira el video con la historia de Sebastián. Es en español, subtitulado en inglés.

María Dolores no podía creer la felicidad que la embargaba en el primer ultrasonido de su embarazo, hasta que le pidieron que se hiciera otro. 

Apenas le confirmaron que esperaba un hijo, también le indicaron que era necesario un nuevo ultrasonido más específico para evacuar una duda.

Al día siguiente le confirmaron que su hijo nacería con hendidura facial, y pese a que le explicaron su una cirugía era posible y que todo estaría bien, su felicidad era ahora a medias.

La alegría de un hijo quedó enmarcada en la angustia sobre su futuro y su vida. Y por mil interrogantes.

No era algo que María Dolores se esperaba y hasta pensó que, junto al abandono de su pareja, era un especie de castigo.

Además no le fue renovado un contrato de trabajo y se dedicó a vender joyería. Entre todas sus tribulaciones, nunca dejó de buscar una solución para su hijo.

Sebastián pudo alimentarse gracias a una placa especial que elaboran los voluntarios de Operation Smile. Foto: Henry Cuicas.

Un día escuchó sobre el trabajo de Operation Smile en la radio, los contactó y recuperó algo de esperanza y confianza.

A los diez días de nacido ya estaba con Sebastián en el centro de Operación Sonrisa México en Puebla.

La nutrición es clave en todo recién nacido, pero en el caso de los bebés con hendidura facial puede ser cuestión de vida o muerte. María Dolores recibió un biberón especial para poder alimentar a Sebastián con más seguridad. Lo había hecho con una jeringa en los primeros días.

En medio de tantas complicaciones, madre e hijo también recibieron el apoyo de sus hermanas, cuñado y sobrinos. El respaldo familiar es clave para hacer frente a la estigmatización y el aislamiento.

El apoyo integral de Operation Smile permitió que Sebastián fuera tratado también por Diana, una dentista voluntaria. Y luego se sumó Valeria, terapeuta del lenguaje voluntaria.

El respaldo de Operación Sonrisa México fue fundamental en los largos meses de la pandemia de COVID-19, cuando fue imposible realizar cirugías.

Con su nueva sonrisa, Sebastián tiene otro futuro. Foto: Jasmin Shah.

Cuando la situación mejoró María Dolores recibió una llamada para confirmarle que si su hijo estaba en buenas condiciones de salud tenía posibilidades de ser operado en el próximo programa quirúrgico.

Operation Smile siempre realiza una evaluación médica integral a los pacientes, para establecer su estado general y si están aptos para afrontar una cirugía.

Y Sebastián lo estaba.

Para María Dolores lo más difícil de todo este proceso fue, según dijo, el momento en que entregó su hijo a los doctores en la puerta del quirófano. Pero verlo después de la cirugía “fue algo increíble”.

La vida de María Dolores y Sebastián es otra ahora. El niño tiene otro futuro, escudado en su nueva sonrisa. Y la madre completó su felicidad.

Contra todo

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Elilaine llegó a Santarém luego de seis días de viaje con su familia. Foto: Paulo Fabre.

Seis días de viaje en una canoa motorizada, un bote y un barco. Todo eso debieron enfrentar Darci y Reginaldo para acercar a su hija Elilaine a Operação Sorriso Brasil. 

Como parte de la tribu amazónica Wai Wai, debieron trasladarse primero desde su comunidad en el norte de Brasil hasta el poblado más cercano, Cachoeira Porteira, distante a dos días en canoa motorizada.

Desde allí subirse a un bote durante 10 horas para llegar a la ciudad de Oriximiná, en la ribera norte del río Amazonas. Y luego cruzar en barco hasta Santarém, en la ribera sur y más al este, para llegar a una clínica de Operation Smile.

En otros tiempos los bebés wai wai nacidos con hendidura facial eran simplemente abandonados. Luego eran entregados a misioneros evangélicos. En la actualidad la comunidad está bien enterada sobre la posibilidad de una cirugía y hace todo lo posible por ayudarlos.

Esto se debe en parte a voluntarios de Operation Smile, que llegaron hasta Oriximiná en campañas de información.

Pero no es fácil. No todos los wai wai hablan portugués y algunas tradiciones todavía pesan. En el caso de Darci, le dijeron que el espíritu de un mono que cazaron ingresó a su cuerpo cuando estaba embarazada.

Darci con su hija luego de la operación. Foto: Paulo Fabre. 

En Oriximiná está el hospital más cercano. En lo que respecta a los wai wai, una enfermera comunitaria determina la urgencia del problema y en casos graves el gobierno envía una lancha ambulancia o un hidroavión.

No era el caso de Elilaine. Afectada por labio y paladar hendidos, su padres se las ingeniaron para alimentarla y se encontraba en buen estado de salud general.

La nutrición es clave en todo recién nacido, más aún en un bebé con hendidura facial. Su condición puede generar todo tipo de problemas a la hora de la alimentación, incluso la muerte.

Reginaldo sabía de Operation Smile porque un sobrino había sido operado en 2014. Luego de todas estas consideraciones decidieron emprender la travesía.

Elilaine regresó para la cirugía de paladar. Su vida cambió completamente. Foto: Paulo Fabre.

Reginaldo y Darci, junto a otra familia, consiguieron apoyo económico de parte de las autoridades locales para realizar el viaje y llegaron por primera vez en sus vidas a Santarém.

Elilaine recibió una evaluación médica integral de parte de los voluntarios de Operation Smile, que determinaron que estaba en perfectas condiciones para enfrentar una cirugía segura. No era necesario incluirla en uno de los programas de nutrición de Operación Sonrisa Brasil.

Fue operada de su labio y luego de algunos días de recuperación regresaron a su comunidad. Un año más tarde le fue operado su paladar, para regocijo de familiares y amigos.

Darci y Reginaldo se retiraron plenos de felicidad y como dijeron, con un gran agradecimiento por el trabajo de Operation Smile.

La recuperación de Miguel

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Melvi con su hijo Miguel Ángel. Fotografía: Margherita Mirabella.

Miguel Ángel no se alimentaba bien y su madre, Melvi, ya no sabía qué más hacer para proteger a su pequeño.

Con pocas opciones para ayudar a su hijo nacido con labio y paladar hendido, Melvi y Fabián, su esposo, recurrieron al hospital de Niños de Santa Cruz, Bolivia.

Preocupados por las dificultades para alimentarlo, veían que Miguel no ganaba peso.

La nutrición es clave en todo recién nacido, más aún en un bebé con hendidura facial. Su condición puede generar todo tipo de problemas a la hora de la alimentación, incluso la muerte.

Pero tanto Melvi como Fabián se dieron cuenta de que no iban a lograr nada si no hacían nada. Es por esto que se trasladaron hasta el hospital de Niños.

En una de sus visitas Fabián recibió información sobre el trabajo de Operación Sonrisa Bolivia.

Fabián y Melvi se enteraron del trabajo de Operación Sonrisa Bolivia y todo cambió. Fotografía: Margherita Mirabella.

Personal del hospital le explicó que Operation Smile trabaja en más de 30 países alrededor del mundo y ofrece cirugías gratuitas y seguras a personas con hendiduras faciales.

Además propone programas de nutrición para quienes lo necesiten y un tratamiento global para para hendidura facial.

Melvi y Fabián contactaron a Operación Sonrisa Bolivia, se reunieron con los voluntarios médicos, y de a poco sintieron que revivía la esperanza de un futuro mejor para su hijo.

Muy pequeño para recibir cirugía, Miguel fue primeramente tratado para asegurar su alimentación. Operación Sonrisa Bolivia les brindó un biberón especial que permitió que el pequeño tomara la leche de su madre y comenzara a ganar peso.

Miguel recibió tratamiento integral. Fotografía: Margherita Mirabella.

Los meses de espera hasta la cirugía se hacen eternos muchas veces, pero Melvi y Fabián contaron con el apoyo de sus familiares y amigos.

Con el tiempo, Miguel mejoró su estado general, algo que fue confirmado por la revisión médica integral que realiza Operation Smile a cada paciente que llega a un programa quirúrgico.

Superó la prueba y pudo ser programado para una cirugía. Fue primeramente operado por su labio hendido y meses más tarde regresó para la operación del paladar.

En ambas ocasiones, Melvi, Fabián y Miguel fueron recibidos con alegría por sus familiares y amigos al regresar a casa.

“Un millón de gracias. Sigan haciendo lo que están haciendo, es un buen trabajo. Serán recompensados en el cielo”, dijo Melvi, plena de felicidad por saber que su hijo tiene un futuro mejor y una nueva sonrisa.

Miguel tiene ahora un futuro mejor. Fotografía: Margherita Mirabella.

“El trabajo en equipo es lo mejor”

La Dra. Amaya acaba de participar en un programa quirúrgico realizado únicamente por mujeres. Foto: Operación Sonrisa Honduras.

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Gladys Amaya Sarmiento es cirujana plástica voluntaria y subdirectora médica de Operación Sonrisa Honduras. Asegura que el trabajo con la fundación le cambió la vida en todos los sentidos.   

Gladys conoció a Operación Sonrisa Honduras cuando hacía su residencia de medicina y no volvió a mirar atrás. Primero participó en un programa para residentes, enseguida optó por los cursos que se ofrecían y comenzó a colaborar en cirugías desde 2015.

El contacto con los programas quirúrgicos fueron una revelación. “No me imaginaba la magnitud del problema de salud que teníamos en Honduras”.

Hablamos con Gladys sobre su experiencia con Operación Sonrisa Honduras y el papel de las mujeres en los programas quirúrgicos.

Gladys Amaya. Foto: Captura de pantalla tomada de la entrevista virtual.

Pregunta: ¿Qué sentiste en tu primer programa quirúrgico con Operación Sonrisa Honduras? 

Respuesta: La primera vez era residente y me sentía como que era extranjera en mi país. Todos se conocían y sin embargo fui muy bien recibida. Lo bueno es que como residente trabajas con doctores que ya tenían 25 años reparando labios y paladares hendidos. Una cree que lo sabe todo, pero ante un maestro una se da cuenta de que falta mucho por aprender. Me tocó trabajar con buenas personas que me iban llevando de la mano, explicándome las cosas poco a poco. Todo de manera muy cariñosa. Sentí que era una familia, fue muy impactante. 

Tuve la oportunidad en ese primer programa de trabajar en el preoperatorio. Y llegaron como 300 pacientes. Al final de la jornada estaba tan cansada que no podía ni pensar. No me imaginaba la magnitud del problema de salud que teníamos en Honduras.

P: ¿Cómo era tu experiencia con niños antes del primer programa con Operación Sonrisa Honduras?

R: Soy cirujana general y tenía experiencia como asistente en cirugías de labio y/o paladar hendido. Pero no es lo mismo asistir a ir a un programa que solamente hace esto. Antes tal vez operábamos a cuatro o cinco pacientes y yo era la asistente. No eran 100 ó 90. Tampoco había cinco cirujanos operando al mismo tiempo.

P: ¿Crees que participar en los programas de Operación Sonrisa Honduras te hizo mejor cirujana?

R: Completamente. Si comparas mis primeros resultados con los actuales, los últimos son completamente mejores. Pero no se trata solamente de la habilidad quirúrgica. Todo el mundo se vuelve sensible.

Me encanta porque tengo contacto con cirujanos de diferentes ciudades y nos conocemos y compartimos. Cada programa es diferente. Aunque sea la cirujana principal, una pequeña sugerencia de algún colega puede hacer la diferencia.

Alguien puede pensar que es algo repetitivo operar un labio o un paladar hendido, pero no, se trata de los pacientes. Una va haciendo experiencia, adquiriendo conocimientos y volviéndose más sensible.

Cuando empecé en Operación Sonrisa ya tenía un hijo y ello me generó una empatía enorme para con los niños con labio y/o paladar hendido.

Una tiene un enamoramiento patológico de Operación Sonrisa. Se vuelve obsesivo. Pero alguien me dijo ‘la caridad empieza en casa’ y aprendí a tener un poco de equilibrio entre los programas y mi hogar.

Las voluntarias entablaron una conexión especial con los pacientes y sus madres. Fotografía: Operación Sonrisa Honduras.

P: ¿Cómo impacta la experiencia en los demás voluntarios? ¿Tus asistentes adquieren conocimientos que después vuelcan en sus comunidades?

R: En Operación Sonrisa operamos con una instrumentista y nada más. Entonces una como que aprende a trabajar con las dos manos. La instrumentista ya sabe todo lo que tiene que hacer y ya conoce mis ritmos durante una cirugía.

El trabajo en equipo es lo mejor que se puede encontrar. Lo bonito de Operación Sonrisa es que no hay competencia. Sencillamente lo hacemos de la mejor manera y al final todos logramos casi los mismos resultados. Generamos un estándar.

P: Hace poco realizaron un programa quirúrgico integrado únicamente por mujeres. ¿Cómo llegaron a esa idea?  

R: La mayor parte de los voluntarios y el personal en Operación Sonrisa Honduras somos mujeres. Operation Smile realizó un programa ‘Mujeres en Medicina’ en Marruecos y se nos ocurrió hacer algo similar para conmemorar el Día de la Mujer Hondureña (25 de enero, ndlr). 

Las mujeres sentimos empoderamiento, de que podemos hacerlo. Y fue posible porque la mayor parte del equipo somos mujeres.

Una de las voluntarias tiene que viajar entre tres y cuatro horas para llegar al programa. Ella tiene un hijo que nació con paladar hendido, que fue operado por Operación Sonrisa. Entonces se dijo ‘Operación Sonrisa operó a mi niño, entonces yo voy a ser voluntaria de Operación Sonrisa’. Y también ha acercado a más voluntarios.

P: ¿Qué es lo diferente que puede aportar un programa llevado a cabo solamente por mujeres?

R: El beneficio es porque nos conocemos, porque somos un equipo. El programa solamente con mujeres salió de maravillas, pero no se trata de excluir a los hombres. 

Para mi fue una casualidad que solamente fuéramos mujeres. El resultado no depende de que seamos mujeres. No importa el género, cada profesional aprende a hacerlo al cien por cien.

Amaya cree que su trabajo con Operation Smile la ha hecho mejor cirujana y una persona más sensible. Fotografía: Operación Sonrisa Honduras.

P: ¿Han tenido quejas o reparos de parte de los familiares de los pacientes?

R: Nunca en todos los programas que he estado alguien dijo ‘no quiero que esa mujer opere’. Sí ha ocurrido que al verme creen que soy la enfermera. Pero les explico y no es un problema.

Cuando uno está en una organización como Operación Sonrisa deja a un lado el género. Aquí somos cirujanos plásticos, anestesiólogos, enfermeras, la profesión que tiene cada uno. Si lo haces bien, bienvenido.

P: ¿Cómo es la experiencia de ser una mujer en la Medicina en un país como Honduras?

R: Mi Papá era un hombre que defendía a las mujeres. Le decían que no me enviara a la capital a estudiar. Pero él siempre apoyó la idea. 

Como mujer te hace comportarte un poco como hombre. Una se decide a lograrlo. Cuando empecé a estudiar Medicina la mitad éramos mujeres. Y éramos muy aguerridas, muy competitivas.

En mi generación nos graduamos ocho hombres y dos mujeres. Ahí fue complicado poder entrar a trabajar. Hubo que adaptarse. Volverse seria, decirme a mi misma ‘no me van a intimidar’.

Creo que soy la tercera mujer cirujana plástica en Honduras. Cuando empiezan a conocerte y a tu trabajo, ya ni te ven como mujer si no como una cirujana plástica. Actualmente soy la presidenta de la Asociación Hondureña de Cirujanos Plásticos.

Hoy Honduras tiene una gobernante, una presidenta en el Colegio Médico y casi todas las asociaciones médicas son presididas por mujeres.

Si puede (y en el momento en que pueda), ayúdenos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Nunca es tarde

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Una cirugía cambió la vida de Xiang Cui a los 42 años. Foto: Zute Lightfoot.

Durante 42 años, Xiang Cui soportó el dolor de vivir con una hendidura facial no reparada.

Aunque creía que no existía solución para reparar su sonrisa, se negaba a que su labio hendido le impidiera buscar la felicidad.

Xiang Cui encontró el amor y crió cinco hermosos hijos con su esposo. Pero incluso con el apoyo y la aceptación de su familia, a menudo se sentía sola.

En todo el mundo, se estima que cada tres minutos nace un niño con hendidura facial. Y debido a las barreras que a menudo impiden el acceso a la atención oportuna, las personas como Xiang Cui pueden vivir toda su vida soportando un trato injusto y un aislamiento doloroso, sin enterarse nunca de que el tratamiento es posible.

Cuando Xiang Cui supo de Operation Smile China, solamente sabía que se trataba de una organización reconocida por ayudar a personas como ella y que se iba a llevar a cabo un programa quirúrgico no muy lejos de su hogar.

Con toda su fe en Operation Smile, viajó valientemente junto con su cuñada, insegura de lo que encontrarían una vez que llegaran al sitio de la misión.

Xiang Cui después de su cirugía. Foto: Zute Lightfoot.

Después de llegar, Xiang Cui quedó atónita.

Rodeada de personas que probablemente habían soportado el mismo dolor y habían realizado el mismo esfuerzo que ella, sintió finalmente que no estaba sola.

Durante su evaluación de salud integral, un equipo de profesionales médicos voluntarios la atendió con una amabilidad y compasión muy diferente a la forma en que la habían tratado los miembros de su comunidad.

Al enterarse de que estaba lo suficientemente saludable para una cirugía que le cambió la vida, Xiang Cui comenzó a imaginar un nuevo futuro para ella.

De regreso en casa, sus hijos quedaron asombrados al ver la transformación de su mamá. Por primera vez en mucho tiempo, Xiang Cui no ocultaba su sonrisa.

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La quinta fue la vencida

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Ethan a los 11 meses, antes de su cirugía en Ciudad de Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Cuando Dayrim y Ethan partieron de su hospital local en la ciudad de Guatemala, surgieron sentimientos de desesperanza.

Dayrim había viajado cuatro veces al hospital sintiéndose optimista de que su hijo de 11 meses, Ethan, sería operado por su labio hendido.

Cuatro veces se postergó la cirugía.

Dayrim reflexionaba a menudo sobre lo mucho que habían superado juntos. En ese momento de su corta vida, Ethan había pasado gran parte de su tiempo en hospitales rodeado de médicos y equipos médicos.

Desde el momento en que nació, Dayrim aprendió a temer por la salud de su hijo. Su fecha de parto aún no había llegado cuando fue trasladada de urgencia al hospital. Dio a luz dos meses antes de lo esperado.

La preocupación por su bebé prematuro se intensificó cuando vio su sonrisa por primera vez. Ethan nació con labio hendido y pasaría los siguientes dos meses en la unidad de cuidados intensivos pediátricos luchando por su vida.

Foto: Carlos Rueda.

En el transcurso de esos meses, Dayrim observó cómo Ethan comenzaba a fortalecerse y volverse más saludable cada día. El personal médico del hospital local le dijo que la cirugía para reparar el labio de su hijo sería posible cuando tuviera 3 meses de edad.

Al salir del hospital después de un cuarto intento fallido, Ethan estaba a punto de cumplir 1 año, y Dayrim no se sentía más cerca de conseguirle el cuidado que necesitaba.

Pero un día un vecino le contó que también tenía un hijo con una condición de hendidura facial, que se sometió a una cirugía que le cambió la vida a través de Operación Sonrisa Guatemala y sin costo para su familia.

Al ver al hijo de su vecino, la perspectiva de Dayrim sobre el futuro de su hijo se volvió más brillante y se dio cuenta de que no estaba sola.

El día de la evaluación médica integral en un programa quirúrgico en Guatemala. Foto: Carlos Rueda.

Su viaje hacia el cuidado y una vida mejor para Ethan finalmente tenía un final a la vista.

Dayrim se puso en contacto con Operación Sonrisa Guatemala y viajó a una clínica local donde voluntarios médicos le dijeron que el mes siguiente se llevaría a cabo un programa quirúrgico.

Esta vez nada se interpuso en su camino y el quinto intento resultó exitoso. Durante el programa, Ethan pasó por una evaluación médica integral y fue considerado lo suficientemente saludable para la cirugía. Con la nueva sonrisa de su hijo, Dayrim se sintió lista para comenzar a enfocarse en un futuro mejor.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Dayrim y su hijo Ethan siete meses después de su cirugía. Foto: Carlos Rueda.