Cuando todo es nuevo

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

Cathy se encarga de brindar confianza a los pacientes a través del juego. Foto: Margherita Mirabella.

El juego terapéutico y las actividades educativas ayudan a los pacientes a prepararse para una cirugía. 

Cathy Cheonga es una voluntaria de Operation Smile especializada en el tratamiento psicosocial y ya ha participado en seis programas quirúrgicos en su país, Malaui.

Este aspecto del tratamiento integral que provee Operation Smile tiene un gran impacto en los pacientes y sus familias, muchos de los cuales llegan a un hospital por primera vez.

Hablamos con Cathy para conocer más sobre el apoyo psicosocial y sobre su trabajo como voluntaria.  

Las asistentes psicosociales Cathy y Faith Cheonga acompañan a Tumpale, paciente de un año, hasta el quirófano durante un programa quirúrgico en Malaui. Foto: Margherita Mirabella.

Pregunta: Explícanos por favor sobre tu papel como proveedora de tratamiento psicosocial y tus responsabilidades durante un programa quirúrgico.

Respuesta: Apoyo a los pacientes y a sus familiares desde los primeros momentos en que llegan para su evaluación médica integral. Ese es el momento más importante para interactuar con ellos.

(La evaluación médica integral es un proceso por el cual Operation Smile analiza el estado de salud general de cada paciente y si está en condiciones de hacer frente a una cirugía, ndlr).

Para muchos de los pacientes se trata de la primera vez en una ciudad y mucho más desconocidos son los sitios en los que desarrollamos el programa quirúrgico. Todo es nuevo para ellos. Es la parte en que están vulnerables y en la que debemos ganarnos su confianza. Luego los acompaño durante todo el proceso.

Muchos tienen miedo porque escuchan historias falsas sobre la hendidura facial. Recuerdo una madre con un hijo que tenía paladar hendido. En su pueblo lo escondía porque los vecinos le decían cosas horribles. Esta es la mejor parte de programa quirúrgico porque me encanta tranquilizarlos y explicarles que hay esperanza, que los espera una nueva sonrisa al final del camino.

P: ¿Cuál fue el paciente que te impactó más?

R: Hubo tantos, pero todavía me acuerdo de esta paciente. Ella creció en un pueblo donde era la única persona con hendidura facial, tenía labio y paladar hendidos. La estigmatización era realmente severa. Sin embargo, su madre siempre estuvo decidida. Decía: ‘me voy a quedar con esta niña’.

Ella creció, se casó y tuvo dos hijos. Un día, un amigo de su esposo les dijo que sabía de personas que proveían tratamiento para hendiduras faciales. Por supuesto se pusieron muy felices, pero enseguida les preocupó el no saber cómo pagarla.

Su amigo les explicó que era gratis y que solamente debían registrarse. Contactaron al coordinador de pacientes y lograron llegar al próximo programa quirúrgico.

Después de la cirugía me llamó, me dijo que quería agradecerme por alentarla. Le dijo a su esposo que quería llegar a casa bien tarde para poder sorprender a todos al otro día.

Creo que nunca la olvidaré. Apenas se despertó de la cirugía no podía creer que era ella la persona reflejada en el espejo. Pensaba que era un video. Así que le dije que se mirara en otro.

Cathy le muestra a una paciente el equipo de anestesia que se utilizará en su cirugía. Foto: Margherita Mirabella. 

P: ¿Cuál crees es el principal problema que afecta la calidad de vida de los pacientes?

R: La estigmatización es el principal enemigo. Debido a esto la mayoría de los pacientes que atendemos dejó de ir a la escuela. Solamente unos pocos llegan lejos con su educación. Pero el resto, quizá hagan el primer año o el segundo. Luego de eso ya empiezan a sufrir el acoso y el abuso.

Cuando crecen un poco más se dan cuenta de lo que les pasa y por lo general deciden dejar la escuela. Así que la estigmatización sigue siendo un enorme desafío.

P: ¿Qué se puede hacer para ayudar a más niños, en particular desde una perspectiva psicosocial?

R: Siento que lo que podría ayudar es fomentar la presencia de consejeros psicosociales en las diferentes comunidades en las que trabaja Operation Smile. Que sean considerados grupos de apoyo, que puedan ayudar a los pacientes y a sus familias. Esto puede tener un gran impacto.

Muchos niños pierden su educación porque prefieren dejar la escuela y sus padres no pueden pagar profesores particulares o una escolarización en casa. Así que estos consejeros pueden apoyarlos y ayudar a los padres a entender que sus hijos pueden ir a clases con una hendidura facial.

Los pacientes y sus familias encuentran un apoyo en Cathy. Foto: Margherita Mirabella.

P: ¿ Qué es lo que más te gusta de trabajar en Operation Smile? ¿Qué esperas lograr con Operation Smile Malaui?

R: Hay tantos profesionales, médicos y no médicos, que se unen y lo dan todo para crear algo especial para los pacientes. Me encanta la interacción y la integración. También aprendo muchas cosas nuevas gracias al trabajo en equipo.

Mi deseo es ver que los niños que nacen con hendidura facial sean tratados de inmediato. Al mismo tiempo, atraer a diferentes sectores de la sociedad. Muchos tienen la pasión, y si fueran guiados para que vean lo que falta en nuestro país, eso sería muy bueno.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Confianza a través del juego

Seguimos cumpliendo nuestra promesa de promover la salud y la dignidad durante la pandemia de COVID-19. Estamos ayudando a los trabajadores de la salud de primera línea a mantenerse a salvo, bien alimentados y empoderados para atender mejor a sus pacientes mediante la entrega de suministros y equipamientos vitales y la realización de capacitaciones a distancia para fortalecer su respuesta. También brindamos asistencia nutricional, botiquines de higiene y servicios sanitarios virtuales para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades sanitarias y prosperar. Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza. 

La asistente psicosocial y voluntaria de Operation Smile, Kelly Raymond, trabaja con una paciente durante un programa quirúrgico en Honduras. Foto: Rohanna Mertens. 

Las instalaciones para desarrollar actividades médicas, particularmente las quirúrgicas, pueden ser a veces poco acogedoras debido a la obvia necesidad de que sean ambientes controlados. 

La necesaria esterilización y la cantidad de artefactos médicos hacen del lugar un ambiente extraño, que puede generar miedo y ansiedad en los pacientes y sus familias, muchos de los cuales jamás vieron un quirófano o una clínica.

Con el fin de apoyar a los pacientes durante el proceso, Operation Smile cuenta con voluntarios expertos en atención psicosocial, tanto en sus clínicas como en sus programas quirúrgicos.

Por medio del juego terapéutico y otras actividades, estos profesionales proveen asistencia psicosocial y explican a los pacientes y sus familias todo el proceso quirúrgico.

“Guían a los niños por medio de actividades adecuadas a su desarrollo y los ayudan a entender y controlar su situación”, explicó Kelly Raymond, especialista canadiense en vida infantil. “Los niños que llegan al hospital no pueden usar su propia ropa, comer lo que quieren o ver lo que desean. La asistencia psicosocial les da algo de control en este ambiente”.

Sandy Forseth, asistente psicosocial voluntaria, junto a un paciente en un programa realizado en Vietnam. Foto: Operation Smile.

Para muchos niños, el equipamiento médico como las máscaras de anestesia, o simplemente encontrarse en un hospital, puede ser algo amenazador.

Los proveedores de asistencia psicosocial aplican el juego terapéutico que incluye estos equipos médicos para que no se vean sorprendidos o asustados cuando ingresan a la sala de operaciones.

Es en esos momentos de juego y distracción cuando también se explica a los familiares todo el proceso de la cirugía, para que sepan qué esperar en cada etapa.

También se alienta la diversión con juegos apropiados a la edad de los pacientes, lo que permite a los niños simplemente ser niños en un ambiente poco familiar.

“Recibir cirugía es una experiencia que a veces genera mucho miedo -los pacientes más jóvenes se ven expuestos a extraños que visten ropa extraña en un ambiente extraño- el juego ayuda a normalizar la experiencia”, dijo Robert Wing, asistente psicosocial voluntario.

“Les brinda habilidades para soportarlo todo. Algunos niños dicen que se divirtieron mucho cuando dejan el programa quirúrgico. Es un gran cambio desde el miedo y el susto” iniciales.

Un paciente juega con una máscara de anestesia antes de ser operado por Operation Smile Madagascar. Foto: Lorenzo Monacelli.

Y los efectos positivos en los niños van más allá de la preparación para sus cirugías, según explicó la terapeuta en vida infantil Sandy Forseth:

“En el salón de juegos los niños ven a otros con su misma condición. Muchas veces fueron aislados o acosados por otras personas en su comunidad, entonces pienso que es positivo el hecho de que conozcan a otros niños con labio y/o paladar hendido”.

Agregó que, dada su profesión, conoce “investigaciones que revelan que cuando los niños son preparados con anticipación se curan más rápido porque sabían qué esperar”.

La voluntaria Jen Burton comparte un momento especial con un grupo de pacientes en Marruecos. Foto: Marc Ascher.

Otra función clave de los asistentes psicosociales es la generación de confianza entre los niños, las familias y los voluntarios de Operation Smile.

Kelly Raymond recordó una experiencia desafiante que vivió en Etiopía cuando sus habilidades fueron puestas a prueba por una niña que tenía mucho miedo:

“Ella se aferraba a su madre y lloraba, sin atreverse a mirarme. Explicar a los niños qué esperar cuando ingresan al quirófano es nuestra prioridad, pero si no hay confianza esto no se puede hacer. Tomé dos juguetes a cuerda y los coloqué en el piso para que corran una carrera. De a poco la niña comenzó a soltarse y a observarlos.

Comenzó a reír. Cuando terminó la carrera, me miró expectante. Así que le volví a dar cuerda a los juguetes para una nueva carrera. Esta vez ella se incorporó para ver qué rumbo tomaban. Luego de varias carreras dejó el regazo de su madre y comenzó a darles cuerda.

Eventualmente pude enseñarle cómo se coloca la máscara de anestesia. Soplamos burbujas e inflamos un globo. Después le mostraba a su madre lo que había aprendido y le pedía que probara.

Cuando llegó el momento de la cirugía, caminó por el pasillo y entró a la sala de operaciones de mi mano. Un simple juego puede cambiar la perspectiva de un niño y generarle más confianza. Son situaciones como esta las que hacen que siempre quiera volver a programas médicos de Operation Smile”.

Si puedes (y en el momento en que puedas), ayúdanos a cumplir nuestra promesa de cuidar a los niños y generar esperanza.  

Una sonrisa para siempre

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Mina tenía 10 años y no había tenido oportunidad de una cirugía. Foto: Margherita Mirabella.

A la madre y al padre de Mina le dijeron que la condición de hendidura facial de la bebé se debía a un acto de brujería.

Aunque su padre, Jangiya, y su madre, Zayinabu, no creían en esas supersticiones, que son comunes en algunos países como Malaui, todavía no estaban seguros de qué había causado el labio hendido de Mina. Y menos sabían cómo ayudarían a su hija.

Jangiya y Zayinabu prometieron hacer todo lo posible para darle a su hija la vida feliz y plena que sabían que se merecía, pero muchas de sus preguntas quedaron sin respuesta.

No fue hasta que Mina cumplió 10 años que su sueño de una nueva sonrisa se hizo realidad. Pero el desafiante viaje de una década tuvo muchos obstáculos imprevistos en el camino.

La hendidura facial de Mina generó complicaciones con la lactancia, lo que hizo que recibir una nutrición adecuada fuera casi imposible.

La dificultad para alimentarse es común en los niños que nacen con labio y/o paladar hendido y puede conducir a la desnutrición. Incluso hay algunos casos, especialmente cuando se trata de paladar hendido, en los que los niños pueden morir si no reciben una intervención médica oportuna.

Viajó casi 200 kilómetros junto a su padre para llegar a un programa quirúrgico de Operation Smile Malaui. Foto: Margherita Mirabella.

Con determinación inquebrantable, Zayinabu buscó ayuda para Mina porque temía que su hija no sobreviviera. Una vez que encontró la fórmula correcta y aprendió las técnicas adecuadas de alimentación con biberón, observó con asombro cómo la bebé comenzaba a prosperar.

Al crecer, su hija siempre trató de encontrar formas de expresar alegría en todo e inspirar a otros. El amor que difundió fue correspondido por las personas de su comunidad que la amaban y la aceptaban. Mina no estaba sujeta a la intimidación y el ridículo que experimentan muchos que nacen con hendidura facial.

Sus padres se enteraron de que su condición podía repararse mediante cirugía, pero la felicidad fue fugaz.

Los médicos informaron a la familia que no había un cirujano en Malaui que pudiera realizar ese tipo de cirugía. Su decepción creció después de que les dijeron que tendrían que viajar a otro país si tenían alguna esperanza de encontrar una manera de ayudar a Mina.

A Jangiya y Zayinabu les preocupaba que la solución que habían buscado durante años quedara fuera de su alcance. Entonces, un día, sus esperanzas se hicieron realidad.

Su padre observa en tanto el equipo de voluntarias realiza una parte la evaluación integral de Mina antes de su cirugía. Foto: Margherita Mirabella.

Descubrieron que Operation Smile Malaui contaba con un equipo de voluntarios médicos que podían realizar el procedimiento sin costo alguno y sin necesidad de que la familia abandonara el país.

Después de 10 años de búsqueda, habían encontrado la manera de cambiarlo todo. Pero había un obstáculo más en su camino. Necesitaban llegar a Lilongüe, la capital del país.

Mina y su padre comenzaron su largo viaje hacia el sitio del programa quirúrgico. Después de andar en bicicleta durante una hora y viajar siete horas y media en autobús, llegaron a tiempo para la revisión médica.

Mina, agotada por el viaje, tenía sus dudas sobre el tratamiento. No creía, como dijo, que sería “curada para siempre”.

Voluntarios médicos realizaron una evaluación integral para confirmar que ella estaba lo suficientemente sana como para someterse a la anestesia. En cada programa de Operation Smile, la seguridad del paciente es la mayor prioridad.

Para garantizar que reciban atención médica de la más alta calidad, cada paciente es evaluado por pediatras, cirujanos, nutricionistas y más para detectar posibles problemas de salud que podrían ponerlos en riesgo durante el procedimiento.

Su padre sintió una alegría y un alivio abrumadores después de escuchar que su hija tenía una cirugía agendada.

Una operación que puede durar tan solo 45 minutos realmente cambió la vida de Mina para siempre, devolviéndole la esperanza y la promesa de un futuro mejor.

Ella tiene ahora una vida más plena y feliz. Le encanta ir a la escuela y aspira a convertirse en maestra algún día.

Un año después de su operación, Mina sonríe junto a su padre. Foto: Margherita Mirabella.

Al máximo

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De paciente de Operation Smile a ciclista profesional. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Cada vez que el ciclista profesional Salah Eddine, de 26 años, pedalea hacia la línea de meta, luce con orgullo el logotipo de Operation Smile, un recordatorio de la ayuda que recibió para llegar a donde está hoy.

Antes de abrirse camino para convertirse en un ciclista profesional de alto nivel, Salah era un niño que vivía todos los días con labio y paladar hendidos.

A diferencia de tantos niños con hendidura facial alrededor del mundo, no tuvo que soportar años de aislamiento social o burlas debido al estigma que rodea a la hendidura facial.

Al recordar sus primeros años de infancia, Salah explica que fue feliz y tratado con amabilidad. No fue abusado por sus compañeros ni abandonado por su familia. Fue amado, y por eso creció sonriendo.

Durante tres años, su familia lo rodeó de amor y apoyo, con la esperanza de darle la mejor vida posible. Aún así, sin tratamiento, su hendidura facial puso en riesgo su futuro.

Eso fue hasta que el equipo médico de Operation Smile Marruecos intervino con la atención segura y esencial que necesitaba para vivir una vida saludable y perseguir sus sueños.

Con su compromiso de ofrecer atención integral sin costo alguno a los pacientes, Operation Smile Marruecos brindó a Salah todos los aspectos del tratamiento que necesitaba, incluyendo cirugías, ortodoncia y cirugía ortognática.

No es raro que los pacientes que nacen con hendidura facial se sometan a una operación correctiva de la mandíbula, también conocida como cirugía ortognática. Se estima que entre el 25 y el 30 por ciento de los pacientes que se someten a operaciones por hendidura facial son candidatos para la cirugía ortognática.

Para cumplir su promesa de brindar a los pacientes la atención que necesitan para prosperar, Operation Smile Marruecos activó nuevos equipos multidisciplinarios que tenían las habilidades y la capacitación para realizar cirugía ortognática.

Salah antes de recibir cirugía ortognática brindada por Operation Smile Marruecos. Foto: cortesía de Salah Eddine.

Hoy, a más de 20 años después de conectar con la organización, Salah aprovecha su segunda oportunidad para hacer lo que más le gusta: andar en bicicleta.

Pero en el transcurso de ese viaje juntos, Operation Smile Marruecos y Salah crearon un vínculo que se extendió mucho más allá de sus tratamientos.

“Tengo plena confianza en Operation Smile Marruecos”, dijo el deportista. “Me siento entre mi propia familia que se preocupa por mi calidad de vida y mi bienestar.”

Desde 1998, Operation Smile Marruecos ha brindado la mejor calidad de atención posible. A medida que la fundación estuvo más en sintonía con las necesidades de los pacientes, los equipos médicos comenzaron a ofrecer servicios más completos que incluían terapia del lenguaje, ortodoncia, atención dental, apoyo psicosocial y revisiones quirúrgicas.

El equipo también fortaleció sus esfuerzos de divulgación para encontrar y ayudar a más personas que viven con hendidura facial en el país.

“Ser paciente y pasar por todas las cirugías me permitió superar todos los obstáculos en mi carrera”, explicó Salah. “Esta es una lección que he podido aprender, con orgullo, de la familia de Operation Smile Marruecos”.

Pedalea por una sonrisa

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Los pacientes de Operation Smile y sus familias muchas veces viajan durante horas – a veces días – para poder acceder a una nueva sonrisa.

Ahora, ciclistas aficionados de todo el mundo pueden participar en una actividad denominada “Cycle for Smiles” (Pedalea por Sonrisas). Es una serie de recorridos en bicicleta en más de 20 países que recaudarán fondos para apoyar a Operation Smile y de paso celebrar nuestro 40o aniversario.

Dialogamos con Brigette Clifford, directora de iniciativas estratégicas estudiantiles y con Victor Mansure, gerente global de “Cycle for Smiles” para conocer más sobre la organización de este evento global. 

Salah Eddine es ciclista profesional y el capitán del equipo de “Cycle for Smiles” en Marruecos. Fue paciente de Operation Smile y siempre porta el logo de la organización en su vestimenta deportiva. Foro cortesía de Salah Eddine.

Pregunta: ¿Nos pueden explicar cuál fue la inspiración para realizar Cycle for Smiles?

Brigette: Estos recorridos en bicicleta representan la compasión y el compromiso que abarcan tres generaciones de Operation Smile mientras nos preparamos para otra década de trabajo.

La inspiración detrás de “Cycle for Smiles” provino de nuestra iniciativa “Team Hope”, donde pude reunir a 30 estudiantes de tres escuelas secundarias diferentes en enero de 2021 para organizar un viaje en bicicleta de 84 kilómetros (52 millas) desde Richmond, Virginia, hasta Jamestown, Virginia. De principio a fin, nos tomó seis horas hasta que llegaran los más retrasados.

El equipo recaudó 32.000 dólares en apoyo al programa “Sending Hope”, por el cual en lo peor de la pandemia de COVID-19 se enviaron víveres y alimentos nutritivos a familias asistidas por Operación Sonrisa Guatemala.

También me inspiré en Rodrigo y Marcela Vargas quienes, junto con otros cuatro amigos, recorrieron 998 kilómetros (620 millas) durante siete días para recaudar fondos para sus hijos en el norte de Colombia, un área donde asistiremos a los niños.

Esto fue hace un año, y supongo que tenían la misma frustración de no poder hacer mucho durante la pandemia, así que comenzaron a darle rienda suelta a su creatividad y se les ocurrió este viaje increíble. Otro tributo a la dedicación de los voluntarios y a no dejar que nada se interponga en su camino para ayudar a los niños.

P: ¿Cómo esperan inspirar a las personas cuando vean el cambio positivo que “Cycle for Smiles” está logrando en todo el mundo?

Brigette: Es una oportunidad de crear conciencia de que, aunque somos muy globales y esta pandemia nos ha mantenido separados, todavía estamos muy juntos. Y todavía estamos muy centrados en lo mismo en lo que siempre nos hemos centrado: los pacientes. Estamos pedaleando juntos. Estamos yendo muy lejos, y ahora buscaremos ir más lejos para cuidar a más niños.

Para registrate puedes visitar el sitio de Cycle for Smiles o escribir a [email protected]

P: ¿Por qué creen que el ciclismo es un gran deporte para una iniciativa global como “Cycle for Smiles”?

Victor: Los eventos deportivos tienen la mágica habilidad de unirnos. La bicicleta, en concreto, nos permite ir juntos y acceder a mayores distancias, explorar lugares, llegar a los pacientes y potenciar físicamente nuestra salud.

El ciclismo es un lenguaje común en todo el mundo, y “Cycle for Smiles” puede ser el movimiento que eleve la conciencia de nuestra comunidad, permitiéndonos recaudar fondos y participar positivamente en la misión de Operation Smile.

P: ¿Cuáles son algunos de los equipos que son pioneros en el formato y han comenzado temprano a registrar sus millas y kilómetros?

Brigette: Este junio en Colombia, Rodrigo y Marcela se están preparando para otro gran viaje para cumplir con su objetivo de recaudación de fondos establecido antes de su viaje inaugural.

También hay un grupo increíble en Colorado, Estados Unidos, que está organizando un viaje de tres etapas a través de Aspen, Boulder y cinco pasos de montaña. Son más de 322 kilómetros (200 millas). ¡Los entusiastas del ciclismo viajarán a las montañas por nosotros! En Sudáfrica, 10 equipos organizarán cuatro carreras separadas y cada equipo tendrá el objetivo de recaudar fondos para una cirugía, que puede costar tan solo 240 dólares.

Y en Filipinas ya comenzaron con el registro real de kilómetros.

P: Como gerente global, ¿qué tipo de trabajo detrás de escena se necesita para organizar un evento de esta magnitud? ¿Cómo están progresando las cosas?

Victor: La clave de nuestro éxito es la organización. Ser capaces de comunicar claramente nuestro movimiento, establecer el calendario, involucrar a las partes interesadas, responder las preguntas que surjan, hablar sobre los detalles de las reuniones, revisar lo que se ha hecho para mejorar y hacer un seguimiento de las tareas y asignaciones.

P: ¿Cómo pueden las personas involucrarse con “Cycle for Smiles”?

Víctor: Está abierto a cualquiera que desee sumarse al movimiento. Incluyendo pacientes, padres, miembros del personal, ciclistas recreativos y profesionales, voluntarios, organizaciones públicas y privadas.

Pueden registrarse directamente en nuestro sitio web o contactarnos en [email protected]

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“Todo empieza con una sonrisa”

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Joëlle quiere que los pacientes reciban la mejor atención. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Joëlle Horace es una cirujana general de Madagascar, voluntaria con Operation Smile desde 2019.

Como cirujana se desempeña en el Hospital Militar Soavinandriana de Antananarivo, la capital.

Ahora se está entrenando en técnicas de cirugía de hendidura facial y está trabajando para ser acreditada como cirujana de Operation Smile.

La organización tiene como uno de sus pilares el refuerzo de los sistemas de salud en los países en los que trabaja.

Esto no solamente se logra con la apertura de clínicas o el envío de suministros, una parte importante es el entrenamiento y la formación de voluntarios médicos locales.

Bajo estrecha supervisión, Joëlle realizó su primera cirugía de hendidura facial durante un reciente programa quirúrgico en Madagascar. “Fue tan estresante como emocionante”, dijo con una gran sonrisa.

Niños como Honoré regresaron a su comunidad en Madagascar con una nueva sonrisa. Foto: Jörgen Hildebrandt.

El apoyo y entrenamiento del personal médico genera un efecto circular creciente en línea con el compromiso a diez años de Operation Smile de aumentar el acceso médico para un millón de personas alrededor del mundo.

La inversión en entrenamiento generará más personal médico capacitado que a su vez permitirá realizar mayor cantidad de cirugías seguras y por lo tanto entrenar a más personas y seguidamente efectuar todavía más operaciones.

El primer programa quirúrgico de Joëlle fue en 2019 cuando participó como observadora.

Después de eso, observó otro programa antes de participar activamente.

Estimó que todavía necesita algunos más y experiencia adicional en cirugía de hendidura facial antes de que pueda ser acreditada. También dijo que es importante ser parte del programa, ya que hay muchos niños malgaches que necesitan cirugía.

“Todo comienza con una sonrisa”, dijo. “En lo que a mí respecta, todos los niños merecen la mejor atención y la mejor cirugía que puedan recibir. Este es mi corazón hablando”.

En acción

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Honoré ingresa al quirófano en brazos de Jonas Wanbro, anestesista voluntario de Suecia. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Después de más de dos años de pandemia que impidió que Operation Smile realizara cirugías en Madagascar, un equipo internacional de voluntarios médicos brindó atención a los pacientes en Tamatave durante la última semana de abril de 2022.

Allí conocimos a Honoré, un niño de seis años muy hablador y sociable que vive cerca. La madre de Honoré, Eclaire, lo llevó a un programa quirúrgico de Operation Smile en 2019. pero durante su evaluación integral de salud, los voluntarios médicos determinaron que estaba desnutrido y, como resultado, no podía someterse a una cirugía en ese momento.

Honoré fue inscripto en el programa de nutrición de Operation Smile Madagascar, y la familia tenía la esperanza de que lo operaran pronto. Pero llegó la pandemia de COVID-19. Como muchas de las familias que hemos conocido, la madre y el padre de Honoré lucharon, ya que ambos perdieron sus trabajos. Eclaire comenzó a vender pan y otros bienes en su comunidad para llegar a fin de mes.

Después de una larga espera, la incertidumbre y el miedo causados ​​por el virus fueron reemplazados por la esperanza de un futuro mejor cuando Honoré se reunió con el equipo médico para someterse a una cirugía.

La doctora Anna Strömberg, anestesista de Suecia, fue la coordinadora clínica. Foto: Jörgen Hildebrandt.

La Dra. Anna Strömberg, anestesista de Suecia, se desempeñó como coordinadora clínica del programa quirúrgico, una función voluntaria clave que garantiza que se cumplan los requisitos para quirófanos y horarios quirúrgicos seguros y eficientes.

Anna también se desempeñó como líder del equipo de enfermeras voluntarias. Este programa internacional reunió a más de 100 médicos voluntarios de Madagascar, Canadá, Francia, Ghana, Honduras, Italia, México, Sudáfrica y Estados Unidos.

El equipo proporcionó evaluaciones integrales de salud a 250 pacientes. De todos ellos, más de 120 fueron agendados en el programa quirúrgico que duró una semana.

Nina Alexia Rabeson, es una voluntaria de atención psicosocial con una profunda conexión con el trabajo de Operation Smile en Madagascar: su hija, Joyce, fue operada en 2015. Ahora, Nina se basa en su experiencia como madre que ha pasado por el mismo proceso.

Los proveedores de atención psicosocial de Operation Smile crean una experiencia acogedora y positiva para los niños en nuestros programas quirúrgicos y centros de atención, muchos de los cuales pueden haber tenido poca o ninguna experiencia previa en un entorno médico, al involucrarlos en juegos terapéuticos.

Nina también consuela e informa a los padres o cuidadores cuyos hijos no pudieron someterse a una cirugía, brindándoles consejos, aliento y recursos para que puedan continuar con su atención. 

Nina Alexia Rabeson, voluntaria de atención psicosocial. Su hija Joyce fue operada por Operation Smile Madagascar en 2015. Foto: Jörgen Hildebrandt.

Honoré recibió su tan esperada cirugía, que estuvo a cargo del cirujano malgache Romain Raherison con la asistencia de la enfermera instrumentista Guillaume Totoriaka, que también es de Madagascar.

Romain se graduó del Programa de Capacitación para Cirujanos de Hendiduras Faciales de Operation Smile y es uno de los pocos cirujanos plásticos reconstructivos que trabajan Madagascar en la actualidad.

Tenemos como objetivo seguir desarrollando la capacidad quirúrgica mediante la capacitación de más trabajadores de la salud como Romain y la mejora de la infraestructura de los hospitales locales para que más malgaches puedan recibir la atención que necesitan y merecen.

El cirujano Romain Raherison opera a Honoré. Foto: Jörgen Hildebrandt.