“Una organización maravillosa”

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Valery recuperó la esperanza por su hijo Andrews una vez que contactó a Operación Sonrisa Perú. Fotografía: Margherita Mirabella.

Era una gran fiesta. Valery y su hijo Andrews recibían la alegría de sus familiares y vecinos que se habían acercado a ver la nueva sonrisa del pequeño. El recuerdo de los meses de angustia quedaba cada vez más lejos. 

Pero fue duro. Valery se enteró de que Andrews nacería con hendidura facial cuando asistió al ultrasonido de los cinco meses de embarazo. Su pareja ya no era parte de su vida y la atrapó la depresión.

De a poco recobró fuerzas para comenzar a investigar sobre la condición de hendidura facial. Recurrió a internet para conocer más y qué posibilidades tenía de encontrar asistencia en Perú.

Lo que vio en internet la dejó muy preocupada por su hijo. Poco después contactó a un psicólogo que le explicó que Andrews no sería un bebé con “necesidades especiales”, si no que tendría una condición que podía ser reparada con cirugía.

Ya un poco mejor de ánimo siguió investigando hasta que dio con Operación Sonrisa Perú en la página web de su municipalidad. Revisó las publicaciones de la fundación en redes sociales y se sintió impulsada a llamar.

Andrews fue operado de su labio hendido y luego su paladar. Ahora tiene un futuro mejor. Fotografía: Margherita Mirabella.

Obtuvo una cita para una consulta y se sorprendió cuando su hijo recibió una evaluación médica integral.

Es un procedimiento clave de Operation Smile para determinar el estado de salud de los pacientes y luego autorizar o no la cirugía. Si la salud del paciente no es adecuada, pasan a programas de nutrición y asistencia hasta que estén en condiciones de hacer frente a una operación.

La esperanza de Valery aumentó al enterarse de que habría un próximo programa quirúrgico a solamente 20 minutos de su hogar. Encantada con en el tratamiento recibido en la consulta, no veía el momento en que llegara el día indicado.

Unos meses después se despertaron muy temprano para ser de las primeras personas en el primer día del programa quirúrgico. Al arribar se sorprendieron por la cantidad de personas que había llegado antes.

Fue un largo de día de documentación, nuevas evaluaciones médicas y espera, coronado con la felicidad de saber que Andrews había sido agendado para cirugía.

Todo salió bien. Nueve meses después de su cirugía de labio hendido, el niño recibió la operación por el paladar hendido y en cuanto recuperó fuerzas comenzó a asistir a las sesiones de terapia del lenguaje que brinda Operación Sonrisa Perú.

“Esta es una organización maravillosa para las personas que necesitan ayuda y no tienen los recursos para pagar la cirugía. La paciencia que tienen con cada paciente y familia es increíble”, dijo una satisfecha Valery al ver cómo había cambiado la vida de su hijo… y la suya.

El cambio

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Axel fue apoyado por Operación Sonrisa Paraguay desde los cuatro días de nacido. Foto: Carlos Rueda.

“Cambiaste a nuestro hermano por otro bebé”, le decían sus hijos mayores a Cyntia, incrédulos ante la nueva sonrisa de Axel, su hermano menor. 

Axel fue operado por Operación Sonrisa Paraguay a los siete meses y no era consciente todavía de que tenía un futuro más brillante gracias al esfuerzo de sus padres. No lo habían cambiado a él, habían cambiado su vida.

Pero no había sido fácil para Cyntia y su esposo Arturo.

El embarazo inesperado, ya tenían otros tres hijos, se transformó rápidamente en preocupación cuando los médicos les advirtieron que era una gestación de riesgo por diversos motivos.

Debido a ello Cyntia debió realizarse ultrasonidos con mucha frecuencia para seguir de cerca su salud y la del bebé en camino.

Un voluntario médico realiza una cirugía en Paraguay. Foto: Tyler Barrick.

Alrededor de los siete meses de embarazo surgieron dudas sobre si su bebé seguía con vida y le fue realizado otro ultrasonido.

Los médicos le confirmaron que el corazón latía, aunque habían detectado una condición de hendidura facial. Poco le importó a Cyntia, ¡su bebé seguía con vida!

Poco antes del parto un pediatra le informó sobre el trabajo de Operación Sonrisa Paraguay y a los cuatro días de nacido sus padres ya lo habían llevado a la clínica. Allí recibieron consejos sobre nutrición y le fue colocada una placa de alimentación.

La nutrición es un programa clave de Operation Smile. La condición de hendidura facial impide muchas veces que un bebé pueda ser amamantado o alimentado, con el riesgo de la desnutrición e incluso la muerte.

También es necesario que el bebé se desarrolle con normalidad para poder hacer frente a la cirugía gratuita que es posible gracias a tu generoso apoyo. En tan solo 45 minutos se puede cambiar la vida de un niño como Axel.

Axel junto a su madre Cyntia. Foto: Carlos Rueda.

Los hermanos mayores, otros familiares y vecinos se unieron en apoyo de Cyntia, Arturo y Axel.

Cuando llegó el momento de acudir a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Paraguay Cyntia y Arturo no podían ocultar su ansiedad.

Todo su esfuerzo rindió sus frutos cuando Axel superó sin problemas su evaluación médica integral, procedimiento por el cual los voluntarios médicos de Operation Smile determinan si un bebé está apto para una cirugía.

Axel regresó a casa con una nueva sonrisa y es ahora un niño feliz que disfruta de sus hermanos y sus amigos.

Un compromiso repetido

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La abuela Rosalina se hijo cargo de Ariana. Foto: Marc Ascher.

Rosalina ahorró durante ocho años para poder operar a su hija nacida con labio hendido. Y ahora su nieta tenía la misma condición.

“¿Te imaginas si yo te hubiera abandonado al nacer?”, reclamó Rosalina a su hija Lidia cuando la joven de 29 años le anunció que no se sentía preparada para cuidar a la bebé Ariana, nacida con labio hendido, y que se iría.

El padre de Ariana tampoco estaba en su vida así que todo recayó en la abuela, que, gracias a lo ocurrido con su hija, sabía a lo que se enfrentaba.

De a poco comenzó a ahorrar como podía para, algún día, tan incierto como lejano, poder operar a su nieta Ariana.

Pero fue diferente esta vez.

Una conocida de la fundación Arte y Manos Oaxaqueñas (AMO) le comentó sobre el trabajo de Operación Sonrisa México y de sus cirugías y tratamiento integral para la hendidura facial. Y que todo era gratuito.

Ariana tiene un futuro brillante. Foto: Jasmin Shah.

Para Rosalina fue un cambio fundamental en la perspectiva de vida de su nieta Ariana. Ya no tendría que esperar ocho años por una cirugía.

Pocas semanas más tarde abuela y nieta se embarcaron en un autobús que proveyó AMO para viajar a Puebla y asistir a un programa quirúrgico de Operación Sonrisa México.

Ariana superó sin problemas la evaluación médica integral que realiza el personal médico voluntario para determinar si un paciente está saludable para hacer frente a una operación.

Finalmente llegó el día de la cirugía y poco después Ariana llegó a brazos de su abuela con su labio reparado y una nueva sonrisa.

La felicidad de Rosalina era completa, su esfuerzo y compromiso se vieron reforzados y sustentados por el trabajo que realiza Operation Smile, a su vez respaldada por el apoyo de generosos donantes como tú.

Aunque la madre de Ariana no ha regresado a su vida, su abuela tiene la tranquilidad de que sus otros hijos se harán cargo de ella en el futuro.

Tu generoso apoyo cambia la vida de los niños. Foto: Jasmin Shah.

El antes, el después

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Mira la historia de Luciana hasta su primera cirugía. El video fue realizado en español con subtítulos en inglés.

Sentada en un sofá de su hogar en Bogotá, Colombia, Nury recordó el momento en que nació su hija Luciana. 

“Ella nació un viernes por la mañana, y la enfermera la colocó de inmediato sobre mi pecho, bien arriba, para que no le viera la cara”, explicó.

Sabía que Luciana nacería con labio y paladar hendido gracias a un ultrasonido realizado a los siete meses de embarazo, pero se rehusaba a aceptar la condición de su hija.

“Ahora sé, gracias a Operation Smile, que eso es algo bastante común. Pero entonces, simplemente no podía creer que le ocurriría a mi hija”, dijo Nury.

La pequeña Luciana, en pleno baño, sonreía constantemente a su padres al tiempo que jugaba con el agua. Poco después ya estaba en el regazo de su madre, vestida para visitar el centro de Operación Sonrisa Colombia.

Al día siguiente recibiría su primera cirugía para repararle el labio hendido, el primer paso de un periplo que gracias otra cirugía y diversas consultas con los especialistas voluntarios, transcurrirá hasta su temprana adolescencia.

Nury con su hija Luciana. Foto: Rohanna Mertens.

Pero el camino hasta este punto no fue fácil.

“Al día siguiente de su nacimiento me la trajeron otra vez para ver si podía amamantarla pese a su paladar hendido. La volví hacia mí y de pronto bostezó y me impresionó mucho. Comencé a llorar y la enfermera me la quitó”, dijo una emocionada Nury.

Volvió a probar de amamantarla, pero no funcionaba. Tuvo que comenzar a alimentarla con una cuchara. “Me puso muy triste”.

En cambio, Daniel, su esposo, no se sintió angustiado:

“No me vi sorprendido, o asustado o triste – simplemente sentía felicidad pura. Le agradecí a Dios cuando nació”. “Sabía que Dios tiene un propósito para nuestras vidas y si la envió así, es un placer por sobre todas las cosas”.

Fue en el hospital en donde nació Luciana que un médico le dijo a Daniel sobre Operación Sonrisa Colombia. Los llamó al otro día.

“El proceso fue rápido y me gustó la forma en que dieron prioridad a Luciana”.

Luciana poco después de su primera cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

Finalmente llegó el día de la cirugía de Luciana, y Daniel y Nury entraron a la clínica esperanzados.

Se encontraron con un sitio lleno de niños de diferentes edades, esperando junto a sus padres las consultas con varios especialistas.

“Somos conocidos por los pacientes de toda Colombia y también por los especialistas de referencia en sus hospitales”, dijo el Dr. Mauricio Herrera, cirujano de hendiduras faciales y director médico de Operación Sonrisa Colombia.

“Nos hemos convertido en un centro de atención especializada para pacientes nacidos con hendidura facial y ojalá sigamos evolucionando en esa dirección y nos convirtamos en un centro de referencia para todo el país”.

Allí, pacientes como Luciana pueden recibir atención odontológica, preoperatoria, tratamientos de oído, nariz y garganta, asesoramiento nutricional, terapia psicológica y del lenguaje. Los padres pueden incluso tomar cursos sobre cómo apoyar mejor a sus hijos.

El centro de atención de Operación Sonrisa en Bogotá brinda tratamiento a la mitad de los niños que nacen con hendiduras faciales en Colombia cada año.

“Cuando un niño nace con hendidura facial, toda la familia se ve afectada y, a veces, puede aplastarlos si comienzan a acusarse entre ellos o contra ellos mismos. Es fácil pensar que solamente tratamos a los niños que nacen con hendidura facial, pero en realidad afecta a muchas personas a su alrededor, y por eso es tan importante el trabajo que hacemos aquí a diario”, explicó Mauricio.

Y llegó el turno de Luciana.

Fue solo el primero de los muchos días que pasará en el centro. Ella seguirá viendo especialistas durante toda su infancia.

Un año después. Foto: Rohanna Mertens.

La cirugía de Luciana finalizó después de poco menos de una hora y la llevaron a la sala de recuperación para reunirse con sus padres.

Nury lloró otra vez, pero a diferencia de cuando nació, eran lágrimas de alivio y felicidad.

Un año después, Luciana es una niña vibrante a la que le encanta jugar en el parque. Continúa recibiendo tratamiento integral en el centro de atención de Operación Sonrisa Colombia.

“Se ve perfecta, tal como la había soñado. Si no hubiera sido por Operación Sonrisa que ofreció una solución para Luciana, habría sido simplemente terrible”, dijo Nury.

“Para mí, como madre, hubiera caído en una depresión porque el prejuicio de la gente también afecta a los padres de niños que nacen así. Entonces hubiera sido muy frustrante para ella, para mí y para su padre”.

Ahora  puedes ver a Luciana un año después de su operación inicial. El video fue realizado en español con subtítulos en inglés.

Una oportunidad para Jobito

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La anestesista Diana Gutiérrez de Nicaragua carga a Jobito, de 10 meses, durante un programa quirúrgico de Operación Sonrisa Guatemala. Foto: Rohanna Mertens.

Jobito nació con peso normal, pero afectado por una condición de hendidura facial, su salud estaba en riesgo. 

Con labio y paladar hendido, se le dificultó la alimentación y comenzó a perder peso en lugar de crecer como se espera de un bebé.

Afortunadamente Operación Sonrisa Guatemala es una organización reconocida en el país. Esto permitió que el padre de Jobito, también llamado Jobito, se enterara por medio de un colega en el trabajo que existía un equipo de personas capaz de ayudar a su bebé.

Con esperanza, Jobito y su esposa Lilia se prepararon para viajar cualquier distancia con tal de que su hijo tuviera la oportunidad de una vida más saludable y feliz.

Así acudieron al centro de tratamiento integral de Operación Sonrisa en Ciudad de Guatemala, la capital.

La nutricionista Mónica Arredondo examina a Jobito, sostenido por su madre Lilia. Foto: Rohanna Mertens.

La llegada al centro fue el inicio de la recuperación para Jobito, aunque hubo que salvar algunos obstáculos.

Luego de conocer a la familia, los voluntarios de Operación Sonrisa Guatemala evaluaron la salud integral del bebé y le colocaron un obturador para que pudiera alimentarse.

El obturador es una placa que se coloca en el paladar para que el bebé pueda amamantarse sin que la leche materna le impida respirar.

Pese a esto, Jobito seguía sin recuperar peso, por lo que tendría que esperar todavía más para poder hacer frente a la cirugía.

El bebé fue incluido en un programa de distribución de apoyo nutricional. Cada mes, las familias en el programa reciben una caja con leche fórmula, un cereal de soja elevado en proteínas, vegetales y frutas. En cada caja, Lilia recibía suficiente fórmula para alimentar a su bebé por un mes.

Cuando regresó a Ciudad de Guatemala luego de que pasara lo peor de la pandemia de COVID-19, Jobito pesaba ocho kilos. Fue examinado por nutricionistas y pediatras que determinaron que podía ser agendado para una cirugía.

Una agradecida Lilia explicó poco después que el programa nutricional fue la clave para que Jobito recibiera su nueva sonrisa.

Una sonrisa para siempre

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Mina tenía 10 años y no había tenido oportunidad de una cirugía. Foto: Margherita Mirabella.

A la madre y al padre de Mina le dijeron que la condición de hendidura facial de la bebé se debía a un acto de brujería.

Aunque su padre, Jangiya, y su madre, Zayinabu, no creían en esas supersticiones, que son comunes en algunos países como Malaui, todavía no estaban seguros de qué había causado el labio hendido de Mina. Y menos sabían cómo ayudarían a su hija.

Jangiya y Zayinabu prometieron hacer todo lo posible para darle a su hija la vida feliz y plena que sabían que se merecía, pero muchas de sus preguntas quedaron sin respuesta.

No fue hasta que Mina cumplió 10 años que su sueño de una nueva sonrisa se hizo realidad. Pero el desafiante viaje de una década tuvo muchos obstáculos imprevistos en el camino.

La hendidura facial de Mina generó complicaciones con la lactancia, lo que hizo que recibir una nutrición adecuada fuera casi imposible.

La dificultad para alimentarse es común en los niños que nacen con labio y/o paladar hendido y puede conducir a la desnutrición. Incluso hay algunos casos, especialmente cuando se trata de paladar hendido, en los que los niños pueden morir si no reciben una intervención médica oportuna.

Viajó casi 200 kilómetros junto a su padre para llegar a un programa quirúrgico de Operation Smile Malaui. Foto: Margherita Mirabella.

Con determinación inquebrantable, Zayinabu buscó ayuda para Mina porque temía que su hija no sobreviviera. Una vez que encontró la fórmula correcta y aprendió las técnicas adecuadas de alimentación con biberón, observó con asombro cómo la bebé comenzaba a prosperar.

Al crecer, su hija siempre trató de encontrar formas de expresar alegría en todo e inspirar a otros. El amor que difundió fue correspondido por las personas de su comunidad que la amaban y la aceptaban. Mina no estaba sujeta a la intimidación y el ridículo que experimentan muchos que nacen con hendidura facial.

Sus padres se enteraron de que su condición podía repararse mediante cirugía, pero la felicidad fue fugaz.

Los médicos informaron a la familia que no había un cirujano en Malaui que pudiera realizar ese tipo de cirugía. Su decepción creció después de que les dijeron que tendrían que viajar a otro país si tenían alguna esperanza de encontrar una manera de ayudar a Mina.

A Jangiya y Zayinabu les preocupaba que la solución que habían buscado durante años quedara fuera de su alcance. Entonces, un día, sus esperanzas se hicieron realidad.

Su padre observa en tanto el equipo de voluntarias realiza una parte la evaluación integral de Mina antes de su cirugía. Foto: Margherita Mirabella.

Descubrieron que Operation Smile Malaui contaba con un equipo de voluntarios médicos que podían realizar el procedimiento sin costo alguno y sin necesidad de que la familia abandonara el país.

Después de 10 años de búsqueda, habían encontrado la manera de cambiarlo todo. Pero había un obstáculo más en su camino. Necesitaban llegar a Lilongüe, la capital del país.

Mina y su padre comenzaron su largo viaje hacia el sitio del programa quirúrgico. Después de andar en bicicleta durante una hora y viajar siete horas y media en autobús, llegaron a tiempo para la revisión médica.

Mina, agotada por el viaje, tenía sus dudas sobre el tratamiento. No creía, como dijo, que sería “curada para siempre”.

Voluntarios médicos realizaron una evaluación integral para confirmar que ella estaba lo suficientemente sana como para someterse a la anestesia. En cada programa de Operation Smile, la seguridad del paciente es la mayor prioridad.

Para garantizar que reciban atención médica de la más alta calidad, cada paciente es evaluado por pediatras, cirujanos, nutricionistas y más para detectar posibles problemas de salud que podrían ponerlos en riesgo durante el procedimiento.

Su padre sintió una alegría y un alivio abrumadores después de escuchar que su hija tenía una cirugía agendada.

Una operación que puede durar tan solo 45 minutos realmente cambió la vida de Mina para siempre, devolviéndole la esperanza y la promesa de un futuro mejor.

Ella tiene ahora una vida más plena y feliz. Le encanta ir a la escuela y aspira a convertirse en maestra algún día.

Un año después de su operación, Mina sonríe junto a su padre. Foto: Margherita Mirabella.

Al máximo

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De paciente de Operation Smile a ciclista profesional. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Cada vez que el ciclista profesional Salah Eddine, de 26 años, pedalea hacia la línea de meta, luce con orgullo el logotipo de Operation Smile, un recordatorio de la ayuda que recibió para llegar a donde está hoy.

Antes de abrirse camino para convertirse en un ciclista profesional de alto nivel, Salah era un niño que vivía todos los días con labio y paladar hendidos.

A diferencia de tantos niños con hendidura facial alrededor del mundo, no tuvo que soportar años de aislamiento social o burlas debido al estigma que rodea a la hendidura facial.

Al recordar sus primeros años de infancia, Salah explica que fue feliz y tratado con amabilidad. No fue abusado por sus compañeros ni abandonado por su familia. Fue amado, y por eso creció sonriendo.

Durante tres años, su familia lo rodeó de amor y apoyo, con la esperanza de darle la mejor vida posible. Aún así, sin tratamiento, su hendidura facial puso en riesgo su futuro.

Eso fue hasta que el equipo médico de Operation Smile Marruecos intervino con la atención segura y esencial que necesitaba para vivir una vida saludable y perseguir sus sueños.

Con su compromiso de ofrecer atención integral sin costo alguno a los pacientes, Operation Smile Marruecos brindó a Salah todos los aspectos del tratamiento que necesitaba, incluyendo cirugías, ortodoncia y cirugía ortognática.

No es raro que los pacientes que nacen con hendidura facial se sometan a una operación correctiva de la mandíbula, también conocida como cirugía ortognática. Se estima que entre el 25 y el 30 por ciento de los pacientes que se someten a operaciones por hendidura facial son candidatos para la cirugía ortognática.

Para cumplir su promesa de brindar a los pacientes la atención que necesitan para prosperar, Operation Smile Marruecos activó nuevos equipos multidisciplinarios que tenían las habilidades y la capacitación para realizar cirugía ortognática.

Salah antes de recibir cirugía ortognática brindada por Operation Smile Marruecos. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Hoy, a más de 20 años después de conectar con la organización, Salah aprovecha su segunda oportunidad para hacer lo que más le gusta: andar en bicicleta.

Pero en el transcurso de ese viaje juntos, Operation Smile Marruecos y Salah crearon un vínculo que se extendió mucho más allá de sus tratamientos.

“Tengo plena confianza en Operation Smile Marruecos”, dijo el deportista. “Me siento entre mi propia familia que se preocupa por mi calidad de vida y mi bienestar.”

Desde 1998, Operation Smile Marruecos ha brindado la mejor calidad de atención posible. A medida que la fundación estuvo más en sintonía con las necesidades de los pacientes, los equipos médicos comenzaron a ofrecer servicios más completos que incluían terapia del lenguaje, ortodoncia, atención dental, apoyo psicosocial y revisiones quirúrgicas.

El equipo también fortaleció sus esfuerzos de divulgación para encontrar y ayudar a más personas que viven con hendidura facial en el país.

“Ser paciente y pasar por todas las cirugías me permitió superar todos los obstáculos en mi carrera”, explicó Salah. “Esta es una lección que he podido aprender, con orgullo, de la familia de Operation Smile Marruecos”.

“Por qué yo Mamá?”

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Dayana, 11 años, y su madre Eluvia poco antes de su exitosa cirugía. Foto: Rohanna Mertens.

Dayana a menudo le preguntaba a su mamá: “¿Por qué yo Mamá? ¿Cuándo me operarán?”

Su madre, Eluvia, nunca tenía una respuesta.

Sin acceso a ultrasonidos prenatales, la primera vez que Eluvia vio la hendidura facial de Dayana fue cuando el médico colocó a su hija en sus brazos después de dar a luz.

Eluvia regresó a casa con amor y esperanza por el futuro de la bebé. Pero a pesar de ser aceptada por su comunidad y su familia, Dayana pronto comenzó a enfrentar obstáculos que amenazaban su vida.

Debido a la gravedad de su hendidura facial, amamantar se volvió imposible y su madre dijo que se quedaba despierta por la noche llorando porque no podía alimentar a su bebé.

De todas formas, en esos momentos en que se veía abrumada por el miedo y la incertidumbre, Eluvia se negó a darse por vencida

Dayana recibió atención como  nunca antes. Foto: Rohanna Mertens.

Recurrió a alimentar a Dayana con un sustituto a base de agua y con un biberón. Esto no solo significó una carga financiera inesperada para la familia, sino que también puso a la bebé en riesgo de sufrir desnutrición.

Dos meses después del nacimiento, profesionales médicos le dijeron a Eluvia que Dayana era demasiado joven para ser operada y que tendría que esperar hasta que cumpliera tres años.

La familia se armó de paciencia y esperó. Eluvia volvió a intentarlo cuando se enteró de un programa (no afiliado a Operación Sonrisa Guatemala) que se estaba llevando a cabo en Petén. Pero la familia nunca recibió ningún apoyo adicional y no estaba segura de adónde ir o con quién hablar para obtener más información.

Durante los siguientes ocho años, Eluvia no recibió noticias sobre otras oportunidades de cirugía. A diferencia de experiencias anteriores, la familia nunca se sintió sola una vez que se conectó con Operación Sonrisa Guatemala.

Dado que Dayana era una paciente mayor que ya había soportado muchos años de vivir con una hendidura facial sin tratar, se convirtió en una de las pacientes prioritarias.

El equipo de voluntarios se mantuvo en contacto con Eluvia, asegurándole que harían todo lo posible para brindarle a su hija el tratamiento que cambiaría su vida y que tanto había esperado recibir.

Y todo cambió finalmente en mayo pasado, cuando Dayana fue operada en un programa quirúrgico en Ciudad de Guatemala.

La promesa de un padre

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Antonia, su padre Iranildo y su hermana Samily. Foto: Marc Ascher.

A la vera de un camino polvoriento en el estado de Ceará, norte de Brasil, en un puesto de venta de bebidas, Antonia bebe leche de coco fría junto a su padre y su hermana. 

La zona ha sido azotada por una sequía de más de cinco años y el viento abrasador atiza el polvo, que cubre todo y a todos con una fina capa.

La vida es dura en esta región árida y desolada de una nación mejor conocida por sus exuberantes bosques tropicales, el poderoso río Amazonas y los extensos paisajes urbanos de Rio de Janeiro y São Paulo.

Al igual que los demás agricultores de la zona, el padre de Antonia, Iranildo, ha tenido que hacer frente a los efectos de la prolongada sequía. En tiempos como estos, solo puede cultivar alimentos suficientes para sostener a su numerosa familia. Incluso en condiciones más favorables obtuvo un ingreso bajo e inconsistente vendiendo excedentes de maíz, frijol y yuca.

El esposo de Antonia, Alan, trabaja en el puesto de venta de bebidas. Su sonrisa se amplía cuando la mira. En momentos de felicidad como este, recuerdan un tiempo en que Antonia no tenía muchas razones para sonreír.

Alan, su esposo, trabaja en un puesto de venta de bebidas. Foto: Marc Ascher.

Eso fue hace 11 años, antes de que su labio hendido fuera reparado por Operation Smile Brasil. La hendidura facial ha afectado durante mucho tiempo a la familia de Antonia. Ella es la quinta generación consecutiva con esta condición.

La madre de Antonia, con el mismo nombre, quedó devastada al ver nacer a su quinta hija con labio hendido.

Pero su tristeza palideció en comparación con el amor que sentían por su bebé recién nacido. A diferencia de muchos niños que nacen con hendidura facial, Antonia tuvo la suerte de poder amamantarse sin dificultad.

Sin embargo, con una familia de nueve personas que mantener, pagar la cirugía de Antonia estaba fuera del alcance de Iranildo. Incluso después de enterarse de la misión inaugural de Operación Sonrisa Brasil en Fortaleza, se dio cuenta de que no podía pagar el pasaje de autobús ni el tiempo fuera de la finca.

Todo lo que pudo hacer fue ofrecerle a Antonia una promesa que esperaba poder cumplir algún día: “Te prometo que lo arreglaré”.

Antonia llegó a un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil con ocho años de edad. Foto: Marc Ascher.

Si bien Antonia gozaba de buena salud, a medida que fue creciendo la angustia emocional se hizo inevitable.

En la escuela fue acosada y atormentada implacablemente por sus compañeros de clase debido a su labio hendido. A menudo llegaba a casa llorando y le decía a su madre que ya no quería estudiar.

Los apodos eran demasiado dolorosos y persistentes para soportarlos. No fue hasta que Antonia cumplió ocho años que su tía, Leidinha, intervino y finalmente convenció a Iranildo de llevarla a Fortaleza para tener la oportunidad de recibir una cirugía segura y gratuita de parte de Operation Smile Brasil.

Hasta el día de hoy, Antonia llama a Leidinha “un ángel”.

Aunque Antonia tenía miedo de viajar más de tres horas en autobús sin su madre, que debía quedarse para cuidar a sus hermanos menores, fue acompañada por su padre y su tía.

En el hospital, se puso a jugar con los otros niños que esperaban. Para muchos pacientes que llegan para la evaluación médica integral, es la primera vez en su vida que ven a otra persona con la misma condición. Se dan cuenta de que no están solos.

Después de la evaluación, los voluntarios médicos determinaron que estaba lo suficientemente sana como para someterse a la cirugía.

Para Iranildo, por fin había llegado el día que había esperado, y sintió un inmenso alivio al saber que había cumplido la promesa que le había hecho a Antonia muchos años antes.

Su hija lloró cuando los médicos la llevaron a la sala de operaciones, ya que no entendía por qué su padre no podía acompañarla. Iranildo la calmó al explicarle que él y Leidinha estarían allí esperándola.

Muchos niños ven a otro con hendidura facial por primera vez cuando llegan a un programa de Operation Smile (Antonia es la segunda desde la izq.). Foto: Marc Ascher.

Iranildo no podía creerlo cuando vio a su hija por primera vez después de su exitosa cirugía. “Antonia era la niña más hermosa del mundo”, dijo. “Los otros niños (que se operaron) eran bonitos, pero ella era la más hermosa”.

Antonia recuerda despertarse de la anestesia y notar que su rostro se sentía diferente y que le dolía el labio. En ese momento, lo único que deseaba era volver a casa al abrazo amoroso de su madre. Una vez reunidas, ella lloró emocionada al ver la nueva sonrisa de su hija.

Finalmente llegó el día en que Antonia se enfrentó a los niños que antes la habían atormentado en la escuela. Su maestra reunió a sus compañeros y les preguntó: “¿Han visto a Antonia? Mírenla ahora, se ha operado y miren lo hermosa que es”.

La maestra explicó a la clase que Antonia siempre había sido hermosa y que siempre había sido como ellos, que cualquiera de ellos podría haber nacido con labio y/o paladar hendido y que ella nunca eligió nacer con hendidura facial. A partir de ese momento, el acoso cesó, Antonia hizo muchos amigos nuevos y disfrutó de la vida social mientras continuaba con sus estudios.

Antonia a los 12 años. Foto: Marc Ascher.

Mientras tanto, su resultado quirúrgico y su naturaleza fotogénica llamaron la atención de una conocida marca de pasta de dientes. Antonia, la niña que una vez fue atormentada sin descanso, se convirtió en el rostro de una campaña publicitaria nacional en Brasil.

Años después de recibir su nueva sonrisa, visitó un programa quirúrgico de Operation Smile Brasil en Fortaleza. Habló a los niños y a los padres sobre su proceso de tratamiento, con la esperanza de aliviar sus temores sobre la cirugía.

Ella les mostró una foto de su sonrisa antes de su operación, para que pudieran ver el trabajo transformador de Operation Smile.

Dijo que la experiencia le trajo recuerdos poderosos y que ayudar a los padres y a los niños le generó una inmensa alegría.

“Si no fuera por Operation Smile, no estaría aquí contando mi historia”, explicó Antonia, quien espera convertirse algún día en doctora o enfermera para ayudar a niños como ella. “Gracias por devolverme mi felicidad.”

Foto: Marc Ascher

Todo puede ser diferente

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Emily y Briana luego de sus cirugías. Fotografía: Jasmin Shah.

Nubes oscuras se cernían sobre Emily y Alvaro, una joven pareja de Santa Cruz, Bolivia. Tenían a su hija Briana, de tres meses, nacida con hendidura facial, pero todo su amor por ella no podía lograr que la operaran, la cirugía era inalcanzable para su presupuesto. 

Ellos se habían deprimido cuando se enteraron de la condición de Briana, la cual los ultrasonidos no habían advertido.

Los momentos de angustia fueron solventados de alguna forma por el amor y la felicidad que les trajo su hija y también por el apoyo de sus familias, que los ayudaron a conseguir fórmula para alimentarla.

La nutrición es clave en los bebés, más aún en los que tienen hendidura facial por las dificultades que se les presentan durante la lactancia. La alimentación insuficiente puede resultar en pérdida de peso, desnutrición, infecciones e incluso la muerte.

Todo empezó a cambiar un día en que, como cualquier otro, Emily se dispuso a ver televisión.

Briana fue operada en Santa Cruz, Bolivia. Foto: Jörgen Hildebrandt.

En una pausa publicitaria se enteró del trabajo de Operación Sonrisa Bolivia, de sus cirugías gratuitas y seguras, y de su asociación con el Banco del Crédito, lo que permitiría que también le cubrieran todos los gastos de transporte.

Dos meses más tarde se trasladaron a un programa quirúrgico de Operation Smile en la ciudad y se sorprendieron al ver a tantas familias en la misma situación que ellos.

Briana fue sometida a la evaluación médica integral que se le realiza a cada paciente para determinar su estado de salud y si pueden hacer frente a una cirugía.

Emily se mostró feliz porque Briana fue agendada para ser operada. Todos los esfuerzos por alimentarla de la mejor manera dieron sus frutos.

De todas formas Operation Smile lleva a cabo diversos programas de nutrición para ayudar a los pacientes que no pueden ser operados a fortalecerse y recibir cirugía en la próxima oportunidad.

Briana fue operada de su labio hendido y cinco meses más tarde regresó para recibir la cirugía en su paladar.

Emily apenas podía describir su alegría en medio de su emoción. “Se ve tan diferente”, dijo agradecida.

Un aviso publicitario de Operación Sonrisa Bolivia cambió la perspectiva para los padres de Briana. Foto: Jasmin Shah.